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El accidente de Ángel Castro

  • pd
    Editor Jefe
  • sep 28, 200913:09h
  • 15 comentarios

Así quedó el coche de uno de los hijos de Fidel Castro, Ángel Castro Soto del Valle, luego del accidente que sufrió en enero de este año, en la esquina de Quinta Avenida y calle 10, en Miramar, embestido por un Moskvich.

Luego del choque, Ángel Castro permaneció 20 minutos dentro del auto mientras los paramédicos y segurosos que habían llegado al lugar, muy nerviosos, decidían la mejor manera de sacarlo sin estropear “la escena del crimen”.
Ante los gritos de Ángel cortaron el cinturón de seguridad y con extremo cuidado lo sacaron por parabrisas delantero. Luego Ángel fue conducido a la clínica del Consejo de Estado, donde se le hicieron todos los exámenes médico (aunque no la prueba etílica, que es obligatoria). En el expediente penal sólo aparece el certificado médico que emitió el CIMEQ dos días después del accidente.
Al chofer del Moskvich las cosas no le fueron tan bien. La policía lo condujo al hospital “Calixto García” pero no para atenderlo sino para hacerle prueba etílica. Luego fue inmediatamente conducido a dependencias policiales.
Lo curioso de esta historia de crónica roja es la manera en la que el hijo de Fidel usó el accidente para tratar de que le cambiaran su carro chino por uno mejor. Hace años todos los hijos de Fidel usaban autos rusos marca LADA, bastante antiguos. Insistieron hasta que se les prometió que se los cambiarían por unos BMW o Mercedes. Pero cuando les quitaron los LADAs lo que llegó fueron estos autos chinos, que en Cuba llaman ‘cucos‘. Así que Ángel y Tony Castro (que estaba de viaje con Raúl cuando tuvo lugar el accidente), decidieron aprovechar este accidente para lograr que se cumpliera la promesa del cambio de los vehículos.
Ambos se personaron en la instrucción policial y presionaron a los instructores para que añadieran a sus conclusiones que los vehículos en los que viajaban no eran seguros y ponían en riesgo su vida. Al mismo tiempo, todos los hijos, de común acuerdo, protestaron en todos los lugares en los que se les podía escuchar por “lo peligroso de los cucos.” En varias fiestas se refirieron al accidente como el “cucocidio”, diciendo que los instructores del caso afirmaban que se habían salvado “de milagro” y que seguir en esos vehículos era poner sus vidas en peligro.
Los instructores del caso accedieron a las peticiones de los hijos. Pero tal vez pecaron de exceso de celo. Su informe provocó que al órgano de instrucción llegasen miembros de la Seguridad Personal, la Contrainteligencia y el DSE tratando de averiguar cómo los complacientes instructores habían llegado a tales conclusiones de seguridad. La presencia de todos estos militares disparó la alarma sobre el caso y provocó que finalmente se amonestara a los instructores y se les separara del caso.
Las nuevas autoridades que se ocuparon del accidente “apretaron la mano” con el pobre chofer del Moskvich, que ahora tendrá que responder como si hubiera cometido un delito grave.
Los cucos se quedaron.

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15 respuestas
Comentarios

  • Ne O dice:

    Algunos papis regalan autos chinos a sus hijitos, otros países extranjeros enteros llenos de petróleo.
    Ne O

  • Abel dice:

    casos y cosas de Cuba! que bonitoooooooo!!!!

  • Eugenio dice:

    Que nivel de tercermundismo, siempre es lo mismo con las dictaduritas del tercer mundo que se llenan los pechos condecorandose unos a otros. Como puede tener nadie es mas minimo respeto por esta gente….

  • cubano libre dice:

    Aqui se ve como el regimen esta en decadencia y en Cuba mandan solo cuatros gatos y no hay control de nada,esas informaciones salen con facilidad de cuba,entonces la seguridad y el anonimato de esa familia sale al descubierto con facilidad,pero asi saldran mas cosas de toda esta gentusa que creen tener el poder sobre el pueblo cubano

  • Gabriel dice:

    Queridos amigos de PD,

    Obviamente teneis a un infiltrado suministrando información confidencial. Porque supongo que esta materia informativa no se consigue preguntándole sin más a un funcionario cualquiera.

    Llama la atención que el artículo no tenga firma.

    Artículos como este —siempre que sean plenamente verídicos— son los que hacen que PD destaque sobre el resto de los medios informativos sobre Cuba.

  • roxana dice:

    Y porque estos ninitos de papa no trabajan para comprarse sus cosas? porque esperan QUE PAPA GOBIERNO LES LLEVE LA COMIDITA EN LA BOCA? claro el pueblo si que solucione sus problemas no? pero estos ninitos que papito les de todo del dinero del estado , del pueblo. VAYA REVOLUCION MAS RATERA E HIPOCRITA.

  • Alex dice:

    Al principio de los noventa el principito Angel era conocido en las carreras ilegales de La Habana, con un Lada de motor modificado. Yo lo vi perder el control y meterse en la fuente de Quinta Avenida. Llegó enseguida Seguridad personal, lo sacaron del carro y pusieron a uno de ellos al timón para cuando llegara la policía.

  • El tosco dice:

    Asi que queria aprovechrse para su nuevo carrito, pobrecito.
    Que agarre el cuco y no joda.
    Y el instructor tan bueno y complaciente

  • Guicho dice:

    Bonita historia.

    Hay que reconocer que los hijos de Armando tenían mejor puntería.

  • Dexter dice:

    ¡Qué pena que no despingó!

  • Roberto dice:

    Yo no se los hijos de la sagrada dinastia….pero lo que soy yo no me subo a un cucucito de esos ni pagado. Si eso es lo que queda de un choque con un moskovich de velocidad crucero con viento a favor de 60 km/hr..no me imagino en un choque en serio…A estas alturas ya debieran proclamarse Reyes y asi no tienen que estar con tanta simuladera y los nenes pueden andar tranquilos en sus BMW sin que los jodan tanto…pobrecitos ellos…

  • solabaya dice:

    Esto es viejo. Hace rato lo dijeron en la teve de Miami. Falta saber que paso por fin con el tipo del moskovich

  • Triste destino el de los príncipes reales de la dinastía alpargatera de los Castro: sus padres billonarios y ellos con carros chinos. Me hace recordar las palabras de Napoleón cuando una de sus hermanas lo recriminó por negarle ciertas prebendas reales: “Perdóname, hermana, por negarte los derechos que heredaste de nuestro padre El Rey”.

  • Woland dice:

    ¡Apretaste, bróder! ¡¿Se había publicado algo de’sto?!