Rafael Rojas, en su blog, sobre el último libro de Miguel Barroso, Un asunto sensible, dedicado al “caso Marquitos” y sus prolongaciones en el “caso Ordoqui”.
Natalia Bolívar y Aróstegui es un testimonio importante sobre el Juicio de Ordoqui, en plena exposición del testigo de descargo enviado por los comunistas, el de la letra con filo quiso argumentar sobre lo natural de la confusión entre los revolucionarios recién definidos. Carlos Rafael utilizó conversaciones privadas con Natalia como ejemplo de cuan embrollados podían llegar a estar los jóvenes revolucionarios y al parecer conto de dudas de Natalia sobre el proceso y la dirigencia.
Natalia lo espero a la salida del tribunal, donde le dedico un soberano escándalo con arañazos de cara y todo, pero no pudo hacerle más por la intervención casi oportuna de los sempiternos segurosos.
Natalia embarazada y sujetada por los militares lanzo una sentencia como maldición de druida:
Mientras señalaba su vientre gritaba, si sale hembra le pongo Karla Rafaela para homenajear a un viejo maricón”
Karla Rafaela es un agasajo que cuenta ya 45 años.
Ni Rafael Rojas ni Miguel Barroso (de este no me extraña tanto) parecen cuestionar la culpabilidad de “Marquitos”, calificado de delator, sin comillas. Recuerden, sin embargo, que, por haberlo hecho, Jorge Valls, antiguo miembro del Directorio, compañero y amigo de las victimas de Humboldt 7, se paso veinte años y cuarenta dias en la carcel. El que probo la “culpabilidad” de “Marquitos”, enviandolo al paredon, fue Fidel Castro, quien acudio al juicio como testigo a cargo, pronunciando en aquella ocasion un discurso completamente alucinante. Habria, pues, que considerar culpables de traicion a todos aquellos a quienes los hermanos Castro mandaron a fusilar a lo largo de este medio siglo?
Natalia Bolívar y Aróstegui es un testimonio importante sobre el Juicio de Ordoqui, en plena exposición del testigo de descargo enviado por los comunistas, el de la letra con filo quiso argumentar sobre lo natural de la confusión entre los revolucionarios recién definidos. Carlos Rafael utilizó conversaciones privadas con Natalia como ejemplo de cuan embrollados podían llegar a estar los jóvenes revolucionarios y al parecer conto de dudas de Natalia sobre el proceso y la dirigencia.
Natalia lo espero a la salida del tribunal, donde le dedico un soberano escándalo con arañazos de cara y todo, pero no pudo hacerle más por la intervención casi oportuna de los sempiternos segurosos.
Natalia embarazada y sujetada por los militares lanzo una sentencia como maldición de druida:
Mientras señalaba su vientre gritaba, si sale hembra le pongo Karla Rafaela para homenajear a un viejo maricón”
Karla Rafaela es un agasajo que cuenta ya 45 años.
Ni Rafael Rojas ni Miguel Barroso (de este no me extraña tanto) parecen cuestionar la culpabilidad de “Marquitos”, calificado de delator, sin comillas. Recuerden, sin embargo, que, por haberlo hecho, Jorge Valls, antiguo miembro del Directorio, compañero y amigo de las victimas de Humboldt 7, se paso veinte años y cuarenta dias en la carcel. El que probo la “culpabilidad” de “Marquitos”, enviandolo al paredon, fue Fidel Castro, quien acudio al juicio como testigo a cargo, pronunciando en aquella ocasion un discurso completamente alucinante. Habria, pues, que considerar culpables de traicion a todos aquellos a quienes los hermanos Castro mandaron a fusilar a lo largo de este medio siglo?