castrismo Cuba soviética Cubazuela Cultura DD HH deporte disidencia economía EE UU-Cuba En Cuba España-Cuba exilio historia y archivo Internet & ITC

PD

castrismo

PD en la red

La oveja negra y la culpa inducida

  • sep 12, 200921:44h
  • 17 comentarios

Muy al principio, cuando los hoy ancianos posaban de guerreros y se vestían con uniformes de tela cruda y canana al pecho, Almeida, el único negro comandante, fue nombrado jefe del Ejército de la Habana. Fue el primero al mando de lo que luego sería el inmenso Cuerpo Occidental, un ejército por el que todos los generales se peleaban, en una emulación que a algunos les costó el pelotón de fusilamiento. Ostentar el mando del ejército más grande de Cuba era una cuenta abierta en el banco de las oportunidades.

Pero todavía faltaba mucho para la intriga de los Polos, Pardos, Rodiles y Ochoa; todavía el ejército que cuidaría la capital del país era una tropa variopinta y desordenada, que exhibía disímiles armas, objetos irregulares que atentaban contra el carácter uniforme de cualquier tropa organizada y que tenían más de trofeos que de armamento.

En una instalación de las afueras de la Habana, con dos redondas colinas que por asociación despertaban la libido de los héroes del momento, radicaba el nuevo ejército. Allí perseguían al enemigo imaginario y se dedicaban a inconexos ejercicios de infantería. Y allí se dio la orden: Almeida advirtió que, por indicaciones del mando superior, para salir el fin de semana había que entregar todas las armas.

La tropa se arremolinó y la desobediencia cobró forma de motín: los rebeldes no sólo mantuvieron sus viejas armas sino que se apoderaron de las de verdad. Además de las pistolas niqueladas y los revólveres de vaqueros con cachas nacaradas, agarraron las ametralladoras pesadas, los fusiles guardados bajo llave y las cajas de granadas. Un filibustero es dueño de su botín y no hay jefe que se lo quite.

La noticia no tardó en llegar a la Habana. Raúl recibió el recado de manera nada marcial: “se alzaron en Managua y el mulato esta apendejao, llamó llorando”. Con la experiencia camagüeyana del año anterior, el hermano menor prefirió arrimarse lo antes posible a la unidad, pero garantizando previamente la correlación de fuerzas a su favor. No hubo batalla: la sedición terminó en un pliego de reclamos, algunos presos y Almeida de regreso para La Habana con la tropa triunfante.

Este incidente lo marcó para siempre y fue el inicio de su separación definitiva del camino militar; desde entonces sólo ocupó cargos políticos y partidistas, que cada vez fueron más simbólicos y de menos peso. La fama de pendejo con lagrimal ligero le persiguió hasta su muerte, muy a pesar de los intentos de Raúl de reverdecerle, adjudicándole frases de Camilo y modestias de guerrero bravo. Tan malo de guapo como de músico.

Su falta de testosterona deja a su hijo en un limbo que él pudo haber resuelto con una sola llamada por teléfono. Ahora mismo Juan Juan podría haber sido recogido en su casa, para ser llevado frente a esos “profesionales” que no necesitan ensayar la forma más efectiva de culparlo por la muerte de su padre.

Sobrarán los “parece mentira”, “mataste a tu padre”, “mira lo que hiciste con el librito” y demás sentencias para desestabilizarlo.
Almeida se va en el momento menos oportuno, justo cuando los contenedores de Juanes descansan en la plaza de las condolencias, un espacio que había sido comprometido para un concierto bajo promesas apolíticas.

Si la injusticia y el absurdo no se hubieran interpuesto en el camino de Pánfilo, el simpático curda habanero le hubiera dedicado el mejor homenaje posible a este compositor de tercera, comandante de segunda y llorón de primera. Me lo imagino entre sus socios de borrachera, entonando una versión de un tema popular del mulato: “dame un traguito ahora, chico, que se están marchando”.

Camilo Loret de Mola
Miami

Publicado en
17 respuestas
Comentarios

  • como cambian los tiempos dice:

    el enfermo en miami que ya no recuerda sus padeceres

    que tratamiento tan eficiente el de los doctores de Miami, a base de carne de puerco y cafe en el versalles

  • trucupey dice:

    Camilo,siempre con una veracidad 100 %, nos recreas pasajes de la historia reciente de Cuba que de una u otra manera nos identifica con lo ocurrido.Recuerdo que el difunto tenia una sobrina llamada Shary con la cual comparti alguna que otra historia de amorios infantiles,cada vez que la visitaba,siempre era en una residencia distinta,todas en el area de Miramar,que casas,que apartamentos,que lujos,que descaro.Tambien recuerdo que cuando estudiaba en los camilitos de Arroyo Arenas un dia el negro se aparecio a las 12 de la noche a visitar a su hija Belinda,que tambien era estudiante,y la posta,que era un muchachito,siguiendo ordenes del director Corcho no le dejo pasar,vaya berrinche que monto;a esa hora formaron toda la escuela y nos metieron tremendo discurso,Corcho de p…… le pidio mil disculpas,pero la mejor nota la puso el capitan Freddy,todo hombre y coraje,ese muchacho hizo lo correcto,merece una medalla,todos empezamos a aplaudir,vaya lio que se formo.

  • Ein zuverlaessiger Freund dice:

    almeida, que almeida?

  • Pablo E Perez dice:

    A pesar de lo luctuoso del tema me dio risa la descripcion postmorten del difunto y la ironia de vincular a panfilo que solo tiene un video y quizas ya sea mas famoso que el general con sus cincuenta anos sin penas ni glorias y conocido solo por el hecho de haber estado al lado de Fidel .
    Aprovecho para felicitar a Camilo que era un curso menor que yo en la facultad de derecho de la Universidad de la Habana y que despues coincidimos en el bufete de Colon, con Rider Oliva y Julio el hijo de la profesora y tambien en el tribunal de matanzas junto con Estildo Triana (ya fallecido) y otros abogados matanceros.

  • Ana dice:

    En todo los años que viví en Cuba después que “esa gente” tomó el poder, el único momento de gloria de Almeida, fue cuando se escuchaba por el radio su canción a la Virgen de Guadalupe.

  • El tosco dice:

    Tremendo tipo roberto Echevarria, decidio quedarse en Espanna y como no tenia con quien discutir regreso a Cuba.
    El presidente del Instituto de Turismo lo odiaba porque cada vez que habia una asamblea Roberto lo dejaba en ridiculo.
    el hijo tuvo un juicio por una breonca con un cadate y el padre del cadete, un oficial del minint, le habia pegado a Robertio. El tosco espero al final de juicio y cuando el oficial salio le dijo hasta alma mia. pero el oficial tenia un miedo que se le veia por encima de la ropa.
    tremendo personaje.

  • Uva de Aragon dice:

    Excelente, como de costumbre. Yo no viví nada de eso pues vine para los Estados Unidos muy al principio de la revolución, y me das siempre una visión muy distinta a las usuales. Gracias. Uva

  • mariano loret de mola dice:

    Una figura apagada y sin brillo pero de acuerdo a tu anaecdocta tambien es recordado como pendejo y eso en Cuba no se olvida.Buen articulo.

  • Anonimo dice:

    Bilewi:
    No tiene que ver con Almeida, pero puedes hacer el cuento de lo de la universidad? Una vez delante de mi cuando yo era chama un tipo del Minint le guapeo a Roberto Echevarria y le dijo “Tu no sabes quien yo soy” y Roberto lo agarro por la oreja como a un nino chiquito y le dijo “Yo si se, tu eres tremendo maricon”. Yo no sabia que se habia enfrentado a Castro; si puedes haz el cuento.

  • Judith dice:

    Conocí al difunto Juan en ocasiones en que no tenía que demostrar nada y para ser él era bastante normal, también a su hermana Mercedes y a su sobrino Miguelito , me quedo de ellos que eran, en medio de todo, bastantes sencillos, campechanos y fácil de tratar. Camilo, estuve ahora en Cuba y cuando digo nuestro año de graduación todos me preguntan por ti y si estaba en tu aula, ah y el tema Taladric, eso me lo perdí…eres un crack, besos.

  • JESUS M. FERNANDEZ dice:

    como siempre te feleicito.
    te falto un detalle que identifico al negro,
    el mas vago, y el que mas se divirtio,
    nunca fue amigo de su tropa, su mundo
    era la farandula y ‘dame un traguito ahora’i no tenia amigos ni enemigos, el vivia otro mundo, como dicen
    los cubanos del cuento y de la historia.

  • Bilewi dice:

    En la foto de Almeida solo, al fondo se ve a Faure Chomon, antiguo dirigente de la FEU y que proytagoniza un motin parecido en la Universidad, en ese caso las marmas se las quita Fidel solo, que sube la escalinata y sopapea a todos.
    Solo un estudiante saco la cara, Roberto el Tosco Echevarria.
    Cubela se deja arrebatar hasta el ultimo fusil y el directorio queda literalmente desarmado.

  • Carlos Alberto dice:

    Está buena esa historia.
    No la recordaba.
    Un abrazo,
    CAM

  • Carmen dice:

    Camilo buenos dias, por tu juventud vital y por mis experiencias vitales, obtenidas ”golpe a golpe” haciendo caminos al andar. Disculpa que no sea lo que me enseñaron mis mayores:…” a los que no conocemos debemos tratarlos de Ud.”

    Tampoco soy alguien que no sepa, mantener una relacion de amistad correctamente.

    Ademas yo a ti te conozco de sobra, obviamente deduciras que es de la television y de algunas lecturas en internet.Tenemos amigos comunes, como Martel.

    Lo que sigo siendo alguien excesivamente penosa a pesar de mis 80 marzos.
    Hoy venci la pena, al ver lo que escribiste sobre Almeida, fallecido a los 83 años.
    Cuanta verdad has escrito. Me hace deducir, que a pesar de tu juventud. Bien conoces el mundillo de la ”elite revolucionaria cubana”

    Por ultimo, como maestra por vocacion, el dolor humano del projimo influye en mi, cuando opino. A Almeida lo conoci, en el 1951 en el Balneario Universitario de primera y 42 Miramar. El era un empleado de mantenimiento, y yo impartia clases de natacion y atendia las canchas de squach. Los dos eramos de la clase pobre y humilde.

    Asi que como humana, ya vieja, siento el fallecimiento de Almeida. Nada en especial, solo siendo consecuente con mis recuerdos y memorias, que aun estan de quince.
    Gracias
    Carmen

  • Tania Quintero dice:

    Todo lo que escribes, Camilo, no sólo es inédito, sino brillante. Excelente el perfil que has hecho de Almeida. Como nunca le conocí de cerca y cuando escuché hablar de él era para alguna anécdota relacionada con tragos, mujeres y canciones, desconocía que hubiera sido un tipo blandengue y llorón. Ahora sus hijos -y no sólo Juan Juan- tienen oportunidad de presentar otra imagen de su padre y reivindicarlo. Para regímenes como el cubano no hay momento inoportuno para morirse. Por el contrario, para ellos siempre un muerto es bienvenido, pues les da la posibilidad de manipularlo a sus anchas y subirlo al altar de los “héroes revolucionarios”.

  • Primo dice:

    Coño Primo, lo cogi fresquecito. Menos mal que no ha escrito nadie aun, asi lo disfruto sin injerencias mediaticas.
    ¿No te animas a escribir del Juan Juan?, parece que como muchos otros, ahora que hizo su librito y se cambio de casaca, ya pertenecio al bando contrario toda la vida.
    Sera que nadie se acuerda lo que vacilaban esas gentes hijos de esas otras gentes.

    Hay mucha tela por donde cortar… y escribir, diria yo.

    Luis

  • Ruben dice:

    Miras las fotos, lees las tres o cuatros primeras lineas y sin llegar al final ya sabes que fue escrito por Camilo Loret de Mola. Este muchacho tiene un buen arsenal de fotos y anécdotas que siempre que se leen parece como si fueran de un país y personajes que no conocemos.