Se sentó a la mesa con Velasco Alvarado, Brezhnev le regaló una bicicleta, Fidel anunció su nacimiento durante un discurso en la Plaza de la Revolución y el propio Pinochet le hizo una limonada. Con esas peripecias vitales, es difícil terminar siendo una persona común. A quien le ocurría todo eso era a su vez un divertido hedonista, conversador nato, tolerante pertinaz y el peor guerrillero que uno pueda imaginarse. Se decantó por la trinchera del cubalibre, por las refriegas que ocurren sobre las camas y por los combates que se libran con el tenedor y la cuchara.
Juan Juan Almeida rozó al poder y éste terminó por arañarlo, sin que le sirviera de mucho ser el hijo de un Comandante bajado de la Sierra Maestra. Su ascendencia fue más bien un agravante, pues le hicieron pagar el no estar a la altura épica que se esperaba de la prole de los “héroes”. El entrenamiento militar, los estudios en la Unión Soviética e incluso las clases para formarse como agente de la Inteligencia cubana, le mostraron lo que se esconde bajo el antifaz de la utopía. De ahí que su libro Memorias de un guerrillero cubano desconocido sea la narración de un testigo extravagante: alguien que se codeó con quienes nos llaman al sacrificio mientras llevan una vida de placeres y excesos. Al decir del autor, son esos que “hablan como los de izquierda, piensan como los del centro y viven como los de derecha”.
Este cuarentón regordete cojea de una pierna, pero salta con humor descarnado en cada página de sus memorias. Parece querer decirnos que desde el yate, las cacerías en los cayos y el vodka bien frío, nuestras dificultades cotidianas se ven tremendamente desdibujadas, lejanas y poco importantes. De una vida picaresca y colmada de viajes, pasa Juan Juan —abruptamente— a la situación del hombre acusado y acosado. Una secuencia de interrogatorios, registros y detenciones le hacen experimentar lo que ha sido el día a día de los más críticos, de los opositores y de los disidentes en esta Isla. Memorias de un guerrillero… es la historia de una caída, de un desplome que se cuenta sin rencor, más bien con desparpajo. Lo narra alguien que aprendió —rápidamente— la acepción más extendida de la palabra “guerrillero”, aquella que implica luchar por un status, matar por ciertas posesiones, mentir para quedarse en el poder.
Como adelanto a quienes se interesen en el libro de Juan Juan Almeida —publicado por la editorial Espuela de Plata— les copio aquí un fragmento:
“Yo soy sólo un ser humano que se crió y se formó entre corruptos, inmodestos y modernos corsarios que jugaron a ser estrictos, sencillos y guardianes del honor, pero olvidaron callar frente a los niños. Porque este niño creció admirando esos vicios heroicos y vandálicos que apologetizaron nuestros líderes haciéndome ver que el asalto a un cuartel, en un país con leyes, puede ser una cosa justa. Haciéndome ver que subvertir países con ideas extranjeras, usando métodos ilegales, era algo necesario. Haciéndome ver que los problemas del estado se solucionan más fácilmente si ahuyentamos a nuestros propios ciudadanos. Haciéndome ver que repudiar, desprestigiar, pisotear, golpear, escupir o encarcelar era una buena opción para aquellos que no piensan como el sistema exige. Haciéndome ver que el pueblo es una masa amorfa y lejana a la que se tiene en cuenta desde un estrado para elogiarla un poco, azuzarla otro tanto y luego regresar al aire acondicionado. Me hicieron ver tantas y tantas cosas que terminé confundido como millones de cubanos que no sabemos la diferencia exacta entre el bien y el mal.”
Yoani Sánchez
La Habana
PD: Pueden leer otros dos fragmentos del libro de Juan Juan Almeida aquí y aquí.





Yo no puedo ser parte del coro. Todo es cuestion de comparaciones y JJ no es comparable a Biscet, enterrado vivo y reducido a un esqueleto por ser directo.
Cual es el verdadero mensaje? De alguna manera me parece que estan diciendo-aun sin quererlo-que los dirigentes viviendo bien es un crimen peor que un estado multipartidario, de una prensa estadista, de un sistema sin las mas minimas senales de libertad individual.
Ya con la ejecucion de Sosa Blanco se sabia todo lo que habia que saber, ya con la Ley de la Reforma Urbana, proclamada sin debate y sin aprobacion parlamentaria de un sistema multipartidista se sabia todo lo que habia que saber, aun si la revolucion no hubiera sido “traicionada” hubiera seguido siendo una revolucion dictatorial y malvada.
Bien dicho CS, así mismito es. El velo se descorrió bien tempranito.
Parecer ser, según ya se ha mencionado en otros “posts” y comentarios, que algunos sujetos pertenecientes a la clase privilegiada intuyen un futuro cercano aciago y están tratando de poner sus asuntos en orden; se están curando en salud.
Saludos,
MI
Parece que bajo las apariencias, hay una profunda reflexión sobre el régimen de la habana. Es un libro útil y necesario.
Gracias Ernesto por haber tenido la perspicacia de darlo a conocer en PD.
De acuerdo con CS. Ahora nos tocará la chorrera de libros de los hijitos de la clase dirigente dándose golpes de pecho. Y así nos olvidaremos de Biscet, de Pánfilo, y de todos los que sí de verdad son los que están bajo el chucho.
q tendrá q ver la velocidad con el tocino. déjense de purismos: se puede perfectamente leer un libro que parece bastante curioso y agradable y no olvidarse de ..
En verdad , todo lo dicho o escrito es cierto , una realidad innegable y muchos las han vivido y la viven , dentro de cuba y afuera del pais y es bueno el recordatorio , porque esa ha sido una de las formas exclusivas de manipulaciones y esas normas siempre han existido y los aspirantes a ellas ., eso es normal y todos los cubanos lo han experimentado de lo contrtario no existirian las carceles y el exilio. Pero es bien documentado y serviria de un ejemplo vivo a los paises centro Americ. q est an siendo castigados por el caudillismo y demagogia infame.
Desaparecido Juan Juan Almeida (updated) // Nov 28, 2009 at 19:39
[...] —Un post de Yoani Sánchez, sobre su libro. [...]
Mucho mas respeto merece Juan Juan que los bufones y ciegos seguidores arrastrados que aun siguen apanhando esa dictadura sangrienta por un Socialismo y una revolucion de mentira.
lei sobre lo que Juan Juan escribe de los abusos a su esposa e hija y me produjo asco como esos miserables siguen abusando de los cubanos…