El título me recordó un intento de poema que escribí al partir.
BALSERO
Yo soy un balsero que viaja en avión.
Me impulsa lo mismo que te apremia a ti:
El sueño abortado que no pudo ser,
el jardín estéril que no floreció.
El tiempo perdido que no volverá,
la promesa incumplida de la juventud
El dolor por la ausencia de los que se fueron
y el saldo pendiente que nunca pagué.
La asfixia creciente de la inmutabilidad
y la abyección vergonzante de la connivencia.
El hastío, la frustración, la desesperanza.
Un sueño escondido de viejo cautivo.
que un día florece y se hace realidad
Me espera lo mismo que te aguarda a ti:
La sonrisa alegre del recibimiento y el regodeo escondido por tu dilación.
La expresión exaltada de los que te precedieron y la reserva sobre si podrás.
Su molicie en medio de su desarraigo y la jactancia de su acierto.
El maniqueo enfoque de la realidad en el alfa y omega de nuestro devenir
El apoyo fugaz y el olvido temprano, la mirada compasiva por el desconcierto.
Un nuevo reto sobre tus modestos triunfos que nunca pensaste tener que remedar.
Y al final
El descubrimiento creciente de una nueva verdad
Volver a empezar lo que ya estaba andado y descubrir que puedes, a pesar de todo
Atravesar desiertos que lucen insondables, y aprender de nuevo lecciones ya sabidas
Y en medio de la soledad, lejos de tus fuentes y azotado por el vendaval de la añoranza
Triunfar.
Pericles
El título me recordó un intento de poema que escribí al partir.
BALSERO
Yo soy un balsero que viaja en avión.
Me impulsa lo mismo que te apremia a ti:
El sueño abortado que no pudo ser,
el jardín estéril que no floreció.
El tiempo perdido que no volverá,
la promesa incumplida de la juventud
El dolor por la ausencia de los que se fueron
y el saldo pendiente que nunca pagué.
La asfixia creciente de la inmutabilidad
y la abyección vergonzante de la connivencia.
El hastío, la frustración, la desesperanza.
Un sueño escondido de viejo cautivo.
que un día florece y se hace realidad
Me espera lo mismo que te aguarda a ti:
La sonrisa alegre del recibimiento y el regodeo escondido por tu dilación.
La expresión exaltada de los que te precedieron y la reserva sobre si podrás.
Su molicie en medio de su desarraigo y la jactancia de su acierto.
El maniqueo enfoque de la realidad en el alfa y omega de nuestro devenir
El apoyo fugaz y el olvido temprano, la mirada compasiva por el desconcierto.
Un nuevo reto sobre tus modestos triunfos que nunca pensaste tener que remedar.
Y al final
El descubrimiento creciente de una nueva verdad
Volver a empezar lo que ya estaba andado y descubrir que puedes, a pesar de todo
Atravesar desiertos que lucen insondables, y aprender de nuevo lecciones ya sabidas
Y en medio de la soledad, lejos de tus fuentes y azotado por el vendaval de la añoranza
Triunfar.
Pericles