Granma: Raúl Castro cambia a la tercera parte de los embajadores cubanos en el exterior “para fortalecer el trabajo político-diplomático en una compleja coyuntura internacional”.
Lamentablemente, los embajadores cubanos van al exterior, al igual que los médicos y otros profesionales, a comprar “pacotilla” y traer todo lo que no pueden tener en Cuba. Llevan para Cuba contenedores de muebles, ropa, artículos para el hogar, ect y son en Cuba una clase social que está por encima de cualquier ciéntifico, o profesional destacado en las ciencias o en las letras.
También van con el objetivo de comprar un carro usado a su regreso, con el dinero en divisas que “ahorren”.
La diferencia de los embajadores con otros profesionales que salen a trabajar al exterior son:
1- Ellos pueden aumentar sus salarios simplemente justificando invitaciones, recepciones, cocteles y apropiandose del dinero de que disponen para gastos por estos conceptos Además de ahí sacan sus gastos personales de comida, aseo, limpieza, ect. Hay casos en que tambien se apropian de los salarios de sus empleados cubanos, por ejemplo de la criada que traen de Cuba, de la niñera, ect que convive en la Embajada y ellos le administran sus escasos salarios.
2- Entran al país como diplomáticos y no los registran ni les hacen pagar por toda la pacotilla que traen.
3- Se comprarn carros cada vez que van a un país diferente como embajadores y comoces familias donde hay tres carros por un embajador, usados claro, pero es lo que puede comprar un cubano, cuando lo autorizan.
4-Se les permite viajar a otros países y visitar a otros embajadores o hijos médicos que han desertado y que no pueden visitar Cuba por tiempo indefinido.
Pobres Embajadores y si son mujeres dan más pena. Las ves mal vestidas, sin cultura ni maneras sociales para alternar con Emabajadores de otros países, aunque sean del tercer mundo.
Es la típica representación de lo que es la Cuba de hoy.
Estos son los últimos coletazos del caso Pérez Roque. El éxito del ex-ministro debió estar respaldado por la labor de numerosas sedes diplomáticas diseminadas por todo el mundo. Ahora estos embajadores deben haber caído en desgracia. Es también indicio de que, “al fin”, está pasando algo.
Lamentablemente, los embajadores cubanos van al exterior, al igual que los médicos y otros profesionales, a comprar “pacotilla” y traer todo lo que no pueden tener en Cuba. Llevan para Cuba contenedores de muebles, ropa, artículos para el hogar, ect y son en Cuba una clase social que está por encima de cualquier ciéntifico, o profesional destacado en las ciencias o en las letras.
También van con el objetivo de comprar un carro usado a su regreso, con el dinero en divisas que “ahorren”.
La diferencia de los embajadores con otros profesionales que salen a trabajar al exterior son:
1- Ellos pueden aumentar sus salarios simplemente justificando invitaciones, recepciones, cocteles y apropiandose del dinero de que disponen para gastos por estos conceptos Además de ahí sacan sus gastos personales de comida, aseo, limpieza, ect. Hay casos en que tambien se apropian de los salarios de sus empleados cubanos, por ejemplo de la criada que traen de Cuba, de la niñera, ect que convive en la Embajada y ellos le administran sus escasos salarios.
2- Entran al país como diplomáticos y no los registran ni les hacen pagar por toda la pacotilla que traen.
3- Se comprarn carros cada vez que van a un país diferente como embajadores y comoces familias donde hay tres carros por un embajador, usados claro, pero es lo que puede comprar un cubano, cuando lo autorizan.
4-Se les permite viajar a otros países y visitar a otros embajadores o hijos médicos que han desertado y que no pueden visitar Cuba por tiempo indefinido.
Pobres Embajadores y si son mujeres dan más pena. Las ves mal vestidas, sin cultura ni maneras sociales para alternar con Emabajadores de otros países, aunque sean del tercer mundo.
Es la típica representación de lo que es la Cuba de hoy.
Estos son los últimos coletazos del caso Pérez Roque. El éxito del ex-ministro debió estar respaldado por la labor de numerosas sedes diplomáticas diseminadas por todo el mundo. Ahora estos embajadores deben haber caído en desgracia. Es también indicio de que, “al fin”, está pasando algo.