Penúltimos Días

Una anécdota rojinegra

Julio 27, 2009 · 12 Comentarios

Aprovechando la efeméride: hay una anécdota —nada secreta— de la profusa mitología moncadista, que siempre me ha llamado la atención. La protagoniza Haydée Santamaría, esa mezcla de Madame Bovary con Juana de Arco. (La definición no es mía sino de su hija, y vista con ojo clínico resulta punto menos que insuperable: el único rasgo que la madura Bovary comparte con la célebre adolescente de Orleans es la histeria). Haydée es una santa histérica, una entre varias, tal vez la que se ha conservado más cercana al aura virginal pero también al glamour de la desgracia: una recurrente desdicha ha convertido su familia en un símil cubano de los Kennedy.
La perversa necesidad de encarnar la historia en el cuerpo (ahí tienen su maternal comparación del Moncada con un parto); su estremecedor suicidio un 26 de julio de 1980, el mismo año que murió Celia Sánchez; la cadena de infidelidades más o menos públicas que se vió obligada a soportar desde mucho antes, la trágica muerte de sus hijos años después… son algunos de los trazos del mito.
Pero la anécdota que quiero contar no tiene que ver sólo con la doncella, también incluye al ogro.
Luego de ser arrestada por su participación en el ataque al cuartel Moncada, y liberada ya de cargos, Haydée fue una de las responsables de ir sacando las páginas del alegato conocido como La Historia me absolverá. Fue una tarea facilitada por una vigilancia laxa, aunque al fin y al cabo, clandestina y trabajosa, hasta que el manuscrito finalmente quedó listo para la imprenta. Iba a ser, ya se sabe, un folleto furtivo, impreso en condiciones difíciles, así que Haydée se permitió consultar a su autor sobre el tiraje del samizdat. Y el autor, que ya entonces cultivaba su megalomanía con esmero tropical, le respondió a la presidenta de su club de fans que no quería menos de cien mil ejemplares.
Detengámonos un momento a pensar en lo que significaba esa cifra para el grupo de los conspiradores encargados de hacerla realidad. Se enfrentaban a ser descubiertos y encarcelados por reincidentes, tal vez torturados. Hubiera sido mucho más fácil cumplir la orden de imprimir 500, o a lo sumo mil ejemplares, que es la tirada habitual de los panfletos. Se dice que Haydée trató de convencerlo. Pero no había manera: el autor no se bajaba de su exagerada cifra.
Obligados por los imperativos, al final el comité clandestino imprimió 10 mil Historias. Cuando Haydée comunicó a Fidel Castro las evidentes razones por las cuales habían tenido que parar en esa cifra, éste le contestó: “Por eso yo les dije que sacaran 100 000, que sacaran hasta donde pudieran. Ahora, si les digo que saquen 500 ustedes se preparan para 500 y no hubieran sacado 10 000″.
Ahí tienen una buena polaroid del dictador, que ya entonces prefería arriesgar impunemente a sus seguidores, incluyendo las sufridas vestales, antes de conformarse con una pequeña tirada de su “alegato magno”, que siempre hubiera estado a tiempo de incluir en futuras obras completas.
Pobre Haydée, que muchos años después, tal vez desencantada, debe haber recordado ésta, entre otras muchas manipulaciones del Macho Alfa de la Revolución cubana, antes de apretar el gatillo que la sacó de este mundo.

Ernesto Hernández Busto
Barcelona

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12 Comentarios ↓

  • Esperanza E Serrano

    Tengo entendido que Haydé nunca aceptó la determinación de Fidel y demás moncadistas, de declarar días festivos el 25, 26 y 27 de julio. Ella nunca pudo superar la muerte de su hermano, como tampoco compartió a plenitud las medidas absurdas que se fueron implando en Cuba, las cuales nada tenían que ver con el Programa del Moncada por el cual su hermano, y otros cubanos valiosos perdieron la vida. No creo que haya sido una mujer histérica, pero si una mujer sufrida, frustrada y llena de contradicciones internas. Su matrimonio con Armando Hart fue un desastre. Ella se educó con otra concepcion sobre la familia, el hogar.
    Armando Hart, como todos los dirigentes cubanos, se mostraba, sin ningún pudor, con sus amantes jovenes en orgías que Haydé nunca compartió.
    Se quitó la vida posiblemente convencida de la inutilidad de continuar defendiendo un régimen que traicionó a la verdadera revolución cubana que ella trató de hacer en Cuba junto con otras personas de pensamiento progresista revolucionario.
    No soy quien para juzgarla. Sólo ella supo su verdadera tragedia personal. Yo sólo la conocí de pasada, cuando visitaba la biblioteca de la Casa de las Américas, cuando ella era la directora de esa institución.
    Muchas cosas se pueden escribir sobre ella y sobre su familia, se puede llegar hasta la fabricación de un mito…
    Yo la seguiré recordando como la mujer combatiente moncadista que conocí de pasada, de la cual me llevé la impresión de que actuaba como una mujer sencilla, sensible, soñadora, sufrida y muy frustrada… Nunca le conocí un ataque de histeria, quizás tuvo miles, razones le sobraban para actuar y ser una histérica.
    Creo que quien haya tenido en sus manos los ojos que le sacaron a un hermano, quien vivió más de seis años de inseguridad, de miedos, de riesgos, de luchas y de enfrentamientos a situaciones poco agradables para cualquier mujer, es muy dificil que pueda conservar sano su sistema nervioso, y mas si luego descubrió lo inútil de su empeño.
    Saludos, Esperanza.

  • Ninon

    Debo confesarte que este episodio lo has narrado con gran sencillez y claridad, y me ha gustado.

    No siempre escribes tan claro y tan limpio, que no es lo mismo, de modo que lograste las dos cosas, además de la compasión.

    Siempre he pensado que Haydee Santamaría fue una mujer muy sufrida y de grandes ideales.
    El marido ha sido un fundamentalista para algunas cosas y un disoluto para otras. No ha sido mejor que ella, jamás.

    No los conocí, pero por lo que hemos oído todos los cubanos, la familia de ella incluyendo los hijos, fueron pensadores honestos que tuvieron sus ideales, en los que creyeron y eso no es delito.

    Personas como ella han tendido mucha carga emocional que no todos soportan.
    Y sí, es reveladora la anécdota para conocer el trasfondo imperativo y exigente del jefe.
    Tus conclusiones son acertadas en este caso.

  • Francotirador

    Esperanza,
    lo de los ojos de Abel y los testiculos de Boris fue todo un mito que ya ha sido desmentido por el doctor forense que hizo las autopsias a los moncadistas que murieron. Haydee pudiera haber sido una mjer sincera pero coopero a imponer la tragedia tiranica cubana con sus esfuerzos. Quizas por ello se quito la vida de un balazo como han hecho tantos otros revolucionarios que estaba en la misma situacion. No era tan santa esta Sra. y llevaba una gran carga de culpa.

  • Zoé Valdés

    Creo que era efectivamente la anécdota a recordar, muy acertado.

  • Güicho

    Haydée es un ejemplo a seguir para todos los revolucionarios. Igual que Dorticós.

  • Molière

    Otra vez el cuento de los ojitos. ¿Hasta cuándo vamos a repetir los inventos del castrismo?
    Haydee fue una esbirra patética. Bien podría haber compensado algo el daño que hizo a su país pegándole un tiro al dictador en vez de pegárselo a sí misma.

  • Isis Wirth

    Como dice Güicho, un ejemplo a seguir para todos los revolucionarios, igualito que Dorticós.

  • Amadeus

    La dictadura se ha alimentado de mitos y fábulas, como las de los 20,000 cubanos asesinados por Batista y que fue el argumento base para legitimizar el triunfo de la Revolución en sus inicios.

    No sé si fue aquí o en otro lugar, donde sostuve una vez una discusión con alguien que sostenía que la cifra era verdadera, sin embargo, no hay una lista publicada con los nombres y apellidos de esos 20,000 cubanos asesinados que pruebe este hecho. A estas alturas el régimen ni mienta estos datos, tal vez por miedo a tener que probarlos.

  • Desterrado

    Que le pregunten a la viuda de Guillermo quien era esa señora ! Siempre se ha explotado el ” romanticismo patriotiquero ” para confundir y atraer a los incautos,todos ellos son verdugos y cómplices a la vez,Ella tuvo gran protagonismo de enviar a los “intelectuales dudosos ” para la UMAP,nada de clemencia O.K ?

  • Woland

    Güicho, Isis: que no serviría de’ná… :-) )

    (Simplemente, porque ninguno de los degenera’os que necesitamos pasen cuanto antes a mejor vida – o peor, o igual, pero a OTRA vida- califican como “revolucionarios”. Ahora bien, si pudíeramos hipnotizar a los castristas -creyentes Y practicantes- y convencerlos de seguir los pasos de Haydée… ¡ya esos son otros 40 pesos!). :-) )

  • Cuco

    Gracias Reina…. No tratemos de desvirtuar las cosas en beneficio de los hijeputas de toda la vida….desgraciadamente para los judios ricos y sus limpaculos de siempre, se les saldran permanentemente y en cualquier esquina los revolucionarios, como Haydee vaya!…y como Napoleon en su dia, Isis Reina

  • El verdadero origen de La historia me absolverá | Penúltimos Días

    [...] que se convertiría en el medio propagandístico de mayor valor por su impacto en la población, le dice que deben distribuir cien mil en un plazo de cuatro meses en toda la isla. Aunque la distribución real sólo alcanzó la décima [...]

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