- jun 23, 2009 • 12:25h
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Una comunicación inusual llegó a los diferentes campamentos del Cuarto Cuerpo del Ejercito Libertador: varios generales debían presentarse en el Cuartel General por petición directa del General en Jefe, Máximo Gómez.
El llamado, contrario a la disciplina estricta del viejo cascarrabias, resultaba un mal augurio y hacia sudar a más de un convocado. La tropa los veía partir con preocupación y en cada campamento se repetían las despedidas en medio de tensas designaciones de sustitutos y procedimientos temporales.
Gómez se reunió con todos a la misma vez, y los preocupados oficiales respiraron aliviados al conocer la causa de tanta premura: se les necesitaba como miembros del tribunal de honor que juzgaría a un militar de similar graduación y nivel.
Más allá del discurso sobre el formalismo legal y la condición del acusado, el General en Jefe dejó clara sus intenciones. “Es un asesino. Habrá que fusilarlo dentro de pocos días”. “Hay hombres que no merecen ni el proceso que la ley exige”. “La Paz no está lejos y hay que dar un buen ejemplo”. “El cubano debe ver, en el fusilamiento de un General, que el patriotismo tiene que ir hermanado con la virtud”.
El viejo quería un fallo rápido y mortal, para evitar el riesgo de que el proceso cayera en manos de los “leguleyos” de la tropa. “Todo es difícil con los abogados” —decía.
Luego, con más calma, el Generalísimo bajó el tono imperativo y explicó que seguía molesto con los jueces y abogados de un proceso anterior contra el Brigadier Alfredo Rego y el Coronel Juan Manuel Menocal, sancionados a penas leves a pesar de no cumplir la orden de detener o matar al Brigadier Masso Parra, quien se presentó ante las autoridades españolas con sus cuatrocientos hombres para causar el mayor descalabro en la historia del Ejercito Libertador.
Los pobres acusados nada habían podido hacer con sus dos revólveres contra los cuatrocientos hombres bien armados que no cejaron en su empeño de rendirse ante el enemigo español. Gómez aprendió la lección y se aseguró de manejar el nuevo proceso dentro del orden militar.
Los generales aceptaron formar parte del escarnio ejemplarizante. Con el fallo firmado en los bolsillos de las raídas guerreras, ocuparon su sitio en el Tribunal Militar. El proceso fue rápido y ajustado al guión: el acusado no se defendió y asumió la sentencia de muerte como si se tratara de un designio divino.
Luego del proceso Gómez no les dejó partir. Habría otra reunión, esta vez para elegir al jefe que dirigiría el pelotón de fusilamiento. Pero ninguno estuvo dispuesto, con el argumento de que un juez no ejecuta sentencias. Las excusas y justificaciones de todos los oficiales de alta graduación obligaron al viejo a tratar de encontrar un verdugo entre los juristas que, como observadores, habían asistido al acto en nombre de la República en Armas. Tampoco. La ira del General en Jefe se hizo tronante: “Los quiero a todos allí y mandaré yo mismo el cuadro. ¡Cuanta flojera!”.
El General Roberto Bermúdez era el hombre más valiente del ejercito mambí. Las múltiples heridas causadas por su arrojo en el combate lo habían reducido a un jefe inválido y cruel, que a duras penas caminaba y cabalgaba una mulita pequeña. En momentos en que muchos preferían desertar a mantenerse en los campos de batalla, el General Bermúdez se paseaba desde las Villas hasta La Habana sin el menor de los temores, pero dejando a su paso un rastro de desmanes y crueldades. Antes de pararse frente a las carabinas se despidió cariñosamente de su cabalgadura y seleccionó a los tiradores entre su guardia personal, su pequeña tropa obligada por Gómez a integrar el pelotón de fusilamiento que pondría fin a la vida del antiguo jefe.
Gómez no desmontó. Inició un discurso reconociendo los méritos del Condenado y luego enumeró sus errores; de repente se volvió hacia el pelotón y sin preámbulo alguno les gritó “!fuego!”. La orden final tomó por sorpresa a los improvisados verdugos que esperaban el rito de las tres voces. Muchos no habían ni siquiera cargado sus armas. La confusión llevó a que no se sucediera la descarga habitual y sí una retahíla de disparos desorganizados que provocaron el dilatado sufrimiento del ejecutado.
Noventa y dos años después de aquel episodio, los generales cubanos fueron convocados nuevamente, asistieron a otra farsa y fueron obligados a presenciar la caída de otro General como advertencia ejemplarizante.
El alcohol y las amantes les han arrancado pasajes de lo vivido a estos temblorosos generales. Pero las despedidas de Ochoa, sus gritos a favor del verdugo y del sistema que le mataba, así como la escasa pericia del pelotón, son leyendas urbanas que no se podrán corroborar mientras el miedo siga reinando entre los altos jefes militares. Son experiencias que quedan relegadas a unos archivos condenados a desaparecer.
Pero del olvido se salva la imagen del llamado Tribunal de Honor: generales indignos denostando a su compañero de armas, apurados en marcar distancia, empeñados en servir a su amo sin sombra de dudas o posibles asociaciones. Salvo raras excepciones, sólo el acusado mantuvo su temple.
Los espectadores en blanco y negro nunca habían visto al acusado principal; aparecía en sus pantallas por primera vez. Pero lejos de odiar al aparente traidor, admiraron su brillo entre tanto cobarde.
A veinte años de aquel espectáculo de uniformes de gala y medallas, el ridículo encuentra su mayor crítico en el Martí que manipulan a su antojo. Desde el retrato suyo que cuelga en la pared del Tribunal y que se repite en cuanta oficina o unidad militar imponen, el hombre de frente amplia le sigue reclamando a Gómez: “Un pueblo no se funda, General, como se manda un campamento.”
Camilo Loret de Mola
Miami





Estaba en Cuba cuando el fusilamiento de Ochoa y recuerdo un dia que visito la Unidad Militar donde prestaba servicio, recuerdo que el jefe de la Unidad le dijo a un soldado, que el parte militar se lo den al Gral. de Division Arnaldo Ocho. Lo mire cuando paso a mi lado, estaba mas corpulento que cuando fue sometido al juicio sumario (eran los anos 82-84). El escrito de Camilo esta muy bueno, sobre todo porque nos recuerda quien era el Generalisimo y su manera de dirigir la tropa, la comparacion con el caso Ochoa aunque tiene sus similitudes; el miedo al maximo lider y el tratar de dar un ejemplo escarmentador se les parece. Pero Ochoa siempre fue un fidelista y murio como tal, supongo que nunca creyo que lo fueran a fusilar hiciera lo que hiciera, pero se equivoco y lo pago caro. Muchos son los mitos y leyendas que se tejen alrededor de estos personajes historicos, al final son como los fantasmas, si les quitan la sabana, no son nadie. Cuba necesita de tecnocratas, que ayuden a desarrollar el pais economicamente, Cuba necesita reducir drasticamente las fuerzas armadas, que lo unico que hacen es vivir de la ubre del estado, refundar unas nuevas dinamicas y operativas, porque quien va a atacar a la isla. Absolutamente nadie. Cambiemos los tanques, aviones, rifles, pistolas por trabajo, bienes materiales, computadoras para las escuelas. El unico camino para el desarrollo es el trabajo, la productividad y la eficiencia. La inversion extranjera, el turismo, la pequena empresa, el respeto a las leyes y la libertad, todo lo demas son pura paparruchadas. Admiro a Gomez, Maceo, Flor Crombet, Quintin Bandera, Ignacio Agramonte, Carlos Manuel de Cespedes, pero respeto a Marti quien promulgaba la creacion de la republica civil, basada en la democracia y libertad personal. A fin de cuentas, estos generales, no eran mas que unos corta cabezas inundados por sus glorias militares y sus grados.
Todo lo que ayude a un mejor entendimiento de nuestra historia es necesario. Te felicito Camilo por tocar este tipo te tema y abrilo a discusion.
Para mi, Gómez era casi un dios.
Después de leer tu artículo supe que “tenía los pies de barro”
Gracias Camilo.
Sencillamente un artículo bellísimo.
Qué pena que en la escuela no me enseñaron tanta historia de la república en Armas (y que yo por mi parte no indagara más). Cuántas historias interesantes sin conocer, que sé que a más de un cubano le llenaría de orgullo.
Reconozco en esta historia a un Generalísimo con forma humana, y no ese ser superior que me inculcaron. Con todos sus errores y virtudes, como nunca lo hubiera imaginado. Y a pesar de ésto, ahora siento más aprecio por éste gran líder de nuestras batallas independentistas.
Muchas gracias Camilo.
Camilo, tu trabajo me pareció muy bueno, al igual que los comentarios anexados.
Yo pienso que nadie es totalmente malo o bueno siempre hay matices.
¿Cual es el momento adecuado para mover el altar? Después de que el altar se mueva pueden caérse todos los santos.
Todo es cuestión del momento y la comprensión.
Me gustó
Saludos
Victor Ml. Caamaño
Pero no dicen que el general era joven y del occidente, no de los aguerridos de las villas que le enjuiciaron? si es asi no se habian batido juntos nunca.
No dicen que Gomez le jugo cabeza al Bermudez para engancharlo y llevarlo al palo? Como que le metio un cuento no muy limpio para agarrarlo.
carajo guicho, ponte cien lineas “debo leer los comentarios”
tienes hasta un pariente de Cayito dando datos buenos y tu mirando pal Minint.
Sigo con bastante atencion tus escritos sobre la historia, todos resulta n muy interesantes, pero ademas las coincidencias de hechos del pasado y nuestras vivencias presentes en la forma magistral y sutil que logras establecer y resaltar te diferencian cualitativamente de otros , Te felicito no solo por tu trabajo, sino por el aporte que estas haciendo a las nuevas generaciones y viejas tambien, porque recuerdate que en cuba, el estudio de nuestra historia fue en primer lugar rezada a segundo planos, para dar paso al estudio del marximo leninismo y luego cuando se dieron cuenta que se habian quedado sin base ideologica y civica la condiconaron a sus intereses
Guacho,
si estuvieras en el colegio te pondrían a hacer mil copias: “Debo entender lo que leo.”
En el caso de Bermúdez no había ninguna injusticia, sino un esfuerzo de Gómez para evitar el compincheo. Bacanes que se baten juntos también se encubren entre sí. A menos que hayan problemas personales. Bermúdez era un criminal y aquello era una guerra. Lo de los mierdas antipatriotas con estrellas de las FAR y el MININT es otra cosa muy diferente: anilingus* castrensis.
* Gracias, ENA
Ya que ha salido a colación, la palabra correcta es anilingus.
al parecer el escrito habla de similitudes entre dos tribunals de honores.
dos tribunales que dependen de la voluntad del jefe.
dos bandos de generales que se enredan en la injusticia por hacerles gracia a sus jefecillos.
Que articulo leyo guicho entonces? Bermudez Vs Ocha?
Carajo me perdi la pelicula
Par de hijoputas, Bermúdez y Ochoa. Hasta ahí las semejanzas.
Un proceso en tiempo de guerra y el otro en la paz. Un reo imputado de crímenes reales y el otro acusado en una farsa. Un generalato manigüero formado a base de cojones y un alto mando de las FAR especializado en el cunilingus anal con los Castro.
Una injusta comparación a todas luces.
Excelente articulo, pero tambien enriquecido por los aportes de los lectores; que lo hacen aun mas interesante.
He leido su articulo y me parece muy interesante, si quisiera hacer algun comentario al respecto por ejemplo y cito: Habra que fusilarlo dentro de pocos dias- a mi juicio Gomez impone su criterio y autoridad y a la vez intimida a sus generales.
Otra advertencia del Generalisimo: Hay hombres que no merecen ni el proceso que la ley exige – Nadie se puede ir por encima de la ley y son estas las que dicen la ultima palabra aunque las leyes de la Republica en Armas eran sumamente extrictas.
En la siguiente frace y cito: La paz no esta lejos y hay que dar un buen ejemplo – Gomez vuelve a intimidar a sus generales hombres que no se merecian esas advertencias..
Y por ultimo creo que el Gral Ochoa, mantuvo la calma pues creyo que no seria fusilado por los que creia sus compañeros de armas y muchos de ellos amigos.
Creo, no estoy muy seguro, que el unido de los Generales que no hablo mal de Ochoa, ( no lo defencio, pero tampoco lo humillo) fue Efigenio Amegeiras .
Por ultimo, Marti, como siempre, y Ud. lo cita con la frase Un pueblo no se funda Gral como se manda un campamento – genial.
El adagio ese que el amigo pone en alemán no es de Hegel sino de Marx. Hegel solo dijo que la historia se repetia, a lo que Marx (en el 18 Brumario) añadió la coletilla famosa de que primero como tragedia y luego como farsa.
Para el vencedor, las atrocidades son hazañas. El folclór del pueblo cubano se jacta de estos actos como hechos de valentía y justicia cuando en realidad son bajezas. No hay diferencia entre el famoso “¡Te Ñamabas!” y el que mató a Ernesto Guevara.
Se me quedó en el tintero. Lo más reprobable del caso Bermúdez fue la manera en que Gómez lo ‘citó’. Lo mandó a buscar con otro pretexto y lo cogió preso delante de la tropa. Claro que de haber sabido el general Bermúdez que se trataba de un consejo de guerra, tal vez no hubiera acudido a la cita. Pero eso estuvo mal hecho de parte del Generalísimo, aun cuando tenga la excusa de que Bermúdez se hubiera declarado en rebeldía, como pasó con el coronel Cayito Álvarez en Pinar del Río. Éste desobedeció a Maceo y no fue a verlo. Bermúdez, que sí fue a ver a Maceo, muy cabronamente se aprovechó para echarle todas las culpas a Cayito de los desmanes en Pinar del Río, de los cuales ambos eran responsables a partes iguales. Lo que siempre me ha llamado la atención es, que conociéndose bien la ferocidad sin límite de los dos coroneles villareños, ambos fueran seleccionados para abrirle la brecha a Maceo en su invasión a Occidente. Creo que se debe reconocer el mérito de ambos en la campaña de LV y en la invasión a PR, a la par que no deben ignorarse sus crímenes. Existe la versión, entre otras, de que Bermúdez fue el que mató a Cayito en una emboscada porque éste pensaba ‘presentarse’. Como Cayito es mi tío bisabuelo, mambí y vándalo a la vez, me gustaría saber si alguien tiene noticia fidedigna de la muerte de Cayito a manos de Bermúdez.
frases textuales de, General en Jefe, que
no queria juicios.
Ein, esa frase la conocia por Marx, “18 Brumario de Luis Bonaparte”. Bromea con el mal imitador de Luis Bonaparte y castiga a este reyezuelo con la sentencia que citas.
Bueno, vale Hegel como fuente del marxismo, no?
Camilo reproduce no crea, quizas adorna un poco pero lo que hace es escarbar en la historia de Cuba, capitulos que la falsa decencia llevo a esconder. Pero que estan recogidos por los protagonistas. reflejo de que no dormian tranquilos.
Muy interesante e instuctivo tu artículo Camilo. Mi comentario más sustantivo es la necesidad de comprender los factores que determinan las acciones colectivas entre los seres humanos. Por ejemplo, el miedo es una constante en los animales, incluyendo al hombre como parte de su instinto de conservación y aunque nos ayuda a entender las conductas individuales en determinadas circunstancias, no nos ayuda a ir muy lejos en explicar las acciones colectivas que vemos a diario. Por ejemplo, la indignidad de los generales que se someten a las órdenes o caprichos de un jefe requiere un análisis que vaya más allá de lo moral, aunque sin excluirlo. Antes de criticar lo que sin duda es un comportamiento servil, tenemos que preguntarnos ¿qué factores hacen que los seres humanos se comporten de ciertas maneras reprochables, mientras que en otras circunstancias se llegan a comportar heroicamente? Yo creo que es necesario examinar los conjuntos de incentivos que operan en cada caso. Por eso yo insisto en estudiar la Lógica de la Acción Colectiva de Mancur Olson, los estudios que hacen sus discípulos, las investigaciones en torno a lo que hoy se denomina capital social, los estudios sobre los grados de confianza inter’personal, etc. Creo que en el comportamiento que observamos es importante separar lo que deseamos y quisiéramos que fuera de lo que sucede y por qué sucede. Me parece que los principios de Olson sobre las fuerzas que rigen la “acción colectiva”, como él la definió pueden ayudarnos a explicar por qué los cubanos no han podido deshacerse del régimen actual, ni siquiera rebelarse contra él, además de ayudarnos a entender los comportamientos indignos y de otras clases que a diario observamos.
20 años… aún los recuerdos están…
una lección muy dura que logró ampliar el miedo social.
harto dificil no caer en excesos, cuando no se dispone de entidades que limiten el poder. se precisa de una integridad sobrenatural y de esos no creo que exista ninguno.
cierto que hay paralelismo entre las dos situaciones. tambien hay diferencias cruciales. la que nos toco vivir de espectadores, fue la repeticion de la farsa, segun el adagio de Hegel.
“Die Geschichte wiederholt sich immer zweimal: Einmal als Tragödie, einmal als Farce”
Me parece muy bueno tu artículo. Como eres un ser de luz, y estás lejos de la mediocridad y la tontería, comparto contigo esta percepción: Supongo que el seguimiento fiel de los hechos históricos, relacionados a las actuaciones del Gral. Máximo Gómez para fusilar al General Bermudez, te condujeron a narrar muchos detalles de la ejecución en su función comparativa. En mi humilde opinión, es precisamente eso lo único que conspira contra tu artículo. Veo cierto desbalance: demasiado densa la cita histórica de Gómez y muy corta la de Ochoa, que es razón y propósito de tu mensaje. Excepto ese pequeño desbalance, tu artículo es maravilloso en todo.
Muy bueno, Camilo.
Ya pasaron veinte años del fusilamiento de Ochoa?…
Ferrara le defiende diciendo que no era el unico asesino al servicio de la causa cubana.
La ultima gota la puso el asesinato de un amigo.
Maceo le tiene en cuenta para el ascenso porque nadie se queria mover por occidente, muchos se “rajaban” y temiendo a Gomez, se quedaban en el limbo de una tercera posicion en la manigua. De alli viene el perdon de Gomez. Pero Maceo necesitaba resaltar la conducta de Bermudez que sin miedo caminaba todo el occidente.
Pienso, que traer de la historia hechos aparentemene criticables de los jefes de nuestras gestas Mambisas, contados desde el punto de vista de los sentimienos del que los narra, no favorece al prestgio de nuestras gestas libertadoras, pensando que se narra de boca en boca y por el camino estas historia se van transformando. Sobre la historia de hace 20 años, la informacion esta grabada, aunque en particular la condena fue exesiva, cuando la corrupcion y la poca moral es promiscua en toda la cupula de la Maldita Revolucion. Ambos hechos no son comparales
La verdad que el fusilamiento no fue tan sumarísimo. Bermúdez enfermó –o se hizo el enfermo– durante unos días, y Gómez tenía la duda de si era procedente fusilar a un reo estando enfermo.
Cuenta Orestes Ferrara que el Generalísimo le preguntó qué preveía la ley al respecto. Ferrara le respondió que la ley no lo contemplaba, pero la práctica y la costumbre mandaba esperar que un herido o un enfermo se curara antes de pasarlo por las armas. Y así se hizo con el más joven de los generales mambises, según Ferrara. Y si mal no recuerdo, añade que lo fusilaron el mismo día en que los españoles se rendían a los americanos. Ironías.
Bermúdez le escribió una carta a Mayía Rodríguez, que estaba al mando en Occidente, donde se defendía diciendo que a él lo condenaban por matar, mientras que todos los jefes mambises mataban igual que él con toda impunidad.
Lo cual no es tan así. Bermúdez se distinguió por ahorcar con alambre a civiles indefensos, muy especialmente en Pinar del Río, donde fue indebidamente ascendido por Maceo a general de brigada, sin duda por su probada valentía y bravura, pero pasando por alto el lado negativo de sus atrocidades incalificables.
Lo que le puso la tapa al pomo ante los ojos de Máximo Gómez fue que a Bermúdez le dio por matar a los presentados que volvían a las fuerzas mambisas luego de la amnistía dictada por el propio Gómez, ya al final de la guera.
Resultaba escandoloso tener que señalar como traidores a centenares de presentados que no aguantaron más el hambre y las privaciones de la manigua y se entregaron a los españoles al final de la contienda. Gómez los perdonó y eso lo humaniza y lo engrandece.
Aunque está bien enlazado en el artículo, no creo pertinente el paralelo con el caso Ochoa. Son cosas distintas, aunque tengan algún parecido. Para empezar, los generales villareños respetaban al Generalísimo pero éste los respetaba también. No eran generales títeres como los de los Castro. Incluso se negaron a dirigir el pelotón alegando que habían formado parte del tribunal, como bien señala Camilo. Creo que Ferrara alegó su menor graduación militar.
Por otro lado, a diferencia de Ochoa, Bermúdez sí había cometido graves delitos de sangre. Mataba por placer. El asesinato de los ‘presentados’ perdonados por Gómez fue la última gota. El viejo montó en cólera y no sin razón. No creo que lo haya fusilado por venganza, ni porque fuera una amenaza a su autoridad indiscutible. Ni tampoco para dar un escarmiento, pues ya la campaña militar estaba tocando a su fin. Aunque sí se puede interpretar como un intento a fortiori de imponer la disciplina y hacer valer la autoridad y la jerarquía de los mandos. Gómez no quería cerrar el último capítulo con un ejército abocado al caos y el vandalismo.
Camilio, este Blog tuyo, tengo que disfrutarlo con tiempo…como las cosas buenas…Te felicito por incorporarte a la marea cibernetica que como estamos viendo en Iran, esta haciendo historia…te enviare algunos trabajos…Gracias y no desmayes!
Del Penultimo al Ultimo dia es cuestion de segundos…puede depender solo hasta de una muete de un tirano…creo estamos llegando…
Jorge
La historia se tiene que escribir como pasó y hay grandes figuras que en el fragor de la guerra cometieron errores que en una democracia establecida no son aceptables. Por eso es que en nuestra primera constitucion se crearon los tres poderes para evitar que estos errores se cometieran. Qué claro estaban los constituyentes de Guaimaro!
Gracias Agramonte, Cisneros Betancourt y otros que defendieron estos principios.
Interesante articulo, al menos mejor que la tonteria de la novia virtual de Tony Castro, a quien le importa? ya se, a los que cobran por ponerlo en A mano limpia.
Tellechea.
No creo que todo esta sea historia nueva. Esta escrito desde los tiempos libertarios y nos fue escondido por las diferentes manifestaciones de los Ministerios de la Verdad que hemos sufrido.
tampoco veo que se acuse a Gomez de otra cosa que no sea equipararlo con un ser humano.
El hombre de malas pulgas como a todo el mundo parece que se le pasaba la mano a veces.
Cabe preguntarle a Ud. entonces, sera mentira todo lo que aqui se escribe?
No paso esto con Gomez y con el tal general Bermudez?
Creo haberlo leido con anterioridad, sospecho que en la memoria de importantes mambises y de historiadores de vanguardia.
Al final, la historia la hacen hombres de carne y hueso, no angeles.
Gomez, como cualquier humano, tenia pasiones, bajas y altas, odios, rencillas y alguna que otra pagina arrancada del diario de un muerto, sin importar que el cadaver fuera del heroe nacional.
Magnífico artículo, Camilo.
Al Sr. Tellechea: retirar de falsos pedestales a falsos semidioses NO es deshonrar. Creo yo, al menos.
El primogénito de Martí como asesino de los negros; Mariana Grajales como asesina de su propia prole; y ahora Máximo Gómez como asesino de patriotas cubanos y precursor de Fidel Castro — y todo este tour de force de revisionismo histórico en el término de sólo quince días.
Van mal en rechazar la grandeza de nuestros prohombres, y ese camino sólo conduce a la infamia.
Deshonrar, deshonra.
Hacen falta artículos como éste que desnuden y quiten el vendaje. Las heridas hay que verlas y toda historia tiene estos ejemplos. Muy bueno, Camilo.
Ni el MINFAR ni el MININT se han logrado recuperar de algo tan grotesco como el sacrificio de seres humanos para evitar el inevitable cambio que mueve no solamente a los involucrados de aquella historia sino a las nuevas generacioes.
Magnifico articulo te felicito
Y un campamento no se manda como si fuera una democracia tampoco.
de la historia de las guerras de independencia soy un lector empedernido, me fascina, de la mal llamada revolucion no quiero ni hablar, con lo vivido he suficiente. desgraciadamente hay que esperar para saber la verdadera magnitud de la tragedia, me embullaste con los mambises, final inesperado, tu primer lector