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Acuse de recibo

  • pd
    Editor Jefe
  • jun 18, 200921:38h
  • 1 comentarios

Ernesto,
hoy en Argentina murió Fernando Peña, el más controvertido y trangresor locutor de la radio de este país, para mí el más talentoso. A través de Milagritos López, su personaje más querido, Fernando quizás sin quererlo supo homenajear a nuestra nacionalidad cubana y a nuestra condición de exiliados.
Durante algunos años muchos radioescuchas argentinos creyeron que Milagritos era una exiliada cubana, azafata jubilada de PANAM, y a traves de ella se familiarizaron un poco más con nuestra cultura y nuestra música. Tiempo después descubrieron que Milagritos era Fernando, y que Fernando era La Mega, Palito, Dick, Martin Revoyra Lynch y otros tantos personajes que supo hacer en la radio. Me gustaría homenajearlo con este audio de su personaje, seria bueno si puedes publicar algo al respecto en tu blog.
Descansa en paz, Fernando Peña.

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1 respuestas
Comentarios

  • cubanoargentino dice:

    Los sábados sin Milagros
    Peña siempre me gustó, mucho más como genial compositor de voces y diálogos que como el opinador algo fascista y anti oficialista de los últimos tiempos. En realidad, me gustó sólo como el compositor de voces y diálogos. Me divertían sus personajes más populares (no por aceptación masiva, sino por representación de tipos sociales) como Mario Zavino y Roberto Flores. En cambio, nunca me gustaron La Mega, ni Palito, ni tampoco Revoira Lynch. Nunca lo fui a ver al teatro, aunque siempre tuve ganas de hacerlo. Si no fuera porque alguna vez lo entrevisté para una revista que nunca salió, la noticia de su muerte hubiera sido todavía más difícil de digerir. No me hubiera perdonado la posibilidad de conocer de cerca a un tipo que estaba tan lejos del resto del mundo.
    Pero no es el Peña escandaloso el que más me interesó, ni el provocador, ni el agresivo. Tampoco el Peña plácido con el cual desayuné en la vereda de un bar de San Isidro, en una mañana de invierno hace dos años atrás. El Peña que nunca dejó de sorprenderme es el que todos los sábados hacía nacer a Milagros López en su programa “La vereda tropical”, por Radio Nacional. Era una viejita suave que pasaba boleros y contaba anécdotas de su vida. Y eran tan tierno todo que uno dejaba de lado el hecho de que una cubana en Buenos Aires tenía que ser, necesariamente, opositora al gobierno cubano. Este sábado fue la última vez que escuché el programa. Hacía tiempo que me había olvidado que existía. Fue otro acto estúpido de mi parte, teniendo en cuenta que durante largos, tristes sábados, Milagros López me había acompañado desde su programa, años tras año. Este sábado, está dicho, la volví a escuchar después de largo tiempo. Y fue una alegría inmensa.
    La muerte de Fernando Peña es pérdida gigante para un mundo chato donde su agresividad y su talento sobresalían por encima de tanta mediocridad. Se lo va a extrañar, por supuesto. Se extrañarán sus ideas claras, su desparpajo, sus estrafalarios atuendos y el modo crudo de analizar la realidad.
    Pero la muerte de Milagros López es otra cosa. Es perder la inocencia una vez más. Otra vez más. La muerte de Milagritos es un dolor enorme. Uno demasiado grande para no tener ganas de volver el tiempo atrás, encender la radio un sábado, escucharle la voz y sentir que existe en el mundo una viejita buena, de voz cansada, capaz de sacarle a uno de adentro la pena de la nostalgia.
    Publicado por Enzo Maqueira en 17:06
    Etiquetas: Noticias