castrismo Cuba soviética Cubazuela Cultura DD HH deporte disidencia economía EE UU-Cuba En Cuba España-Cuba exilio historia y archivo Internet & ITC

PD

 

PD en la red
 

Libération: “Los resultados son fraudulentos”

  • pd
    Editor Jefe
  • jun 18, 200913:33h
  • 1 comentarios

Libération: Las pruebas de la falsificación de los resultados electorales en Irán.

PD: Una traducción exprés de Rolando Cartaya:

Las pruebas de la falsificación del régimen de Teherán

El funcionario que originó la filtración sobre la victoria de Moussavi habría sido arrestado.

Por JEAN-PIERRE PERRIN,

LIBERATION, 18/06/2009

El alto clérigo chiíta ha entrado en la batalla… Después de los grandes ayatolás Hossein Ali Montazeri, Nasser Makarem Chirazi y el ayatolá Asadollah Zanjani, un cuarto alto dignatario, el ayatolá Abdolkarim Moussavi Ardebili, ha dirigido un interdicto al poder islámico, conminándole a examinar cuidadosamente las alegaciones de los candidatos que han impugnado los resultados de la elección presidencial, y a dictaminar un «veredicto convincente». Tales tomas de posición son cuando menos inhabituales; la alta jerarquía chiíta, a menos que la situación sea muy grave, se abstiene de comentar los asuntos políticos. Estas exhortaciones no alcanzan a demandar la anulación del escrutinio y una nueva votación, como lo exige Mir Hossein Moussavi, pero sí dan a entender claramente que en las elecciones ha tenido lugar un burdo fraude.

Montazeri, una de las más encumbradas autoridades espirituales chiitas, fue quien llegó más lejos el martes en las denuncias de la trampa, al describir los resultados como «algo que nadie en su sano juicio puede aceptar». «Desdichadamente esta excelente oportunidad [de la elección, ndlr] ha sido utilizada de la peor manera posible», escribió el religioso, que fuera fuerte candidato a suceder al imán Jomeini antes de ser alejado del poder y confinado durante largo tiempo.

Manipulación. Día tras día, nuevos elementos confirman la amplitud de la manipulación. Según informaciones recopiladas por Libération, en la tarde del escrutinio, alrededor de las 5, los bassidji («voluntarios» de las milicias islámicas) tomaron el control de los terminales electrónicos de conteo de votos en el Ministerio del Interior, expulsando a los funcionarios que trabajaban en esos puestos. Fue un funcionario de ese mismo ministerio quien advirtió a los reformistas. Otras filtraciones revelarían las verdadera cifras obtenidas por los cuatro candidatos (Libération del martes): encabezaba el voto Moussavi con algo más de 19 millones de sufragios (de un total posible de 42 millones), por delante del segundo candidato reformista, el religioso Mehdi Karoubi, con más de 13,38 millones ; Ajmadineyad sólo figuraba en la tercera posición con 5,77 millones de votos; el cuarto candidato, Mohsen Rezaï, ex-líder histórico de los Pasdarán —los Guardianes de la Revolución— ocupaba el último lugar con 3,74 millones de votos.

Avisado de que iba ganando, Moussavi proclamó inmediatamente su victoria, antes de ser rápidamente desmentido por Ahmadineyad, y luego por el Guía supremo Alí Jamenéi, quien ratificaría el triunfo del presidente saliente, refiriéndose a una victoria caída del cielo.

El autor de las «filtraciones», un funcionario del ministerio del Interior, parece haber sido arrestado al día siguiente. Según testigos, la policía lo capturó en el momento en que se aprestaba a saltar del noveno piso del edificio. Desde entonces se ignora su paradero.

Siempre según nuestras informaciones, los bassidji también se apoderaron de una parte de las urnas que luego desaparecieron, lo cual explica que los resultados ciudad por ciudad y región por región aún no se conocen en todos los casos, ni siquiera en la propia Teherán. La agencia oficial IRNA sustituyó los resultados faltantes por cifras totalmente inverosímiles, llegando a afirmar que Moussavi, Karoubi y Rezaï habían sido derrotados en sus propios pueblos natales.

Intimidación. Si las urnas no son restituidas, no vemos cómo el Consejo de Guardianes de la Constitución podría proceder en tales condiciones a un verdadero recuento de los votos. De ahí la hipótesis de que su anuncio no servirá más que para ganar tiempo. Mientras dura la espera, la intimidación continúa a la orden del día. Ayer, un religioso que intervenía en la televisión nacional, hizo saber que cualquier fitna (sedición) puede ser castigada «con la pena de muerte».

1 respuestas
Comentarios