- jun 16, 2009 • 12:58h
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Sin EVAsión, sobre una comparación inadecuada:
En el caso de la Grajales, me parece particularmente monstruoso enviar a los hijos a matar o a morir, sobre cuando tal encomienda proviene de un ser dotado con el regalo natural de dar vida. Es ésa precisamente la “cualidad” que más ha explotado también la política oficial para manejar a su antojo la psiquis femenina, siempre manipulada desde el fetichismo cultural (y profundamente machista) de la maternidad como función suprema de la mujer (…)
En fin, que para mí el paradigma maternal no significa mucho, sino las actitudes. Definitivamente, no me gusta Mariana. Así pues, aunque sé que el ánimo de los que —inexplicablemente— me comparan con ella no es ofender, les respondo sin ofensa, pero con energía: ¡más Mariana Grajales serás tú!




Gran parte de esa historia de Cuba está llena de mitos, falsificaciones, inventos y un montón de cosas más. Otras cosas, que si fueron reales y sucedieron, quedaron en el olvido. Además, algunos son muy patriotas de lejos. Por lo menos esta señora vive en Cuba y habla y hace en público lo que ninguno de nosotros jamás hicimos antes de poner pies en polvorosa.
Es su opinió y la respeto profundamente. Toda mi admiración para ella.
Aquí tenemos a otra revisionista de la historia de Cuba.
Ahora se centran en la figura de Mariana Grajales, y mañana será en la mamá de Calixto García, que dijo algo parecido de su hijo; nadie sabe hasta donde llegarán en su afán de ser más y más extremistas. Destacarse, es la palabra de orden.
A mí me dan pena y verguenza.
En días atrás el excelso y nada izquierdista Orlando González Esteva, hizo un programa por la radio de Miami, que abordó esa temática de la descalificación de las figuras históricas por parte de ignotos personajes .
Como siempre su disertación fue magistral.
Búsquense otra filosofía para combatir al régimen y respeten la historia de Cuba.
Hola Miriam, aunque es interesante lo que dices, sobre todo atreverse a decirle desde Cuba, no creo que haya que sacar de contexto a Mariana Grajales (además que concuerdo con los que dicen que habría que ver si esas fueron sus palabras realmente) Siempre me pareció un poco cruel eso de que Mariana le había dicho al hijo más pequeño “y tú empínate” pero es cierto que plena guerra de independencia resultaba quizá más vergonzoso tener un hijo cobarde que no se atreviese a ir a luchar, ese era practicamente el único destino en ambos bandos. Incluso hoy en día en EE.UU ven también como héroes a los que van a la guerra de Irak y todos hemos visto como se expresan al respecto sus familiares. La guerra sigue siendo algo ilógico y más ilógico que algunos sigan creyendo que es un deber inmolarse en una contienda bélica
Primero calumniaron a Martí, tachandolo de “Autor Intelectual de Moncada”, y ahora, no satisfechos con haber enterrado a Blas Roca con Antonio Maceo, difaman a la noble matrona de esa estirpe, calificando su patriotismo como “monstruoso” y su lugar en nuestra historia como “fetichismo cultural.” Sí, estimada Miriam, dista Vd. mucho de ser Mariana Grajales, y es bueno que lo reconozca; pero no debiera Vd. empinarse por eso.
Mariana Grajales de Maceo
Bien por Miriam. Eso se llama tener ovarios. Por lo demás, tampoco sabemos si fue cierto aquel “¡Y tú, empínate!”, supuestamente espetado por Mariana Grajales a un hijo adolescente al enterarse de la caída en combate de un hermano mayor.
Igual ignoramos si lo fue el “¡Ése si es mi hijo!”, de la madre de Calixto García cuando vinieron a contarle que su hijo había intentado suicidarse metiéndose un balazo en el cráneo por vía oral antes de caer prisionero.
Pero lo peor, lo más grave no sería que ésas y otras fábulas bárbaras, horripilantes, de nuestra fantasiosa historiografía fuesen falsas sino, al contrario: que realmente hayan ocurrido.
Ya va siendo hora de echar abajo todos esos mitos macabros. Así lo aconsejan cincuenta años de postración colectiva ante el castrismo…
El Abicú