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De negreros y antepasados

  • Jun 04, 200909:38h
  • 18 comentarios

Una de las grandes ventajas de citar libros arcanos, raros y agotados de memoria es que puedes hacerlo de forma casi impune porque nadie te corregirá. Una de las grandes desventajas es que mucha gente creerá que te estás inventado el dato, aunque la desventaja máxima es que por mucho que lo intentes siempre te quedará la duda de que el giro original del autor era probablemente mejor que el tuyo.

Existe una obra llamada Historia de las familias cubanas, elaborada por Francisco de de Santa Cruz y Mallén, Conde de San Juan de Jaruco y Santacruz de Mopox, que recoge unos ochocientos apellidos llegados con el descubrimiento y la colonia. Son nueve volumenes. Seis publicados entre 1940 y 1950 por la editorial Heracles de La Habana, y tres editados a cargo del hijo del autor de la obra original, estando ya en el exilio. En el Volumen III aparecen los O’Farrill que tantas glorias han traído a la siempre fiel Isla de Cuba, y sabemos por esa obra que el primero de ellos llegó como traficante de esclavos cuando el rey Carlos III decidió cambiar la compañía francesa que le proporcionaba mano de obra agrícola no especializada por una compañía inglesa que le daba mejor precio. Como Carlos III era un rey cristianísimo, exigió que el factor de esa compañía en La Habana fuera catolico y en consecuencia los ingleses le mandaron a un irlandés que era oficial en una de sus islas, creo que Montserrate. Habiendo sido publicado el libro tras la abolición de la esclavitud y en una República que naturalmente abjuraba de ella, el autor de la Historia se vio en la disyuntiva de escoger entre ocultar el motivo que había llevado a La Habana a una familia ilustre, que entroncaba con todas las de la antigua colonia y muchas de la nueva República, o justificarlo. Decidió justificarlo y para ello recurrió al texto de otro viejo memorialista, del que no recuerdo el nombre pero sí el título, que era el de Conde de Vallellano. La cita del Conde para referirse al primer O’Farril habanero era más o menos así: “Hay que tener en cuenta que el fomento de la esclavitud africana en las Américas no era en aquellos tiempos anatemizado como lo fue posteriormente, sino visto por su faz más lisonjera, como una noble y cristiana tarea que trasformaba a pobres salvajes en cristianos, utilísimos para la agricultura…”

(Puedo dudar del resto de la cita, pero las cuatro últimas palabras sé que las he leído. Si alguien tiene un ejemplar de la Historia a mano, recuerdo que está en el volumen tercero, al pie de la primera página en que se habla de los O’Farrill.)

Es curioso como (no) cambian los tiempos. Hubo una época en que “fomentar la esclavitud africana en las Américas” era considerada una “noble tarea…”. Y este es un comentario que puede (en realidad debe) parecernos infame, primero porque lo fue en su momento y después porque nos recuerda que incluso hoy existe gente que sigue entregándose a no menos “nobles tareas.”

Hoy la “noble tarea” parece ser fomentar la estupidez, atacar a alguien en virtud de unos antepasados que no escogió, o defender dictaduras familiares y tercermundistas que mantienen un sistema, el castrista, que niega a los cubanos muchos de los mismos derechos que negaba la esclavitud a una buena parte de los habitantes de la Colonia.

Juan Carlos Castillón
Barcelona

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18 respuestas
Comentarios

  • Josefa dice:

    Hola Carlo. Muy interesate su escrito. Hace mas de cuatro años busco mis antespasado español, me recomendaron el libro de la Historia de la familia Cubana con los 841 apellidos estudiado por el Conde de Jaruco. por favor me podria decir Usted donde puedo encontrar este libro, haber si el Sr Conde paso por alto el apellido de mi antespasado que tambien estuvo en Cuba. Muchas gracias felices fiestas. Josefa

  • Connie m Salas Gholson dice:

    Veo con interes sus comentarios sobre Historias de Familias Cubanas Soy descendiente de los de Salas y de los Bravo familias coloniales de Sancti Spiritus/Trinidad. Desafortunadamente el Conde no incluyo a los de Salas quienes llegaron alrededor de 1525 y que lucharon por la independencia de Cuba en la Guerra de los 10 anos y despues en el ejercito Mambi Puede ser que sea porque no teniamos reciente titulos de nobleza. Los Bravo estan incluidos en el volumen 8 Tengo un arbol geneologico que estoy tratando de buscar ancestros por eso es mi interes en todo esto. Saludos desde San Francisco

  • Juan Carlos Castillon dice:

    Todos los cubanos, por regla general, han merecido mejor destino que el que han tenido a lo largo del Siglo XX, pero es verdad que Joaquín de Santa Cruz tuvo muy mala suerte.

  • Enrique Jose Aguilera y Calzadilla dice:

    Sobre Don Joaquin de Santa Cruz, Conde de Mopox y de San Juan de Jaruco.
    Persona muy culta! y muy fiel al legado de su padre, merecia un mejor destino.

  • Juan Carlos Castillon dice:

    Me di por corregido para reconocer que usted tenía mejor información que yo sobre el tema y que sus correcciones eran aceptadas. No hay que tener miedo a corregir o a enmendar, sobre todo cuando se hace con tan buenos modos como usted.
    Yo no conoci a los Jaruco sino a través de las referencias del Padre Sánchez, pero algo había oido.

  • No es mi intención corregir pero añadir a lo que Vd. ha dicho, y lo felicito por introducir este tema, fascinante para muchos, pero ignorado por muchos más.

    Los hijos varones de Jaruco, que trataron de continuar la obra del padre, a la medida de sus capacidades y en gran infortunio, merecen también algún reconocimiento.

    Eran ambos medio locos, y los dos, juntos, hacían un loco entero. Jamás casaron ni tuvieron hijos, que es la primera (y frecuentemente la única) responsabilidad de los reyes y los nobles. Esa falta era un martirio para ellos. En una ocasión, cuando visitaba a la hermana en Méjico, el último de los Jaruco secuestró a una india zapoteca con la intención de casarse con ella y producir heredero varón al título — algo al estilo de Hernán Cortés, pero sin su éxito ni gloria. En esa ocasión casi paro en la cárcel, pero se salvó porque tenía pasaporte diplomático por ser Grande de España.

    Terminó la vida el último Conde de Jaruco, no en su palacio solariego de La Habana, pero en un cuartito (efficiency) de un hotel de mala fama de Miami Beach, su único peculio el cheque de asistencia pública que recibía como indigente.

    Nobles por naturaleza (no sólo abolengo) y fieles siempre al legado de su padre, los hijos de Jaruco merecieron mejor destino.

    Y esa es la tragedia que concluye la saga de los Condes de Jaruco.

  • Juan Carlos Castillon dice:

    Me doy por corregido.

  • El archivo del Conde de Jaruco, que se sacó de Cuba en bolsa diplomática por la embajada de España en La Habana, como dice Vd., fue vendido por su hijo a los Mormónes (Church of Latter-day Saints); yo personalmente lo he consultado. Los Mormónes han reunido la colección más grande en todo el mundo de documentos genealógicos, que conservan en una caverna de Utah. Ellos creen en el bautismo póstumo, y tienen como su misión bautizar simbólicamente a todos los difuntos de todos los tiempos.

    Y, sí, existe el tomo 10. Me lo dijo Salvat, que publicó los tomos 7, 8 y 9, y que hubiera publicado también el 10, si la hermana de Joaquín no hubiera pedido que le devolvieran el manuscrito cuando murió su hermano.

    Mas, entre los papeles de Jaruco, pude encontrar una de las genealogías del tomo 10, que estaba completa, de la familia Ziburo (emparentada con la familia de mi madre, los García-Barrera, que figuran en «La Historia de Familias Cubanas» y también las «Genealogías Habaneras»).

    Rafael Nieto Cortadellas fue colaborador de Jaruco en la preparación de «La Historia de Familias Cubanas», y en verdad merece tanto crédito por ella como el Conde, aunque nunca lo reclamó. Por cierto, Nieto Cortadellas es el abuelo de Carlos Eire.

  • Juan Carlos Castillon dice:

    Aunque no queda nada de la colección te documentos del Conde Jaruco, al menos que yo sepa, creo recordar que la biblioteca de Nieto Cortadellas acabó en la colección cubana de la Otto Richter Library de la Universidad de Miami, donde también está gran parte de la biblioteca del doctor Levy Marrero, probablemente una de las más completas dedicadas a la Cuba colonial.

  • Juan Carlos Castillon dice:

    Tal como me lo contaron a mi, pero usted puede tener mejores datos, no hay volument diez. Aunque la obra original SI fue pensada en diez tomos. Seis fueron acabados y publicados en La Habana. El septimo quedó practicamente acabado pero no llegó a publicarse en los años cincuenta… así como se dejaron muy avanzados los esbozos de los volumenes ocho y parte del nueve.
    Al morir el conde la obra, el fondo editorial que quedaba de la misma y los manuscritos quedaron en manos de su hijo –¿Joaquin?– que cuando salió de Cuba sacó con la ayuda de la Embajada española en La Habana parte de sus papeles, lo que quedaba de la edición y los manuscritos. El volumen septimo fue corregido por el último conde de Jaruco, que contó para ello con la ayuda de varios genealogistas, Don Enrique Hurtado de Mendoza y el Padre Juan Luis Sánchez son los nombres que recuerdo aunque creo que otras personas también colaboraron… El volumen septimo tiene el mismo nivel de los anteriores… los volumenes ocho y nueve han perdido ese nivel no por culpa del autor sino por la falta de archivos originales a los que recurrir por parte de los continuadores de la obra del conde… hay que recordar que gran parte de esos archivos a los que alude en sus comentarios se trataba de archivos de tipo familiar, perdidos o al menos abandonados en Cuba, de archivos parroquiales (que aunque con problemas pueden consultarse) y de testamentos a los que ya no se puede acceder por haber quedado en La Habana. Del tomo diez creo que no existía sino una lista de nombre y algún esbozo pero no estoy seguro de que llegara a comenzarse…
    Cuba, a donde fueron a parar después de la independencia del continente tantas viejas familias coloniales ha dado varios buenos generalogistas, como Filo Nieto Cortadellas, del que no queda nada o casi nada disponible… escepto los cuatro tomos de su no siempre fácil de seguir GENEALOGIAS HABANERAS. que usted probablemente ocncoerá pero del que aprovecho para darle el dato, por si acaso…

    Título: Genealogías habaneras
    Autor: Nieto Cortadellas, Rafael
    Madrid: Instituto Salazar y Castro
    Descripción: 4 v.
    T I.Descripción: 344 p.; 25×17 cm: rústica
    T II. Descripción: 320 p. ; 25×17 cm: rústica
    T III.Descripción: 304 p.:il. ; 24×17 cm: rústica
    T.IV Descripción: 256 p.:il. ; 24×17 cm : rústica
    ISBN: 84-87204-79-1 [ Obra completa]
    ISBN: 84-00-04474-6 [ Parte de obra completa: T.I]
    ISBN: 84-00-04617-X [ Parte de obra completa: T.II]
    ISBN: 84-87204-80-5 [ Parte de obra completa: T.III]
    ISBN: 84-87204-92-9 [ Parte de obra completa: T.IV]

  • El gran error que cometió Jaruco, y que no enmendaron sus malogrados hijos, fue excluir a las grandes familias negras y mulatas de su obra maestra, y, en particular, a los Maceo, que más hijos ilustres dieron a la patria que cualquiera otra familia cubana. Y con tantos condes y marqueses insignificantes, excluye también al gran violinista mulato el Barón Salas de Brindis (ennoblecido por el emperador de Prusia).

    Una nota final: Existe el manuscrito del tomo 10 de la «Historia de Familias Cubanas», pero no ha sido publicado todavía y parece que jamás será publicado. (Es una historia larga).

  • Sí, tiene razón, no hay esclavitud humana; pero “la esclavitud más humana” significa sólo que entre todas las clases del mismo mal, siempre hay una que es la menos perniciosa.

    En mi opinión ni la esclavitud cubana ni la de los Estados del Sur fue la peor: la de Brazil superó a ambas en crueldad y persistencia. Pero, claro, la esclavitud inventada por los Castro en el Siglo XX es insuperable y la culminación de todas las otras.

    Su memoria es prodigiosa, y me complace reconocerlo. Aunque yo sé de memoria los 842 apellidos, le confieso que no puedo citar ni una sóla frase de Jaruco, pues como Vd. dice la prosa del Conde no es muy lapidaria.

    Por cierto, por un momento creía que éramos primos, y así lo fuéramos si su apellido se escribiera “Castellón.”

  • juan carlos castillon dice:

    Notas a las notas…
    Es cierto que Jaruco era muy seco en su estilo pero es que el comentario sobre los negros “utilisimos para la agricultura· no es suyo sino que se limita a citarlo en su obra en una nota a pie de página.

    Reconozco mi error en el título del libro de Jaruco. Es lo que tiene el citar de memoria libros que no se encuentran en casi ninguna parte, aunque aparentemente sí en Internet. Reconozcanme que he logrado por lo menos recordar el volumen y otros datos del texto siont eenr como consultarlo…

    No hay esclavitud humana y la de la Cuba preplantacional anterior al azucar es muy distinta a la posterior a la llegada de ese producto… momento en el que la esclavitud se hizo particularmente horrible… peor aún, si es que esas cosas pudieran compararse, a la de los estados del Sur de los Estados Unidos.

  • Y aquí también el texto de todos los artículos del Conde de Jaruco publicados en el «Diario de la Marina» (1945-1952):

    http://www.cubangenclub.org/members/del_pasado/del_pasado_index.htm

  • El Índice General de la «Historia de Familias Cubanas», con los 841 apellidos estudiados por el Conde de Jaruco, se puede encontrar aquí:

    http://www.cubagenweb.org/e-jaruco.htm

  • Jaruco fue, sin duda, el historiador más original que ha dado Cuba, pues todo lo sacó de archivos en que nadie había puesto manos en siglos. Ésta no era la metodología de muchos de nuestros famosos historiadores, más prosistas que cronistas, que con algunos lugares comunes construían sus meditaciones sobre la historia patria. Por eso me sorprende ver a Jaruco tan prolijo y polémico cuando él generalmente se limitaba a presentar “just the facts” (era más expansivo en sus artículos dominicales en el Diario de la Marina).

    La esclavitud en el Siglo XIX cubano era mucho más humana que la anglo-sajona e incomparablemente preferible a la que hoy día sufren todos los cubanos. Por ejemplo, los esclavos cubanos tenían el derecho de demandar a sus amos por abusos cometidos contra ellos y hasta de comprar su propia libertad o la de su hijos por $20 (la “barriga libre”). ¿Se puede imaginar a algún cubano poniéndole una demanda a Castro en Cuba (aunque Castro lo hizo contra Batista en la era repúblicana) o reclamando la libertad de sus hijos (que significaría su traslado al exterior) por una cuota de $20? Y también recibían raciones por reglamento los esclavos que los cubanos de hoy bien pudieran envidiar. Y otra cosa: la esclavitud, todos sabían, tenía que terminar porque el tráfico de esclavos ya había terminado. El día que Fidel Castro ya no venda o alquile a los cubanos, ellos también tendrán la misma esperanza.

  • Solabaya dice:

    Si, es una vieja forma de justificar la esclavitud y fue popular en la isla.
    El libro se titula Historia de familias cubanas (sin el posesivo). Y creo que el Conde de Vallellano era de Barcelona y tambien le interesaban las genealogias de los nobles de la isla. Y es cierto, la supuesta hija de Franco no tiene que pagar los platos rotos del padre, pero mira que vive bien!! Si es verdad que no se debe “atacar a alguien en virtud de unos antepasados que no escogió”, yo le preguntaria, ?y como te has beneficiado tu de tanta mierda?

  • Sin Ganas dice:

    Otra vez con el pasado a cuestas. Sin que tenga que ver pero que si lo tiene, en una cita de Arcadi Espada linkada aquí, en PD, sobre el caso Kundera, donde se defiende dentro de una lógica de cemento armado, la delación (si la llegó a haber) como cosa comprensible en la Praga en la Kundera gozaba de sus veinte años como joven comunista.