A una escuela del Cerro llegaron varios visitantes extranjeros para hacer unas donaciones de libretas y lápices. Dos días antes, la maestra sentó a los niños más aplicados en la primera fila y les pidió —a los padres— plantas ornamentales. La directora aclaró en el matutino que mientras los distinguidos huéspedes estuvieran junto a ellos, no se podía correr en el receso ni permitirían la venta de caramelos cerca de la entrada principal.
Aquel miércoles en que la delegación arribó a la instalación educativa, dieron pollo en el almuerzo y los televisores de las aulas no mostraron la acostumbrada novela mexicana, sino las tele-clases. La maestra de quinto grado evitó ponerse la lycra roja que tanto le gusta y se encasquetó una calurosa chaqueta de ir a bodas y funerales. Hasta la joven auxiliar pedagógica estaba diferente, pues no exigió que los niños le dieran —como cada día— un fragmento de la merienda que traían desde sus casas.
La visita parecía marchar bien: el material escolar ya había sido entregado y los modernos autos parqueados afuera se llevarían pronto al sonriente grupo de forasteros. Pero ocurrió algo inesperado: uno de los convidados rompió el protocolo previsto y se dirigió al baño. Las costuras de la apresurada “cirugía estética” que le habían aplicado al centro escolar eran evidentes en aquel insalubre espacio de unos pocos metros cuadrados. Los meses que llevaban sin auxiliar de limpieza, las pilas clausuradas y la ausencia de puertas entre un servicio y otro podían echar abajo la farsa de normalidad que tanto ensayaron.
El espontáneo huésped salió del baño con la cara enrojecida y se dirigió sin hablar hacia la salida. Después de mirar tras la tramoya, comprendió que en lugar de papel o lápices de colores, la próxima vez regalaría desinfectantes, frazadas de piso y pagaría los servicios de un plomero.
Yoani Sánchez
La Habana






Así son todas y cada una de las visitas, sean de “control y ayuda” (se seguirán llamando así?) o de extranjeros, como en este caso tan bien contado por Yoani. Cuando me entero de esos retoques y maquillajes para no mostrar lo sucio, roto y feo, siempre me recuerdo de lo que Tad Szulc contó en su libro, del engaño que Fidel Castro y Celia Sánchez le hicieron a Herbert Matthews cuando estuvo en la Sierra. Apenas tenían uniformes ni gente, pero los uniformes los lavaron y plancharon y se los iban rotando, y como en una pieza de teatro, pasaban de un lado a otro, para hacer grupo y hacerle creer al periodista del New York Times que tenían todo un ejército. Y el americano se lo creyó, hizo un reportaje, publicó un libro y de hecho fue el primer gran propagandista que tuvo Fidel Castro. Todos esos paripés, tan característico de los revolucionarios cubanos, también me recuerdan Bienvenido, Mr. Marshall, de Berlanga, una de las joyas de la cinematografía española.
Hablar de Cuba es hablar de un paraíso donde la belleza natural se entremezcla con el sueño de todo un pueblo bueno y trabajador. Estoy sentado en el balcón de un hotel de La Habana, viendo uno de los atardeceres más alucinantes que jamás haya imaginado, con una mezcla de sentimientos tan fuertes como el olor de los puros cubanos.
Pensé que escribir unas líneas sobre Cuba iba ser de lo más sencillo después de estar aquí por una semana, pero es difícil ser objetivo cuando las ideas se nublan y los ojos se humedecen constantemente con la cantidad de sensaciones vividas en estos días.
Fui invitado por las autoridades de salud de este bello país con motivo de un congreso médico, perfectamente organizado por los galenos cubanos.
En el congreso tuve la oportunidad de ver al legendario Fidel Castro, que no es más que los restos de lo que ha de haber sido un fornido guerrillero.
Llegó fuertemente custodiado en su caravana de tres Mercedes Benz negros, exactamente iguales a los que utilizo el general Pinochet y también Idi Amin, dictador del África.
Casualidades de la vida, pensé.
Vimos a un anciano vestido de verde olivo hablar confusamente en el foro por más de una hora sobre mil cosas, palabras sueltas sin mensaje alguno, desde la guerra en Irak hasta los mosquitos que causan el dengue.
Como médico llegué a Cuba sabiendo que si bien aquí no habría libertades, el sistema de salud era uno de los mejores del mundo, pues así lo reflejan sus indicadores de salud y sociales y nos lo repiten constantemente los dirigentes del FMLN.
No sé qué parámetros utilizan los políticos en Cuba, pero ayer un niño que parecía de siete años me contó que acababa de cumplir 15 años, y en sus pellejos traslucía una desnutrición severa y crónica.
Pedimos visitar un hospital y se nos llevó a un hospital turístico exclusivo para extranjeros, elegante e impecablemente limpio, para después enterarnos de que los hospitales públicos están paupérrimos y se ven más destrozados que nuestro
Hospital Rosales. Son viejos, con filas eternas de gente esperando ser atendidas, escasos de medicinas y con un personal de salud exigiendo, por debajo de la mesa, algunos dólares extras a los usuarios si se quiere que el enfermo se atienda oportunamente y con las mejores medicinas.
Y mi mayor sorpresa fue saber que un médico especialista gana mensualmente la cuantiosa suma de $20.00… Así es, 20 dólares al mes, cuando una botella de agua cuesta $1 en la calle, agua que por cierto no se puede tomar del chorro pues está contaminada, según nos advirtieron los colegas de Cuba .
Si todo esto sucede en La Habana, me imagino lo que será en las provincias rurales.
En Cuba verdaderamente no hay mendigos harapientos, ni niños descalzos deambulando por las calles.
Pero sobran los viejos, jóvenes y niños que se acercan a los turistas en los restaurantes rogando por unas monedas o un pedazo de pan.
Los turistas tienen acceso a los lugares creados exclusivamente para ellos, hoteles gigantescos, restaurantes de lujo, todo en dólares por supuesto.
Los cubanos solo pueden ser testigos masivos de la buena vida que se le ofrece al extranjero. Como me comentó un amigo taxista, con los ojos humedecidos por la rabia y la tristeza: acá los turistas son los humanos y nosotros somos los extraterrestres.
Descubrir Cuba y su gente es descubrir el heroísmo y la valentía de un pueblo que vive o más bien, sobrevive en un régimen de opresión, miedo y miseria. Gracias al auge del turismo que hay en este país, los cubanos pueden ver ahora las diferencias entre ellos y el mundo libre.
Al bajar del avión se me acercó calladamente un señor y luego de preguntarme de dónde era, me pidió un periódico de El Salvador; están hambrientos de noticias reales del mundo real, no de este fantasma creado por sus autoridades, que acá ya nadie se la cree. Muchos me han preguntado por nuestro ex-presidente Flores, quieren saber cómo es su personalidad, están impresionados con él, ya que es el único que ha puesto a Fidel en su sitio. De todo esto se han enterado porque alguien les ha contado, ya que esta noticia, como muchas otras, nunca se transmitió en Cuba.
La semana pasada fueron fusilados en La Habana tres jóvenes por haber soñado con su libertad y haber tratado de huir de Cuba en una lancha robada. Por este grave delito, fueron juzgados en un día, y 24 horas después, fusilados salvajemente, como ejemplo para el pueblo de lo que le puede suceder al que esté en contra del régimen. Cuando me contaba este injusto hecho, una hermosa cubana con una mirada conformista, sólo se me ocurrió decirle que hay que tener fe en que las cosas van a cambiar pronto. Qué estúpido me sentí cuando me contestó que eso han esperado desde hace 48 años y acá siguen muriendo muchos. Unos a tiros, como estos tres jóvenes y cientos que viven pero que les han fusilado la esperanza de ser libres, de trabajar y superarse, de exigir sus derechos sin ser reprimidos. Pero sería injusto hablar de Cuba y sólo mencionar las miserias de un régimen obsoleto y tirano..Y AHORA siguen Venezuela, Ecuador, Bolivia-Nicaragua..
Hablar de Cuba es hablar de sus mujeres, de las más lindas del mundo, del ritmo y de la calidez de su gente, de la mirada buena de su pueblo, de las bellezas de sus calles con
olor a sal, tabaco y ron.
Hablar de Cuba es hablar de un paraíso donde la belleza natural se entremezcla con el sueño de todo un pueblo bueno y trabajador que sigue esperando su verdadera revolución.
Dr. Rodrigo Siman Siri.
Director Nacional Programa Nacional de
Infecciones de Transmisión
Sexual ITS/VIH/SIDA
MINISTERIO DE SALUD, EL SALVADOR
*Médico Pediatra
Mi mayor agradecimiento al colega Rodrigo Siman Siri por este post. Vale usted mucho para mi , no ya solo por su actividad, sino mas aun, por cu capacidad de ser objetivo y valiente, cuando a otros miles en su situacion, solo le interesa oler las flores e ignorar los cadaveres a su alrededor. Y no pueden ir mas alla de esa fabulosa puesta del sol.
como siempre estas personas extranjeras que visitan cuba ven la paja en el ojo ajeno y no ven la viga en el propio, este Dr. trabaja en la UNICA clinica que existe en su pais como lo expresa el mismo, debería hablar en su artículo que en Cuba hay una clinica en cada provincia para atender a enfermos de VIH, y que todo el tratamiento es gratuito a pesar de lo costoso, y todo lo asume el gobierno que el tanto critica. Además en su comentario de jovenes fusilados,se ve que esta bastante desinformado porque en cuba por ley no se fusilan a menores de 30 años.
Que lástima que inviten a personas a un pais y que despues salgan de este hablando mal.
Este Dr. debe tambien hablar de los muertos por hambre y las condiciones de extrema pobreza en que viven la mayoría de los habitanten de su país, o seguro que no lo ha visto porque como es rico y vive en zonas ricas no dejan antrar ahi a los pobres, debe ser por esa razó su desinformación.
Ademas que hable del indice de analfabetismo en su pais, de muertes por VIH, por hambre y desnutrición pero de su pasi primero.En cuba no hay analfabetos y todos tenemos la oprtunidad de estudiar. Asi es en el SAlvador??
Mi querida Laura, me gustaria que me digas que estudiastes en Cuba y se que no eres analfabeta ni tu ni todos los cubanos, pero estoy segura que no pasas de un triste salario que esto te hace buscar otro empleo y minimo ni trabajas en tu profesion, a menos que estes en el gobierno con el grupo de privilegiados, lo que este medico opina es lo que el pudo persivir de el corto viaje en Cuba, como es posible que vengas a defender este regimen cubano que tanto les ha tenido fuera de muchas oportunidades, dime encuentras de todo en el super? tienes suficiente dinero para comprar? ahh y que tal es pasarla bien en un Hotel turistico de tu propio pais?? estoy esperando que me cuentes….