- may 01, 2009 • 16:27h
- 6 comentarios
Ena Lucía Portela en Index on Censorphip: “¿Cambios? ¿Qué cambios?”:
In spite of Castro II’s trumpeting, there have been no truly important changes so far. The regime continues to keep a stranglehold on what little private enterprise exists among the Cubans living here and puts innumerable obstacles in the path of foreign investors. The dual monetary system is still in force; this involves the co-existence of the peso or ‘national currency’, now dreadfully devalued, in which workers’ miserable wages are paid, with the CUC or ‘convertible peso’, stronger than the US dollar and necessary for the acquisition —at exorbitant prices— of numerous basic items. This situation means that no Cuban worker can live on their wages alone. In Cuba, it is not a matter of eating the same thing every day, as so many optimists here claim: there are millions of people who, to put it plainly, often do not have enough to eat. This has not changed.
Nor has there been any change in the serious problems of housing, transport and the electrical infrastructure, while the education and health systems, those mainstays of the Castro propaganda machine, continue to be a couple of dead losses. Castro II talks less and, therefore, spouts less nonsense and tells fewer lies than the Fidel Castro regime, but the new government continues to have complete, unlawful control of the media. It continues to censor any trace of an alternative press or freedom of expression in general; it continues to restrict access to the Internet, limit Cubans’ freedom of movement (it is necessary to have an exit permit to travel abroad), and criminalise the non-violent opposition. In short, the Castro regime goes on being as inefficient, corrupt, deceitful, oppressive and totalitarian as ever.





Supongo que escribe demasiado bien como para que le pongan un dedo encima…
No es ninguna Wendy, y lo digo como halago. No me vengan con eso de que Leonardo Padua o Pedro Juan Guttierez son contestatarios, pero tengo que decir: Just how does she get away with it?
Arzola,
Yo también tengo mis dudas sobre lo que digo, quizás por eso me refugio en el calificativo “verdadera”.
La escritura, que es la parte de la creación a la que me he asomado, se me antoja como un acto tiránico e impositivo. De un universo infinito de combinaciones posibles el escritor escoge, a la hora de decir algo, una y sólo una de esas posibilidades. La explicación de por qué escogió esa y no otra, una vez desbrozada la yerba de lo inmediato, es tan simple como que le da su real gana; sin embargo, una vez que esa combinación surge el escritor se lanza a algo más que a defenderla, se lanza a imponerla en un universo literario, y real, que intentará resistirse a esa imposición tanto como le sea posible. Esa es, a fin de cuentas, una dinámica de voluntades que alcanzan su más alta expresión alrededor del coraje.
El único problema con esa teoría, como tú bien señalas, es que no resiste una comprobación práctica. Pero a pesar de eso me sigue gustando e intento “imponerla”, aunque sea como una tendencia.
Saludos
CRA
A Ena la conocemos, así que no me extraña…En cuanto a lo que dice César, uhmm…Tengo dudas muy serias. Muchos grandes artistas han sido y son ratas de alcantarilla. Es una lástima, pero es así. No hay nada que hacerle…
La verdadera creación es siempre un acto de coraje. No se puede ser cobarde y escribir como escribe esa muchacha. Estas palabras de ella vienen a confirmarlo.
Ena Lucía siempre ha hablado “alto y claro.” Además de un inmenso talento, tiene la valentía que les falta a muchos otros intelectuales y escritores en Cuba.
Yo diría, parafraseando a Martí, y corrigiéndolo de paso que- “Cuando hay muchos hombres -y mujeres- sin decoro, hay otras que tienen el decoro de muchos hombres.”