- abr 28, 2009 • 12:23h
- 7 comentarios
Como año tras año, en este 2009 las más importantes plazas públicas del país serán el tradicional escenario de la celebración del primero de mayo. En un país donde a nadie le alcanza el salario para vivir, no habrá un solo cartel pidiendo aumentos de sueldo. Aquí donde es ilegal fundar sindicatos independientes, nadie reclamará la más universal conquista de los trabajadores: asociarse para reclamar sus derechos. Cientos de miles de hombres y mujeres desfilarán disciplinadamente en bloques, previamente organizados, para enarbolar las pancartas que les entregaran en el punto de encuentro.
A través de los altavoces, algún locutor profesional estará leyendo las consignas orientadas. Probablemente apunte en un momento que “una vez más los trabajadores cubanos ratifican, con su presencia en la plaza, su inquebrantable adhesión a la revolución, al partido, a Fidel y a Raúl”. Nada de lo que se diga a través de esos micrófonos será espontáneo o improvisado. Todo ha sido meticulosamente planificado en las oficinas del Departamento de Orientación Revolucionaria (DOR) del Comité Central del Partido. Quizás por eso habrá que prestar especial atención a las alusiones antimperialistas, pues éstas serán un magnífico termómetro para medir la reacción oficial ante las ofertas de distensión hechas por la nueva administración norteamericana.
A las 8 y media de la noche de ese propio 1 de mayo se ha convocado un “cacerolazo” para reclamar la eliminación de las restricciones migratorias impuestas por el gobierno cubano a sus ciudadanos, especialmente la eliminación del humillante permiso de salida y el requisito de una carta de invitación para viajar fuera de la isla. Personalmente, creo que el cacerolazo será un fracaso debido a la dosis de valor personal que se necesita para hacer ruido con una olla. Los tres o cuatro sonidos que se escuchen no podrán competir en unidad, disciplina y organización con el desfile de la mañana.
Reinaldo Escobar
La Habana





Excelente Reinaldo
que no es posible que no salga lo que yo busco y ademas no sale donde se origina el 1° de mayo ni ciquiera el nombre
Estimado Reinaldo ,tu articulo perfecto ,desgraciadamente lo que planteas es la triste realidad .Sin embargo pienso que el pueblo de Cuba dejo escapar la gran oportunidad que solo se presenta una vez al año y sin riesgos . ABSTENERSE DE PARTICIPAR EN EL DESFILE DEL PRIMERO DE MAYO ,,digan lo que digan el apoyo a la dictadura ya no es mayoritario , creo que tal vez 6 de cada 10 cubanos no apoyan al regimen , pero lo que sucede es sencillo los 4 que restan tienen las armas y el aparato represivo en sus manos ,ademas del poder totalitario y los medios de comunicacion .Por eso estimo que una protesta donde la parte del pueblo que rechaza la dictadura se abstenga de participar en la comedia le daria una leccion a los que gobiernan y los haria meditar seriamente , y lo mas importante no podrian reprimir a los que protestaran pues estarian en sus casas .
Viva el caserolazo,si stoy alli lo hago tambien,lastima que estoy lejos,ja,ja
El lema correcto para el 1ro Mayo seria: A dormir la mañana y a tocar las cazuelas.
Supongamos que el cacerolazo fracasa.
Entonces habrá que convocar otro… y otro más…hasta que uno triunfe.
Supongamos un partido de fútbol donde uno de los equipos se niege a disparar a puerta por temor a no meter un gol.
¿Disparatado?
Por supuesto.
Imaginémonos ahora que después de armarse de valor se atreven a hacer un disparo a portería… y fallan.
Y entonces se convencen de que no vale la pena hacer más intentos.
Querido Infortunato, creo que tú estarías muy cómodo en un equipo como ese. Además la ventaja de asumir la derrota de antemano es que hay que trabajar menos.
Haz de favor de leer el siguiente link, para darte cuenta de que, a veces, las cosas salen inesperadamente mucho mejor de lo esperado:
http://www.ciudad.com.ar/2009/04/15/actualidad/01898612.html
!Vaya!, un atisbo de realismo.