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Mitologías cubanas

  • abr 20, 200911:34h
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La mezcla de pragma, disparate y “mitologización” son “hábitos” que han calado en los cubanos de cualquier calibre, y que de alguna manera han contribuido a la regulación de la violencia desde la Colonia hasta el totalitarismo. Rumores públicos y fabulaciones desde la ficción han jugado su papel. Pero no son los únicos factores que han colaborado en la “mitologización” de la Isla. En un bonito ensayo escrito en 1935, La clave xilofónica de la música cubana, el etnólogo Fernando Ortiz (tal vez la figura de sabio más representativa en la historia de Cuba), al tratar de definir la genealogía de la clave cubana —nombre de “los trocitos de madera dura que constituyen el instrumento a manera de clavijas o claves”—, busca antecedentes del instrumento en la cultura china (el bon-kú), la andaluza (las castañuelas), la proto-cubana (los palitos de los indios), hasta llegar a los huesos (“dos trocitos de esqueleto”) de los africanos que fueron a parar a tierras angloamericanas.

El siguiente párrafo del positivista Ortiz pudo haber sido perfectamente firmado por el imaginista Lezama:

La clave da la sonoridad medular de las maderas durísimas que en Cuba se llaman “de corazón”. El duramen es la columna vertebral del árbol; la clave no es sino un hueso de árbol, como la corteza de su tronco es un pellejo reseco. Por eso hacer sonar una clave, o sea un palito sacado de lo más entrañal de la planta, es como revivir por arte de magia el espíritu arbóreo, es semejante al toqueteo sonoro de las vértebras de un esqueleto, al tamboreo sobre el cuero curado de un tótem zoomorfo, al rito resucitador de Osiris, por tacto simbólico de su sacro coxis. En todos ellos, por la sonación ritual de un miembro donde el criterio primitivo supone más adentrada la esencia vital, ésta se reanima y resurge a la trascendencia de la sobrenaturalidad.

Casi siempre, este tipo de mitologías aparece asociado a la “cultura popular”. Toda la política cubana ha tenido que ver, en niveles más o menos visibles, con ingredientes de “cultura popular”. A partir del gobierno de Gerardo Machado —el primero que abrió un estilo totalitario de gobernar en Cuba— surgió, entre política y “creencias”, un vínculo que sirvió de sostén al poder, por ejemplo —como ha detectado el estudioso cubano Jorge Núñez Vega— las connivencias entre la masonería, la Iglesia y el Estado, institucional y personalista a la vez.

En Cuba, un fenómeno de la llamada “baja cultura” puede convertirse en “ficción pública” con rapidez vertiginosa, lo cual nos iguala, desde tal ángulo de visión, a países del Caribe cuya “nacionalidad” siempre ha pendido de un hilo por la sobreabundancia de “fantasías culturales” en precaria proporción con un Estado “fuerte”, como es el caso extremo de Haití, donde dictadura y anarquía tienen su base en la pobreza y el imaginario.

Según el rumor popular, políticos cubanos como Machado, en su debido momento, enterraron bajo un árbol prendas que asegurasen su “buena relación” con el “panteón negro”, y por supuesto que le deparasen un “salvoconducto” a prueba de peligros como el golpe de Estado, la muerte “accidental” y otras contingencias “públicas” y “privadas”. El rumor popular —que en Cuba resulta más eficiente que los medios públicos de información— también habla de “trabajos de santería” que ministros y funcionarios ejercen “a escondidas” para asegurar su bienestar o “adivinar” su futuro en un medio tropeloso y cambiante.

Jorge Núñez Vega refiere el surgimiento de la filiación entre fantasía pública y mecanismos de poder a la etapa que abre Machado en la década de 1920: un nuevo sistema de “gobernar” una población todavía trabada en el imaginario de la esclavitud:

Hubo un proceso de persuasión gestado en el seno de la clase política para presentar a Machado como el Mesías providencial que debía combatir la depresión económica, el intervencionismo diplomático de los EE UU, el estancamiento de las obras públicas y la corrupción administrativa, partes de la realidad compleja que eran la sociedad y la política cubanas (…) Es difícil conocer en profundidad cómo se articularon esos dispositivos o recursos del poder. Formaban parte de la estrategia de legitimación del régimen político, mecanismo combinatorio de elementos racionales e irracionales. Elementos que eran transmitidos por el rumor y aceptados por el imaginario popular, gracias a las raíces existentes en él.

Con Batista la cosa no fue muy diferente. En su crónica “El niño prodigio”, Guillermo Cabrera Infante detalla una serie de hechos que a un lector ajeno al “temperamento” cubano puede parecerle no desprovista de énfasis fabular o resultado del delirio, lo mismo del propio pueblo cubano como de sus hombres de letras:

Batista también veía visiones y creía más en los dioses que en Dios. Le contó a Gastón Baquero (coterráneo, amigo y consejero consultivo) que debía el éxito de su golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 a la “luz de Yara”. La luz de Yara es una creencia cubana de origen aborigen. Batista debía entrar de madrugada (el madrugonazo era su actividad política preferida) al cuartel general del ejército en el campamento de Columbia por una de las puertas estrechamente vigiladas.
De pronto se decidió por la posta 6, donde el centinela de guardia no sabía de la conspiración militar. Batista, vistiendo el jacket que se ponía en todas sus apariciones peligrosas, llevaba en el bolsillo su pistola “con una bala en el directo”. Al entrar por la posta el centinela no pudo verlo porque lo protegía y hacía invisible la luz de Yara, bien conocida en el oriente de la isla, desde Banes, donde nació Batista, a Birán, donde nació Fidel Castro. Seis años más tarde en 1958 entra en escena uno de sus maestros de ceremonias preferido, Odilio Urfé, erudito de la música cubana… Urfé era un batistiano que confesaba estar en un cuarto de espaldas a la puerta y cuando entraba Batista sabía que era él sin siquiera volverse: anunciaba al falso general su halo irresistible. En el verano de 1958, bajo petición batistiana y usando el dinero que le había dado Batista para este propósito, Urfé organizó lo que se llama en la santería “un gran Ekbó” en la vecina villa de Guanabacoa, uno de los centros espirituales de la santería. Este ekbó (o egbó como también se llama) tenía el propósito de reunir a todos los santeros de Cuba en una petición a Olofi (Dios para la santería) en el estadio de Guanabacoa… El estadio estaba atestado de prosélitos y babalaos, todos vestidos de blanco de pies a cabeza. La reunión de todos los santeros, algunos venidos de Cárdenas, centro originario de la santería, era para pedir a todos los santos que se detuviera el “río de sangre” que anegaría a la isla. Curiosa petición de Batista que era la causa principal tanto de los horrores de su régimen como de la existencia del terrorismo urbano y la guerrilla que se desplazaba de la Sierra Maestra hacia el occidente de la isla.

Este era el país que celebró la “llegada providencial” de Fidel Castro al poder. A partir de 1959, el imaginario popular se encargó de dotar a la figura del joven rebelde de un aura o de atributos que le concedían cierto grado de naturaleza sobrehumana. Primero fue la idealización mesiánica —celebración del joven barbudo que bajaba de las montañas—, y luego, ya convertido el joven barbudo en un monigote de más de seis pies engordado con un chaleco antibalas y embutido en uniforme a la medida y botas rusas enormes, se le adjudicaron tratos con “santeros de África”, cacerías, rituales y “protecciones” de todo tipo, en las que radicaría la clave de su longevidad en el poder. Todavía hay muchos que creen en ese tipo de patrañas.

Rolando Sánchez Mejías
Barcelona

5 respuestas
Comentarios

  • centerfield dice:

    Yo estoy convencido que la principal causa de los problemas de Cuba y de la longevidad de la dictadura anacrónica de los Castros es el bajo nivel cultural e intelectual de la población. Somos un país de ignorantes, arrogantes y convencidos que termina creyéndose cualquier cuento (y mira que nos creímos cada cuento, peor que el del hombre sin cabeza). También tenemos poquísima capacidad de aprender con la experiencia, tropezamos infinitas veces con la misma piedra, siempre preguntándonos hasta cuando va a continuar esa situación por ser incapaces de aprender a saltar la piedra o quitarla del medio.

    Nuestros problemas no son externos, como quiere hacer creer el castrismo (bloqueo, crisis, etc.), no es la dictadura de unos dinosaurios como el “coma andante” y ahora “la china” (y mira que librarse de dictaduras es difícil, pero todos consiguen, sólo en Cuba dura 50 años). El problema está en el pueblo, es el caso de un país atrasado dado a charlatanerías.

    Este post de Rolando Sánchez Mejías describe de forma excelente la situación.

    Eso significa que después de los Castros no vendrá el paraíso, sino otro Mesías cualquiera con otras historias para continuar aprovechándose de este pueblo crédulo que se cree inteligente.

    A los que necesiten más argumentos les recomiendo releer la historia del fin de la antigua URSS, especialmente la historia de Boris Yeltsin, el antiguo miembro del Politburó soviético que fue aclamado como paladino de la construcción del capitalismo, para terminar todo en la dictadura del puto de Putin, otro caso donde el pueblo no aprendió nada y continua pidiendo caciques.

  • El Niño Atómico dice:

    Las creencias africanas son lo máximo, por eso es que el continente africano está tan bien. Y eso que dicen que los primeros seres humanos salieron de África, si son los más antiguos, cómo es que son los más atrasados?

  • Reinerio Ramirez Pereira dice:

    Aqui dejo un trozo de una version de don Fernando Ortiz, tomado de la revista Archivos del Folklore Cubano de Ricardo V. Rousset: Historia de Cuba TOMO 3 PAG.231.

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    La Luz de Yara.

    Es una creencia muy generalizada en toda la provincia de Oriente, y particularmente, en el poblado de Yara, la de que en cierta época del año aparece en el cielo una claridad crepuscular a la cual le atribuyen ser una representación del cacique Hatuey, inmolado por los españoles en la pira, a virtud de no prestarle sumisión a los conquistadores.

    Dicha claridad crepuscular es conocida con el nombre genérico de “Luz de Yara”. Y no se diga que esa creencia es peculiar entre las masas ignaras del pueblo: los orientales creen firmemente en la tradición maravillosa de esa luz , aunque pertenezcan a clases elevadas por su educación y cultura.

    Durante la guerra del 68 entre los orientales se generalizó el siguiente cantar:

    ¡Oh, villareños! La Luz de Yara

    Viene anunciando la Libertad,

    En las llanuras de Santa Clara

    Y en las colinas de Trinidad.

    El cantar se difundió por todo el Ejército Libertador.

    También existe la versión de que llevando el viático el cura de la iglesia de Yara a una vecina del territorio, en el camino hubo de derramársele en el suelo el óleo sagrado, y que desde ese día aparece la mencionada “luz” a los caminantes, ocasionándoles hacerles perder el derrotero de su viaje si se guiaban por ella.

    -

  • Si ese cuentito del cuentista y encomiasta del paredón es verdad (y es muy dudoso), sólo demuestra la presciencia y nobleza del general, pues quería evitar el baño de sangre que los fidelistas (como el ínclito Cabrera Infante) tenían tramado para Cuba, sin antecedentes en la era republicana; pero en verdad, Batista, hombre culto y algo escéptico, se sentía avergonzado de tales manifestaciones de idiosincrasia negra, y lejos de abrazarlas hizo todo en su poder para suprimirlas. Lo mismo se puede decir de Machado, aunque por otras razones.

  • Reinerio Ramirez Pereira dice:

    El triunfo de Fidel Castro es -ha sido – su perfido histrionismo y coincidencias de la vida .Me explico , los cubanos -nosotros -tenemos un imaginario enraizado en los siglos y una imaginacion sin par .Cristo comenzo con palabra y obra con 12 apostoles , Fidel subio a la Sierra con 12 sobrevivientes , cuando el bautista lo bautizaba en el Jordan una paloma -simbolo del espiritu santo – se pozo en su cabeza , el 8 de enero del 59 dc(despues de Castro )una (s) palomas se pozaron en la cabeza y hombros de Castro , todo a pedir de boca , todo -cuasi todos -dormiditos en el metro .Incoincidencias- neologismo – del destino , a Cristo lo crucifico el estado y el pueblo grito euforico CRUCIFIQUENLO !!, Fidel Castro ha crucificado un pueblo entero , ha dicho como Luis XVI : el estado soy yo , I casi todos han gritado VIVA FIDEL .

    El pueblo cubano – casi todos – hemos buscado en la religion un respirito , loque no nos pueden dar los gobernantes aca ,lo buscamos en los espiritus del mas alla, asi no solo hemos imaginado un devenir mejor , algunos versados en materia de oraculos -deliberadamente – han fabricado una imagen mesianica , eterna e invencible de Fidel Castro , claro que detras de estos favores esta el chantaje y el negocio.

    Un ejemplo :El Consejo Supremo Nacional Espiritista de Cuba esta dirigido , penetrado y manipulado por el gobierno cubano , su presidente Alfredo Duran Arias es miembro de la asociacion de combatientes de Cuba , destruyo el espiritismo Kardeciano y de cordon en toda la isla , interfirio una afiliacion con la Confederacion Espirita Panamericana , todos los meses envia al departamento de asuntos religiosos un acta con TODO lo que sucede a nivel nacional -incluyendo cartas -, la membresia esta minada de militares , todos los fines de agno recibe una cesta de alimentos bien surtida departe de Fidel , autor de la quema de libros de tematica espiritista cristiana -lotes de Brasil -y promulgador de la tesis de que Dios no existe .Solo hablo del espiritismo , la santeria es otra historia , muy negra por cierto , todos -cuasi todos – de rodillas ante el tirano .

    Reinerio – ex secretario general del C.S.N.E.C. y ex-espiritista.