- mar 23, 2009 • 10:46h
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Iván de la Nuez cuelga hoy un post en su blog invocando a Montaigne para defender el arte de discutir (entre cubanos) y la didáctica de la democracia:
Durante mas de veinte años, he sido crítico, en ensayos, artículos y libros, con lo que considero el origen histórico, estatal, político, cultural y militar de este desencuentro. Y, también, desde mis posiciones, he participado y hasta organizado eventos, exposiciones, o dossieres de revistas con creadores que han vivido dentro y fuera de Cuba. Casi todos con posiciones distintas entre sí y distintas a las mías.
La democracia es también una didáctica, una pedagogía y un corpus móvil. Otra de sus características es su poder de contaminación. De manera que, sin hacer de esta decisión un absoluto (no me interesan, por ejemplo, los diálogos de sordos porque suelen ser diálogos con sordos), seguiré participando, cuando así lo considere, en este tipo de eventos. Eso sí —y siguiendo la luz de Montaigne sobre “el arte de la discusión”—, lo haré desde la perspectiva de una denominación más adecuada a como entiendo estas cosas.
¿“Dialoguero”? No. ¿“Antidialoguero”? Tampoco.
Me considero un discutidor.
Que nuestro discutidor traiga a Montaigne de la mano para justificar una invitación a Julio César Guanche o a un Víctor Fowler presentado como “especialista en nuevos lenguajes audiovisuales” me parece un derroche de erudición. Pero en fin, cada cada cual tiene el derecho de escoger sus auctoritas, y no seré yo quien ponga límites a los clásicos. Mucho menos entre cubanos, válgame, con la falta que hacen estas lecciones de humanismo.
No está de más recordar, sin embargo, algunas frases de ese mismo ensayo del sabio de Périgord que Iván trae a colación:
“Es imposible tratar de buena fe con un tonto. No sólo mi juicio se corrompe de la mano de un maestro tan impetuoso, sino también mi conciencia. Nuestras discusiones deberían estar prohibidas y castigadas como otros crímenes verbales”.
“Gusto yo de argumentar y discurrir, pero con pocos hombres y para mi particular usanza, pues mostrarme en espectáculo a los grandes, y mostrar en competencia el ingenio y la charla, reconozco que es oficio que sienta mal a un hombre de honor.”
“Mejor preferiría que mi hijo aprendiera a hablar en las tabernas que en las escuelas de charlatanería.”
“Al alcance de todos está el decir verdad, mas el enunciarla ordenada, prudente y suficientemente pocos pueden hacerlo; así que no me contraría el error cuando deriva de ignorancia; lo que me subleva es la necedad. Rompí varios tratos que me eran provechosos a causa de la impertinencia de cuestionar con quienes los mantenía. Ni siquiera me molestan una vez al año las culpas de quienes están bajo mi férula, mas en punto a la torpeza y testarudez de sus alegaciones, excusas y defensas asnales y brutales, andamos todos los días tirándonos los trastos a la cabeza: ni penetran lo que se dice, ni el por qué, y responden por idéntico tenor; ocasionan motivos bastantes para desesperar a un santo. Mi cabeza no choca rudamente sino con el encuentro de otra; mejor transijo con los vicios de mis gentes que con sus temeridades, importunidades y torpezas: que hagan menos, siempre y cuando que de hacer sean capaces; vivís con la esperanza de alentar su voluntad, pero de un cepo no hay nada que esperar ni que disfrutar que la pena valga.”
“El principio de Hegesías, según el cual ‘no hay que odiar ni acusar, sino instruir’, razonable en otros respectos, aquí es injusto —e inhumano el socorrer y enderezar a quien nada puede hacer con semejantes beneficios y a quien con ellos vale menos. Yo me complazco en dejarlos encenagarse y atascarse más todavía de lo que ya están y tan adentro, si es posible, que al fin lleguen a reconocerse.”





Ric tiene mucha razón.
En cuanto al debate simultáneo Maite, creo que no conoces muy bien la posición de Penúltimos Días al respecto. Te recomiendo que le eches un vistazo a los textos escritos por Ernesto sobe el asunto para que te enteres de qué va la historia. Sorry.
El problema de los intelectuales cubanos no es sólo su inconstancia y sus vaivenes con respecto a la dictadura, sino su escaso nivel como intelectuales. Son muy “palucheros”. Víctor Fowler pasa por experto en audiovisuales y persigue cuanto viajecito caiga, Ferrer hace un prólogo a una antología de un escritor del XIX y ya se cree la última coca cola del desierto, De la Nuez escribe cuatro boberías sobre la izquierda y va de gran intelectual. Mucha palucha, pocas lecturas, muchos tragos y elogios entre ellos mismos: esos son los intelectuales del exilio cubano, otra “generacion perdida”. Y no se salva casi nadie, creo yo.
De la Nuez trata de poner un parche antes de que salga la herida a la luz, que por cierto esta infectada.
No hace nada nuevo en publico que no haya hecho en privado desde siempre.
Bueno ya saben que soy partidaria de la conversación y el debate, y me parecen bien todos los espacios que se abran para ello.
En el Blog de Jorge Ferrer, El Tono de la Voz, Ferrer ha colgado hoy, la buena noticia que los debates tienen entrada libre y ademàs seràn retransmitidos en directo por la web del CCCB, me parece una idea excelente que posibilitaría quizàs un debate simultàneo en Penúltimos Días…
Llevamos 50 años en un lógica de anulación del otro de ambas partes, a los Castros no le quedarà mucho, entonces creo que hay que conversar no se pierde nada con ello, el que quiera hacerlo.
MONTAIGNE
“La parole est moitié à celui qui parle, moitié à celui qui l’écoute.”
VOLTAIRE sobre MONTAIGNE
“Le charmant projet que Montaigne a eu de se peindre naïvement comme il l’a fait; car il a peint la nature humaine (…). Un gentilhomme campagnard du temps de Henri III, qui est savant dans un temps d’ignorance, philosophe parmi les fanatiques, et qui peint sous son nom mes faiblesses et mes folies, est un homme qui sera toujours aimé”
Se habrá leído verdaderamente a Montaigne? Estos “filósofos” siempre citando y citando, qué pereza…
Muy bien la ‘contracita’ de Montaigne. Sé que tú lo sabes muy bien, pero no está de más reafirmarte que te asiste la razón. No es ningún extremismo señalar la vanidad culposa del escritor que se presta al conchabo del conversatorio con el verdugo del régimen. La fatuidad del ‘figurao’
ha llevado a muchos escritores cubanos, de dentro y de fuera, a relativizar la dignidad del verdadero intelectual. No es posible chapotear en el fango sin salpicarse.
Patetico, esa es la palabra. Obesos de palabreria, quieren hacer creer que algo van a aportar algo a la transicion cubana. Empezando por la palabra transicion… Si en la finca no se produce un cambio radical, todo sera lo mismo con lo mismo. La palabra transicion es como dejar en escena revolucion. Ya sabemos que la revolucion solo tiene dos nombres con un apellido, con descendientes, y basta. Tan ridiculo que da risa, y con la falta de sentido del humor de estos personajillos detras de tanta baba, se cogen tan en serio a ellos mismos que provoca risa.
Uy, la democracia. Como forma de sociolismo, supongo. Si no fuera tan patético merecería una carcajada. Convocar a Montaigne en este encuentro con esbirros es una burla macabra.
¿Discutir el futuro de la transición cubana con Fowler y con Guanche? Pero qué bajo han caído estos “intelectuales” cubanos del exilio! ¿Intelectuales? No, como bien dices: charlatanes. Que ni siquiera han leído lo que hay que leer para ser intelectuales y no compiladores de materias ajenas. Y lo grandiosos que se creen, están cambiando el mundo, sí, señor. Y ni un sólo error, son magnifícos, magníficos, extraordinarios, únicos, fabulosos. Y claro, de “buena” familia, la castrista.
¡Bien dicho por usted!