- mar 17, 2009 • 10:06h
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Petco Park, San Diego—Ver el partido de Cuba contra México en el Petco Park de San Diego, sentado detrás de home y analizando cada lanzamiento y jugada con el experto y fanático Ray Otero, del sitio www.baseballdecuba.com, es una experiencia que bien vale la visita al Clásico Mundial.
Seguí al equipo Cuba desde sus entremientos ayer a las 5 de la tarde, en la caja de bateo, haciendo lanzamientos e intentándola sacar en un parque poco amable para los bateadores.
El partido tuvo dos figuras claves: El espirituano Cepeda, que impulsó cuatro carreras y dio el doble clave del partido con las bases llenas para irse arriba 5-2 en el quinto, y el abridor Norge Luis Vera, el clón de El Duque.
Con rectas retadoras que llegaron máximo a 91 millas (tiradas a Adrián González), con su ubicación exquisita de siempre, la variación de lanzamientos y cambios de ritmo, entre la recta promedio a 88, el slider a 82 y la curva a 78, más un cambio de 72, fueron muy eficientes y le permitieron a Vera dominar el partido y contener los bates mexicanos.
El santiaguero sabe lanzar y es la mejor carta de triunfo. Sólo pemitió tres hits, y la segunda carrera se la hicieron sin pegarle un sencillo, con pelotazo, boleto y roletazo por el cuadro.
Tuvo que salir por una dolencia muscular, pero Higinio Vélez dijo en conferencia de prensa que fue revisado en el hospital, y que tuvo una “pequeña fricción muscular. Ninguna traumatología peligrosa y está listo para lanzar”. Vera tuvo una contractura en el músculo posterior del muslo y estaría disponible para la lomita en caso de que la isla pase a Semifinales.
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Yo veo una evolución positiva desde aquel primer reportaje candoroso. Ya no es aquel “te amo aunque seas puta y me engañes.” Ahora es más bien un “estás buena y me gustas, lo demás no me importa tanto.”
Oye, qué pasión tiene Uziel con el equipo cubano. ¡JO!