Penúltimos Días

Ministros indignos

Marzo 10, 2009 · 8 Comentarios

Carlos Lage Dávila es pediatra, graduado en la Escuela de Medicina “Victoria de Girón”. Felipe Ramón Pérez Roque estudió Ingeniería Electrónica en la CUJAE, y se graduó a finales de los 80. Pero ninguno de ellos ha ejercido su profesión el tiempo necesario para ser considerados “profesionales”. Su verdadera carrera la hicieron en organizaciones políticas juveniles (FEU, UJC) y en el caso de Pérez Roque, en el Llamado “Grupo de Apoyo” de Fidel Castro.
A un camino parecido estaba destinado el hijo de Carlos Lage, Carlos Lage Codorniú, presidente de la FEU, hasta que hace unos meses Raúl Castro dispuso que dejara ese cargo y se fuera a trabajar a una fábrica reparadora de tanques. Fue una discreta señal de que las cosas habían cambiado.
Hace apenas un año, la prensa y los analistas dedicaban a Lage todas sus esperanzas: parecía ser el relevo. Destacaban su juventud, pragmatismo, austeridad y discreción. Pero olvidaban su obediencia. Pocos políticos cubanos han sido tan fieles a Fidel Castro; siempre que se topaba con alguna decisión que podía tener, incluso remotamente, alguna implicación política Lage se ocupaba de dejar claro que “eso había que consultarlo”. Fue la frase que más repitió el ex Secretario del Consejo de Ministros y Vicepresidente del Consejo de Estado a lo largo de su gestión de más de dos décadas.
Decir que Lage era un reformista resulta, sin dudas, una exageración. Es cierto que maniobró para hacer algunas reformas económicas durante el Período Especial, pero también supo recoger cordel cuando hizo falta. Sus declaraciones internacionales sonaban fervorosas y parecían más propias del ala extremista o “talibán” que de un político respetable. Tanto él como Pérez Roque sabían que la condición de “delfín” depende de una estricta obediencia y de un constante ejercicio de adulación. En ambas cosas fueron inmejorables. “Voy a votar por Fidel”, dijo Lage el 20 de enero del 2008. Ese mismo día un periodista le comentó que “pronósticos realizados en círculos extranjeros” lo daban como próximo Presidente de Cuba. “El próximo Presidente —respondió— seremos los once millones de cubanos”.
Por lo visto, algo cambió luego de que en febrero de 2008 quedara relegado —es decir, mantenido en sus funciones habituales, pero sustituido tras el telón en muchas de ellas por Machado Ventura. Alguien entrenado para el ascenso pudo sentirse menospreciado; en la hora de tantas expectativas, las mieles tocaban a otros. Tanto sacrificio y obediencia terminaban en nada.
Por esa misma fecha, Pérez Roque emprendía una exitosa ofensiva diplomática en varios frentes. El castrismo salía reforzado y lavado de antiguas afrentas (con España, con México). En octubre del 2008 concedió una de las escasas entrevistas a un medio de prensa no cubano (el noticiero de la cadena Televisa, conducido por López Dóriga) donde se mostró igualmente leal, aunque tal vez demasiado desenvuelto. Opinó sobre el “secreto de Estado” que es la salud de Fidel, dijo sin sombra de duda que Raúl “es el presidente” y cayó en la trampa de mostrar su preferencia por Obama. En esa visita mexicana vimos a un ministro relajado: hizo bromas, se permitió tomar una foto (desenfocada) a los fotógrafos que lo asediaban, se le veía contento. Nada parecía presagiar su abrupto final en la carrera por el poder raulista. Aquí también fue febrero el mes que cambió las cosas. Tal vez creyó que su trabajo merecía un premio que nunca llegó. Quizás se dio cuenta de que nadie, ni siquiera su Comandante, estaba dispuesto a agradecer sus desvelos. Se puso nervioso.
¿Por qué han caído de manera tan fulminante “los dos mencionados por los cables”? Aunque no sabemos con exactitud lo que ha pasado tras el telón, algunas fuentes comienzan a desmentir que la causa fuera la corrupción. Por lo visto, tras la “mala conducta” de los ministros “indignos” no hubo móviles económicos sino estrictamente políticos, algo que el propio Fidel Castro ha dejado claro cuando tras definirlos como “ambiciosos” de un poder (”por el cual no conocieron sacrificio alguno”), se refiere a que “el enemigo externo se llenó de ilusiones con ellos”.
La última frase ha permitido especular, incluso, sobre posibles conversaciones o deslices del defenestrado canciller con el nuevo gobierno norteamericano; hipótesis absurda donde las haya: incluso el diplomático más torpe sabe dónde están los niveles de máximo riesgo. La lucha por el poder tuvo lugar en el patio, y debe haber bastado una conversación alrededor de unos vasos de whisky, de la que quedaron grabados hasta los tintineos de los hielos en el vaso, o unos chistes sobre las torpezas de Raúl. Ese es el tipo de “errores” que ellos mismos siempre “reconocerían” sin mayores riesgos.
Un dato interesante que no han comentado en las agencias de prensa. Lage y Pérez Roque son buenos amigos. En el turbio mundo de la política cubana tenían un vínculo que iba más allá de la cortesía y de sus intercambios para las tareas habituales del gobierno. La esposa de Pérez Roque, Tania Crombet Ramos, es directora de Investigaciones Clínicas del Centro de Inmunología Molecular (CIM), miembro de la Academia de Ciencias y figura destacada del llamado Polo Científico, donde se elabora la estrategia de la industria biotecnológica cubana. Agustín Lage Dávila, hermano de Carlos, es su jefe directo en el CIM.
Podían verse todos, ocasionales reuniones “de médicos”, en la antigua casa de Jaime Crombet, que heredó su yerno. En el jardín de esa casa de Altahabana puede que esté la clave de lo sucedido.
No es probable que tengamos más detalles. Ambos, Lage y Pérez Roque, son viejos zorros y saben que cualquier desliz puede costarles muy caro. Volveremos a verlos fugazmente en el entierro del Comandante, caricontecidos, algunas lágrimas tal vez —si se autoriza el close up. Pero no regresarán a la profesión que estudiaron: se quedarán a la espera porque el poder es también una carrera de fondo. Bajo la máscara de la transición, el fidelismo podría tener entonces un peligroso “segundo aire”. Eso sí que sería indigno.

Ernesto Hernández Busto
Barcelona

Ilustración: Lauzán.

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8 Comentarios ↓

  • Ingenuo

    Muy bueno, Ernesto. Política con luz larga y conocimiento de las raíces y entresijos. Enhorabuena.

  • Family Guy

    desde aqui arriba Dedushka te mira, cuidadito osos no sean golosos…

  • Anónimo

    Bonito cuento. Final un poco ABRUBTO.

  • CS

    Cuando dices que Perez Roque tuvo exito como diplomatico, no seria mas cierto decir que la UE y los paises latinoamericanos estan tan obsesionados con tener un “dialogo” con la dictadura que una iguana hubiera logrado lo mismo?

  • Aguaya

    Hola, Ernesto,
    [...] su “yerno” Pérez Roque. (penúltimo párrafo).
    Yerno y nuera, o lo cambias a propósito?
    Saludos,
    AB

  • pd

    Yerno, yerno, gracias por la corrección, es lo malo de las prisas…

  • Cuco

    Refrán español: “La mentira tiene patitas cortas”. Cuando menos imaginemos, sabremos qué pasó.

  • Sin Ganas

    Me ha gustado. Y parece que la previsión “a futuro” no es descabellada. En mi opinión personal, y es personal, Lage me parecía más civilizado y P.Rock un poco bruto.
    Después del pago que han recibido, Lage me parece más indigno en razón de que seguro que sabe cuidar de si mismo mejor que el otro y P. Rock un pobre diablo al que su “entrega desinteresada” le acabará costando cara. Ha debido de ganarse muchos odios entre los militarotes en todos los años que trabajó de paragolpes del Entrenador en Jefe.
    Muy buena pieza la suya, Señor H. B.

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