- feb 23, 2009 • 11:14h
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Menos mal que en este invierno cubano el calor nos ha dado un respiro. Porque no es fácil subir catorce pisos para llegar al apartamento de Yoani Sánchez, si afuera el sol raja las piedras y para disfrutar de la brisa hay que esperar a que llegue la noche. Pero debo confesar que ya estoy habituado: desde diciembre de 2004 visito el hogar que Yoani comparte con su esposo Reinaldo Escobar y su hijo Teo, y rara vez el elevador ha estado funcionando. Un “privilegio” que tienen todos los edificios construídos en la década de los 80 en Nuevo Vedado y otras barriadas habaneras.
Yoani, en tu vida hay una situación muy peculiar, tú conociste el exilio, viviste en Suiza ¿Por qué regresaste?
Regresé por problemas familiares. Mi familia es muy pequeña y mis padres tuvieron una serie de episodios de enfermedades con diagnósticos muy negativos y era demasiado difícil soportar eso del lado de allá. Por otro lado, me encantó Suiza, tuve experiencias maravillosas, aprendí mucho y para mí fue muy dramático el regreso. No regresé a liberar a la Isla, ni a ninguna misión heroica, sino sencillamente por esos lazos familiares y sentimentales que toda persona arrastra.
Lo peculiar de esa situación no es que yo haya regresado, sino el absurdo migratorio cubano. En cualquier país uno vive fuera de su tierra y puede regresar con lo que ahorró de su trabajo y las experiencias que obtuvo. Eso es algo que pasa cada día prácticamente en casi todos los países, pero que no sucede en Cuba por el absurdo migratorio. Culpa de las leyes, no mía, yo me comporté como una ciudadana que tuviera esos derechos.
¿Es decir no fue la nostalgia del Malecón o los frijoles negros?
No, para nada. Soy una persona que se considera cosmopolita, y donde estoy, donde vivo, intento adaptarme. Le debo muchísimo a Suiza. De cierta manera, soy una persona entre dos aguas, un poco allá, un poco aquí. Pero no fueron los frijoles negros, ni las salsas, no tomo ron, ni sé jugar dominó. Fueron las personas y los acontecimientos que se dieron alrededor de mi familia los que me hicieron tomar esa decisión.
En una sociedad machista como la cubana, con 33 años cargas a tu espalda varias cruces. ¿Cómo concilias ser madre, esposa, atender la casa y administrar tu blog? Descríbeme un día de tu vida…
Mis días son bastante atípicos. Soy una persona que he renunciado hace tiempo a la pasividad y a la inercia, por tanto las cosas que me pasan a mí en un día puede pasarle en un año a cualquiera. No te digo a partir de esta situación de mi blog, que ha generado cierta expectación hacia mi persona. Hablo desde siempre.
Me levanto a las 6 de la mañana y me acuesto pasada las doce de la noche. Le preparo el almuerzo a mi hijo Teo para la escuela y, como todos los cubanos, paso mucho tiempo en las colas, algo muy angustioso. Pero siempre dedico tiempo a mis proyectos personales. Para ganarme la vida, hace catorce años soy profesora de español, fundamentalmente para alemanes, una labor considerada ilegal, como casi todo en este país. “Por la izquierda”, dicen los cubanos, pero que me da autonomía económica, la cual me permite tener autonomía política. Del gobierno cubano y de personas y grupos que quieren atraerme con privilegios materiales.
¿Ese exceso de trabajo no repercute en tu relación familiar o en la de pareja, con tu esposo Reinaldo Escobar, periodista de profesión?
He tenido la grandísima suerte, gracias a Dios, de encontrarme con Reinaldo, uno de los pocos hombres no machistas de esta isla. Él se pone el delantal y friega, cocina cuando hace falta, además de llevarle todos los días el almuerzo a nuestro hijo a la escuela.
Por esa parte, cada uno en momentos diferentes de nuestra relación, ha tenido que apuntalar el día a día del otro. Yo lo hice por muchos años. Ahora Reinaldo lo hace por mí. Eso no ha generado ningún conflicto entre nosotros. Quizás mi familia, mi madre y mi hermana hayan sentido que ya mi tiempo no es tan elástico como antes. Pero creo que en general, gracias a que ya mi hijo es un adolescente, y a que le he dedicado mucho tiempo a la casa durante años, no ha habido ningún tipo de roce con el apretado programa que tengo desde desde hace dos años.
¿Cuándo nació tu inclinación por la informática?
Increíblemente yo creo que eso fue algo que se deriva de viejas tendencias mías a la matemática y la cibernética. Hasta el día en que me metí a estudiar Filología, no sabía si mi mundo eran las ciencias o las letras, y de ahí viene. Me construí mi primera computadora hace catorce años, yo misma, con mis propios medios, de ahí que me considere parte de una cibergeneración a pesar de todas mis limitaciones. Y he armado muchas computadoras para amigos con piezas compradas o cambiadas en el mercado negro.
Tienes una bipolaridad en el cerebro un poco rara, generalmente las personas que sienten inclinación por las letras son casi nulas en ciencias, o viceversa.
Suele ocurrir. Yo estuve en ese dilema hasta el día en que hice las pruebas de ingreso a la universidad, pues no sabía escoger entre la física o el periodismo. Finalmente no escogí ninguna de las dos. Pero te confieso suelo moverme con soltura en el campo de la ciencia-informática y en el de las letras.
¿Profesas algún credo religioso?
No profeso ninguna religión, pero no me considero atea. Fui criada en el ateísmo como la mayoría de las personas de mi generación, en los años en que entrar a una iglesia te podía costar no poder estudiar en la universidad, era un estigma social. Pero de todas maneras mi familia traía una herencia católica. Mi abuela rezaba, se sabía el padrenuestro, sin embargo fui criada atea en mi casa y en la escuela. Ahora te aseguro que tengo dudas metafísicas, creo que hay “algo” en el más allá, pero no tengo un dogma.
¿No eres de los cubanos que tiene una estampilla de San Lázaro o pone un vaso de agua debajo de la cama, quizás te guste la santería?
No, no (se ríe). Pero tengo mis propios rituales. En momentos difíciles pienso mucho en personas que quise mucho y han muerto. A lo mejor soy un poco más animista. Confío más en las personas que en los objetos, o las posibles supersticiones.
¿Dejarías tu blog por las dificultades, porque Reinaldo diga hasta aquí me pongo el delantal, tu hijo Teo te suplique que estés más a su lado, o por las presiones constante de la Seguridad del Estado?
No, por nada de eso. Voy a dejar el blog por agotamiento. Cuando se agoten los temas. Y creo que eso puede ser mañana o dentro de cuatro años. No me gusta encapricharme con nada, siempre pongo el ejemplo del programa de cocina de Nitza Villapol, que tuvo récords de audiencia durante años en la televisión cubana, y ya en pleno Período Especial no había nada que cocinar y Nitza seguía haciendo el arroz con pollo sin pollo. No quiero que me pase eso.
Generación Y tendrá un ciclo de vida, que terminará cuando ya yo no esté interesada en contar una historia. En ese momento encontraré otra herramienta que todavía no sé cuál será, pero la tecnología va tan rápido que estoy convencida de que aparecerá una mejor y más innovadora que un blog.
No hace mucho tuviste un riferrafe con Mariela Castro, la hija del presidente de la república. Tu eres una convencida de que las cosas en Cuba tienen que cambiar. ¿Cuándo esto suceda, pudieras tener un diálogo civilizado, respetando las diferencias, con la señora Mariela?
No tengo nada en contra de Mariela Castro, incluso no podría hilvanar la misma cantidad de insultos que ella me dijo, para decirlos yo. Es una persona que hace una labor muy interesante, que ha hecho muchas cosas por la comunidad homosexual, por eso me sorprendió lo negativo de su respuesta. No me lo esperaba, pensaba que era otro tipo de persona. Incluso hay gente que me ha dicho que no fue ella la que escribió la nota atacándome; es posible, todo es posible pero no tengo ninguna aversión.
Soy una persona que no genera aversión hacia otros. Podría tener un diálogo con ella, mientras no utilice la misma secuencia de insultos y difamaciones. Un diálogo sobre la situación cubana, las libertades civiles, la necesidad de abrir otros armarios, pudiera tenerlo, pero con respeto verbal. Con insultos de “asalariada” o “gallita” sería ella la que cortaría el diálogo. Yo nunca corto los diálogos. Nunca le he colgado el teléfono o cerrado la puerta a nadie. Soy una persona con propensión a dialogar.
Háblame de proyectos, planes, ideas…
Tengo muchos proyectos. Realmente tengo más proyectos que vida, lo cual es bueno. En un país donde la mayoría de la gente está cruzada de brazos, sin proyectos, tener planes implica respirar. Ahora mismo estamos haciendo un Itinerario blogger, compartiendo con gente que tiene su propia bitácora y otros que quieren comenzar. Ha sido muy interesante.
Ya lo hemos hecho en La Habana, Pinar del Río y Santiago de Cuba, queremos seguir con eso. Conocer a más gente y que ésta tenga su propio espacio, que usen esta herramienta maravillosa, que es un blog, para decir su opinión. También tenemos el concurso Una isla virtual, cuyo premio se conocerá el 9 de septiembre de este año. Me alegra mucho que finalmente se pueda hacer un concurso blogger para el interior de la isla.
Planes a largo plazo, no sé qué decir, porque aquí la vida hay que ir pronosticándola cada día, muy a largo plazo es ilusorio intentar planificar nada. Pero me resulta muy atractiva esa idea de poder insertarme en un grupo de personas que conozco, creativos, llenos de energía que se mueven alrededor del tema de la difusión de ideas.
Considero que ahí puede surgir algo, no sé si un periódico juvenil, una estación de radio o una editorial, todavía no sabemos, un gran portal en internet, una agencia de prensa cubana, no sé, pero en esa dirección voy, la dirección que más me gusta: los medios de difusión. Conozco muchas personas que podrían estar interesadas, y creo que ese es el tipo de cosas que necesita Cuba en el futuro, porque aquí va haber que hacer una revisión de la historia, una revisión de estos últimos años, y la prensa va jugar un papel muy importante a la hora de crear conciencia de pluralidad.
El 28 de enero de 2009 salió la plataforma “Voces Cubanas”, donde tú tienes un rol protagónico. Cuéntame cómo marcha.
Voces Cubanas es un proyecto que no tiene una autoría. O sea, es un proyecto colectivo donde no hay una figura que brille más que otra, y yo estoy ahí como cualquier otro blogger. La idea era crear un espacio de confluencia y de reunión donde varias voces, con cualquier tipo de temática encontraran un espacio.
Dada las limitaciones de internet en Cuba, queremos hacerlo de una manera que incluso las personas que no tienen el mínimo de acceso internet, pero sí tienen un correo electrónico, puedan actualizar sus bitácoras. A pesar de las dificultades técnicas, la plataforma tiene previsto aglutinar a unos quince bloggers. Por el momento hay seis bitácoras disponibles. Pero como todas las cosas que se hacen en un país como Cuba, con tan baja conectividad a internet, la cosa va de poquito a poquito, lo cual es muy bueno también porque esas grandes cosas no me gustan.
Se trata de eso, de dar un espacio a los que no lo tienen. De alguna manera estamos diciendo, “tú quieres volar, pues nosotros te damos las alas, decídelo, aquí tienes unas alas virtuales para volar por el ciberespacio”. En ese proyecto, me siento muy feliz, porque de alguna manera todo ese protagonismo de Generación Y, todo el proceso y todas las reacciones que he visto, han sido muy estimulantes, pero soy una persona tímida que durante años se ufanó en decir, y abiertamente decía, que yo tenía el don de la invisibilidad. Y de pronto tengo que lidiar justamente con lo contrario.
Ese bosque que es la blogosfera cubana, hay que poblarlo de árboles, para que ningún árbol brille más que otro. Y yo, debo confesar, estoy agotada de tantos spots lights, de tantas luces. Y mi propósito, lo que realmente deseo, es ayudar a crecer, alimentar espacios para otros.
No sé si sabes que dentro del periodismo independiente existen dos corrientes de opinión hacia ti. Una, la de quienes te aprecian, te leen y te apoyan, pero te ven como una excéntrica, dicen que estás en la frontera del periodismo, no acaban de entender que un blog no es necesariamente periodismo. Y la otra, de aquéllos que te ven como una egoísta, que pretende desconocer todo el trabajo anterior del periodismo libre, como si todo hubiera empezado con Generación Y. Tal vez por celos o envidias, se sienten “ninguneados”, y no se ven reflejados en tu blog.
Soy una persona con mucha tendencia a la armonía. Los que me conocen saben que es muy difícil tener un problema conmigo. En relación con esas opiniones, me han llegado comentarios, aunque con toda sinceridad te digo que todas las personas con las que me encuentro en la calle y se me acercan, la mayoría, calculo que más del 90 por ciento, me dan su apoyo. Apoyo que no significa estar de acuerdo con lo que escribo; pero para mí cuando me dicen “sigue adelante”, “te leo, aunque no estoy totalmente de acuerdo contigo”, es suficiente.
Otros tipos de comentarios me llegan a través de la sombra, nunca directamente, lo cual me molesta un poco, pues soy una persona que hablo directamente. Soy consciente de que todo fenómeno nuevo siempre genera simpatías y antipatías. Cuando surgió el teléfono, muchos se sentían espantados de tener que conversar con otro ser humano a través de una línea. Siempre ha habido detractores de lo nuevo. Pero después esos propios detractores descubren que esa nueva herramienta puede servirles a ellos.
Eso es lo que estoy tratando de hacer: ver, decir, que internet es mucho más vasto que la propia vida. Y que si en este planeta no cabe toda la gama de pluralidad y todo el espectro político e ideológico que quisiéramos, en internet sí, porque en internet hay espacio para todos. Y en eso se ha basado de alguna manera mi labor.
Quienes están cerca de mi entorno, saben que además de Generación Y, tengo un proyecto más importante: alimentar la blogosfera cubana. He hecho blogs para periodistas independientes, he ayudado a comprender las ventajas de esta tecnología a muchos que escriben, los he ayudado a tener su propia bitácora. Demostrar más no creo que sea necesario, porque hay mucha gente que no se convence con ninguna prueba. Tú puedes dar todas las pruebas de buena voluntad y nunca los convences.
La propia vida va colocando a esas personas en su lugar. No soy responsable de muchas de las cosas que ha generado mi blog. Generación Y es un fenómeno, y como todo fenómeno al fin y al cabo, está a años luz de mí como persona. O sea la gente puede especular alrededor de Generación Y, pero mi blog es un fenómeno virtual hecho por una persona que tiene dos vidas, una real y otra virtual.
Entonces lo que siempre trato es de proyectar armonía, concordia, algo que tanto necesitamos en nuestro país, y decirles a todas esas personas que se acerquen a mí, o que interactúen conmigo para que me conozcan realmente. Hacer juicios a priori, sin conocer a fondo a una persona, es algo muy típico que nos ha enseñado este sistema. De alguna manera hay que romper con eso, no podemos seguir clasificando y etiquetando a las personas tan superficialmente.
A partir de todo esto que ha generado mi blog, de las antipatías hacia mí, me he cuestionado muchas cosas. Durante años he oído criterios muy fuertes, muy negativos, hacia determinadas personas, pero como también he sido víctima de ese tipo de opiniones, me he empezado a cuestionar todo lo que he escuchado sobre otros. Algo así como “si esto que dicen sobre mí es mentira, entonces todo lo demás puede ser mentira también”. En ese sentido, Generación Y me ha enseñado que el insulto no tiene que ser paralizante, y que la infamia o la difamación no puede detenerte en lo que quieres hacer. Hay que aprender a vivir con eso. Las figuras públicas tienen que vivir con eso.
Hablemos de política. Gústenos o no, los políticos son los que rigen el mundo. Quiero que me comentes la situación actual de Cuba y perspectivas bajo el mando del general Raúl Castro.
El futuro de Cuba es una gran incógnita para todos. A corto plazo me siento muy pesimista, a largo plazo tengo varias ilusiones. A corto plazo soy pesimista porque el país está en una situación económica, social, con una degradación ética, moral, con una acumulación de odios, de resentimientos, con una sociedad civil muy debilitada y todo ese cuadro no apunta a resultados positivos.
En cuanto a Raúl Castro, te confieso, nunca tuve expectativas alrededor de su gestión. Soy escéptica por naturaleza y después de un año de su toma oficial del poder, está claro que puede hacer muy poco. Es un político atrapado en el dilema de que tiene que cambiar para satisfacer las necesidades de la población y, sin embargo, no puede cambiar mucho porque los cambios lo arrastrarían a él mismo y a la infraestructura que ellos han creado.
Pienso que los cambios en Cuba van a llegar a través de la sociedad civil, del empujar un poco cada día. Tampoco me gustan los héroes, no quiero héroes, no podemos caer otra vez en el ciclo del líder heroico que libera a su pueblo. Cada uno tiene que empujar el pedazo de muro que tiene delante. Y sólo así podremos llegar algún día, de aquí a cincuenta o sesenta años a una Cuba plural, a una Cuba próspera.
¿En esa Cuba plural del futuro, no has pensado dedicarte a la política?
No, la verdad que no (sonríe). Algunos amigos me lo han sugerido. Pero como persona de letras que soy, creo en el poder de la palabra. Creo que desde la sociedad civil, desde un medio de comunicación, se puede hacer mucho más, porque soy de las personas que considera que los políticos son un mal, pero un mal necesario. Si del lado de acá no existe una sociedad civil fuerte, que los señale con el dedo y constantemente les esté diciendo “no, eso está mal”, “no por ahí no”, en lugar de administrar el país se dedican a apropiárselo.
No me veo en el papel de un político, pues soy contestaria por naturaleza. Tengo la pluma, no puedo aspirar a tener también la silla.
Hay una generación de políticos en el mundo que son mujeres. ¿Con tus 33 años y una vida por delante, no piensas que la Cuba del futuro necesita una mujer parecida a ti, irreverente, plural, de palabra fácil y sin odios?
Que sea una mujer me encantaría. Porque este país necesita un discurso político mucho más maternal y femenino. Hemos vivido muchos años con palabras y consignas muy testosterónicas como “resistencia”, “vencer”, “patria o muerte”, conceptos muy “machos” de la política, y este país necesita palabras como concordia, prosperidad, unidad, o sea, cosas más maternales. Sería perfecto que fuera un mujer. Pero yo, Iván, te confieso que no quiero serlo. Porque un político tiene que hacer demasiadas concesiones, un político tiene que traicionarse muchas veces a sí mismo. Esa es mi opinión.
Las personas que en Cuba en un futuro serán ministros o políticos están caminando por las calles y aún no sabemos cómo se llaman. Y así mismo será con el próximo presidente, sea hombre o mujer: está aún en el anonimato. Las figuras políticas de ahora van a apuntalar el cambio, están allanando el futuro. Pero los verdaderos protagonistas viven en el anonimato.
Me veo más en la sociedad civil. Junto a un grupo de amigos, me encantaría fundar un periódico; tener una escuela de periodismo; ayudar a jóvenes a que puedan estudiar periodismo, a que puedan ser reporteros. Eso me gusta: ayudar a crear libertad de expresión, que tanta falta hace en la isla. Pero en un puesto político no me veo. De veras, me da repulsa, lo rechazo.
¿De los políticos, ya sean los de la Isla o a nivel internacional, has sentido aprecio por alguno?
Tengo un especial prejuicio hacia los políticos. No me considero una persona con paradigmas. Mis paradigmas son personas anónimas y cercanas a mí, que nadie conoce, un vecino o un trovador que hace una canción, pero miro con mucha cautela a las figuras públicas.
De todas formas, hay figuras que admiro, como Gandhi y su labor pacifista. Toda esa línea gandhiana, me resulta muy atractiva. En el mundo tan complicado en que vivimos es difícil encontrar políticos con los cuales me sienta identificada o representada. Prefiero como paradigma gente anónima y sencilla.
¿Y Barack Obama, consideras que su labor se traduzca en cambios positivos para Cuba?
A mí, como a mucha gente en todo el planeta, me ha despertado esperanzas el mandato de Barack Obama. Pero lo que me entristece es que los cubanos hayamos puesto nuestras expectativas fuera de Cuba, no en lo que podamos hacer nosotros mismos. Que estemos esperando que Obama firme un papel, para que eso impulse cambios dentro de la isla es patético, muy dramático. Porque significa que nos hemos dado por vencidos en el acto de cambiar las cosas desde aquí. Por tanto, con Barack Obama tengo esa mezcla de sentimientos: por un lado tengo esperanzas, quiero que haya algún tipo de relajamiento en la confrontación, que ayude a resolver el problema cubano; pero por otro, siento que no debería ser él, sino nosotros mismos los que empujáramos el carro de los cambios.
¿Crees que los futuros reformistas están dentro del propio gobierno?
No dudo que dentro del propio gobierno cubano estén esos reformistas. Pero por el momento no lo sabemos. Por el momento están obligados a llevar la máscara. No sabemos quién es nuestro Mijaíl Gorbachov. Cuando a Leonid Brezhnev le concedieron la última Orden Lenin (que le entregaron en vida), la persona que leyó el informe de la entrega fue Gorbachov, que en ese momento no era secretario del partido. Hizo un discurso muy oficial, al más puro estilo soviético. Nadie en ese instante podía predecir que Gorbachov iba ser el hombre que emprendería las reformas, que llevaría adelante la perestroika y la glasnost. Así mismo puede ocurrir aquí.
Puede haber muchas personas en el gobierno cubano con máscaras que en el futuro sean un factor de cambio. Pero como no puedo mirar por debajo de las máscaras, entonces creo que todos apoyan el status quo actual. Después ya veremos.
¿Cómo has recibido tu más reciente premio, el que te incluye entre los 25 mejores blogs según Time-CNN? ¿Qué significa para ti estar en tan selecta compañía y ser la única blogger en español de esa lista?
Me siento doblemente incluida en esa lista, en el lugar once en que se encuentra Generación Y, y en la segunda plaza donde aparece el Huffington Post, donde también publico. Estar entre otros veinticuatro blogs todos en lengua inglés, es la prueba de que el español puede funcionar en Internet y convertirse en una lengua capaz de asumir el estilo dinámico de un blog. Creo que cada nuevo reconocimiento significa más trabajo, una carga mayor de responsabilidad con lo que escribo y con quienes me leen.
Iván García Quintero
La Habana








[...] 2009, en su piso sobrio y amueblado con gusto, Yoani me concedió una larga entrevista. Una parte ya fue publicada. Ahora, el resto de aquella conversación, a la que sólo hemos añadido [...]
[...] 2009, en su piso sobrio y amueblado con gusto, Yoani me concedió una larga entrevista. Una parte ya fue publicada. Ahora, el resto de aquella conversación, a la que sólo hemos añadido [...]
Mi hermano del alma excelente entrevista tan in teligente como tu mama y nuestro padre que si hoy estuviera vivo estaria muy orgulloso de tus ideales y la labor que haces. te felicito tu hermana que no te olvida nunca viva nuestra cuba bella ( libre)
no quiero restarle el merito a yoani porque hace lo que muchos de nosotros no hicimos, pero no dice la verdad. dice una verdad a medias: regresó de suiza por miedo a la situación laboral, porque no quería seguir asistiendo a viejitos como lo hacía. creo que no tiene nada de malo reconocer esto. lo digo porque me molesta que ahora se trate de glorificar la situación.
saludos
…pero por otro, siento que no debería ser él, sino nosotros mismos los que empujáramos el carro de los cambios.
Magnifica oracion. Siempre ha sido mi punto de vista de que seria bueno dejar atras la mania de “esperar por los americanos’.
Quizas sea una ‘tara’ que nos dejo la Enmienda Platt!!!
Excelente entrevista. Y conste que no conozco a
Iván.
Muy buena la entrevista, y todos los proyectos que tiene y que ya estàn poniendo en línea, Voces Cubanas, el Itinerario blogger, son los granitos de arena que iràn permitiendo que los espacios se multipliquen y la gente pueda leer otras opiniones y dar la suya, pasos hacia la democracia.
Ojalà fuera pronto la llegada del Gorbachov cubano, esperemos así sea. Yo también la leo todos los días, a ella a Reinaldo Escobar, Claudia Cadelo y comenzaré a entrar en Voces Cubanas, gracias por ésta entrevista a Yoani y a Ivàn.
La entrevista ha sido magnífica, y, como siempre me ha gustado mucho lo que ha dicho Yoani.
Sin embargo no acabo de ver claro eso de los cincuenta o sesenta años para que Cuba se convierta en un país plural.
Yo le quitaría un cero a esos números.
Muy buena entrevista,sinceramente antes yo habia perdido la esperanza,pensaba que Cuba seguiria mal por muchismos años,ahora con Yoani he cambiado de idea,yo se que ella sola no puede,pero me imagino que muchos piensen igual que ella,Cuba necesita de cambios,la juventud podra lograrlo.
Llevo una año leyendo a Yoani y seguire siendo su fan,espero tus post todos los dias.
La entrevista es magnífica. Pero, ¿qué cosa buena es lo que hizo Mariela Castro? Me pregunto si otra persona que no fuera Mariela Castro podría montar una organización a favor de los homosexuales. Otra cosa, ¿qué hay de malo en querer regresar a Cuba a liberar el país? Muchos cubanos han tratado de hacerlo, como fue el caso de los cubanos de Bahía de Cochino. Bueno, no es el caso de YS, pero tampoco hay ver esa opción con desprecio, siento el desprecio en el tono de la respuesta.
Primera vez q entro , y me ha encantado y disfrutado , esta entrevista , ademas he conocido mas cosas sobre , Yoani , q no tenia muy claro , una persona muy abierta y clara , felicidades , Ivan y saludos
Muy buena, sí señor.
Me gustó que mencionara el hecho de que ella escribe para el HuffPost (uno de mis blogs favoritos). A ver si la gente empieza a dejar comentarios allá, que los poquísimos que comentan las entradas de Yoani tienen un despiste grandísimo sobre la cotidianeidad cubana, a pesar del trato tan elocuente y obvio que ella le da en sus escritos.
http://www.huffingtonpost.com/yoani-sanchez
Sin ser pariente: muy buena entrevista…
)
No está bien que lo diga, porque Iván es mi hijo, pero es una buena entrevista, sobre todo teniendo en cuenta que él no tiene acceso a internet y aunque sabe que Yoani ha sido infinidad de veces entrevistada y de ella se ha publicado bastante, no ha tenido ocasión de leerlo y tenerlo en cuenta a la hora de preparar su cuestionario. Pienso que el hecho de conocer de cerca a Yoani y Reinaldo le ha permitido esta excelente conversación con quien es hoy, pésele a quien le pese, la cubana más universal. T.Q.