- feb 21, 2009 • 21:50h
- 9 comentarios
Hay cosas difíciles de creer, aunque uno se crea “vacunado” contra las tonterías sobre Cuba que abundan en la prensa de izquierda. El crítico cinematográfico Michael Chanan se queja hoy de una carta del PEN que apareció hace unos días en The Guardian, pidiendo firmas para una petición de liberación de los prisioneros políticos cubanos.
Chanan dice que no hay abusos en las prisiones y que los presos no están nada mal, aunque “concede” que los cargos de “peligrosidad social” son injustos, y que es eso lo que se debería estar protestando, y no unos abusos que él llama “mitos de la guerra fría”.
Que alguien en Londres niegue las malas condiciones en las cárceles cubanas es sencillamente un caso más de desinformación (instituciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch han documentado numerosos ejemplos de abusos y condiciones deplorables). Pero lo incomprensible es que Chanan, un intelectual de renombre, obligue a escoger entre protestar por las condiciones de la prisión o por los cargos que llevan a tanta gente a la cárcel. ¿Acaso no se puede protestar por ambas cosas?




Entonces empezaremos una batalla semántica sobre la definición y al final intelectual no es nadie.
Léelo anda…
Define “intelectual”, Pili… Define “intelectual”.
Contra este tipo de cosas hay que aplicar tres remedios:
primero- información.
segundo- más información.
tercero- todavía más información.
No les gustará su opinión, o habrá metido la pata el señor. Pero su valia intelectual está fuera toda duda. Lean su obra antes de atacar lo que desconocen.
“…at Combinado del Este the “plantados” – the self-declared politicals from the 60s – declined to let us film their quarters because they didn’t want people to see how decent they were.”
Necesitaban el permiso de los presos para filmarlos?
Pero aparte de toda la bazofia, este señor se basa en sus experiencias de hace más de 20 años. Tenía que haber estado borracho o senil para haber escrito esa carta.
Pero ¿todavía esa mofeta anda dando linga por ahí?
Repugnante. Ya sé que me repito, pero no puedo olvidar aquella frase de Diderot de que los críticos son la peste del arte… Pues bien, han (hemos) PROGRESADO en estos siglos: ahora son, simplemente, la Peste. Los peores, por supuesto, los de cine. Y si firman como “Professor”, como este sapingonauta, pues ya ni te cuento… Lo del “renombre”, Ernesto, es el simple o complejo producto de intercambios de favores, de asistencia a las comisiones y congresos precisos, de favorecer a –y/o directamene lamer el culo de– los poderosos correctos, en el momento más oportuno…
Totalmente de acuerdo. Acuérdate del video. Un saludo
Claro que se puede. Se lo impide la mitologia adoptada. Pena de cerebros vergonzantes.