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Un juicio militar

  • feb 20, 200911:34h
  • 42 comentarios

Los tanques rusos no podían ser arrastrados por remolques normales, mucho menos si se descomponían en los campos de maniobras, donde las agrestes rutas impedían desplazarse a cualquier vehículo que no tuviera esteras. Los militares cubanos resolvieron el problema con una “oruga”, aparato concebido a partir del chasis de un blindado ruso al que se le había retirado el cañón y la torreta. El vehículo, de igual potencia y maniobrabilidad que un tanque, se desenvolvía bastante bien entre marabú y peñascos.

Al terminar las maniobras diarias, una especie de comando de salvamento saltaba a bordo del extraño carromato y partía al encuentro de cuanta unidad había quedado varada o rota, distante del resto de la tropa.

Aquella noche el Mayor al frente del team quería impresionar a los nuevos reclutas, foguearlos en su primera maniobra lejos de los cuarteles. Salieron al rescate de un T62 de motor fundido, con la tripulación hambrienta y aguijoneada por los mismos insectos torturadores a los que el polígono militar debía su nombre.

Todos, excepto el Mayor, eran novatos.

Todos, excepto el Mayor, iban dentro de la peculiar “oruga”.

El oficial se colocó en lo alto, como avezado jinete. Cabalgaba el blindado sosteniendo a duras penas su marcialidad con una sola mano aferrada al borde del vehículo, una pierna dentro de la cabina, flexionada entre las cabezas de los bisoños, y la otra colgando por fuera del agujero que alguna vez sirviera de escotilla.

Con la misma cara de suficiencia, a la primera sacudida violenta rodó por la parte delantera del blindado. Los reclutas alcanzaron a verlo pasar, rebotando por un momento frente a los ventiletes para luego desaparecer en la oscuridad del paraje. Detuvieron el vehículo y trataron de encontrar al Mayor que no contestaba a sus reclamos. Por fin lo descubrieron, justo debajo de la estera, como si durmiera, recostado de flanco y soportando todo el peso de la mole de acero. Su pose se les antojó la de un niño avergonzado.

El joven conductor entró en shock y trató de evitar la imagen de la muerte con el único recurso a mano: emprendió una frenética carrera y huyó del lugar.

El radista no abandonó el guión aprendido; lejos de gritar de un tirón lo que sucedía, prefirió repetir los “me copias” y “cambios” que convierten en una especie de comedia cada transmisión radial de los militares cubanos. A pedazos, informó al mando de lo sucedido. Alguien que se identificó como el Jefe les ordenó no tocar nada, no moverse, sólo esperar. Los soldados dejaban sentir en sus voces un creciente nerviosismo, quizás porque la orden del superior les llegaba un poco tarde, el conductor no había regresado y ellos ya habían intentado rescatar el cadáver de su atoramiento, tironeado cada tramo del uniforme del muerto. El jefe presintió la turbación de los reclutas y trató de regresarlos al orden: les pidió que corearan el lema oficial del grupo militar al que pertenecían.

Como personajes de una opereta bufa, arremolinados alrededor del receptor-transmisor R 107, de fabricación soviética, los reclutas repitieron de memoria la letanía de rimas elementales de cada mañana: “el grupo de reparación, faro y guía del presente, donde brilla claramente el espíritu marxista, es un grupo socialista dispuesto en cualquier situación, viva la revolución y el partido comunista”.

Entonces el autotitulado jefe, con voz cordial y segura, les sermoneó: “Esta es la situación a la que se refiere el lema, compórtense a la altura del momento y honren esas frases”. Como cierre para su arenga, se regaló unos segundos de silencio, disfrutando del final de película rusa que le estaba dando a la difícil situación, pero el efecto no duró mucho, fue roto por la respuesta del radista: “no entendimos, cambio”. El jefe perdió la compostura: “Que se porten como hombres, coño, y que no se les ocurra hacer nada hasta que yo llegue”.

El oficial llegó con linternas y ayudantes. De cuclillas, mientras contemplaba el cadáver, preguntó por el conductor del vehículo. Todavía agachado, supo de la fuga injustificada del soldado y en esa misma posición interrogó al resto de los presentes.

Nadie sabía conducir un tanque, sólo su chofer personal había visto hacerlo cientos de veces, nivel de experiencia que bastó para encargarlo de mover la mole. Pero manejar un monstruo como aquel no era tarea sencilla; además de lo difícil de adaptarse al mando de dos palancas y no un timón redondo, el blindado precisa de una coordinación milimétrica entre el acelerador y el embrague, pericia que le faltaba al chofer, que sólo consiguió accionar en seco la estera que mantenía atrapado al militar. El vehículo no logró avanzar, pero con el áspero sonido de una trituradora inmensa, destrozó el cadáver.

Meses después, la jueza del Tribunal Militar me aseguraba que, contra la pretensión de los fiscales, no habría juicio; sólo era cuestión de días para que la causa fuera sobreseída. Le insistí en despachar el expediente, por si acaso alguien cambiaba de opinión. No logré engañarla, cambió su afable expresión por el hosco gesto con que me alcanzó el grueso expediente al tiempo que soltaba una frase corta, “Satisfaga su morbo, letrado”.

El extenso expediente narraba las peripecias de la Fiscalía Militar en su intento de cargarles la culpa a los soldados. Entre declaraciones, inspecciones e informes periciales se percibía la intención de obligar a los bisoños reclutas a soportar el pesado fardo de la imprudencia del oficial muerto. Al final, a los insistentes fiscales les daba lo mismo que respondieran por el accidente o por no preservar el lugar de los hechos; era cuestión de principios arrimar a los acusados cerca de la brasa.

El Tribunal, sin embargo, no sucumbió a las presiones de los acusadores, inclusive se impuso al recurso extremo de una colección de imágenes horripilantes. Esta vez las instantáneas no versaban sobre experimentos de instrucción, no había escalas ni flechas o señales comparativas. Las fotos se limitaban a reproducir al jefe, siempre agachado, mientras contemplaba el desempeño de los soldados.

Crueles imágenes de mi cliente y sus compañeros de desventura, jóvenes aterrorizados con tobillos y manos hundidos en la huella pantanosa que dejó la estera del vehículo, entregados al rescate de tiras de uniforme, pedazos de hueso y restos de músculos.

Cuando devolví el expediente, la Jueza me reafirmó que no se les podía acusar de ningún delito, que no entendía a la Fiscalía tratando de culpar a los únicos que no decidieron nada, esos imberbes repetidores de lemas que pasarían el resto de sus días reproduciendo aquella noche, como una pesadilla recurrente.

Ya me retiraba cuando la jueza me sancionó: “A partir de hoy Usted también carga esa condena: llegó arrogante, seguro, y se marcha con la misma cara de los muchachos en las fotos”.

Tenía razón, la muerte se me había presentado de forma inesperada, grotesca y absurda, mal disfrazada entre jirones chamuscados y trozos sanguinolentos mal apilados, como el rompecabezas humano que reposaba en una camilla militar.

Camilo Loret de Mola
Miami

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42 respuestas
Comentarios

  • ecumenico dice:

    no se pierdan que de retentiva no porta nada…. ahora el Varatela considera Penultimos Dias uno de los blogs mejor manufacturados…… mira tu, el boomerang le dio en el medio de la frente…… bueno es entendible con la mier…. de blog que lleva el mediocre ese que se cree dibujante…… mejor que tome clases con Lauzan y Garrincha a ver si aprende un poco……….

  • ecumenico dice:

    y el Varatela se atreve aqui??? despues de tanta critica soez??? no jodas entonces el tipo no tiene ni pizca de dignidad !!!!! y como siempre tuvo que tirar su chinita envuelta en mierda……

  • PanfiloNCuba dice:

    no entendi nada, cambio

  • del pasado dice:

    Camilo, te conoci de muchacho, yo era nino. Despues de abogado, creo que algo me resolviste y me lleve la impresion de que eras bueno………..y mira que es dificil serlo en Cuba. Me Alegro de que estes bien y tengas otros perfiles, como estan tus hermanos y hermana???

  • chapita dice:

    si Señor trucupey, el gallinero tambien participa que pena que con la negatividad, la pobre ana, de espalda y enjabonada la dejaron por eso el dolor.

  • trucupey dice:

    Vaya Camilo,si que te estas haciendo mentar.En los circulos mas altos se dice que eres un gran conocedor,con buenos dotes en la polemica y una cantera en las letras;pero con lo que si no contaba era que tambien en el gallinero(Valera,Ana and Comp.) te tuvieran en cuenta,despues de todo,no es tan malo eso nos dice que te estan leyendo y que tus articulos los mueve a opinar.Viva la democracia.

  • Sres. Pacheco era una ilustre persona que no puede compararse con el letrado de marras, no hay dignidad, ni honor, ni coraje, para los fanes de este blog, los dejo con esta bloberia, solo queria alertarlos de que pierden su tiempo.

  • Sas dice:

    y dale con la cantaleta! viejo ajuste de cuentas! no hagas caso digan lo que digan…….. a Ana la dejaron quemada por eso es……. como diria Niurka MArcos si te pica….. jejejejeje alguien aqui se quedo como la novia de pacheco…….

  • Para ana dice:

    rectifico, no dice mentiras no solo en publico sino que no las dice. su sinceridad esta siempre a flor de piel.

  • Para ana dice:

    ana banana sera que nunca le hicieron caso y paso a la historia ignorada? vieja historia de amor quizas en el saco con deseos reprimidos o platonizados?? no creo que este sea un caso de hijo de papa todo lo contrario, conozco a el que aqui escribe y nada de revolucion, a esta persona cuando era joven la policia le rasgo los pantalones por estar de rebelde y usar unos apretados que estaban prohibidos, ademas esta persona nunca dice mentiras en publico, lo defiendo en honor a la verdad. buen amigo, buenisimo como abogado, exelente letrado y en cuanto a la perversion mejor expliquese y no ande manchando el perfil de un ilustre. esto se resume en la envidia o la herida. Dudas?

  • ana dice:

    Varela, estoy contigo, lo que si te aseguro que era lel letrado mas pevertido e incluso revolucionaio, que es mucho decir, del castrismo, disculpa todos los revolucionarios asi son pervertidos, hijos de papa que paso a la historia y ahora hecho un granito de arena, a mentira pura

  • Orlando Barroso dice:

    Camilo

    Muy buen relato, casi que tambien veo al Oficial echo mezcla de huesos y tela verde olivo. En cuanto a la jueza me parace bien su veredicto.
    Recuerdas, a mi en 5ta F me llegaban todos los expedientes y alguna que otra vez tambien “Satisfaci mi morbo” Hoy aun cierro los ojos y recuerdo muchas de esas fotografias.

    A los demas lectores de estos articulos, se pasan el tiempo buscando el pelo de la critica, eso no es autentico. Parcen “PUTAS” criticando el perfume o el peinado de la que esta al lado.

    Un abrazo Camilo, muy bueno el articulo.

  • carlos de las cuevas dice:

    Esta tan tetrico como la propia historia que cuenta, pero te quedo muy bueno

  • Diego Trinidad dice:

    Camilo, muy bueno como de costumbre. Pero una vez mas, para los que no vivimos eso, dificil de comprender en realidad. Sin embargo, , es deber de todos los que todavía guardamos una ligera esperanza sobre el futuro de Cuba, seguir tratando, de la manera que sea, de afectar, si es posible, a la juventud en Cuba para que sepan. Diego

  • Varela Blog dice:

    … y en el fondo, releyendo esto tan pomposamene escrito te quiero preguntar algo Camilo (para efectos de la historia): Fuiste tu el unico letrado inmaculado del castrismo?

  • camilo loret de mola dice:

    tercera e i:
    Raul Picannol Costales, gran amigo, buen vecino de esa direccion con que te nombras y uno de los buenos que deje en la habana.
    maite:
    la catedra militar de la universidad de la habana era impuesta como asignatura, en venganza hicimos maldades a dos manos. Esos guardias nos odiaban. Fue tanto que cuando me gradue no me dieron los grados de teniente.
    Ein:
    que pena, sobrepase tu limite de tolerancia.
    Escandell:
    Fue Xiomara.
    Ernesto PD:
    La foto estuvo divina.
    Cesar:
    Te acuerdas de la tragicomedia griega?
    Asi le deciamos a una gorda de nombre helenico que no lograba retener novios.
    Walter:
    A ver si me ganas alguna vez.
    Charlie:
    lo de los tanques de labios pintados te quedo genial.
    Ramon, Montaner, Cancio, Marzo y familia:
    Muchisimas gracias por el apoyo.
    Varela:
    genial y comico at the same time

  • Ana dice:

    Escalofriante tu relato, primo.
    Admiro mas aún tu buen humor, con todas estas situaciones espantosas que haz conocido.

  • trucupey dice:

    Vaya sinonimia entre este relato,tan insuperablemente narrado por la genial pluma de Camilo y la “gran revolucion cubana”.Sin saber como quitarnosla de arriba solo recogemos tiras de lo que fue.

  • Varela Blog dice:

    Nada comico. Pero genial.

  • maite dice:

    Camilo
    tendrías que escribir de las preparaciones “combativas”…a mí me obligaron a entrar en las MTT estudiando en el ISA, el último año. Me estuve escapando hasta que al fin, fue invevitable, sino pasaba un mes en Colinas de Villareal no tendría título.
    Un día nos hicieron caminar a campo traviesa de noche 62 km, con un casco, una “maqueta de AK” de plomo que pesaba muchísimo. Allí había una ciudad fantasma para “maniobras”.
    Llegué a “la meta” pero fui tirando el casco, la maqueta de AK y el resto de “los accesorios”, el militar jefe era un adorador de “LA gran Guerra Patria” y de Stalin, nos dio un sermón por dejar “el armamento al enemigo”
    Saludos, y espero podremos leer pronto el libro.

  • walter dice:

    Flaco, buen relato. Me pregunto , a do’nde fue a parar el conductor en su carrera ? Salio’ del shock? .
    Te veo entre la corta y la larga.

  • Tercera e I Vedado dice:

    El flaco Picañol estuvo alli

  • Muy bueno Camilo, gracias por bridarnos estoy escritos.

    Saludos
    Luis

  • Ein zuverlaessiger Freund dice:

    Ciertamente bien escrito, pero el morbo es excesivo para mi gusto.

  • César Reynel Aguilera dice:

    Tragicómica esta entrega, Camilo. El pobre hombre murió con un doble record de muerte tonta, debajo de una estera en tiempo de paz, y vestido de verde.

  • Eduardo Zayas-Bazán dice:

    Excelente la anécdota, Camilo. Otra más para el libro.

  • CS dice:

    Como siempre, felicidades, y vuelvo a repetir como muchos, que debes complacernos editando un libro de estas anecdotas.
    Hay una pregunta que tengo que hacerte, que sentido hay en querer ser abogado en Cuba? Por que escogiste esa carrera? Ha habido una caida en los que estudian leyes? Para que quisiera alguien participar en eso?

  • Cancio dice:

    un excelente relato, bien concebido, bien narrado.
    Saludos,
    Wilfredo

  • Mariano Loret de Mola dice:

    Cuantos de estos hechos habra ocultos en tantos anos de dictadura .Ojala que muy pronto se puedan exponer en la prensa mundial.Camilo sigue combatiendo con tu pluma y ti verbo para desenmascarar la dictadura. Vas bien.

  • Margarita Gautier dice:

    el relato me parece muy interesante. es impresionante las arbitrariedades que se cometen en ese sistema en lo que respecta a la penalidad y legalidad. pobres muchachos, me imagino, repitiendo como papagallos sin entender ni una palabra. muy bueno Camilo. Ojala y ya te decides a lanzarte al libro. saludos.

  • JESUS M FERNANDEZ dice:

    parece un cuento kakfkiano, lo real parece
    inverosimil, estas historias permiten adentrarnos en un mundo virtual que es cuba
    y conocer lo que realmente ha pasado y todavia pasa en nuestra patria. FELICIDADES
    CAMILO, VAS BIEN.

  • Ramón Fdez-Larrea dice:

    Camilo: Está escrito con precisión escalofriante. Pero más sombríos son los detalles humanos que brindas: los de arriba intentando colgarles el muerto a los infelices. Buena mano, buen pulso. Tienes poderosa vena de narrador. Un abrazo, Ramón

  • Montaner dice:

    Buen texto, Camilo. La anécdota está narrada con la fuerza de la buena literatura.

  • Muy buena crónica.
    Yo tampoco sé nada de tanques, pero pensé que la foto tendría que ver más con la oruga de la que habla el relato.

  • escandell dice:

    Mi querido amigo, cada vez me impresiona el estilo de escribir, excelente, lo he leido en tres ocasiones, y realmente los muchachos tuvieron suerte de no ser sancionado, !ojala haya sido Xiomara! la jueza del evento.

  • Charlie Bravo dice:

    Uribe,
    Esos tanques en camouflage con los labios pintados son una maravilla de homenaje a Raul Castro.

  • Lilaina dice:

    Esta es una parte de la vida cotidiana cubana que sucede en paralelo y permanece en el secreto de muchos hombres cubanos. Qué bueno que alguno lo describa tan bien, la hipérbole del autoritarismo que aplasta a los jóvenes en el ejército obligatorio y que hoy está gobernando al país entero. Toda la sociedad civil aterrada por un T-62 que ya no puede remolcar como “la cucaracha, la cucaracha”.

  • Charlie Bravo dice:

    En Jejenes hubo mas muertos que en muchas de las escaramuzas lidereadas por los famosos generales de entorchados y opereta de las fuerzas armadas cubanas. El “gore” del relato de Camilo, y el ambiente “gothic” me hace pedirle a Camilo una vez mas que se apure con la publicacion de su libro….

  • Miguel dice:

    Tétrico pero genial relato. Camilo did it again.

    MI

  • pd dice:

    Muchas gracias, URIBE, luego sustituyo las fotos. Es que yo no sé nada de tanques…

  • URIBE dice:

    Buen relato de Camilo, desgarrador y sincero, pero la imagen que acompaña no le hace justicia a lo detallado del mismo, un T-62 es un tanque mucho más impresionante que el de la foto que de antiguo casi parece de juguete
    Aquí un par de T-62m:
    http://img4.imageshack.us/img4/4507/t62withappliquearmourthqn3.jpg
    http://img54.imageshack.us/img54/3792/t62mbl2.jpg

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