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Agradecimiento y pedido*

  • feb 15, 200912:07h
  • 8 comentarios

No quiero dejar pasar los días y seguir en la ingratitud de no corresponderle a los “abnegados compañeros” que vigilan la entrada de mi edificio. Ellos, con su sacrificio desmedido, han logrado que en las últimas semanas no hayan ocurrido tantos hechos vandálicos, de los que son tan comunes en estos catorce pisos. No le han robado la ropa de la tendedera a nadie, en las escaleras no hemos encontrado ninguna excrecencia humana adornando una esquina, ningún exhibicionista le ha enseñado su miembro a alguna asustada adolescente; la mesa de dominó que genera tantos gritos ha sido suspendida hasta nuevo aviso y hasta los perros vagabundos han evitado hacer de las suyas por allá abajo. Todo eso gracias a los turnos rotativos que mantienen dos disciplinados miembros del Ministerio del Interior —para vigilarme— en el lobby de mi bloque de concreto.
Sólo quería, junto con mi agradecimiento infinito, pedirles por favor un poco de vista gorda con los vendedores ilegales. Llevamos la misma cantidad de días sin que nadie —ni siquiera un distribuidor de veneno contra cucarachas— grite su mercancía en nuestros pasillos. Me siento culpable de la asfixia comercial en que están sumidos los otros 143 apartamentos y algo tengo que hacer para aliviarlos. Así que les pido a los acechantes soldados del MININT mirar hacia otro lado, cuando de la comida se trata. ¡Esto no tiene que llegar a ser el cerco de Lisboa!

Yoani Sánchez
La Habana

*Este post ha sido publicado originalmente en el blog Generación Y. El gobierno cubano ha tomado medidas para dificultar el acceso a los internautas que intentan conectarse a Generación Y y otros blogs dentro de la isla. En un esfuerzo por difundir el trabajo de la bloguera Yoani Sánchez, PD reproduce textualmente sus entradas.

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8 respuestas
Comentarios

  • antiracista dice:

    Guicho, y mira que nos sales racista! Así que “niche cabezón, no? Pero bueno, ya sabemos quién eres, tienes nombre, para que luego no digas que no, que no eres tu, que no usas ese insultante vocabulario racista! Y todo el mundo como si nada, ay Cuba, con su racismo endémico…

  • pregunta dice:

    secundo a CS: ¿por qué no dejaron que se les viera la cara?

  • Arnaldito Sosa dice:

    Van con Adidas,jeans,y camisas sin mangas,listos a golpear y moverse comodamente. Por que tarparles las caretas? Exponerlos al pueblo y al mundo puede ser un antidoto contra esos esbirros.

  • Miguel dice:

    Güicho,

    Del Real Madrid, es Rudd Van Nistelrooy.

    MI

  • CS dice:

    De curiosidad, por qué cubrirles las caras a esos esbirros?

  • CS dice:

    Marielena, espero que es cierto, que el pueblo pierde su miedo, y que mandan al carajo a los hermanos y a los demas descarados, aunque creo que Cuba esta mas alla del remedio. Que te cuides Yoani, pero no cuentes con la Bachelet, es basura.

  • Güicho dice:

    ¿En qué equipo juega el niche cabezón?

  • Marielena dice:

    El cerco de Lisboa o el de Stalingrado, lo mismo da. De cualquier modo, Yoani, cuídate.
    Ya con esos truenos, lo más seguro es que mañana en vez de estar apostados a la entrada del edificio lo hagan delante de la puerta de tu apartamento. Entonces sacarán su verdadero rostro, un carnet con las siglas DSE. Y no te dejarán salir, ni a ti ni a tu esposo. Luego dirán que lo hicieron por tu bien, para protegerte de supuestos altercados que en esa presentación se pudieran producir. Después de todo, y aunque les pese, eres una figura internacionalmente conocida y reconocida. Cuando las fieras están mortalmente heridas, hay que andarse con cuidado, son capaces de cualquier violencia, verbal o física. Lo que pasa es que nosotros nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena, pero si uno cada día lee las noticias enviadas por disidentes y periodistas independientes desde la Isla, se da cuenta de que aquello va de mal en peor. No por gusto el mayor deseo de un cubano es largarse, sea en una balsa, con un pasaporte español o desertando en el primer país que puedan. Un día la gente se va a olvidar del terror en que vive y del miedo que lo mantiene paralizado desde hace medio siglo y mandará al carajo a los hermanos y a todo su séquito de hijos de puta.