Penúltimos Días

Suben las apuestas

Febrero 8, 2009 · 5 Comentarios

Es un caserón desvencijado y sucio de principios del siglo pasado. A tiro de piedra de la carretera que va hacia el poblado de Santiago de las Vegas, al sur de La Habana. Su propietario ya cumplió los 50 y es un lince para hacer dinero.
“Hace veinte años que soy dueño de un burle (casino) donde se juegan cartas y dados, y los fines de semana en el patio celebro peleas de gallos” —confiesa, y con parsimonia prende un tabaco de la marca Robaina. “Ésa era la casa de mis padres y yo hice varias adaptaciones para poner cinco mesas de juegos, pues hay días que simultáneamente se juega en las cinco. Además, junto con mi hermano tengo un banco de bolita” (lotería) —dice orgulloso.
Razones tiene para estarlo. Un día “malo” le puede dejar entre 4 mil y 5 mil pesos (170 y 200 dólares) de ganancia, casi dos veces el salario anual de un obrero en Cuba. El juego de suerte y las apuestas son ilegales, pero esa ley hace mucho tiempo que es letra muerta. Según él, si en los años 80 te pillaban, podías cumplir de 3 a 6 años en la cárcel. “Ahora no. Hay tantos problemas que la policía pasa de largo por las casas de juegos. Y si se detienen y entran, no es para molestar, si no para cobrar su comisión. De lo que gano, siempre unto al jefe de sector con mil pesos cada dos semanas” —cuenta el dueño del burle, mientras se sube a su auto, un Lada de fabricación rusa, equipado con un sofisticado reproductor de música.
El viejo caserón sólo se usa para el juego. Para vivir con su familia, posee dos viviendas confortables en la ciudad y una casa en la playa. Se siente impune. “Quisiera invertir en algún negocio, tengo bastante dinero; la primera vez que tuve 100 mil pesos, tiré el dinero encima de la cama y dormí sobre él, nunca he sido más feliz”, declara con satisfacción un hombre que a su edad lo ha tenido todo.
No obstante, apuesta por un futuro distinto. “Esto tiene que cambiar, hay mucha desesperanza entre la juventud, crece la corrupción y la vida es difícil para muchos, no me importa quien esté en el gobierno en un futuro, lo que quiero es que legalicen el juego”. Tipos como este esperan un cambio político en Cuba con las alforjas repleta de billetes. Entre tanto, el juego sigue y las apuestas suben.

Iván García Quintero
La Habana

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5 Comentarios ↓

  • maite

    Muy buena ésta crónica de la Cuba que no se ve, ni està en las postales y folletos turísticos. Gracias y cuídate mucho Ivàn.
    Un mailing a la izquierda española, al Sr Miralles para que cambie sus itinerarios turísticos y se salga del programa oficial

  • Woland

    No es mala la idea, maite… pero dudo mucho de que dinosaurios como el Miralles NO SEPAN cuál es la realidad.

  • CS

    Este periodismo independiente de Cuba es una literatura mas impresionante que las novelas de Pedro Guttierez y Wendy Guerra, que supuestamente revelan cambios en la isla. Los novelistas mencionados no critican, son jineteros de la palabra.

  • Muela Quieta

    !Pobre Cuba ! tan lejos de Dios y tan cerca del juego.
    Y eso que se contruiria una sociedad nueva.
    Hombre nuevo en una sociedad nueva .

  • Anónimo

    ¡¡¡Aquí lo que importa es el CASH!!!

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