Estos “pecadillos” de Alarcón, junto a las fruslerías verbales de Barnet y a las seudo iconoclasias de Pablito “Milanet”, me hacen pensar que el “gran reflector” no tiene libre acceso a la Net y, así, a lo que sus acólitos digan fuera del alcance de los micrófonos del patio. Vaya que lo tienen bloquea’o. Eso podría ayudar a explicar la relativa frecuencia de tales bravuconadas. (Y como Raúl no tiene tiempo de dedicarse a eso, el pobre, entre resaca y resaca ( y al revés…), la terapia de pasiflora de Mariela y el esfuerzo de corregirle las faltas de ortografía a Fidel, pues no pasa nada)
Por lo demás -y a diferencia de todas las veces anteriores en que ha abierto la boca- Alarcón tiene razón cuando dice que para que Obama logre cambiar los EEUU debe “hacerlo con el pueblo norteamericano o no podrá hacerlo”. Claro que Alarcón tiene sus propias ideas de cómo habría que cambiar a los EEUU, pero ese no es el tema. La cuestión no es ya ni siquiera que se atreve a decirlo a contrapelo de las directrices antes sagradas del “reflector”, sino que Alarconsón no se ruboriza en el acto de decirlo aunque le venga a la cabeza, como a nosotros, lo mismo: “Obama lo puede hacer solo con el pueblo, mientras que el Comilla lo hace a pesar de lo que el pueblo quiera, de lo que dicte la razón, o el sentido común, la decencia o la madre natura “.
Ahora que el “gran Reflector” no tiene el vigor de antaño (dice Norberto Fuentes que el “reflector” solía arrastrar, cómodamente, dos bolsas repletas; hoy ya solo tiene fuerzas para cargar una sola, bolsita, pequeña y vergonzosa, incómoda y maloliente, patética y persistente; así, como la ciudadanía cubana de nuestros días) no puede tan siquiera esperarse que mande al viejo zorro de AL a donde se merece, adonde probablemente iría a parar por su “osadía”. Da deleite el decirlo: Al Horcón.
Achtung, Kamerad Al-Arcón! Que en un plis puede dejar de controlar el Tráfico Aéreo Mundial, y pasar a dirigir el Tráfico Por Vehículos No Aptos Para Humanos Pero Sí Para los Cubanos. (En otras palabras, terminar como un vulgar “amarillo”).
Estos “pecadillos” de Alarcón, junto a las fruslerías verbales de Barnet y a las seudo iconoclasias de Pablito “Milanet”, me hacen pensar que el “gran reflector” no tiene libre acceso a la Net y, así, a lo que sus acólitos digan fuera del alcance de los micrófonos del patio. Vaya que lo tienen bloquea’o. Eso podría ayudar a explicar la relativa frecuencia de tales bravuconadas. (Y como Raúl no tiene tiempo de dedicarse a eso, el pobre, entre resaca y resaca ( y al revés…), la terapia de pasiflora de Mariela y el esfuerzo de corregirle las faltas de ortografía a Fidel, pues no pasa nada)
Por lo demás -y a diferencia de todas las veces anteriores en que ha abierto la boca- Alarcón tiene razón cuando dice que para que Obama logre cambiar los EEUU debe “hacerlo con el pueblo norteamericano o no podrá hacerlo”. Claro que Alarcón tiene sus propias ideas de cómo habría que cambiar a los EEUU, pero ese no es el tema. La cuestión no es ya ni siquiera que se atreve a decirlo a contrapelo de las directrices antes sagradas del “reflector”, sino que Alarconsón no se ruboriza en el acto de decirlo aunque le venga a la cabeza, como a nosotros, lo mismo: “Obama lo puede hacer solo con el pueblo, mientras que el Comilla lo hace a pesar de lo que el pueblo quiera, de lo que dicte la razón, o el sentido común, la decencia o la madre natura “.
Ahora que el “gran Reflector” no tiene el vigor de antaño (dice Norberto Fuentes que el “reflector” solía arrastrar, cómodamente, dos bolsas repletas; hoy ya solo tiene fuerzas para cargar una sola, bolsita, pequeña y vergonzosa, incómoda y maloliente, patética y persistente; así, como la ciudadanía cubana de nuestros días) no puede tan siquiera esperarse que mande al viejo zorro de AL a donde se merece, adonde probablemente iría a parar por su “osadía”. Da deleite el decirlo: Al Horcón.
Ya lo dijo la Hiena en su ultima reflexion, ”no me hagan mucho caso…”’
Quizas tiene esperanzas en que el nuevo presidente descongestione el tráfico aéreo.
Achtung, Kamerad Al-Arcón! Que en un plis puede dejar de controlar el Tráfico Aéreo Mundial, y pasar a dirigir el Tráfico Por Vehículos No Aptos Para Humanos Pero Sí Para los Cubanos. (En otras palabras, terminar como un vulgar “amarillo”).