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El odio como factor de lucha

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    Editor Jefe
  • ene 28, 200922:38h
  • 10 comentarios

Por Carmen Karin Aldrey

No pretendo hacer una crítica de la película Che el argentino, para eso están los profesionales con su visión y el conocimiento que se supone tengan para enjuiciar, digamos más bien, valorar cinematografías. Para eso también está el propio Steven Soderbergh —que bajo mi punto de vista perdió las luces con este film— e incluso Benecio del Toro, que seguramente después de sudar a mares esperando por la aprobación de La Habana y el dictamen plenipotenciario de otro Guevara, se fue a la presentación del film a la tierra donde yacen las incontables víctimas del castrismo. En definitiva, ni Benecio ni Steven son cubanos, qué más da si el Che fue para ellos lo que concibieron en la cinta o si le han dado la espalda a la desgracia que ha vivido el pueblo cubano por cincuenta años, especialmente presentando en la ciudad de Miami una película sobre un individuo que hizo mucho daño a Cuba. No sería la primera vez que de alguna u otra manera se menospreciara a la diáspora, ante todo cuentan las finanzas y la fama, y no hay tiempo en este mundo tan convulso para compadecer y abogar por los desafortunados. Otras veces se han repetido en la Historia hechos similares, y se han filmado cintas sobre Hitler, Castro, Lenin, o Perón, con tendencias reivindicadoras, pero como ya he dicho, es frecuente que se haga uso de la libertad de expresión con inconsciencia o desparpajo.
La copia de la película la recibimos a través de una amiga, me sentía realmente curiosa por ver cuál había sido la imagen del famoso guerrillero heroico —hoy por hoy el icono más comercial del mercadeo turístico— que tanto Steven como Benecio habían enmaquetado. En la película se muestra a un Che pausado, coherente, es decir, un personaje equilibrado, amable, de severidad paternal, que dista mucho de la realidad, incluso en las escenas de su discurso en la Naciones Unidas se sublimiza su proyección, independientemente que a nivel cinematográfico, quizá sean éstas las mejores logradas de todo el film. Si tomamos como referencia, por ejemplo, su otro discurso “Sobre la bestialidad imperialista”, veremos un Che vehemente, apasionado, sin etiquetas, no al comedido diplomático que se nos quiere presentar. Si Benecio y Steven nunca tuvieron la oportunidad de conocer personalmente al Che, yo sí, y lo he recordado desde siempre como un individuo arrogante, en ocasiones histérico, quizás por sus asfixias. Es característica de los asmáticos perder la paciencia y desesperarse por la dificultad que tienen al respirar, y me toca de cerca, porque tenía asmáticos en mi familia y sé muy bien la irritación que se sufre en las crisis… y el Che era un asmático crónico que incluso bajo la influencia de los medicamentos (se pueden mencionar los efectos secundarios, como pueden ser la nerviosidad, ansiedad, náuseas, taquicardia e insomnio) tomaba decisiones precipitadas, como la toma de Santa Clara, donde pasó por alto el plan inicial de entrar a la ciudad con Camilo Cienfuegos por dos frentes. Para un individuo de a pie con esta enfermedad, la vida es muy difícil y marginal, su cotidianeidad sufre unas limitantes increíbles y por sistema tiene que estar visitando los hospitales con frecuencia, por tanto necesita de toda una infraestructura que le garantice paz y tranquilidad y así poder sobrellevar en mejores circunstancias su estado. Para alguien con asma en plena selva subtropical, sufriendo los embates de la humedad, los calores excesivos, la lluvia, las largas caminatas a través de las montañas —a contra reloj y cargando mochila, accesorios y armas— la falta de alimentación apropiada, más la imposibilidad de acudir a especialistas con periodicidad, se le triplican las dificultades y con ello el mal se convierte en un arma letal contra sí mismo, desdoblándole la personalidad, hundiéndole en profundas depresiones, e incluso, nublándole la capacidad de decisión, de actuación y liderazgo. Si en algo fue heroico Ernesto Guevara, lo mismo en Cuba como en Bolivia, sin dudas fue en su resistencia al mantenerse en las filas de la insurrección a pesar de tener esas limitaciones físicas.
La imagen humanista y visionaria del Che en este film carece de respaldo, a no ser del oficialista, ocupado en diseñar un rostro carismático para enmurallar sus delitos políticos, y el mostrado por una izquierda que dejó de tener una guía, o un modelo a seguir, a partir de la caída del Muro de Berlín, y que necesita del ídolo para cauterizar la sensación de desamparo ideológico. Puede que el Che fuera un soñador, un rebelde lleno de fantasías aventureras en su temprana juventud, y hasta quizás un efecto por defecto que lo llevó a relacionarse directamente con la pobreza y corrupción latinoamericanas, y con otros soñadores —o ambiciosos— como él, pero nunca fue un humanista como se pretende, y mucho menos un visionario, de hecho casi todas sus guerras personales y campañas militares fueron un fracaso, todas sus gestiones administrativas inoperantes, todos sus esfuerzos por prevalecer se convirtieron en pasajes oscuros supeditados a la capilla ardiente del fidelismo, y hasta su supuesta renuncia a la revolución cubana para emigrar a “otras tierras del mundo” que reclamaban sus “modestos esfuerzos”, románticamente elaborada en una carta que se dice ni haber sido escrita por él -aunque yo personalmente no le doy confirmación a este comentario que cruza de un lado a otro en Internet- fue el episodio agónico del término de su frustrada existencia, la que nunca recibió los parabienes de los que se creía merecedora. Fue traicionado, es cierto, por aquellos que lo utilizaron —y siguen utilizando para vender souvenirs— pero esto fue consecuencia de una batalla subterránea entre poderes, del desencuentro de egos y de la sangrienta complicidad que todavía se respira en los muros de La Cabaña.
Por lo que he podido leer, las críticas a la actuación de Benicio son de las mejores,y por ella obtuvo el premio al mejor actor en el Festival de Cannes 2008, sin embargo, teniendo como pauta la verdadera esencia del Che como persona, incluso como guerrillero, a mi me pareció indocumentada, débil, aburrida, plana y sin matices, algo que sólo salva el bien logrado vestuario y la fotografía, los cuales le imprimieron realismo al personaje. O sea, una actuación —y una dirección— sin compromiso, como si la ideología fuera sólo una abstracción vista de lejos y el personaje la voz de un canto afónico. No es el Che que conocemos los cubanos, ese que alguna vez ordenó a todo grito fusilar sin miramientos, con absoluta frialdad y mala saña, no solamente a prisioneros de guerra, sino también a civiles y religiosos, sin juicios previos por considerarlos innecesarios. No es el Che que personalmente, pistola en mano, asesinó prisioneros más de una vez por el aquello de “el fin justifica los medios”. No es el Che que arengaba a los obreros en los trabajos voluntarios y se quitaba la camisa rudamente, haciendo alarde de su entrega revolucionaria a una economía que él mismo ayudó a hundir. No es el Che que prometía la libertad a los prisioneros a cambio de su dinero y salidas del país y que después los mandaba al paredón de fusilamiento incumpliendo su palabra. El santo varón, porque además la película lo muestra inmaculado, monógamo, prácticamente un sacerdote, que miraba a las mujeres de soslayo para evitar tentaciones, enseñaba —más bien obligaba— a los campesinos a aprender a leer y que ¿ignoraba?, cuando estaba en la sierra, las masacres, despojos y abusos infringidos a los campesinos por parte de las tropas rebeldes y las violaciones a sus mujeres e hijas. Y un detalle curioso, un Che que nunca se enojaba, que nunca castigaba (a no ser con toda la “legalidad” correspondiente) que nunca abusó de su poder, a pesar de sostener que “el odio como factor de lucha” era la filosofía que había que tener en cuenta.
En fin, un desastre de película, por demás una primera parte larguísima, lentísima, de un oportunismo sin precedentes, y una imperdonable ofensa a Cuba, víctima del mito mercenario que junto a los Castros, dejó en los primeros años de la utopía, una estela de terror, orfandad, amargura y desarraigo en el alma de cientos de familias cubanas.

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10 respuestas
Comentarios

  • Profesora dice:

    Pienso que este pais esta
    totalmente inundado de inflitrados.
    La escritora tiene el valor de contradecir las utopias creadas, pues que no se asombre del ataque. Es de muy mal gusto leer un articulo para atacar al escritor por donde pueden.

  • Marielsa R. dice:

    Es bien interesante esta crítica cinematográfica.

  • Aurora dice:

    David tambien conozco tus blogs muy buenos tremendo poeta que has demostrado ser jajajaja benicio es benecio el necio qué gracioso muy buen sentido del humor camaradas del sur del continente ese es el che (en el artículo) del que ustedes los argentas se sienten tan orgullosos un bandido de armas a tomar hace buena pareja con la cristina que ocupa aunque parece que usurpa la silla presidencial del país de ustedes cualquier día se hunde por el peso de tantos personajes “ilustres” y tantas maletas cargadas de corrupción Anonimo corrigeme los puntos y las comas jajajaja

  • Marielito dice:

    Pues a mi me parece un articulo estupendo y el detalle de Benecio es genial, el tipo es un necio y nunca fue buen actor pero de pronto se ha visto con fama, si le dieron el premio de Cannes fue por politica, me da la impresion que quien ha escrito esos comentarios negativos de la autora es un comunista estupido, este articulo no tiene problemas de coma, es usted quien tiene un coma-andante en su cerebro. Y escribe tu nombre, cobarde.
    A David Lago gracias por la informacion, ya conocia la revista aunque no el blog y su pagina Soligragario.
    Saludos afectuosos a la comunidad bloggera anticastrista.

  • Intuyo que habrá querido jugar con Benicio = BeNecio. Esa persona es muy muy anterior a Ernesto Hernández Busto y sus Penúltimos Días, tiene nombre y revista, La Peregrina Magazine. De la revista se deriva el blog Peregrinos por el Mundo. Y ella tiene su propio blog: Soligregario.
    Para información más personal, remítanse al menos a su perfil, por favor. No cuesta tanto trabajo hacerlo. Gracias.

  • Anónimo dice:

    Por que le llama Benecio? La escritora necesita un editor urgente. Sobran muchas comas.

  • Anónimo dice:

    Este post viene de otro blog o esta es una nueva colaboradora…?

  • Cuco dice:

    Caballero que clase de campaña le han montado al Ché!!!…. No estámos ni en octubre ni en junio y todos los dias sale algo de Ernesto Guevara. Caramba como molesta aún 50 años después.
    Pregunto, sin ánimo de fajarme con los dolientes: por qué con la misma insistencia no te machacan a Hiroshima o Nagasaki, la intervencion en Guatemala en 1954 y el golpe de estado a Salvador Allende con apoyo descarado de la CIA…En unos dias fusilaron montones de gente en el Estadio Nacional y qué me dicen de los desaparecidos en Argentina?…No es por nada pero ya es hora de que despierten algunos, que sepan que en este mundito que vivimos casi nada es por casualidad.

  • Ric dice:

    Después se van a reír de ella (que no sé quién es) diciendo que ni sabe escribir bien el nombre del tipo.

  • Ric dice:

    BenIcio