- ene 26, 2009 • 11:42h
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¿Qué pasa cuando una antropóloga, que siempre ha creído en lo que “se decía” sobre la salud pública cubana, decide ir más allá de los ideologemas habituales? Ahí tienen el caso de Katherine Hirschfeld, profesora de la Universidad de Oklahoma, que ha hecho un trabajo de primera sobre el que poca gente habla.
La antropóloga norteamericana permaneció nueve meses en Cuba, entre Santiago y La Habana, viviendo en la casa de una familia, y conociendo de primera mano el desastre de la salud pública en la isla pues estuvo ingresada con dengue en un hospital santiaguero, y luego en el Hospital “Hermanos Almejeiras” de La Habana.
Su conclusión: el sistema cubano de salud pública es completamente distinto al que describen los científicos norteamericanos y los investigadores públicos. Como sucede también en la educación, en Cuba la salud pública se cobra un precio político-represivo, ya que es parte del complejo aparato de control estatal.
Con Health, Politics, and Revolution in Cuba Since 1898, Hirschfeld ha arriesgado su carrera académica al retar —con datos abundantes— los mitos sobre los supuestos logros del sistema de salud revolucionario —uno de los dogmas más extendidos del mainstream media norteamericano. Valdría la pena hacerle un poco de caso, mandarle un ejemplar a Michael Moore y traducirlo de inmediato al español.
Dos comentarios sobre su trabajo en el Diario Las Américas: Ena Curnow y Rolando Alum, Jr. y Alexander Alum. Otra reseña de los Alum en Cuban Affairs (PDF).




Académica estadounidense desmantela mitos sobre la salud pública cubana. Katherine Hirschfeld vivió nueve meses en la Isla y fue afectada por una epidemia de dengue. En 2006 publicó un libro que causó polémica entre los estudiosos de EE UU. (Publicado por Encuentro en la Red, sábado 12 de enero de 2008)
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En El Nuevo Herald y The Miami Herald salieron tambien sendos articulos sobre el libro.
Author disputes Cuban healthcare `myths’
Miami Herald- John Dorschner
January 11th, 2008 – Before Katherine Hirschfeld went to Cuba for post-graduate studies, she read dozens of academic research papers on the country’s healthcare system. All were glowing reports about how the Castro government offered good care for everyone, and that’s what she expected to find.