- ene 13, 2009 • 22:22h
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Richard Louv ya está advirtiendo para que en cuanto se normalicen las relaciones entre Cuba y EE UU se tomen medidas para preservar el entorno urbano y la arquitectura habanera. Cita unas palabras de su amigo Mario Coyula que merecerían ser “la frase del día” sino fuera porque son un poco viejas: “la invasión de una Madonna es igual a diez divisiones de marines”.
When Coyula made this observation in 2001, he didn’t think that either brand of invasion–cultural or military–was a good idea. At the time, Coyula, concerned about the future of Havana’s unique architectural heritage, was speaking to members of the Citistates Group, a collection of U.S. city planners, professors, and journalists looking into Havana’s architecture and urban planning. The visit took place before the Bush administration severely limited the ability of delegations of American professionals to visit Cuba.
En Cuba, Louv —que tiene un famoso libro titulado El último niño de los bosques— asistió emocionado a una visión de la Maqueta de La Habana. Y pudo escuchar, suponemos que en un momento de confianza, esta curiosa confesión de su amigo, el arquitecto preocupado: “lo mejor sería que quitaran el embargo poco a poco”.
Surprisingly, his opinion was shared by many Cubans we met, although they had suffered under communism and the embargo.
Eso es lo que yo llamo poner la carreta delante de los bueyes.





Puro elitismo. En Paris, en Barcelona, en Madrid y en Buenos Aires hay centros comerciales también y muchos, que no han destruido el carácter de las ciudades ni deshumanizan a las “hormigas” que -todo lo opuesto de obligados- alegremente compran en ellos todos los días. Una urbe de millones de habitantes no puede vivir de boutiques y tiendas de esquina. Por lo demás los edificios rusos ya los construyeron. Ahora hay que tumbarlos y construir los edificios capitalistas. Uy uy, qué miedo.
¿Cuantos museos iba ha hacer Eusebio?, en la Habana Vieja.
Eso lo pensaba ya a finales de los 70, cuando comenzaban a restaurarse algunas casas y tan pronto la terminaban, la convertian en Museo.
Coyula y Louv deberian darse una paseadita por el viejo San Juan o por Cartagena de Indias.
Cuando pienso en Montreal, Paris, Lisboa, Buenos Aires, Barcelona, Madrid o Sevilla veo otra clase de mundo mas apetecible. Y La Habana es alma gemela de ellas, que no de Miami. No se trata de vivir en un museo, sino tener ganas de vivir todos los dias.
Perdona, pero los big-box, no tienen nada de utilitario, solo $$$ por aprovechamiento vertical de un espacio reducido. Solo en eso son utilitarios. La Habana tiene sobrada superficie para los que quieren cajones fabricarlos, que no en su casco urbano. La influencia arquitectonica de Cuba fue, y espero que sea afrancesada, con un sentido de belleza adaptada al tropico, sin los efectos deshumanizantes para los transeuntes de los cajones rectangulares verticales, La Habana nunca fue Miami, ni Cancun, ni Panama, ni Benidorm. La Habana fue y debe ser Paris, Buenos Aires, Barcelona y Madrid, a pesar de su mojon de la Torre de Valencia, destruyendo la armonia del Arco de Carlos III. Ese maldito cajon se cargo la arquitectura de los Austrias, el Retiro y el barrio de Salamanca. Big-box, Ni rodeados de espacios verdes, ni junto al mar dejan de convertir al hombre en una hormiga, que es en lo que termina la mente de los hombres cuando se ven obligados a vivir en conejeras o ratoneras hostiles. Por que no sugieres apartamentos o condos a lo Moscu?, grises, sin alma, adocenados y de personalidad colectiva
Es una posicion totalmente desvinculada de la realidad humana en esa Habana que se pretende asepticamente “salvar”. Y creo que esta muy bien querer salvarla, pero mas importante seria por quienes y para quienes habra de ser salvada esta por muchos maltratada Villa de San Cristobal de la Habana.
comparecencia de hilllary clinton
sobre los viajes a cuba
http://www.rtve.es/noticias/20090113/obama-pretende-levantar-prohibicion-viajar-cuba/219729.shtml
Acabo de regresar de Perú, donde se preservan muchas estructuras y edificios pre y post colombinos, en perfecta armonía con los big-box que tanto deploran los que se hechizan con la supuesta condición intemporal de La Habana. Hablando en plata, ni todo es conservable ni merece ser conservado. Las ciudades son organismos vivos, no momias y hay aquí un tufillo a obsesión con los edificios y poca preocupación por la gente que quieren condenar a vivir en un museo.
O ponerles careta a los bueyes.
En lo de la conservacion de la Habana, de acuerdo.