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Nuevas objeciones a Encuentro, o sobre algunas perversiones de la cultura subvencionada

  • ene 06, 200913:27h
  • 39 comentarios

Han quedado sin respuesta formal mis comentarios de hace unos días a propósito de unas subvenciones del Ministerio español de Asuntos Exteriores recibidas por el periódico digital Cubaencuentro. Hasta el momento no hay réplica ni opinión de sus redactores, empleados o de los directivos de la Asociación Encuentro de la Cultura Cubana sobre lo que califiqué como una falta de ética periodística. A cambio, tenemos una variopinta multitud de comentarios con pseudónimo donde se me acusa de “querer una parte del pastel”, se asegura que yo haría lo mismo (sin pruebas), se defiende que la prensa del exilio esté subvencionada, se hacen loas a Encuentro y su sagaz aprovechamiento de dineros públicos, se exponen diversas variantes de la ética de los fines sobre los medios y hasta se me invita a volver a dedicarme a la literatura.

Lo más parecido a una alusión fue el recordatorio de un digno editorial, aparecido originalmente en Cubaencuentro, que Manuel Díaz Martínez colgó en su blog hace unos días. ¡Hasta dónde habrá calado la cultura del tapujo y el ninguneo que alguien de la estatura intelectual y la valentía política de Díaz Martínez no se permite siquiera una aclaración sobre las circunstancias polémicas que propician su recordatorio! Que es oportuno, sí, pero incompleto: en otro editorial de hace seis meses Cubaencuentro daba un espaldarazo a la política de Moratinos defendida en el seno de la UE, que preconizaba la definitiva eliminación de las sanciones al gobierno cubano.

Ambos editoriales pueden ser debatidos hasta la saciedad, pero no demuestran la independencia periodística de Cubaencuentro. Al haber medio millón de dólares en subvenciones del mismo Ministerio encargado de diseñar la política española hacia Cuba, cabe la incómoda sospecha de que un editorial publicado en Cubaencuentro pueda ser no sólo la legítima expresión periodística de un punto de vista político, sino también una manera pública de presionar para conseguir nuevos fondos. Ese es justamente el problema de estar subvencionado por alguien que hace política: que el dinero concedido enrarece de manera automática el proceso periodístico y la opinión independiente sobre esa misma política.

Para entender esta lógica perversa de un medio periodístico del exilio subvencionado por un Ministerio que respalda el diálogo con el castrismo hay que hacer un poco de historia, la historia de cómo la Asociación Encuentro de la Cultura cubana llegó a convertirse en la entidad más subvencionada de la historia del exilio cubano. La historia de cómo, tras haber trabajado varios años para el gobierno español (en el mismo ministerio, por cierto, que ahora le concede subvenciones a su Asociación), Annabelle Rodríguez se hizo con los contactos suficientes para sostener económicamente el proyecto intelectual que encabezó Jesús Díaz. Y la historia, por último, de cómo, tras el lamentable fallecimiento de Jesús, Rodríguez reclamó la expresión formal de su poder real, y se convirtió en la cabeza visible de la AECC sin los méritos intelectuales para ello.

No se trata de un lobby político, con capacidad real de influencia sobre los gobiernos sucesivos de González, Aznar y Zapatero. A diferencia de los cabildos políticos del exilio cubanoamericano, la AECC ha mantenido siempre una posición conciliatoria con los gobiernos españoles, sea cual sea la política que éstos hayan aplicado con respecto a Cuba y los cubanos. Y todos los gobiernos españoles —alguno más y otros menos— le han concedido importantes cantidades de dinero que, cuando recaen sobre un diario digital que dice ser independiente, rozan los límites del escándalo. Podría afirmarse, incluso, que para los sucesivos gobiernos españoles de González, Aznar y Zapatero la AECC no ha sido un interlocutor polémico. En las esporádicas reuniones que el Ministerio español de Asuntos Exteriores ha sostenido con los representantes del exilio cubano en España, siempre ha tenido a la AECC de su lado. Siempre conciliadora, Annabelle Rodríguez ha impuesto la marca “diplomática” al diálogo con cualquier funcionario de un Ministerio cuyo funcionamiento conoce muy bien. Resulta inimaginable, por ejemplo, que algún día veamos a cualquiera de los miembros o empleados de la AECC protestar o apoyar alguna protesta frente al Ministerio, como han hecho otros exiliados en Madrid. En diez años nunca ha ocurrido, y me atrevo a afirmar que nunca va a ocurrir. ¿Por qué? Por la elemental razón de que ese Ministerio ha hecho posible, en buena medida, la existencia de la AECC.

A diferencia del exilio cubanoamericano, en España los exiliados cubanos no son una fuerza política. En otras palabras: no dan votos, o dan muy pocos; con ellos no se podría contrarrestar el lobby político de las empresas españolas que han invertido o quieren invertir en la isla con las condiciones que les ofrece el castrismo. Así visto, la principal tarea de la AECC no ha sido defender los intereses del exilio cubano ante los respectivos ministros de Exteriores o gobiernos españoles, sino conseguir financiamiento de esos gobiernos para tareas culturales cuya pertinencia se justifica con un discurso de consenso y diálogo.

Mis anteriores objeciones tenían que ver con los límites de la ética periodística y la necesidad de airear de la manera más democrática posible el funcionamiento de un diario subvencionado que se presenta como independiente. Sin embargo, también al funcionamiento estrictamente cultural de la Asociación pueden objetársele varias cuestiones. Algunos comentaristas se han dedicado a enlistar el monto de los fondos recibidos por la AECC de otras instituciones, que no son el gobierno español. Apenas algunas —3 o 4 de una lista de catorce. Las cifras que han aparecido hasta el momento (todas respectivamente probadas y alejadas de cualquier ejercicio difamatorio) permiten concluir que en los últimos diez años la revista Encuentro de la Cultura Cubana y el portal Cubaencuentro se han convertido en los “elefantes blancos” de la cultura cubana del exilio. En diez años, se han dedicado varios millones de dólares (y lo de “millones” no es exageración ni metáfora) a editar 35 números de una revista que tira entre 3.500 y 4.500 ejemplares, y a un portal de noticias en Internet que presume de una audiencia creciente en el exilio, pero que está vetado a los cubanos por las autoridades de la isla.

Era imposible que estos dos proyectos no resultaran contaminados, a la larga, por la lógica de toda cultura subvencionada. Muchos números de la revista Encuentro de la Cultura Cubana cargan con esa impronta burocrática. En sus páginas conviven mamotretos académicos con ensayos serios, análisis objetivos con politiquería barata, justos homenajes con desfiles de ocasión, reseñas airosas con loas de compromiso; todo bajo la impronta más o menos buenista, del diálogo entre cubanos, los de adentro y los de afuera. Un diálogo que en la práctica no ha estado exento de accidentes, exclusiones deliberadas, rechazos frontales, deserciones —como en cualquier revista literaria del exilio, donde los intelectuales suelen llegar (ya lo decía Brodsky) con un ego sobrevalorado y una punzante escasez de reconocimiento público. Un diálogo que, a la larga, no ha conseguido sortear el riesgo de oficializarse como retórica (útil para aplicar a sucesivos grants, pero dudosa a la hora de garantizar el verdadero prestigio y una sostenida influencia política y mediática).

En los últimos diez años los cubanos del exilio hemos visto cómo esta especie de Ministerio de la cultura cubana del exilio consagraba y reforzaba muchas de las taras autoritarias y antidemocráticas de la cultura castrista. La AECC siempre ha sabido usar los mismos argumento de la cultura oficial cubana: cualquier crítica se etiqueta automáticamente como un ataque, y un hipócrita victimismo previene a los descontentos de que “no hay que hacerle el juego al gobierno cubano”. Aún hoy, algunos de los valedores de Encuentro tildan de inquisitorial y “procastrista” una exigencia tan elemental como la exposición pública de unas subvenciones. El resultado de esta cadena perversa es un ente cada vez más subvencionado y, al mismo tiempo, más aislado de la crítica pública, más soberbio y manipulador, que funciona con ukazes, tabúes y consignas de exclusión. No es sorprendente que este funcionamiento haya estimulado las acusaciones de complicidad y colaboración con el régimen de La Habana.

Llegados a este punto, me parece válido hacer algunas precisiones legales. Aunque en la práctica la AECC funciona como una Fundación, su perfil legal es el de Asociación. Ello le permite no tener la obligación de hacer públicas sus cuentas. Pero, ¿se trata realmente de una Asociación? En España puede crearse una asociación a partir de unos estatutos que regulan la figura del asociado, y que explican qué hacer para convertirse en tal. Todas las asociaciones están obligadas a un funcionamiento democrático y transparente, con una junta elegida democráticamente por los asociados, una asamblea anual en que la junta rinde cuentas a los asociados, procesos colectivos de aprobación de cuentas y elección de una nueva junta. Me imagino que la AECC cumple con esas formalidades, pero resulta que a la hora de su autodefinición pública, hay que conformarse con esto:

El objetivo primordial de la Asociación Encuentro de la Cultura Cubana, fundada en Madrid en 1995, es contribuir al desarrollo de una cultura de la democracia, para que Cuba pueda transitar pacíficamente hacia una sociedad abierta, plural y respetuosa de los Derechos Humanos. Ello implica la necesidad de establecer relaciones fluidas entre los ciudadanos de la Isla y de la diáspora a través de la libre circulación de ideas e información.

La Asociación trata de fomentar este intercambio mediante varios proyectos:

1. Revista trimestral Encuentro de la Cultura Cubana
2. Diario digital Encuentro en la Red
3. Portal cubaencuentro.com
4. Seminarios, conferencias y talleres de trabajo

Nada se dice acerca de la captación de asociados, de cómo está prevista en los estatutos, de cómo se rinden cuentas, etc. Para cumplir con una política de elemental transparencia, sería bueno saber si a los colaboradores se les propone ser asociados, quién conoce los estatutos de la Asociación, cuántos asociados hay, cuáles son los criterios que regulan la entrada y salida de asociados, etc… Hasta cuando la revista cambia de director, acuden a meras notas de compromiso que disfrazan las polémicas internas. Nada de esto debería ser secreto ni tabú. Ha sido esta oscuridad la que propicia las sospechas de que la AECC lleva años funcionando realmente como una fundación o como una simple empresa cultural, que recauda subvenciones con un discurso pluralista y democrático pero las gasta con un rasero personalista y autoritario.

No se trata sólo de la transparencia interna de una organización presuntamente independiente, sino de las consecuencias que ese peculiar funcionamiento ha tenido a la hora de llevar a cabo su acción cultural y política. En otras palabras, esos millones obtenidos por vía de subvenciones se han utilizado para dar forma a dos entes obesos —burocráticamente hablando— con un funcionamiento cultural y periodístico bastante cuestionable.

Pondré como ejemplo el portal Cubaencuentro. Hasta hace apenas 18 meses, este “periódico digital” hacía un uso poco menos que ridículo de las posibilidades de Internet. En sus páginas no era posible encontrar links, ni hacer comentarios, ni ver videos, ni oír archivos de audio. La eclosión del fenómeno de los blogs les obligó a explorar estas posibilidades, y ahora es un portal mucho más atractivo y funcional que hace un año y medio. Sin embargo, los proyectos de subvenciones que se vienen cobrando desde hace años para el portal sobrevaloraron en buena medida lo que no era más que una web primitiva y tecnológicamente atrasada.

Una herencia que Cubaencuentro arrastra desde esa época es el proyecto “Conexiones”. Un entusiasta Jesús Díaz tuvo hace tiempo la idea de conectar vía Internet a los cubanos exiliados en todas partes del mundo. Hace una década, resultaba un proyecto novedoso y necesario. Cubaencuentro nunca lo llevó a cabo. Varios intentos abortados (recuerdo ahora un foro efímero y selectivo) sirvieron, supongo, para solicitar las respectivas subvenciones (esta del 2002 y esta del 2004, por ejemplo). Hoy el proyecto “Conexiones” ha acabado reducido a una limitada y burocrática base de datos profesionales con pre-inscripción más un directorio elemental.

Ahora que el uso del correo electrónico y las redes sociales ha crecido y sigue creciendo a velocidad exponencial, un proyecto como ese resulta casi risible. Varias webs independientes, comunidades y foros cubanos, y muchos blogs surgidos en estos últimos dos años se han adelantado al portal subvencionado y han convertido las “conexiones” y el “encuentro” entre cubanos de todas partes en un presupuesto elemental de la acción comunicativa, dentro y fuera de la isla. Cualquier cuenta de Facebook permite hoy, de manera totalmente gratuita, todo aquello que la AECC ha vendido como algo muy sofisticado a sucesivas fundaciones y entidades gubernamentales. Pero en lugar de reconocerlo, la directora de la AECC (y sus asesores tecnológicos) prefieren acogerse a la lógica burocrática de la cultura subvencionada: el dinero no alcanza —“there is much more that we could do if we had a larger budget, so the first obvious answer is funding”, dice.

¿Qué cosas ha hecho la AECC en estos últimos diez años para consolidar la influencia política y cultural del exilio cubano? ¿Adónde han ido a parar todos esos millones cobrados en subvenciones gubernamentales y de fundaciones independientes? Sólo recuerdo una ocasión en que la AECC se permitió pagar un importante desplegado de firmas en la prensa española para publicitar una protesta política. ¿Cuántos son los eventos de su agenda más reciente que han dejado una huella cultural y política realmente duradera? ¿Cuántos premios, exposiciones o acciones culturales ha patrocinado? ¿Qué influencia ha conseguido dentro de la oposición interna en la isla o entre la intelectualidad cubana más lúcida o contestataria? ¿Cuál es la generación de escritores que puede reclamarse vinculada a Encuentro, como antaño sucedió con Orígenes, Ciclón o el suplemento Lunes de Revolución, por citar sólo algunos ejemplos cubanos? ¿Cuáles son los resultados de su acción política, más allá de las diatribas con que La Jiribilla le garantizó la redituable posición de víctima mediática del castrismo?

Volvamos a Internet, y comparémos, por ejemplo, la audiencia lograda por Cubaencuentro en los últimos diez años con el fenómeno Generación Y, el conocido blog de Yoani Sánchez, que tiene apenas veinte meses de fundado. Tal vez así sea más fácil darnos cuenta de qué cosa es tener verdadera influencia, y por qué la cultura subvencionada tiende, por su propia naturaleza, a pervertir el funcionamiento cultural y periodístico limitando la acción y el diálogo al ejercicio de “aplicar para recibir dinero”.

Leo Cubaencuentro todas las mañanas, y cada día me arranca alguna carcajada. Copian de las agencias, ningunean a los blogs más importantes, son incapaces de divulgar la convocatoria a un concurso de blogs independientes dentro de la isla pero se toman el tiempo de poner un ridículo sello de la AECC a una fotos de los años cincuenta que llevan casi un año colgadas en foros cubanos y en Flickr por un bloguero. Se atreven a anunciar como uno de los hechos noticiosos más importantes del 2008 el rediseño de su propio espacio digital, pero ignoran los más importantes artículos sobre Cuba aparecidos en la influyente prensa anglosajona. Invitan a algunos bloggers a ejercer su independencia dentro del portal, pero contabilizan como propios todos los hits que éstos atraen con su “independencia”. Presumen de nivel periodístico y plantilla autónoma, pero no producen autónomamente ni un 15% de las noticias, reportajes y videos que publican. Su columnismo es muchas veces el refugio preferido de académicos desacreditados y de lo peor de la cubanología; sus polémicas resultan cada vez más previsibles y sosas.

Ninguna de estas reflexiones procede del rencor propiciado por un posible sentimiento de exclusión. He publicado ocasionalmente en las páginas de la revista y en el portal de Internet. He debatido y he sido comentado esos espacios. Si en determinado momento dejé de hacerlo fue porque me pareció que la AECC había empezado a usar su retórica del consenso para presumir de una acción cultural cuyos presupuestos no comparto, y que me resulta sencillamente sobredimensionada.

No se trata tampoco del malestar por una supuesta competencia: Penúltimos Días es un blog modesto, que edita una sola persona, con la ayuda de varios amigos y las donaciones de sus lectores. Pretendía demostrar que en Internet se podían hacer cosas interesantes con un presupuesto muy bajo y un funcionamiento mucho más democrático —y yo creo que lo ha conseguido. Hasta sus enemigos lo visitan con regularidad y reconocen que resulta lo suficientemente interesante y ágil como proyecto informativo para no tener nada que envidiar a ningún otro proyecto cubano en Internet. A diferencia de la AECC, no concibo este blog como un proyecto inspirado en el diálogo conciliador con los ministerios sino en la crítica de plaza pública; no en el falso consenso subvencionado sino en la libre y abierta discusión de las ideas.

Es una buena noticia que existan diversos espacios de discusión cultural y política en el exilio, pero me temo que la AECC está demasiado satisfecha consigo misma y con sus propios vicios. Su soberbio silencio ante una crítica clara a su financiamiento es un buen ejemplo de esas perversiones de la cultura subvencionada que he descrito. Tras 50 años de Revolución ya es hora que los cubanos podamos defender un anticastrismo bueno, bonito y barato. Bueno, no quiere decir buenista sino intelectualmente legítimo, basado en presupuestos democráticos y criterios de transparencia. Bonito quiere decir capaz de producir una estética funcional al margen de la épica revolucionaria. Barato quiere decir hacer oposición al margen de subvenciones millonarias que acaban pervirtiendo la lógica de la acción cultural y enrareciendo las normas democráticas del debate político.

Ernesto Hernández Busto
Barcelona

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39 respuestas
Comentarios

  • [...] —Nuevas objeciones a Encuentro, o sobre algunas perversiones de la cultura subvencionada. [...]

  • [...] periódico digital independiente. El asunto provocó debate, y me sentí obligado a agregar nuevas y prolijas objeciones sobre el asunto y otros relacionados. Opino que la cultura subvencionada no debe ser el único [...]

  • Milena dice:

    ernest, mijo, ya que este post ha generado mas de 30 comentarios, un record para tu sitio, porque no pones un tag “Caso financiamiento y corrupcion ECC”

  • Milena dice:

    asi que un castrismo bueno, bonito y barato?

    que me dices si de pronto te llega a tu pay pay un donativo con unos cuantos ceros? lo rechazarias solo por apegarte a lo bueno bueno bonito y barato?

    Ven aca, cual es el problema tuyo, que ellos si saben hacer buen lobby y consiguen buenos grants y tu ernestico perestroica por muchos post que cuelgues pidiendo donativos y por muchas amenzas que hagas con cerrar el blog, no logras que llegue ese gran donativo?

    Milena C. Miller

  • Aunque el inolvidable personaje de Cheo Malanga es propiedad sentimental de todos los cubanos y ese seudónimo es libre de utilizarse por cualquier persona, debo aclarar que el primer comentario (Jan 6, 2009 1:37 pm) no guarda relación alguna con la opinión o el personaje del arq: Cheo Malanga, colaborador de El Imparcial Digital.

  • Maria Gonzalez dice:

    Lo mismo que en Cuba, lengua y mas lengua, babeo y mas babeo.Lo que dijo aquel de este que el otro dijo de aquella que es enemiga de aquel que es amigo del otro. Y todavia le echamos la culpa a Fidel, somos nosotros, los cubanitos…..los que inventamos aquello y esto.

  • Se van por las ramas, compañeros. En el post anterior un seudónimo, o nombre verdadero, no sé, Aurora Campos (tal vez yo no soy yo, ¿soy David Lago? o soy uno que dice ser, con tanto seudónimos vamos a olvidar cómo nos llamamos de verdad…). Bueno, Aurora Campos fue la única que rozó THE KNACK (and how to get it………………………)

    Y yo no soy ese que dice allá arriba: je suis Rita Tushingham.

  • maite dice:

    Y la imagen del Partenón, el Olimpo con las revistas encuentros y los soldaditos ? nadie ha dicho nada pero està muy simpàtica y no hay créditos.
    Increíble la IMPUNIDAD, es una extensión de Cuba, pobre Cuba y pobres cubanos lo que les espera, es la historia interminable de la corrupción y la impunidad.
    Al menos aunque no lo digan la gente lee y se entera, recordemos que el MIEDO DEVORA EL ALMA y los cubanos con el PODER o veneración y guataquería o silencio protector, la prueba es que nadie firma sus comentarios con su nombre, 50 años màs hay razones para el pesimismo

  • Siqui Atra dice:

    Hay que reconocer que Hernadez Busto ha publicado sin censura comentarios bastante criticos a su persona. Sin duda merece credito por haberlo hecho, pero, lamentablemente, con ello no reivindica su comportamiento en esta sordida situacion que el mismo creo.

    El “hueco en que se ha metido EB” se refiere al triste (para el) hecho que por mucho que patalee, CE no le otorgara el mas minimo reconocimiento, ni presentara la mas minima evidencia que les importa un bledo su opinion, o la de los 3 o 4 trasnochados que lo apoyan.

    Por lo que quedara, al decir anglo, “colgado del palo y meciendoce lentamente bajo la brisa” — tras haber recibido la inesperada (para el) noticia que la importancia y la influencia que pretende tener en la blogosfera cubana no son mas que quimeras de su fertil imaginacion.

    Negro hueco, sin duda.

  • Anónimo dice:

    Ahí te va un tip para que sigas investigando sobre el descaro de la AECC. Los servicios de mantenimiento del portal cubaencuentro están contratados con la empresa Iguana Information Technologies, SL ¿Y sabes quién es uno de los accionistas de Iguanait? Nada menos que Manuel Desdín, Director de Tecnología del portal Cubaencuentro. Ahí tienes uno de los principales beneficiados por los grants…

  • Anónimo dice:

    Lo de Conexiones entonces no se hizo? Y adónde fue a parar ese dinero? No creo que haya que dar tantas vueltas para decir que esa gente de Encuentro se roban el dinero. Por algo estan calladitos

  • Juan Quin Quín dice:

    No veo nada deplorable en que la revista y el portal de Encuentro de la Cultura Cubana reciban una subvención. PD usa los mismos argumentos del gobierno cubano para descalificar a los disidentes y para cuestionar su independencia. En este caso, se trata de la más importante y válida publicación del exilio cubano. Mejor recibir una subvención, a la que se accede por convocatorias públicas y a las que PD también puede acceder, que pasarse la vida mendigando dinero. Ernesto, menos mal, que cambiaste el puerquito-alcancía por un botón de donaciones PayPal.

  • Woland dice:

    te admiro el aguante, bróder. como si quisieran darme la razón, dear milena c. pasa por aquí para soltarte un “bajo”, y el siqui-siqui te recomienda atacar mejor a Radio Martí, para “salir del hueco en que te has metido” (¿?)… (“¡perrea, perrea!”). :-)

  • chicho dice:

    No entiendo a los que critican a PD. Este es un tema que trasciende el hecho inicial de si es correcto que estén subvencionados por un determinado gobierno. Al salir a la luz las inmensas cantidades de dinero que han recibido para apoyar y promover la cultura cubana fuera de Cuba, esto se ha convertido en un problema de todos. Cuando Encuentro va de despacho en despacho para lograr cientos de miles de euros, también habla en nombre de ellos. Y luego resulta, que a un colaborador de la revista, le pagan 100 euros por un articulo de 4 páginas. Creo que los que hablan de ética y bajeza, deberían exigir al piquete de Encuentro que hicieran públicas sus cuentas y se pudiera comprobar en que gastaron el año pasado ese millón de dólares. No me salen las cuentas, y creo que se están forrando vivos algunos camajanes en nombre de algo que nos implica a todos los cubanos…

  • Milena dice:

    ernesto, hasta que al fin colgaste un post que te generara comentarios. Desde el caso gorki no tenias tanto debate aqui.

    sigue colgandote de los demas, ya sea de yoani, gorki o encuentro para que salga a relucir lo bajo que eres.

    Milena C. Miller

  • Siqui Atra dice:

    Con esta diatriba ha disparado Ud. el ultimo cartucho que le quedaba: el Cartucho de la Desesperacion.

    Como que nadie en CE se dara por aludido, se las veo negras.

    Le sugiero una manera de dalir del atoro donde se ha metido: dondequiera que diga CubaEncuentro en este vergonzoso panfleto, cambielo para Radio Marti. Luego mencione los $37 millones anuales que paga el contribuyente americano por mantener ese antro del amarillismo, el amiguismo y el camajanismo Miamense, y republique su escrito bajo un nuevo titulo.

    Eso quizas (no se lo garantizo) le proporcione la cortina de humo que necesita para cambiar el tema y salir del hueco en que se ha metido sin que se note demasiado.

  • Laz dice:

    Estoy muy lejos de los detalles del tema planteado por Ernesto, pero lo etico exige una respuesta inmediata, clara, precisa y publica de Encuentro. Lo demas es aquello que nos ensenaron nuestras abuelitas: “el que calla otorga”
    By the way, luego de un par de comentarios no coincidentes con Juan A. Blanco antes que eliminara la posibilidad de hacerlo, mas nunca he podio publicar uno en Encuentro. Alquien sabra por que.

  • Woland dice:

    Muy buen análisis de un tema peliagudo, bróder. Necesario. Uno quisiera esperar para mañana mismo una respuesta detallada por parte de la ínclita AECC, explicando sobre todo lo relacionado con esa “A” que no es “A”, sino “F”, o quizás no, pero. On the other hand…

    Por cierto, los copiosos y airados comentarios en contra tuya (apenas he encontrado alguna frase que pueda considerarse A FAVOR de la perínclita AECC) me han hecho recordar aquel viejo refrán castellano: “Cree el ladrón que todos son de su condición.” Pues nada, a reunir el carbón que te deben haber dejado en la puerta los de la ínclita-perínclita… :-))

  • [...] consenso subvencionado sino en la libre y abierta discusión de las ideas’, por esto, entre otras muchas cosas: [...] Volvamos a Internet, y comparemos, por ejemplo, la audiencia lograda por Cubaencuentro en [...]

  • Feliciano dice:

    Seguramente te refieres a los que piensan distinto a ti… ¡¡ vaya demócrata!!.

    “Su columnismo es muchas veces el refugio preferido de académicos desacreditados y de lo peor de la cubanología; sus polémicas resultan cada vez más previsibles y sosas.”

  • CARLOS CUBA dice:

    ME DA ASCO TU EMPEÑO. ESTÁS GANANDOTE DESDE MI UNA REPULSA TOTAL. SEÑOR PD. OCÚPESE DE COSAS MAS IMPORTANTES Y DEJE A LOS QUE HACEN HACER.
    SI SU PAPEL EN LA BLOGOSFERA SE HA REDUCIDO A ACUSADOR Y LIMOSNERO ES MEJOR QUE SUS PENULTIMOS DIAS SE CONVIERTAN EN ÚLTIMOS.
    GRACIAS

  • Watch Out dice:

    No hay manera de rebatir lo que ha expuesto EHB con las cuentas claras y el argumento fluido. De ahí que Encuentro no responda y, lo de siempre, se enrosque en sí misma, como el majá majasero que se engulle al mensajero (perdonen la rima) …. AECC no es una asociación asociativa. No tiene socios ni es social ni socializa con nadie, a no ser con sus socios sociatas del Psoe …. y quién sabe si un poco más allá. Vivir para ver.

  • [...] Enero 6, 2009 · No hay comentarios Penúltimos Días y los mecanismos de control de la Democracia [...]

  • R.S.L. dice:

    No veo por que las cosas hayan de hacerse por lo barato. Que tiene de malo pagarle a la gente salarios dignos? Por que hay que vivir de la caridad de los lectores como si del periodico de los homeless se tratase? Y por ultimo, dice que PD es democratico pero su modo de proceder no es en absoluto democratico pues no hay checks and balances ni postea lo que no se ajusta a su linea ideologica. Encuentro tendra muchos problemas, pero no se ha demostrado aun que se pueda hacer mejor.

  • [...] Díaz Espí, Penúltimos Díaz, Revista Encuentro Ernesto Hernández Busto destapa la olla en Penúltimos días sobre la revista Encuentro de la Cultura Cubana, la Asociación Encuentro, y el portal [...]

  • Nobama dice:

    Estimado Ernesto, en Nobama hemos seguido con sumo interés su serie de artículos sobre la subvención a la AECC y todo nuestro grupo coincide plenamente con sus valoraciones. No nos queda duda de que AECC y sus portales en Internet forman parte de esa gran tendencia que cada vez se hace más visible, de dotar a la dictadura de una suerte de legitimidad a partir de una supuesta nueva línea política a partir de la supuesta salida de Castro I del poder. Nos consta que EER censura todo aquello que no esté en la línea de rendición ante la dictadura como propugnan sus “brillantes” autores de artículos de opinión López-Levy y Alejandro Armengol, por citar sólo a dos de ellos. Pero no sólo no publican artículos que muestren verdaderamente un punto de vista opuesto a esa línea, sino que hasta censuran los comentarios hechos a esos artículos. Alguien ha dicho en un comentario que la AECC se parecía al estalinista Ministerio de Cultura Cubano, como no podría ser así, la Sra. Anabelle Rodríguez, sigue la misma línea dogmática, de triste recordación, que en su tiempo aplicó su madre en el Consejo Nacional de Cultura. De casta le viene al galgo, mi estimado. Finalmente, queremos decirle que resulta estimulante ver como todavía hay personas decentes que están dispuestos a decir lo que piensan y que no se dejan invadir por el oportunismo, y lo que es más importante lo hacen con ponderación y respeto.

  • maite dice:

    Muy buen resumen Ernesto, aunque sigo discrepando del tema de las subvenciones y lo cuelgo en mi blog. Y me gustaría leer una respuesta de Encuentro.

    Me alegro que exista la publicación y lo que desearía es que hubiera financiaciones para otros proyectos culturales y editoriales y que ésto no implique que el gobierno de España subvenciona una carrera política personal con dinero público.

    Resumiendo con lo que no estoy de acuerdo es con la estructura de la Asociación, que reproduce un modelo autocràtico y totalitario, su inmovilismo y sus cargos vitalicios subvencionados con dinero público, normalmente si es una asociación debe realizar elecciones y por TRANSPARENCIA y para evitar los vicios políticos inherentes a la naturaleza humana, mantener públicas sus finanzas y la presidencia debería ser limitada, como los son los mandatos políticos gubernamentales en las democracias occidentales.

  • pd dice:

    Me consta que algunos de ellos sí que lo leen. Debe ser que no están motivados, quién sabe…

  • Danza de los millones dice:

    Desde luego, es una coincidencia tremenda que ni uno solo de los abundantes redactores y asalariados de Cubaencuentro de la AECC te haya respondido con su nombre. Ni Michel, ni Pablo, ni Luis Manuel, ni Ponte han dado ninguna opinión (con su nombre). Tú cres que no leen PD o sera que Anabel los amenazó con quitarles el sueldo?

  • pillim dice:

    aburrido? que va, si lo unico que genera aqui un centenar de comentarios es el taca taca de Encuentro. Que seria del blog sin el brete este. Compruebele ud mismo. por otra me parece bien lo que se cuestiona sobre los objetivos de la AECC pero quizas sus objetivos son otros. PD funda una asociacion, monta esos objtivos y busca plata por ahi. Me temo que a Encuentro no le han regalado nada sino que lo ha luchado presentandose los grants que existen y ganando esos concursos.

    No se puede perder la perspectiva. Ni quienes defendems a Encuentro somos una banda cibernetica de respuiesta rapida. O es que tu crees que todo el mundo esta contra Encuentro y solo sus empleados, como tu dices, entran aqui a defenderlo. Que iluso. Encuentro tiene su publico, normal que sea asi, como tu el tuyo, que te defiende.

    Tampoco lo compares con el blog de Yoani, que ha recibido prensa internacional a borbotones y se conoce en medio mundo gracias a Reuters, AFP, EFE, AP, y me parece bien que asi sea.

  • RC dice:

    Bravo por Ernestico. Un montón de verdades juntas…

  • “Encuentro” me costó a mí enrarecer la amistad con Carlos Victoria (que fuimos amigos desde la adolescencia) por su indignidad al abrazar incomprensiblemente a los funcionarios de Encuentro, y no me importa decir esto después de haber muerto él porque lo hablamos, discutimos y nos insultamos lo suficientemente alto en vida. Mi amistad con Isel Rivero quedó reducida a lo formal. Mi amistad con Reynaldo García Ramos se acabó para siempre.
    E incluso hay otra persona que aprecio mucho, y que probablemente Ponte desprecia por encima y por debajo del hombro, que una noche comenzó a “justificarme” la colaboración (o situación o entrega) de José Antonio Ponte empezando a decirme “el pobre, es que también en qué otra cosa iba a trabajar…” Y casi me lo como, porque he limpiado muchos platos y servido muchas mesas, y muchas otras cosas más, en España (y en Cuba también siempre tuve que primar la subsistencia mía y de mi familia a mis propios intereses creativos), y no por ello soy peor poeta. Por supuesto, no publico en El País porque no tengo la amiga encontronil que me introduzca.

    Encuentro sólo ha servido para el desencuentro.

  • Gerardo M. dice:

    Excelente artículo Ernesto. Muchos objetaron tus criticas porque les parecian que PD hacia lo mismo. Se equivocan: PD ni es millonario, y es dirigido por un solo hombre. La tesis aqui es fundamental: “Tras 50 años de Revolución ya es hora que los cubanos podamos defender un anticastrismo bueno, bonito y barato”. De eso se trata el asunto.

  • Alejandro dice:

    Muy bien! No coincido en todo contigo (creo que Encuentro sí ha aglutinado a un grupo de escritores y ensayistas que no tendrían otro foro) pero me parece muy pertinente ponderar cuáles son los resultados logrados vis-a-vis lo que han gastado, cuestionar la falta de transparencia y el deplorable inmobilismo y conformismo de Encuentro.

    Ya vendrán docenas de comentarios atacando al articulista sin mirar los méritos de la crítica. Pregúntense qué beneficio da respaldar a un elefante blanco en lugar de espuelarlo.

  • PPP dice:

    Ernesto, tu continuo pica pica y teke teke con Encuentro es aburrido, move on and keep going with PD, Looks like you have something personal, use that energy in other causes more important..
    PPP

  • El loco de las 4 esquinas. dice:

    Me parece muy acertado el artículo y yo remitiría también a los interesados al blog de Jorge Pomar (El abicú liberal) que ha hecho mucho por explicitar esos des-encuentros de Encuentro.
    Pero dudo mucho que hagan caso de dicho asunto. Encuentro de la Cultura Cubana no es más que el reflejo de la comunidad cubana del “exilio”. Su nombre no es exilio. Como anécdota: un día visitaba un viejo amigo de mi fammilia en Madrid, al darme la dirección me percaté que era la misma calle de Encuentro. Pues haciendo un paseo con él, le pedí pasar por allí. No nos recibieron. El trato fue de como si estuvieramos en el Ministerio de Cultura de la Habana. Un bochorno. Le escribí una carta a ellos. Imagino que se hayan limpiado con ella, porque nunca la respondieron. Es una asocioción que no funciona. Una idea linda y tristemente vapuleada. Me recuerda a eso que cumple por estos días 50 anyos…
    Saludos!!!

  • Feliciano dice:

    “Su columnismo es muchas veces el refugio preferido de académicos desacreditados y de lo peor de la cubanología; sus polémicas resultan cada vez más previsibles y sosas.”

    Creo que estás exagerando.

  • pd dice:

    Mis respetos, cheo, lee usted a una velocidad envidiable.

  • cheo malanga dice:

    tio esto es colmo tu que te pasas pidiendo $$ por tu trabajo que nadie te ha pedido que hagas criticas a la revista encuentro,en el fondo vosotros lo que teneis es celos te aseguro que si te dan $$$ ati venga de donde venga lo tomais,en el fondo sois la misma cosa vividores de la causa y el dolor del pueblo de cuba.