La familia de José Capote tiene poco que celebrar, ahora que la Revolución va a cumplir cinco décadas. A sus 79 años, el viejo Capote ya no siente la misma pasión que en enero de 1959. “Aquello era otra cosa, la gente en masa en las calles, casi todos apoyaban a los barbudos” —rememora con un dejo nostálgico mientras le tiemblan sus manos. En cincuenta años han desertado muchos de los antiguos partidarios. Otros, como Capote, siguen creyendo. Quien un día fue un audaz miembro del Movimiento 26 de Julio yace hoy postrado en un descolorido sillón, y acosado por los síntomas del Mal del Parkinson. Tiembla como un flan mientras habla y necesita el apoyo familiar de hijos y nietos para poder caminar. “Estoy esperando que Dios me lleve, pero aún creo que la Revolución fue necesaria, había mucha corrupción política y miseria en los campos. Sí, Fidel ha cometido numerosos errores, pero creo que ha valido la pena. No me arrepiento” —expresa Capote con lágrimas en sus ojos lagañosos. Pide a una de sus hijas que lo lleve a su cuarto. Y se despide: “ya no me gusta este mundo”.
Tiene sus razones. De sus 7 hijos, 5 se han marchado hacia EE UU. Y hace más de 20 años, dos de sus nietos se marcharon definitivamente del país: Yosuan —de 19 años— hacia Miami, y Kleber, de 22 años, colgado del brazo de una española para vivir, quizás por siempre en la ciudad de Sevilla. Hubo una pequeña fiesta de despedida en la que apenas se habló.
El viejo Capote defiende el pasado, pero no ha renunciado a su familia en el extranjero. “Vivimos gracias a ellos, en los años duros del Período Especial, nos enviaron toda la medicina y comida de mi papá” —dice casi en un susurro Mayra Capote 52 años, bibliotecaria, y una de las dos hijas que aún viven en Cuba.
El drama de la familia Capote es una de las grandes taras de la revolución castrista. Olvidemos por un segundo la ideología, los presos políticos, los fusilamientos masivos del 59, la locura guerrillera en medio mundo, el desastre económico… cerremos los ojos y olvidémonos de ello por un momento. Dividir a la familia e intentar que renuncien a los que se marchaban fue uno de los más terribles pecados de la Revolución.
Hace dos décadas que el gobierno no insiste en el tema. Pero no se pueden olvidar los tiempos en que los llamaban gusanos y te incriminaban si recibías cartas o paquetes y dineros del exterior. Ahora no. En este instante los casi dos millones de cubanos que viven desperdigados por medio mundo son la primera fuente de ingreso para la economía del país. Es por eso que Raúl Castro pide a la ONU, la Unión Europea y al nuevo presidente de EE UU, Barack Obama, que se levanten las restricciones de los viajes a la isla de los cubanos que residen en el exterior. Y van a por más. El gobierno cubano sueña con que éstos puedan enviar todas las remesas que deseen y no los 300 dólares trimestrales permitidos actualmente.
Por supuesto, también piden que levanten el embargo. No para que empresarios cubanos inviertan en la isla, o para el arquitecto Nicolás Quintana diseñe conjuntos de viviendas económicas. No para que el poeta Raúl Rivero haga tertulias literarias sobre su ultimo libro, tome café y hable con sus amigos en su apartamento del barrio de la Victoria en el corazón de la Habana. No. El deseo secreto de los gobernantes cubanos es que arriben en manadas los turistas norteamericanos. Y que traigan muchos dólares.
La política de división y odio a la familia se ha convertido en boomerang y ha terminado por mostrar la carcomida fachada ideológica del régimen. Su inoperancia económica los hace depender del exilio, pues necesitan su dinero como el aire que respiran.
En este estado de cosas hemos llegado al 50 aniversario. La gente común quiere cambios. Políticos o económicos, les da igual. Quieren algo que transforme sus patéticas vidas de una comida caliente al día y un desayuno con solo café. Quieren pensar en el futuro. En la Cuba del siglo XXI, “futuro” es casi una mala palabra. Se vive el presente y de prisa. El cubano de a pie cree que ha tenido que pagar un alto costo por el acceso a una salud pública y una educación gratuita. Por eso, los fastos por los 50 años pasan desapercibidos para una población enfrascada en sobrevivir.
En este 2009 se cumplen también 20 años del “Periodo Especial”, un limbo retórico para nombrar nombra una crisis económica permanente. Lo peor de todo es que el gobierno no sabe cómo salir de ella. Muchos ven cual es la puerta de salida: cambiar casi todo y empezar de nuevo. Pero el régimen se resiste al cambio. Es cierto que el pasado no se puede cambiar, pero se deben aprovechar las oportunidades del futuro. Si Castro II no toma nota del descontento general, Miami o Madrid seguirán siendo el futuro de muchos cubanos. Y las divisiones familiares como la de José Capote continuarán en pie. Han durado medio siglo, esperemos que haya sido suficiente.
Iván García Quintero
La Habana
Foto: J. R. Garmendía en Flickr.







5 responses so far ↓
1 Anonymous // Dec 30, 2008 at 9:47 pm
Este Iván es en serio? O debe ser muy pero que muy joven y ahora abre los ojos?
2 nacionalida española en Cuba // Dec 31, 2008 at 12:33 am
Muy bueno Ivàn, la división de la familia y la demonización del que se iba, como traidores, gusanos fue un objetivo del estado sicológico que creo aquel engendro.
Mi tía salió en 1961, y no le dejaron sacar ni sus fotos familiares, su memoria, hay gente que dice que sí que pudieron sacarlas ella no pudo.
Luego esos cubanos han sido los que trabajando fuera han ayudado a sus familias a sobrevivir del desatre económico que crearon con su ineficacia y sistema absurdo
Lo que ese gobierno estructuró para dividir a los cubanos es una estrategia propia de los métodos fascistas.
Para nosotros los de a pie porque bien que Mirta Diaz Balart no ha dejado de visitar a su hijo en La Habana. Mi tía en 1972 pidio entrar a ver a mi abuela enferma de càncer y le negaron la entrada y jamàs se dedicó a la política ni a las declaraciones era una madre de familia.
Todavía Lage dice que eso es criminal, dividir a las familias y es lo que han hecho éstos 50 años, dividir a las familias y crear ODIO entre cubanos. Gracias y Feliz Año 2009
3 maite // Dec 31, 2008 at 9:43 am
Muy bueno Ivàn, la división de la familia y la demonización del que se iba, como traidores, gusanos fue un objetivo del estado sicológico que creo aquel engendro.
Mi tía salió en 1961, y no le dejaron sacar ni sus fotos familiares, su memoria, hay gente que dice que sí que pudieron sacarlas ella no pudo.
Luego esos cubanos han sido los que trabajando fuera han ayudado a sus familias a sobrevivir del desatre económico que crearon con su ineficacia y sistema absurdo
Lo que ese gobierno estructuró para dividir a los cubanos es una estrategia propia de los métodos fascistas.
Para nosotros los de a pie porque bien que Mirta Diaz Balart no ha dejado de visitar a su hijo en La Habana. Mi tía en 1972 pidio entrar a ver a mi abuela enferma de càncer y le negaron la entrada y jamàs se dedicó a la política ni a las declaraciones era una madre de familia.
Todavía Lage dice que eso es criminal, dividir a las familias y es lo que han hecho éstos 50 años, dividir a las familias y crear ODIO entre cubanos. Gracias y Feliz Año 2009
4 Juan Carlos Alsar // Jan 3, 2009 at 11:41 pm
Cincuenta anos,medio siglo de Revolucion,con un sabor amargo.Se fueron,las ilusiones de los cambios,se fueron los suenos,como se fueron y se dividieron las familias.Quedo en el mar,junto con los nafraugios de muchos,las vidas.Emprender en tierras extranas,lo que nos falto y nos quitaron,extrana quimera altisonante y dispersa.Se fueron y quedamos,los que aun esperamos los cambios prometidos,sin olvidar de donde vinimos y mejor,donde iremos.Yemaya,en sus mares de esperanzas,sigue creciendo nuestras aspiraciones,donde la palma invicta de la Patria Buena,espera la Hora de la Esperanza,donde ser cubano,sea,el reencuentro de todos en estos tiempos nuevos,con Obama.
5 Rafael Hernandez // May 22, 2009 at 8:46 pm
Un dia mi padre me dijo nos han sacrificado y si al menos este abuso valiera la pena para que nuestro pueblo viviera mejor , podriamos al menos tener la conformidad de haber perdido todo incluyendo nuestra identidad , pero no fue asi , los que por envidia , resentimiento o cualquier otro bajo sentimiento apoyo esa revolucion , creo una nueva clase que no puede imitar nuestra inispiente burguesia , pero si tien en comun vivir mejor que el resto de la poblacion y si miren como viven los hijos de los dirijentes la mayoria fuera del pais , elemplo el hijo de nuestro ilustre Historiador y salvador Eusebio Leal si vistan Barcelona no dejen de saludar a su retono en una excelente galeria de arte de la cual es dueno asi si se puede apoyar la revolucion , tengo un millon de ejemplos con nombre y apellido pero le dejo lugar a otr comentarista , saludos
Rafael
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