- dic 25, 2008 • 20:00h
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Incitado por una postal del profesor Antonio Lastra, me he puesto a revisar algunos significativos Sermones de Navidad. Como escritura, estos mensajes religiosos ingresarían en el área de la discursividad moral. El moralismo, en sentido general, es una disquisición en torno al Bien y el Mal. Con esto es suficiente. No se trata de una reflexión sobre el gobierno, ni de una construcción sobre la naturaleza (de las cosas), ni de un catálogo de reglas para guiar al pensamiento a la verdad o al éxito.
A diferencia de lo que sucede en estas regiones filosóficas, que son más selectivas, el moralismo es accesible a cualquier persona. Cada cual puede manejar alguna idea u opinión acerca de lo que es bueno y lo que no (lo es tanto). Entonces el asunto aquí es: si cualquiera puede moralizar, ¿por qué solo algunas personas como Emerson, Chesterton o Thoreau han podido moralizar con autoridad?
Es decir, ¿cuál es la fuente de legitimidad de un discurso moral? Al menos en filosofía, un discurso moral cobra prestigio si no es una simple enunciación normativa sino que aparece como un predicado de un Principio poderoso o forma parte coherente de un sistema de pensamiento. Epicuro, por ejemplo, puede chacharear con prestigio sobre la Libertad porque en su Física, que es un atomismo simple y funcional, hay un movimiento de “desviación” en la caída del átomo que avala las improvisaciones humanas (que él llama “libertad”, si se acepta que esa noción existía en la era pre-cristiana). ¿Y de dónde procede esa “declinación” curva que imagina el sabio de Samos? Pues de ninguna parte y de la única posible: es inherente al átomo. El pensador ni siquiera se toma el trabajo de pensar sobre el asunto porque en verdad lo que quiere conseguir es un respaldo físico para su discurso moral.
Sócrates, aunque tenía un conjunto lógico y expositivo coherente, no encontró o no quiso encontrar un soporte físico para su prédica. Decía Hegel en las Lecciones sobre Historia de la Filosofía que en Sócrates encuentra inspiración toda la vulgata moralista del pensamiento especulativo posterior; entre otras cosas, porque Sócrates hizo algo que no estaba previsto en la profesión especulativa: legitimó el discurso fuera del discurso: en el comportamiento biográfico. El suicidio de Sócrates tiene así una implicación lógica, epistémica: le exime de demostrar, y en consecuencia valida en poses todos los parlamentos de sus diálogos o de su silencio. El mismo Hegel concluye con aparente entusiasmo: “Sócrates tuvo su vida en unidad con su principio.”
El camino del apoyo físico (y científico) al moralismo, tan notable en Epicuro, será abandonado por la búsqueda de un soporte “externo” al discurso. En particular, un soporte centrado en el comportamiento o en “la opinión acerca del comportamiento de la persona”; creo que fue esta realidad la que condujo a Luz y Caballero a experimentar la exigente carga de comportarse como “un evangelio vivo”. Y también, aunque en un nivel más ridículo, a algunos cubanólogos a participar en el Diálogo o militar en partidas de infiltración: todo se hace para avalar el discurso. Es así, por cierto, que entiendo las razones del viaje libertario del fotógrafo Delio Regueral anunciado para este fin de año. ¿O era anoche?*
Por supuesto, hay moralistas famosos que han sacado la autoridad de fuentes “externas” que no tienen que ver directamente con la biografía; por ejemplo, de la belleza de la escritura que expresa la norma, de la autoridad administrativa, del poder económico, etc. Por esta razón, y es lo que advertía el Profesor Lastra, si bien cualquiera puede enviar un mensaje navideño con juicios morales, no todos van a tener la misma repercusión. Entonces él prefiere citar.
Pensándolo bien, no encuentro de dónde sacar yo mismo alguna autoridad moral suficiente como para prestigiarme mediante una declaración navideña con sentido ético. No encuentro algo que sustente mis palabras más allá de las mismas. Sí he leído que el exiliado, históricamente, ha tenido la conveniencia de hablarle a su pueblo desde lejos: la distancia prestigia. Pero el exiliado cubano padece la extraña anomalía de no sólo no ganar, sino incluso de perder por mirar desde la cima de la montaña. Si alguien me tomara ahora de la mano y me subiera a un habladero, a ese mismo donde el profesor Lastra suele evocar a Emerson y Martí, yo creo que lo único que se me ocurriría es pedir disculpas.
* Como sé que los lectores de PD son exigentes, he hablado con el Sr. Delio Regueral hace unos minutos. Al menos este año no habrá viaje a Cuba. Delio confía en asociar al proyecto a nombres conocidos como Carlos Alberto Montaner y Ramón Saúl Sánchez. El primero está ocupado; el segundo tiene, según me dijo otra persona, un proyecto nuevo: anclar un yate-hospital en las 12 millas y dar consejos acerca de la comida vegetariana y la reflexión budista a los desesperados cubanos de la isla.
Emilio Ichikawa
Miami






Si Emilio, la Moral prestigia en Si.
Por estas mismas cosas ningun “proyecto” se da. La realidad de Cuba es complicada y simple, ni Socratres ni Epicuro y mucho menos ninguno de ustedes tiene la verdad sobre esa realidad. La verdad la tenemos todos, los de afuera y los de adentro, los filosofos y letrados y los carpinteros y plomeros. Nos pasamos la vida criticando lo que hace o dice el otro sin darnos cuenta de que nos hacemos dano sin parar. Senor Emilio, usted me parece una persona inteligente, siga siendolo. Carlos Alberto Montaner es una de las personas mas capaces e inteligentes que he conocido. Todos tenemos el derecho de hacer algo por nuestra isla. Cualquier esfuerzo debe ser objeto de referencia y no de critica, y cualquiera que le declare al mundo las injusticias y maldades que se cometieron y que se cometen a diario en Cuba deberia tener nuestro reconocimiento aun cuando pensamos diferente. Yo no creo que el plan del senor Delio Regueral sea bueno pero no por eso voy a criticar su plan o su persona; por el contrario, celebro su audacia y valentia y deseo que funcione. Todo lo que pueda ayudar a Cuba, sea bienvenido.
_Si me hubieras dicho Ichikawa que nuestra conversacion seria publicada, te hubiera explicado con mas detalles o quizas me hubiera callado,_
Tremendo. No es la primera vez que ocurre. Pocos blogueros acatan la etica periodistica en lo que se refiere a comunicaciones off the record vs. on the record.
La propuesta:
…El Movimiento Retorno a Cuba que simplemente promueve el uso del derecho internacional de cualquier ciudadano del mundo a viajar libremente a su pais de origen, y lo hace de un modo impositivo porque no pretende pedir permiso y pacifico porque su objetivo es recuperar el pais no terminar de perderlo. El llamado es a todos los cubanos del mundo para que el proximo 1ro de Enero llegue a Cuba una oleada de exiliados que regresan para QUEDARSE poniendo en practica la famosa campaña de no cooperacion, integrarse en la sociedad con todas sus consecuencias, buscar vivienda, trabajo y empezar de cero.
Propone como metodo de regreso los que con motivos turisticos o humanitarios o religiosos se vienen usando por 50 años, viajes directos, por terceros paises y via maritima es decir los mismos mecanismos que hemos usado tanto para viajar a la isla como para salir de ella con la ventaja de poder cambiar la balsa por el bote.
Se calcula que un 5% de los exiliados (mas de 50.000) volvera simultaneamente a la isla o llegara dias antes como turistas navideños el proximo Enero. La oleada masiva otros (500.000) se espera despues de la caida de el regimen en no mas de 15 dias. Estos calculos no son sacados de la nada, son un estudio minucioso de la realidad economica politica y mas importante social por la que atraviesa lo que queda de Cuba. Ya estan formadas las condiciones ideales para que un hecho como el que se propone desenlace la verdadera desobediencia popular a todos los niveles, desde las calles hasta los ministerios y el ejercito.
De mas esta decirte que yo personalmente no descarto que sucedan algunos actos violentos de parte de los organos represivos, pero si la oleada de barcos frente a las costas de la Habana, con la intencion de no dispersar a lo largo de la isla la llegada de la gente y que los medios de comunicacion de el mundo entero reporten los hechos desde un solo punto le impide al gobierno el uso de la violencia, por eso es tan importante que suceda ese dia. Por otra parte si ya hay dentro de la isla unos cuantos miles que llegarian dias antes pueden tambien hacer presencia desde tierra.
Imaginate el panorama, la reconquista de la isla por su pueblo dentro de la isla en una invasion sin armas con los exiliados volviendo para quedarse y hacer en Cuba lo que le piden desde afuera a los que viven en la isla. Y todo esto en vida de el dictador mayor.
Publicado en: El Tono de la Voz | Actualizado 25/09/2008 18:51
Si me hubieras dicho Ichikawa que nuestra conversacion seria publicada, te hubiera explicado con mas detalles o quizas me hubiera callado, pues de ella mencionas solamente lo necesario para hacer honor al titulo de este post, o mejor dicho “Inmoralidad Legitima”, los hay que elijen orientar sus esfuerzos desde Lincoln Rd o desde el Versalles o desde Homstead, que en 50 años ya se ven los resultados, yo prefiero al menos intentar pasear otros caminos, los del sacrificio y el honor, no hablando desde lejos. No intento asociar el proyecto a Carlos A ni a Ramon Saul, fui a pedirles ayuda para divulgarlo, que es la unica forma de llevarlo a cabo y Carlos Alberto no esta ocupado, todavia no me ha respondido, y Ramon tiene su proyecto de el barco hospital a 12 millas de Cuba, duda de la realizacion del retorno masivo a Cuba y se enfoca en su propio proyecto.
Si quieres saber mas me vuelves a llamar.
Delio Regueral
Emilio, mi mejor deseo de que alguna vez, aunque sea cuando tengas 90 años, puedas ser aunque sea la chancleta de Carlos Alberto Montaner y de Ramon Saul Sanchez.
Baltasar Santiago.
Emilio, mis mejores deseos de Navidad y de Año Nuevo para ti, de
De res, Pili…
La pregunta inicial es de Carlo Maria Martini, la respuesta es de Eco (“Cuando los demás entran en escena…”). Hasta ese momento, era Eco el que había marcado el curso de la discusión, al escoger el tema… y la verdad es que uno se queda con ganas de más. Es una lástima que este diálogo no haya tenido continuidad. Y con un Ratzinger decidido a regresar a las cavernas…
(
Pero… no era Umberto Eco…!?
Woland, moltes mercés.
“habia” quise decir (habia dos bibliotecas)… pero el Cohibas me hace escribir con una mano.
He aquí unos caballeros que no tienen nada que hacer en estas fechas, sin jeba que atender… hijos con los cuales abrir regalos, amigo para sentarse a fumar unos cohibas… y les da por tenderse a mamar pellejo del otro (o grasa), de lado, como hacían los romanos en sus cenas orgias. Y encima se citan unos a otros. Citar libros lo entiendo pero citarse uno al otro en Las Villas lo hacian solo en bibliotecas (y habian dos). Cuando se vaya el castrismo tengo fe en que se largue tambien este tipo de mamalon de diciembre. Son, al fin y al cabo, quienes han dado paso al castrismo. Porque usar diciembre para estos menesteres es de picúos… (noviembre todavia pega… pero diciembre?)
Ernesto, aclara que el mensaje anterior es un resumen de la respuesta de Umberto Eco a Carlo Maria Martini…
Bon Sant Esteve, bróder!
“Cuando los demás entran en escena, nace la ética”
“Creo poder decir sobre qué fundamentos se basa hoy mi «religiosidad laica», porque mantengo con firmeza que se dan formas de religiosidad, y por lo tanto un sentido de lo sagrado, del límite, de la interrogación y de la esperanza, de la comunión con algo que nos supera, incluso en ausencia de la fe en una divinidad personal y providencial. Pero eso, como se desprende de su carta, lo sabe usted también. Lo que usted se pregunta es en qué radica lo vinculante, impelente e irrenunciable en estas formas de ética.”
“(…) Existen nociones comunes a todas las culturas, y todas se refieren a la posición de nuestro cuerpo en el espacio. Somos animales de posición erecta, por lo que nos resulta fatigoso permanecer largo tiempo cabeza abajo, y por lo tanto poseemos una noción común de lo alto y de lo bajo, tendiendo a privilegiar lo primero sobre lo segundo. Igualmente poseemos las nociones de derecha e izquierda, de estar parados o de caminar, de estar de pie o reclinados, de arrastrarse o de saltar, de la vigilia y del sueño. Dado que poseemos extremidades, sabemos todos lo que significa golpear una materia resistente, penetrar en una sustancia blanda o líquida, deshacer algo, tamborilear, pisar, dar patadas, tal vez incluso danzar. Podría continuar largo rato enumerando esta lista, que abarca también el ver, el oír, el comer o beber, el tragar o expeler. Y naturalmente todo hombre posee nociones sobre lo que significa percibir, recordar o advertir deseo, miedo, tristeza o alivio, placer o dolor, así como emitir sonidos que expresen estos sentimientos. Por lo tanto (y entramos ya en la esfera del derecho) poseemos concepciones universales acerca de la constricción: no deseamos que nadie nos impida hablar, ver, escuchar, dormir, tragar o expeler, ir a donde queramos; sufrimos si alguien nos ata o nos segrega, si nos golpea, hiere o mata, si nos somete a torturas físicas o psíquicas que disminuyan o anulen nuestra capacidad de pensar.”
(…)
“…esta semántica se ha convertido en la base para una ética: debemos, ante todo, respetar los derechos de la corporalidad ajena, entre los que se cuentan también el derecho a hablar y a pensar.”
(…)
“Pero ¿cómo es que (…) el bestión (o la bestiona) (…) que he puesto en escena puede llegar a comprender que no sólo desea hacer ciertas cosas y que no le sean hechas otras, sino también que no debe hacer a los demás lo que no desea que le hagan a él? (…) La dimensión ética comienza cuando entran en escena los demás. Cualquier ley, por moral o jurídica que sea, regula siempre relaciones interpersonales, incluyendo las que se establecen con quien la impone.”
(…)
“La convicción de que los demás están en nosotros (…) no se trata de una vaga inclinación sentimental, sino de una condición básica. (…) Son los demás, es su mirada, lo que nos define y nos conforma. Nosotros (de la misma forma que no somos capaces de vivir sin comer ni dormir) no somos capaces de comprender quién somos sin la mirada y la respuesta de los demás. (…) Corre el riesgo de morir o enloquecer quien viviera en una comunidad en la que todos hubieran decidido sistemáticamente no mirarle nunca y comportarse como si no existiera.”
(…)
“[¿Es] esta conciencia de la importancia de los demás suficiente para proporcionarme una base absoluta, unos cimientos inmutables para un comportamiento ético?” (…) ¿Cómo [puede un no] creyente dar un sentido a un hecho de otra forma tan insensato como la propia muerte? Un conocido, mayor que yo, famoso por ser «comunista», me contestó: «Pidiendo antes de morir un entierro civil. Así, aunque yo ya no esté, habré dejado a los demás un ejemplo.» Creo que incluso usted puede admirar la profunda fe en la continuidad de la vida, el sentido absoluto del deber que animaba aquella respuesta. Y es éste el sentido que ha llevado a muchos no creyentes a morir bajo tortura con tal de no traicionar a sus amigos y a otros a enfermar de peste para curar a los apestados. Es también, a veces, lo único que empuja a los filósofos a filosofar, a los escritores a escribir: lanzar un mensaje en la botella, para que, de alguna forma, aquello en lo que se creía o que nos parecía hermoso, pueda ser creído o parezca hermoso a quienes vengan después.
¿Es de verdad tan fuerte este sentimiento como para justificar una ética tan determinada e inflexible, tan sólidamente fundada como la de quienes creen en la moral revelada, en la supervivencia del alma, en los premios y en los castigos? He intentado basar los principios de una ética laica en un hecho natural (y, como tal, para usted resultado también de un proyecto divino) como nuestra corporalidad y la idea de que sabemos instintivamente que poseemos un alma (o algo que hace las veces de ella) sólo en virtud de la presencia ajena. Por lo que se deduce que lo que he definido como ética laica es en el fondo una ética natural, que tampoco el creyente desconoce. El instinto natural, llevado a su justa maduración y autoconciencia, ¿no es un fundamento que dé garantías suficientes? Claro, se puede pensar que no supone un estímulo suficiente para la virtud: total, puede decir el no creyente, nadie sabrá el mal que secretamente estoy haciendo. Pero adviértase que el no creyente considera que nadie le observa desde lo alto y sabe por lo tanto también —precisamente por ello— que no hay nadie que pueda perdonarle. Si es consciente de haber obrado mal, su soledad no tendrá límites y su muerte será desesperada. Intentará más bien, más aún que el creyente, la purificación de la confesión pública, pedirá el perdón de los demás. Esto lo sabe en lo más íntimo de sus entretelas, y por lo tanto sabe que deberá perdonar por anticipado a los demás. De otro modo, ¿cómo podría explicarse que el remordimiento sea un sentimiento advertido también por los no creyentes?”
(…)
“Hoy el universo electrónico nos sugiere que pueden existir secuencias de mensajes que se transfieren de un soporte físico a otro sin perder sus características irrepetibles, y parecen incluso sobrevivir como pura inmateria algorítmica en el instante en el que, abandonando un soporte, no se han impreso aún en otro. Quién sabe si la muerte, más que una implosión no podría ser una explosión e impresión, en algún lugar, entre los vórtices del universo, del software (que otros llaman alma) que hemos ido elaborando mientras vivimos, hasta del que forman nuestros recuerdos y remordimientos personales, y por lo tanto, nuestro sufrimiento incurable, nuestro sentido de paz por el deber cumplido y nuestro amor.”
(…)
“¿Por qué sustraer al laico el derecho de servirse del ejemplo de Cristo que perdona? (…) Si yo fuera un viajero proveniente de lejanas galaxias y me topara con una especie que ha sido capaz de proponerse el modelo de Cristo, del amor universal, del perdón de los enemigos, de la vida ofrecida en holocausto para la salvación de los demás, admiraría subyugado tamaña energía teogónica y consideraría a esta especie miserable e infame, que tantos horrores a cometido, redimida sólo por el hecho de haber sido capaz de desear y creer que todo eso fuera la verdad. (…) Aunque Cristo no fuera más que el sujeto de una gran leyenda, el hecho de que esta leyenda haya podido ser imaginada y querida por estos bípedos sin plumas que sólo saben que nada saben, sería tan milagroso (milagrosamente misterioso) como el hecho de que el hijo de un Dios real fuera verdaderamente encarnado. Este misterio natural y terreno no cesaría de turbar y hacer mejor el corazón de quien no cree.”
“Por ello considero que, en sus puntos fundamentales, una ética natural —respetada en la profunda religiosidad que la anima— puede salir al encuentro de los principios de una ética fundada sobre la fe en la trascendencia, la cual no deja de reconocer que los principios naturales han sido esculpidos en nuestro corazón sobre la base de un programa de salvación. Si quedan, como lógicamente quedarán, ciertos márgenes irreconciliables, no serán diferentes de los que aparecen en el encuentro entre religiones distintas. Y en los conflictos de la fe deben prevalecer la Caridad y la Prudencia.”
Dis Qui,
te puedes bajar el libro completo traducido al castellano en eta dirección: http://ateosteistas.com/biblioteca/?cat=98 .
Copio pasajes de la pregunta que hace el Carlo Maria Martini:
“¿En qué basa la certeza y la imperatividad de su acción moral quien no pretende remitirse, para cimentar el carácter absoluto de una ética, a principios metafisicos o en todo caso a valores trascendentes y tampoco a imperativos categóricos universalmente válidos? En términos más sencillos, ¿qué razones confiere a su obrar quien pretende afirmar y profesar principios morales, que puedan exigir incluso el sacrificio de la vida, pero no reconoce un Dios personal? O, dicho de otro modo, ¿cómo se puede llegar a decir, prescindiendo de la referencia a un Absoluto, que ciertas acciones no se pueden hacer de ningún modo, bajo ningún concepto, y que otras deben hacerse, cueste lo que cueste?”
(…)
“Resulta claro y obvio que también una ética laica puede hallar y reconocer de hecho normas y valores válidos para una recta convivencia humana. Es así como nacen muchas legislaciones modernas. Pero para que los cimientos de estos valores no se resientan de confusión o incertidumbre, sobre todo en los casos límite, o sean simplemente malentendidos como costumbre, moda, comportamiento funcional o útil o mera necesidad social, sino que asuman el valor de un verdadero y propio absoluto moral, es preciso que no estén atados a ningún principio mutable o negociable.”
(…)
“Me cuesta mucho comprender cómo una existencia inspirada en [las] normas [del] altruismo, [la] sinceridad, la [justicia], [la] solidaridad, [el] perdón puede sostenerse largo tiempo y en cualquier circunstancia si el valor absoluto de la norma moral no está fundado en principios metafisicos o sobre un Dios personal.”
(…)
“¿Qué cimienta, en efecto, la dignidad humana si no el hecho de que todos los seres humanos están abiertos hacia algo más elevado y más grande que ellos mismos?”
La respuesta de Eco es más difícil de abreviar, pero lo intentaré más tarde.
Santiago/Balthazar: Que pose de fiscal?
El dice lo contrario: la imposibilidad de emitir un juicio legitimo. Ello conlleva una paralisis (“si alguien me llevara a un habladero…”).
La legitimidad (del discurso moral), sin embargo, no puede entenderse necesariamente como absoluta sino como historica/coyuntural/local.
Woland, cuando te despiertes, pudieras poner la cita? No se me ocurre que Eco pudiera decir otra cosa que no fuera “no”…?
Gracias.
Dice EI: _cuando uno camina (…) o (…) hace fotos de cumpleaños, está más cerca de acabar con el castrismo que cuando se postula como Almirante en jefe._
Es evidente. Usar el mismo lenguaje del que marca las reglas del juego (el nosotros contra ellos, la paranoia) nunca acabará con esas reglas que crearon al monstruo en primer lugar.
Todo un reto al alcance de su voluntad…
Si, muy bien escrito, y con cuestiones controversiales que son discutibles. Pero muy bueno.
Aprovecho este escrito de Ichikawa para referirme a lo que publicó en Correo del Editor, en su propio blog, titulado “La Imaginación Castrista” Está genial.
Luque Escalona de pensamiento socialista.
Rivero Caro, el ex director de la revista Mella, a quien tanto critico por su oportunismo de derecha lo llama “stalinista de derecha”. ¡Genial! Ese breve escrito es lo más sorprendente que he leído últimamente. Lástima no tenga firma.
Interesante – y sin duda muy bien escrito. Volveré a estas reflexiones cuando esté más despierto. He recordado ahora los diálogos entre Eco y el Cardenal Martini (“¿En qué creen los que no creen?”). Me refiero sobre todo al único diálogo que en su momento me pareció realmente interesante, aquel en que a Martini “contraataca” y le pregunta a Eco cómo se puede derivar un orden moral que no este basado en un principio absoluto… (Cito de memoria y medio dormido…) La respuesta de Eco me pareció interesante, aunque insuficiente – pero puede que lo sea porque realmente no hay base suficiente.
Ah, y sí. Escribió “El todo cotidiano”, pero “la nada” lo regañó.
Ich.
El problema, Baltazar (que no eres Santiago), es que cuando uno camina por Lincoln Road, o Delio hace fotos de cumpleaños, está más cerca de acabar con el castrismo que cuando se postula como Almirante en jefe. Respecto a la bilis, el resentimiento es un presupuesto: el ambiente cubano, además de la nostangia, ha desprestigiado al odio, que son sentimientos fundantes.
UIn beso.
Ichi.
Muy buena pregunta. Donde se haya la legitimidad del discurso moral -o del discurso religioso – o incluso de la democracia.
Está claro que si buscamos la legitimidad de la moral dentro del marco del discurso racional nunca la vamos a encontrar. Sucede lo mismo con la religion. La legitimidad estara en el consenso social o similar. La moral, como la religion (racionalizados, por ejemplo, en las leyes, en el derecho) es un acuerdo, un contrato social. Hoy dia es mas complicado -esta la educacion, los medios de comunicacion, etc.
Tenia Bush autoridad moral para lanzar la invasion de Afghanistan? Que se la otorgaba?
Habia un consenso social. (O parecia haberlo?)
Es la cuestion con la declaracion de los derechos humanos. Hay quienes no estan de acuerdo. Quien dice que existe un derecho a la vida? En que se basa?
Solo en el consenso, y lo que se parece mas al consenso es la democracia (creo), pero incluso la democracia carece de legitimidad externa a la propia idea de la democracia.
(No entiendo el problema de Martin con el argumento del articulo, aunque tampoco entiendo el “salto” de ahi al comportamiento cubanologico)
Este Santiago Martin es el poeta que escribio El Todo Cotidiano, o es alguien con el mismo nombre?
Emilio, te cito textualmente, para que seas tu mismo quien te embarques, en tus propias palabras:
“Y también, aunque en un nivel más ridículo, a algunos cubanólogos a participar en el Diálogo o militar en partidas de infiltración: todo se hace para avalar el discurso. Es así, por cierto, que entiendo las razones del viaje libertario del fotógrafo Delio Regueral anunciado para este fin de año. ¿O era anoche?*
*Como sé que los lectores de PD son exigentes, he hablado con el Sr. Delio Regueral hace unos minutos. Al menos este año no habrá viaje a Cuba. Delio confía en asociar al proyecto a nombres conocidos como Carlos Alberto Montaner y Ramón Saúl Sánchez. El primero está ocupado; el segundo tiene, según me dijo otra persona, un proyecto nuevo: anclar un yate-hospital en las 12 millas y dar consejos acerca de la comida vegetariana y la reflexión budista a los desesperados cubanos de la isla.
Despues de leer todo lo anterior, me pregunto la razon de todo esto, de esta bilis, de esta pose de fiscal que adoptas en tu articulo.
Me desconciertas, y me preocupas.
¿Cual es el pollo de este arroz con suerte, como le dicen en Cuba a este tipo de arroces?
Ya no estamos en Cuba, asi que se vea bien el pollo de tu arroz, y cocina mejor tu batido filosofico, para que no deje tan mal sabor de boca, a batido de mandarria, como si te consideraras el metro patron internacional que esta guardado en Paris. Ya con una china creyendose dueña de la verdad absoluta tenemos, que no nos salga ahora un japones creyendose lo mismo.
Dios nos coja confesados.