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Revolución: fotos fijas*

  • dic 24, 200814:58h
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Aquel 8 de enero la caravana hizo su entrada triunfal en La Habana por la Carretera Central. Prosiguió hasta la Avenida de las Misiones, se detuvo un buen rato ante el yate Granma, y luego en el Palacio Presidencial, para saludar al recién estrenado presidente Manuel Urrutia, que se desvivió en atenciones con los barbudos. Fidel Castro presumió entonces de que ese recinto no lo tentaba: “Ustedes quisieran (…) saber cuál es la emoción que siento (…) al entrar en Palacio. Les voy a confesar mi emoción: exactamente igual que en cualquier otro lugar de la República. No me despierta ninguna emoción especial”.

Luego propuso dirigirse a la fortaleza militar de Columbia, símbolo del batistato. Y allá fueron los blindados, primero por Malecón, y luego por las calles 23 y 41, mientras la multitud enfebrecida se abría a su paso. No homenajeaban a un presidente, adoraban a un Mesías.

Al llegar, sonó el Himno Nacional y empezó la ceremonia. Habló el líder estudiantil Juan Nuiry Sánchez, y luego el olvidado comandante Luis Orlando Rodríguez. Sobre la tribuna se acomodó el también comandante Camilo Cienfuegos (A esas alturas, la Revolución ya había dado más comandantes que la Segunda Guerra mundial). Cerca de las 11 y media de la noche, cuando Fidel Castro comenzó su discurso, se liberaron varias palomas blancas. Se habla de centenares de jaulas abiertas, pero en realidad fueron apenas tres aves, lanzadas desde muy cerca, entre el público. Una de ellas se posó primero en el hombro izquierdo de Castro, que miró hacia el cielo mientras la multitud rompía a aplaudir. Luego llegaron las otras.

Era un momento perfecto para quedar inmortalizado, y así sucedió, gracias a los oportunos clicks de varios fotógrafos (José Pepe Agraz, Alberto Díaz Korda y Tor Eigendal son algunos de los más famosos). El orador evitó espantar a los pájaros, y en otro momento de su discurso, ya más relajado, se volvió de improviso hacia su compañero de tribuna para acuñar una frase célebre: “¿Voy bien , Camilo?”. Y el interpelado asintió dos veces. Las palomas, para entonces, ya habían alzado el vuelo.

Cualquiera de las fotos emblemáticas de la Revolución, trae consigo una pequeña “mitología”. Cincuenta años después, historiadores y comentaristas no se ponen de acuerdo sobre cómo fue que llegó la paloma a posarse sobre aquella chaqueta verdeolivo. Las diferentes versiones van desde la teoría del “punto más alto” (los seis-pies-dos-pulgadas del orador) hasta una dieta de perdigones de plomo para impedir que los pájaros ganaran demasiada altura. Se ha mencionado incluso la asesoría de un experto colombófilo, que habría untado feromonas de palomo al chaleco para crear un efecto previamente estudiado en la multitud. La más difundida es la versión del periodista Luis Ortega, quien asegura que todo fue una escena preparada por Luis Conte Agüero, Secretario General del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) y estrecho colaborador de Fidel en esos años, hoy en el exilio:

“Esperó hasta el momento en que la multitud había caído ya en trance. Era un océano de gentes delirantes. Ya la voz de Fidel era ronca. Los aplausos y gemidos de la multitud apenas si lo dejaban hablar. Y fue entonces que Conte Agüero, con un ademán bíblico, soltó la paloma. Y la siguió en el aire con ternura. Su paloma volaría hacia Fidel y se posaría suavemente en su hombro y entonces un rugido saldría de la multitud.

Pero, no. No ocurrió nada de eso. La paloma de Conte Agüero levantó vuelo, dio unas cuantas vueltas y se perdió en la distancia. Un sollozo salió de los labios del poeta que ya era Conte Agüero. Había sido traicionado por la paloma. Pero entonces ocurrió algo insólito, realmente milagroso. Otra paloma apareció de no se sabe donde y se posó en el hombre de Fidel. La nueva paloma era todavía más blanca y hermosa que la de Conte. Fue una revelación que dejó al pobre Conte temblando. Lo que él había preparado cuidadosamente como un truco de publicidad, se había convertido en un verdadero milagro.”

Por sorpresa o no, las palomas cumplieron su misión simbólica. Se habló de la Paz (que era el tema de aquel discurso en Columbia) y del Espíritu Santo. También de rituales de santería, donde la paloma blanca sería símbolo de Obatalá, el Elegido, el hijo de Dios. “La gente pensaba que Fidel era el enviado de Cristo”, resume el comandante negro Juan Almeida en un ditirámbico documental dirigido por Estela Bravo.

Hasta el Diario de la Marina, el más respetable de todos los periódicos cubanos, hizo referencia al simbolismo de la paloma en su editorial del 9 de enero:

“Nosotros, junto a la mayoría abrumadora de todos los cubanos, no podemos creer que tal suceso haya sido una simple incidencia, una anécdota sin importancia. No; en la paloma blanca sobre la mano diestra de Fidel Castro vimos un claro signo del Altísimo, porque ese signo universal de la paz traduce e interpreta cabalmente el gran deseo, la voluntad entera, de todo el pueblo cubano.”

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La Revolución cubana encarna una tremenda paradoja simbólica al sostenerse sobre el prestigio de varias imágenes donde el mito busca invadir el lugar de lo histórico. A estas alturas, la historia ya no es algo que pasa, ni siquiera algo que “pasó”, sino un legado de “falsas verdades” en blanco y negro que reclaman una vigencia eterna.

Las fotos más emblemáticas de la Revolución cubana no son exactamente “documentales”: acarrean elevados niveles de idealización y estetización, es decir, todo lo contrario de la objetividad histórica. A falta de una visión de conjunto, tenemos ese puñado de imágenes cuyo glamour aumenta con el tiempo. Hoy la Revolución “son”, en realidad, esas fotos, hipnóticos fragmentos del pasado convertidos en acicates para la conciencia, pero también en obstáculos para un juicio racional. “El conocimiento obtenido mediante fotos fijas —advertía ya Sontag en su célebre ensayo de 1973— siempre consistirá en una suerte de sentimentalismo, ya cínico o humanitarista. Será un conocimiento a precios de liquidación: un simulacro de conocimiento, un simulacro de sabiduría”.

Mientras más uno lee sobre el asunto, van apareciendo más capas del mito. La costumbre de soltar palomas sería, en realidad, el resabio de un antiguo rito de colonos franceses al fundar, a principios del siglo XIX, algunas de las más célebres villas cubanas. Pero en Cuba las palomas también son símbolo de mala suerte. Palomas blancas son los animales que se le sacrifican a Olofi, el enviado de Oloddumare en la tierra, y haberlas manipulado en cautiverio acarrea, según la religión yoruba, terribles consecuencias (de ahí, tal vez, que Conte Agüero haya reescrito sus actos a posteriori). En cuanto a la simbólica profecía de paz, basta un simple repaso histórico —como el que hace Hugh Thomas— para que se revele como el más falso de los augurios.

Como en todas las mitologías, aquí los significados son perfectamente dobles y contradictorios. Sin embargo, esa noche del 8 de enero de 1959 marca dos mutaciones fundamentales, descuidadas por culpa del glamour fotográfico. Primero: fue el momento en que los cubanos dejaron de juzgar la política ateniéndose a los hechos y empezaron a considerarla como una dieta de símbolos. Segundo, como bien explica Norberto Fuentes en su monumental Autobiografía de Fidel Castro, ese momento en que el elegido de las palomas se permite ante la multitud el cínico chascarrillo de preguntar a su compañero de guerrilla si lo está haciendo bien marca el comienzo del poder absoluto que Fidel Castro ha detentado durante los últimos 50 años, para desgracia de la nación cubana.

Ernesto Hernández Busto
Barcelona

Fotos: El 8 de enero según José Agraz y Korda.

*Publicado en Letras Libres, enero 2009.

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11 respuestas
Comentarios

  • [...] PD: Otras glosas sobre el asunto, aquí. [...]

  • Varela Blog dice:

    Que lo cague a uno una paloma es buena suerte. No se por que el chiste en lo del cague de la paloma. Si que lo cago pero se dice que a la paloma le provocaron diarrea para eso mismo. De ahi la malda el incidente.

  • Excelente y aleccionador, caro Ernesto. El castrismo Los milagros siempre han sido más eficaces para hacer desaparecer lo que hay que aparecer lo que se quiere.

    Todavía hoy, cincuenta años después del truco de las palomas, seguimos aferrados a mitos, símbolos, presagios, destinos manifiestos, apostolados, imaginarios académicos, fábulas mesiánicas y otras hechicerías.

    Sin contar el inveterado hábito de enmendarles la plana a realidades pasadas y presentes. Al extremo de que ya sólo la biología, contrariándonos sueños y deseos, sería capaz de salvarnos –en alguna medida casual, nunca del todo– de nuestras propias puñetas mentales. A lo mejor…

    ¡FELICIDADES A TODOS!

  • elberraco dice:

    uno de los inversionistas mas afectados(al monto de millones) por el escandalo de la gran estafa de 50 billone$ de la ‘piramide de Ponzi’ de Bernard Madoff ha sido el tirano cubano y su familia, que lo uso a traves de testaferros y atraidos por la urgente necesidad de reditos altos y rapidos segun se rumora a través del Banco de Santader y la Caixa gallega

  • Santiago Martin dice:

    Coincido con Max en que se omite el hecho de que la paloma lo cago, lo cual fue bastante significativo.Yo era un niño de 4 años y recuerdo muy bien que todo el mundo lo comentaba.
    Me permito adjuntar un cuento alegorico en que Infiel se clona y………..lo vuelven a cagar una paloma, un alcatraz y un pelicano, para que no hubiera duda alguna:

    Clon de oveja negra: ¿Infiel Castrol II?
    (CUENTO DE POLÍTICA-FICCIÓN)

    Infiel Castrol, ex-mono-orca de la Isla, ante su muerte inminente, decide clonarse, para que su réplica ocupe su lugar al llegar a la edad adulta, que su hermano Adul, que ha heredado su trono y a los tronados, rebajará a 12 años para acelerar el suceso.
    Tomando un pelo de su barba, los científicos de la Impotencia Médica logran un embrión idéntico a Infiel, que implantan en el útero de Sartén González, escogida para que el niño salga bien macho y no se parezca a su tío Adul.
    Muere al fin Infiel en el año 200…, tres meses antes del nacimiento de su clon, a causa de un infarto por el relajamiento del embargo por parte de Yumalandia, después de la toma de posesión de Baraja Turrama, y grandes multitudes hacen cola, como para no perder la costumbre, en la Plaza de la Robotición para despedir a su máximo“dealer”, unos, domesticados, y los otros, para no perder la jabita con útiles de limpieza que les dan en los trabajos a los que no faltan a nada cada mes.
    Embalsaman a Infiel y lo exponen en la base del Monumento a Martir, el Apóstol que espera, mientras Adul se dedica a imitar a su segunda patria, la Chena, (¿será porque ése es también su apodo?), e impone la economía de mercado en la Isla.
    No obstante, la Disidencia Interna se rebela, y pacíficamente logra que triunfe el “Proyecto Valera”, ya por las 500 000 firmas, haciéndose una consulta popular que da al traste con el castrato y con la aduladera.
    Regresan muchos isleños del Exilio, se hacen elecciones, y sale presidente de la República por cuatro años Leniniro Rosca (¡qué paradoja la de la Historia!), con Raíl Riero como vicepresidente, y un parlamento plural donde se destacan Nimosca Peter Castillón, Zoy Veldad y Carlo Agbegto Mantener, entre muchos otros.
    Adul y Sartén, con Page, Lagartón, Rete Roca y el Coro de los Castrati en pleno, huyen y se refugian en los túneles populares que conducen al búnker secreto de Infiel, avituallado para sobrevivir a una guerra atómica, para esperar el nacimiento de Infiel II.
    Afuera, el pueblo, Leniniro, el Parlamento, Nimosca, la Fundición Isleño- Yumariana,, Zoy y Mantener, junto con el Movimiento Democasiya, ignoran completamente lo que se trama, y se dedican a construir la República, con libertad total de expresión y de prensa, y relaciones con todos los países del Mundo.
    En el refugio, Sartén, como todo un hombre, da a luz a Infiel II, que nace robusto y pesando 9 libras.
    Lazio Vitiela lo bautiza, junto a su esposada Fizna, y Adul se encarga de su educación pioneril, lejos de Miguel Barniz, para que no se obsesione con los cimarrones y otros ……rrones.
    No lo pueden mandar a la Escuela al Campo ni a la agricultura, como hubiera sido el deseo del doctor Kastrinfiel, por temor a ser descubiertos, y así pasan los doce años acordados por Adul con Infiel.
    El niño es idéntico a su “progenitor”: zoquete, envidioso, colérico y sicótico (de la cabeza y de los pies); le encanta jugar a los pistoleros en la escalinata del refugio, aunque a veces se esconde misteriosamente debajo de ésta y se tranca por dentro, lo que tiene algo preocupados a Lagartón y a Page, pero sin que osen decirle nada, por temor a ir a parar a la U.M.A.P.
    Adul decide poner en práctica el siniestro plan tramado con Infiel, y se comunica por Internet con Maruca, un viejo infiel procastrante de Mallamy, para que organice un partido opositor con los fondos millonarios que dejó Infiel en Nestliza, y éste logra reunir 10 000 firmas, entre ex-segurosos, ex-policías, ex- militantes y otros castrados, que añoran la época libretaria de Castrol, creando el Partido Unido de la Juventud Organizada (PUJO), cuyo líder es por supuesto el joven Infiel II, nombrado ahora para despistar Cristol.
    Aprovechando la libertad y la tolerancia reinante, reaparecen Page, Lagartón, Rete Roca, y el Coro de los Castrati, con Barniz Aguadito al frente ( y con el Cimarrón detrás, como siempre), en un acto de inicio de campaña, donde éste último entona “Un Infiel que vibra en la montaña”, para regocijo de los adulones y terror de la prensa libre isleña y de los observadores de los otros partidos.
    Una vez calmados los histéricos aplausos, aparece Cristol, vestido con el clásico uniforme verdeolivo, y pronuncia un discurso contra Yumalandia durante cuatro horas, sin dar muestras de que va a acabar pronto, lo cual pone a todos muy preocupados, pues el clon viene con más fuerzas que el original, y ellos ya están muy viejos para volver a soportar la misma historia.
    Del cielo descienden una paloma, un alcatraz y un pelícano, y lo cagan, para que esta vez no haya duda posible.
    Cristol se limpia, y sin inmutarse continúa con su perorata contra los yumas, pero entonces el cielo se abre , llenándose todo de una extraña luminosidad, y se oye la voz de Reinaldo Piñera Lima, que alerta al pueblo de lo que se está tramando.
    Para mayor sorpresa de todos, otra voz pide la palabra, como en las viejas asambleas comunistas, y se identifica como Nikolái Guillao, el difunto poeta real, director del Coro de la Microbrigada del Infierno, que entre grandes sollozos aconseja a Adul, a Maruca y a los Castrati abandonar su proyecto insensato, porque la vida en la Microbrigada del Infierno, a donde van a ir a parar todos ellos irremisiblemente si no se arrepienten, es insoportable: no hay transporte, se va la luz a diario, existe una libreta eterna de racionamiento, hay M.T.T y trabajo en la agricultura; picadillo de soya , chorimorci, pasta de oca y cerelac, y eso, de Pascuas a San Juan, ¡ah!, y lo más terrible, los discursos de Infiel, que desde su muerte sustituyó al Diablo, son diarios y duran 15 horas.
    Aterrados, todos abandonan el acto de inicio de campaña, y dejan solos a Adul y a Cristol, que se miran confundidos y se abrazan.
    Tío, le dice el sobrino, ni yo pudiera soportar esos discursos, así que te confesaré que soy como tú, y que ni el útero de Sartén pudo impedir lo inevitable: saldré del closet y aprenderé a bailar, pues anhelo ser bailarín de cabaret.

    Fin

  • Woland dice:

    Coincido con Alexis: un texto excelente, bróder. ¡Pero que conste que no esperamos menos de ti! Así que pondremos cara de crítico envidioso (es decir, cara de crítico), y diremos: “Bueno, un texto al nivel de lo que se puede esperar de EHB…”.

  • Max dice:

    Bueno, si la blanca paloma era una representación y un mensaje del Altísimo, ¿que representa entonces la cagada que le hizo sobre el verde uniforme?

    Bien me acuerdo de la cagada de la bendita paloma. Ese sí que fue un verdadero símbolo. que muy pocos entendieron.

    Saludos

  • Güicho dice:

    Excelente, un viaje al retoño de la idiotez nacional. (Analizar la simiente ya es cosa de genetistas.)

  • Pili dice:

    Esos usan conejos nené.

  • bustrófedon dice:

    No dejaste nada en el tintero, Ernesto. Un texto excelente. Felicidades y gracias.

  • Sin Ganas dice:

    Las palomas son una de las mejores herramientas de los magos, de los brujos, entendidos no como chamanes sino como trabajadores del espectáculo. Quizás de los más vulgares, los que engatusan a los niños.