- dic 16, 2008 • 16:16h
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De una columna de Ricardo Trotti, Director del Instituto de Prensa de la SIP, en El Universal:
Las represalias atropellan a quienes siquiera expresan sentimientos, como la bloguera Yoani Sánchez, quien al crear un movimiento de adhesiones virtuales y tratar de unir a sus colegas en una reunión física, fue intimidada por la seguridad gubernamental, recordándosele que el Estado es el que decide quién accede o no a internet.
Aunque estos jóvenes se sientan exultantes por sus denuncias, deberán tener cuidado. El gobierno podría utilizar el disfraz de oveja como en marzo del 2003 contra el movimiento de periodismo independiente. En aquel entonces, infiltró a las nuevas agencias de prensa, provocándoles una implosión mediante delatores y soplones que luego utilizó como “testigos” en juicios sumarísimos.
Todos en Cuba —disidentes como Marta Beatriz Roque, activistas como las Damas de Blanco, o periodistas independientes como Miriam Leyva, blogueros como Yoani Sánchez, cantantes como Gorki Aguila— saben que la expresión está prohibida y corren el riesgo de terminar en la cárcel.




Estoy de acuerdo. El nombre clave de la jugada que la seguridad del estado les está preparando es “Operación Jamo”.