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    Editor Jefe
  • dic 14, 200816:29h
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“Todos se vienen”, una columna de Zoe Valdés.

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9 respuestas
Comentarios

  • Mia dice:

    Zv esta cada vez peor, bastante mal que cayo a la gente ese escrito, donde como siempre los demas y los que vien en cuba son la mierda y ella es el ejemplo, la inteligencia, le valentía. Para colmo no deja de amenazar a la gente que le contesta …se quien eres, te estoy mirando, te saco un trapo…. De verdad que dejan mucho que desear sus insultos y su guaperia añosa. En fin… yo escribi: Wendy te quiero y no lo pusieron …mmmm… no importa….y ya se sabe que ” Cuidado buen oso, no seas goloso que desde aqui arriba Mashenka te mira… “

  • varadero dice:

    A mi me sorprende como esta señora se instituye como juez de los cubanos que viven fuera de Cuba, y con chusmeria y todo.

  • César Reynel Aguilera dice:

    Una anécdota. Mi vieja, joven y corredora de alto rendimiento en aquellos años, corría por las calles de La Habana con una turba de policías de Batista cayéndole atrás. Junto con ella iba su mejor amigo, Reynel, que a pesar de ser hombre no pudo mantener el paso y se fue quedando rezagado. Así entraron en una de las zonas de tolerancia de La Habana y las putas, que vieron un tipo que corría detrás de una muchacha empezaron a gritar “Déjala, abusador, déjala, hijo de puta, déjala”. La risa los hizo perder el paso, se detuvieron, y en cuanto las putas se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo los ayudaron, con gestos y silencios, a perderse de la policía. Triunfó la revolución y en el barrio donde vivíamos una antigua puta se convirtió en la Fefa del CDR, y se dedicó durante años a chivatear y hacerle la vida imposible a los vecinos. Mi vieja sacudía la cabeza y me decía “cómo han cambiado las putas”.
    Interpretar el texto de Zoé como una diatriba contra todo el que haya tenido que salir de Cuba jineteando es una tontería. El texto de Zoé va dirigido, a todas luces, contra esas personas que olvidan, amparadas en el relativismo moral y en el “todo somos iguales”, ese mínimo de ética que hasta las putas (o sobre todo las putas, si nos guiamos por la de Magdala) deben tener en este mundo.

  • Zoé, yo me alegro que Ud. me confirme de primera mano que Ud. no es cobarde ni bruta, eso tranquiliza.

    Pero lo que sí viene al caso: es un poco decepcionante que, siendo tan inteligente, suelte Ud. un escrito como ese. Aun admitiendo que hasta los genios tienen sus momentos flacos, Ud. definitivamente puede hacerlo mejor. Quizás por tener ese convencimiento encuentro algo pedestre la nota.

    En cuanto a la mencionada diferencia, pues pienso que los menesterosos son fundamentalmente apolíticos. Yo conozco aquí en el mundo exterior a cubanos de cualquier ideología, desde batistianos hasta fidelistas, desde evangelistas hasta partidarios de la supremacía blanca cubana. De todo. Pero a pesar de lo diverso, todos tienen algo en común: huyeron de Cuba buscando, en primerísimo lugar oportunidades de mejora de vida.

    Para algunos, ya mejorada la vida, con el pan en la mano, llegó entonces el verso. Si se combina la búsqueda de oportunidades de crecimiento económico con ansia de libertad y aires de democracia y eso, pues suena mejor. Resulta de ello algo así como matarse el hambre con dignidad.

    Pero, ¿tiene menos derecho a matarse esa hambre el hipócrita, el ladino, el que quiere salir pero regresar, el que no quiere perder algo por allá? ¿Qué hay de malo en el hambre indigna?

    Los que salimos por una invitación, contrato de trabajo, beca o alguna de las innumerables vías bonitas que hemos usado los cubanos para huir, ¿somos menos hipócritas que la jinetera, el artista que no se quiere venir o el funcionario que babea por la pacotilla? No lo creo. Ahí tienes a Orishas, tangenciales a más no poder. O a Kelvis Ochoa, que por poco le mete una galleta a EHB tan sólo porque se aterrorizó ante una invitación para pedir la libertad de Gorki. O a centenares de científicos, intelectuales y profesionales que, simplemente, salieron a buscar oportunidades, no a politiquear.

    ¿Por qué hay que clasificar siempre?, ¿Por qué siempre el “Yo sí, tú no”? ¿Intolerancia cubana congénita?

    Por eso digo que eso de andar señalando para todos y todos lados, blandiendo esa filosofía de “Pínchalo, coño, pínchalo!”, no es lo que yo espero en un comentario de una intelectual como tú, cuya opinión es escuchada y que, como si fuera poco, se considera (y yo también considero) brillante e inteligente.

    ¿O será que, además de todo lo anterior, tú eres una exiliada en estado puro?

  • ZV dice:

    Escriba sobre esa diferencia, Iskán el cubano. El que pide firmas sé quién es, perfectamente, quiere ganar dinero sin trabajar. Ah, y no soy cobarde, creo que está probado. Soy inteligente, es más, brillante.

  • Después de leer este alarido de Zoé Valdez lo primero que me viene la mente es:

    ¿Y qué diferencia a esa gente que critica y desprecia de la otra, la que se vino antes y que aun está tratando de trepar, publicar, luchar, tratando de recaudar una manutención o de singarse a un rico, mecenas o maceta, who cares?

    Vaya, que como dice un comentario al post del dedo, “El dedo, siempre el dedo…”

    Señalando lo ajeno, agrego yo.

  • Varela, ya el Calderilla o alg parecido dejo nota en mi blog. Pero, por todo lo que dice Cesar, punto por punto, lo rechace y no publique.

  • Varela Blog dice:

    No esta comico pero esta buenisimo. Ya en mi blog entro alguien que dice esta contra ese escrito y quiere enjuciar a la escritora y esta reuniendo firmas o algo asi. Pide ayuda. Se hace llamar Calderilla creo. Le hace propaganda despues de todo porque inmediatamente entre a leerlo y un amigo me llamo para comentarlo. Y de ahi para alla…

  • César Reynel Aguilera dice:

    Es verdad que existen, y es verdad que son así. Dan la impresión de ser muchos más de los que reamente son, porque están hechos de ruido y eso les garantiza el apoyo irrestricto de la segunda ley de la termodinámica. Son cuatro verracos armando bulla que logran, a corto plazo, confundir a los oídos no entrenados, pero a la larga caerán.
    Mientras tanto, a pesar de lo mucho que molestan, no podemos dejar de verlos como lo que realmente son: Una prueba fehaciente de que las arcas —ideológicas, artísticas, e intelectuales— del castrismo están vacías. De aquella riqueza, de los primeros años de la revuelta, el castrismo ha pasado a la dependencia de unos lumpen barnizados con Scrabble. Y digo dependencia porque esos delincuentes no se atreven, ni se atreverán nunca, a defender públicamente a los hermanos Castros. Lo único que están dispuestos a hacer en defensa de sus amos es crear confusiones, correr chismes, robar ideas y denigrar desde el anonimato a los que se atreven a escribir en contra de la tiranía, mientras aúpan a los que se prestan a seguir el dictado de: “de eso no se habla”.
    Por suerte, el caldo de cultivo en el que pululan estos personajes de “Tibor y su pandilla” está hecho con ingredientes transitorios:
    1. Un día, a la intelectualidad española no le quedará más remedio que reconocer al castrismo como una monstruosidad.
    2. Un día, las opiniones políticas (y las alianzas personales) de los escritores del boom dejarán de ser importantes para la sobrevivencia de las editoriales y las agencias literarias españolas.
    3. Un día, muertos ya los gigantes del boom, pasarán al olvido los vargasllocitos, las garciamarquitas o, en ausencia de una calidad mínima, las “lagartijitas profanas” que le recordaron al Gabo su viejo amor por el “cocodrilo sagrado”.
    4. Un día, los que sueñan con vender libros escolares en Cuba despertarán al conocimiento de una editorial llamada Lectorum.
    5. Un día, los cubanos de adentro y de afuera, cuando terminen de reparar sus casa, zurcir sus ropas, y reponer sus estómagos, empezarán a comprar libros como siempre lo hicieron, y La Habana y Miami se convertirán en grandes mercados de literatura cubana.
    6. Un día, buena parte de la literatura cubana será bilingüe.
    Mientras tanto, Zoé, esperar y reír.