- dic 07, 2008 • 16:17h
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Circula por Internet una excelente crónica —firmada con el pseudónimo “Fefé López Fumero”— del último Festival de Ballet de La Habana. Evidentemente, está escrita por alguien que sabe de lo que habla. Me limito a reproducirla aquí, in extenso:
21 Festival de Ballet de la Habana: la otra crónica
Day after day (Adagio con partenaire innombrable)
Visito la óptica municipal donde tramito mis gafas anuales. La odisea mínima y cotidiana ha comenzado pronto: el patio sin jardín de aquella mansión venida a menos ya no ofrece bancos para la espera, sino ladrillos y esqueletos de sillas metálicas donde pasar la primera prueba. De cinco en cinco se accede al nivel superior donde el surrealismo campea: la puerta de acceso ha perdido el mecanismo automático para el cierre y se sostiene abierta gracias a un extintor de incendios que la presiona; el aire acondicionado está ausente como resultante de la falta de hermetismo en el local, y una vitrina donde se exponen las armaduras en oferta, pone a prueba el ingenio de una niña literalmente cargada por el abuelo para escoger el modelo que desea. La pequeña se expresa libremente: algo está mal o todos están locos cuando las armaduras de los hombres se exponen en el nivel inferior de la vitrina, y las de los niños en el tope de su altura. Le faltará por ver muchas cosas antes de devenir líder, neurótico incurable o luchadora por una visa…
Un joven de preciosos ojos azules, reciclado desde un film cubano de (ciencia) ficción, pregunta al administrador si habrá armaduras para él pues le han asegurado que posee una distancia pupilar atípica. Otra señora de-vuelta de todas las cosas, y fundamentalmente de Miami, asegura que hace 20 años no consigue la graduación para sus bifocales en Cuba, razón de sobra para que sus familiares/proveedores en el más allá deseen la llegada de su absoluta ceguera o apresuren con ruegos el momento en que parta hacia el otro (el que no se disfruta) mas acá…
La mala suerte no parece aguardarme esta vez porque me han citado para que en dos semanas recoja mis lentes. De manera que cualquier disparate o gratuidad de opinión, puede la benevolencia ajena atribuirla a mi afectada visión de todas las cosas, en espera de que transcurran esas ansiadas dos semanas…
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Una vecina discute con el administrador del mercado. Se ha mudado recientemente y reclama su ínfima cuota de pescado; con relativa paciencia el empleado le explica las disposiciones en relación con la dichosa fecha denominada dato. Ella no comprende, se altera y el hombre le pregunta con ironía: ¿qué tiempo le toma llegar al Vedado en una guagua? Dos horas, más o menos, responde la reclamante. El hombre sentencia sabiamente: pues sepa usted que este establecimiento y sus normas están en el mismo lugar donde trasladarse de Santos Suárez al Vedado le roba dos horas de vida.
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En cualquier centro de trabajo, la especialista en capacitación ha ido a una reunión estéril en la Habana Vieja. Cuando termina, llama al oficial de guardia para que le envíen un chofer. Le dicen que no hay carro ni gasolina, y que su jefe la autoriza a tomarse el resto del día. Ella insiste: tiene que virar porque ha dejado la computadora encendida… No hay urgencia alguna de trabajo, el operativo de guardia tiene llave de su oficina y cualquier empleado puede apagar el equipo, pero ella reclama su derecho a que la regresen y así se hace. Retorna cuando la jornada laboral esta a punto de concluir, pero ha cumplido con la mesiánica misión de ahorrarle energía a la entidad…
Hechos dignos de plasmarse en ese informe a los trabajadores en las asambleas de servicios, donde las circunstancias y las ineficiencias sirven de atenuantes justificativas para explicar el bajo cumplimiento del plan mensual de ingresos. Claro que en estos lugares no se trata de arte, ni de espíritu… O tal vez sí, pero las esencias han estado relegadas durante largo tiempo y casi nadie reconoce el pésimo efecto de tantos ultrajes.
El ballet, por ejemplo, es, debe y tiene que ser otra cosa, y los críticos no pueden convertirse en administradores o líderes sindicales que traten de justificar lo injustificable. La crítica de arte, al menos como la concibo e interpreto, explica la percepción profesional, conceptual y estética de un hecho artístico, y punto. O todo lo demás, menos convertirse en una cuartilla repleta de gratuitas alabanzas.
El trío de siempre (puntas idas…)
• Estrellas en la coda (Toni Piñera, en Granma)
• Expresiones de arte supremo (Ada Oramas, en Tribuna de La Habana)
• El lujo es nuestro (José Luis Estrada, en Juventud Rebelde)
Así rezaban los titulares conclusivos de tres órganos de prensa, cuando se corrió el permanente, no imaginado y derruido telón de nuestro más reciente festival de ballet. Nada extraordinario si se tratara de jerarquizaciones personales expresadas mediante el prisma de un gratuito y envidiable optimismo, sin apelación alguna al análisis objetivo de un hecho incuestionable: puede haber 21 festivales más, pero cualquier observador distanciado sabe que no es la permanencia de estos eventos el verdadero logro, sino la calidad creciente que debe caracterizar cada entrega.
El problema estriba en que no se trata de la opinión de tres espectadores interrogados al azar, a la salida de cualquier teatro, sino de tres personas con identidad profesional en el mundo del periodismo y de los medios en general. Vayamos por nombres, que acá no se trata de Shakespeare y la relativa trascendencia de los significados:
- Toni se ha convertido en un experto de los artilugios sociales, que no en ejercer o mostrar los adecuados y necesarios artificios de la escritura. Desde momentos muy tempranos aprendió las reglas de oro de la crítica (admisible) sobre el Ballet Nacional de Cuba: culpar amablemente al cuerpo de baile de las deficiencias de sus puestas en escena, no alabar excesivamente a figuras complejas o conflictivas (¿quién no recuerda sus áridas reseñas sobre el reinado escénico de Rosario Suárez?), y respetar todo el tiempo las periódicas supremacías de los nombres y, por supuesto, la de los poderes eternos…
- Ada presume de ser nuestra advenediza decana en la crítica de ballet. Nada le reprocho porque todo lo escribe, y no precisamente bien, con dos y hasta con tres seudónimos. Mientras que un periódico de tanto prestigio como The New York Times sustituye a su crítico-estrella sobre temas de cine porque se dedicará a atender la lista de los mejores libros, Ada practica el improbable ejercicio periodístico del todo terreno y, a no dudar, lo hace con excesiva pasión: igual pide el cadalso para una obra de teatro (El frigidaire) que considera incompatible con las circunstancias sociales de turno, que decreta el mejor momento para nuestros bailarines y bailarinas sin recordar que existió un pasado con muchos testigos, y un arco lógico de ascenso, permanencia y caída, agudizado cuando críticos de su estirpe no llaman la atención sobre mediocridades y peligros… Comentan que dormita en las funciones, sean diurnas o nocturnas, y capta al vuelo los comentarios de sus compañeros de lunetario, pero eso no puedo asegurarlo. Casi nunca pude sentarme en primera fila, privilegio nada recomendable cuando de ballet se trata…
- De José Luis he leído poco, pero viene con excesivo ímpetu. Desde mi anonimato le perdí confianza cuando tuvo el privilegio de entrevistar a Alicia Alonso y fue incapaz de replicarle imprecisiones y deslices, al asegurar la PBA que las bailarinas de ahora asumieron prematuramente los grandes ballets del exiguo repertorio internacional, porque estaban mejor preparadas que sus precedentes. Habría que delimitar los tiempos y las épocas, porque donde hubo reales Joyas y Gracias desgraciadas, no creo que alguna de las que hoy en día cubren y acaparan la nómina danzaria sería capaz de adquirir otro rango que el de solista de lujo.
Pero en el comienzo de todas las modas y modos críticos, suele haber participantes excepcionales cuyas controvertidas opiniones perfeccionan una maquinaria de permisividad y tolerancia nada beneficiosa para el desarrollo de la manifestación de arte de que se trate, ballet en este caso. Ese personaje, una suerte de Neo-Cuarto Poder o de PR (eminencia) Gris, lleva nombre de Rufo Caballero. Culto, prestigioso ensayista de artes plásticas y hasta de cine, barroco hasta límites insoportables, casi siempre exhaustivamente analítico, algo descentrado cuando de verter opiniones emocionales se trata, en una edición no lejana de Juventud Rebelde decretó, por ordenanza personal, el divismo de la mejor baraja con que cuenta el Ballet Nacional de Cuba para sus juegos de hechicería en los días que transcurren: Viengsay Valdés. A partir de él, todo lo que se escriba debe admitirse como expresión de un dañino autoritarismo (o complacencia endógena) en el ejercicio de la crítica cubana sobre ballet, desvirtuando perjudicialmente las reales y potenciales evidencias del principal implicado: la compañía danzaria sobre elogiada…
Las típicas posturas triunfalistas y tolerantes de nuestros críticos y ensayistas sobre arte, me llevan a considerar nefastas consecuencias futuras en otros terrenos. No parece estar lejos el día en que se convoque a un festival de teatro norteamericano moderno, y nuestros especialistas declaren apasionadamente que es acá donde mejor se comprende e interpreta la tríada dorada Williams-Miller-Albee… Pero esto es pura especulación, la realidad continúa.
Tema y Varaciones (con toda la membresía)
No hay derecho a cuestionar ni tampoco para seguir insistiendo en la trascendental obra fundacional del trío Alonso: Fernando, Alicia y Alberto. Por razones de adquirida profesionalidad o de pura autenticidad, como el ilustre apellido, todos contribuyeron al surgimiento de un arte bien caro en cualquier nación y de doble riesgo en el marco de una economía de subsistencia y subdesarrollo. Sitio del Arte, tribuna étnico-televisiva para el auto elogio de los convocados, quienes creen o piensan en indiscutible dominio del yo reiterado, testimonió la desmesurada pasión (al borde de las lágrimas) de un especialista en danza tratando de redefinir lo que nadie cuestiona: que el punto de partida estuvo en las tres Aes, olvidando apuntar sin embargo que el desarrollo y la reproducción del arte se moldea con todo el alfabeto restante.
A diferencia de nuestro especialista, no deseo viajar 60 años en el tiempo, y mucho menos en reverso. La realidad es 2008, entre los días que cerraron octubre y los que abrieron un utópico dulce noviembre que no parece ya serlo.
La TV trasmitió la gala inaugural del Festival 21, y lo primero que me golpeó (además del ancestral despiste de la locutora de turno y de la profusión de ridículos adjetivos del historiador de mérito…) es aquellos gritos de recibimiento para muchachas sin formas ni presencias de primeras bailarinas. Pero el mal no radica ahí, lo que describo es frívolo y hasta resentido si tengo en cuenta que mi tiempo ha pasado, que junto con mis mejores amigos se han largado mis primeras bailarinas, o si trato de solventar y matizar el triste recuerdo de tantos afectos evaporados por todas las vías posibles: exilio, suicidio, SIDA, muerte absurda en edades tempranas…
Poco debiera interesarme entonces el estado actual de una compañía que amé, disfruté y necesité, pero en nombre de mi generación perdida, fueran bailarines/estrellas del escenario o danzarines improvisados de la Calle San Rafael cuando todavía era un boulevard estampado en granito y filetes dorados, es que me atrevo a ejercer la oposición a criterios de astutos propósitos, casi masificados, adocenados, dóciles y de consenso oficial.
Solo (con mis recuerdos y con las evidencias)
¿Qué pudieron ver nuestros omnipresentes críticos de ballet (y no escribieron) en la propia función inaugural y en sucesivas presentaciones?
1-El material fílmico que pretendía resumir los 60 años del ballet cubano, ignoró la presencia de toda una generación (Amparo Brito, Ofelia González, Rosario Suárez, Caridad Martínez, Mirta García…) que fue sostén de casi 30 años de labor escénica.
2-El ballet Tema y Variaciones, concebido para Alicia Alonso por George Balanchine, fue literalmente repartido entre tres bailarinas con la resultante multiplicada o tripartita (y no dividida) de muchas de las deficiencias estilísticas que hoy arrastra la compañía. La aparente modalidad del colectivismo coreográfico fue luego aplicada a la única representación del ballet Giselle, con resultados que desconozco pero que son fáciles de presumir dado el precedente ensayado hace unos cuantos años con bailarinas más probadas.
3-En Tema y variaciones (nuevamente), ballet de sutiles complicaciones técnico-estilísticas, las muchachas seleccionadas ecuacionaron términos tan dispares como divertimento y elegante pieza neoclásica, esbozando o explayando eternas y molestas sonrisas para nada asociadas con el género de la obra. Para ellas, si no se les asesora, un rostro sombrío, sobrio o sufrido vale únicamente para los llamados ballets de una noche, donde se padezca por amor o se muera al final de la representación. Pero la seudo vitalidad no se limitaba a los rostros, sino que se extendía a la dinámica (de cuerda) de sus movimientos. La resultante es una exhibición de bailarinas con medidas y desenvolvimiento de maniquíes, a los que se les coloca y quita alternativamente el traje sin que nunca haya pertenecido a sus cuerpos, y cuyos brazos y piernas involucran el espacio circundante sin especificarlo o personalizarlo.
4-Todo esto me hizo recordar que la marca de estos festivales la establecían los nombres de primeras y primeros bailarines internacionales que hacían los clásicos o los llamados ballets de una noche, en su versión cubana o con ligeros ajustes de la propia, con la compañía nacional como eficaz soporte. Lo que pude apreciar esta vez era más parecido a un festival nacional de ballet con escasas figuras invitadas, antes que un auténtico festival internacional de ballet.
5-Dos nombres hispánicos presentes y que convocan al respeto, no viven precisamente sus mejores momentos por una mera cuestión del tiempo que ya pasó, como apuntaría el novelista Abilio Estévez. A esto agréguese que un festival no es la Huella de España, sino un evento de propósitos multinacionales. Es cierto que implicación de nacionalidades hubo, pero nombres de fuerza no.
6-La versión renovada, al menos en lo referente a diseño escénico y de vestuario, de La Bella Durmiente, sólo merece respeto si se juzga a partir de dificultades económicas cuyos lógicos resultados no pueden traducirse en derroche ni elegancia. Pero la ausencia de buen gusto nace de otras causas e ir de perdona vidas y tolerantes a nada útil conduce, pues en boca de mi octogenaria madre casi socia-fundadora de Pro Arte, la nueva Bella… era lo más parecido a un acto de graduación de la antigua Escuela Normal de Maestros, en tiempos de la Doctora Dulce María Escalona. Obviando el horrendo bosque de un II acto clásicamente aburrido, las figuras se atropellan en ese elevado y peligroso nivel (casi un andamio) de los actos I y III, del que deben descender por empinadas escaleras más afines al diseño del movimiento de micro brigadas que a un palacio de remotas y fantásticas épocas. Coreográfica, técnica y estilísticamente, protagónicos y secundarios marcan los pasos y los vicios como garantía de que recibirán el aplauso más por el desafío que por los auténticos logros.
7-En esta versión, de paso, pude ver a Viengsay Valdés luciendo un rostro sin transfiguración posible y casi heredado del que ensayó para su fragmento de Tema y variaciones. Los escalones de La Bella…, seamos condescendientes, no hay quien los transite con la ingenua luminosidad que el personaje requiere; y nada menos que debe bajarlos para hacer el Gran Adagio de la Rosa… Reconozcámosle, entonces, aquella sonrisa congelada de terror que supo hacer pasar por alegría de vivir aprendida en cualquier manual de dramaturgia elemental. Se trata de una notable bailarina (mejor, de una magistral hacedora de pasos) y despliega lo que su tiempo físico le permite: múltiples giros, seguros fouettes, interminables equilibrios y virtuosas elevaciones, pero nuestros benévolos críticos la dañan cuando pretenden redescubrir en ella todas las virtudes (y casi ninguno de los defectos) de la Escuela cubana de ballet.
Al margen: algún artista de la plástica parece sospechosamente sumado a la moda Valdés, y he visto un promocional televisivo sobre una exposición (Vi.Va) en la que su rostro aparece literalmente sobre impuesto a famosas edificaciones de La Habana…
Coda o final (si burlado o ignorado, al menos auténtico…)
Con un poco de entusiasta pesimismo podría llegar al decálogo deficitario, pero sería interpretado como calamitoso y ese no es mi propósito. Sobran los condescendientes- adaptados que luego te echarán en cara que eres demasiado pesimista o que no has logrado superar el pasado (un pasado que, para auto justificarse, manejan parcial y convenientemente.)
Sólo pretendo que nuestros críticos analicen con mesura, no mi escrito sino lo que ven, que escriban lo que más se acerque a la objetividad del hecho balletístico o artístico (sin renunciar a la dosis emocional que toda reflexión crítica debe poseer), y que no comprometan sus conceptos apreciativos ni sus estilos de escritura con propósitos extra artísticos.
Un excelente escritor cubano confesaba no asistir a las representaciones teatrales cubanas por su habitual disgusto hacia los cementerios. Yo agradezco la quietud del lugar metafóricamente utilizado, porque suelo caminar por sus avenidas y estrechos senderos con la certeza de quien cancela o matiza el sufrimiento vivido por los que allí reposan. Recuerdo una obra de Tennesse Williams, Orfeo desciende, y aquel personaje capaz de traducir en una sola palabra el mensaje sugerido desde el camposanto: Vive…
No considero que sean los cementerios el problema, sino la adoración excesiva o críptica de sus tumbas, inertes estatuas o lujosos mausoleos de celebración hacia la muerte. Flores para los muertos no, en todo caso para los que vivieron y mucho mejor para quienes todavía pueden ser salvados.
Prefiero creer en una iconografía costumbrista que celebre la vida ya vivida, ya ida, o al menos su recuerdo como garantía de permanencia. Así debiera proponerse ser la prensa escrita sobre arte: justa mezcla de pasado y presente como providencial garantía de futuro, pues en su estado actual bien merece aquel histórico o fabulado desdén de Napoleón III hacia los periódicos franceses. Decía no abrirlos porque publicaban lo que ya sabía o deseaba leer…
Fefé López Fumero
PS- He recogido mis lentes. De lejos están mejor, de cerca nada veo…






Primero: PENULTIMOS DIAS ya preciso con la claridad su criterio encabezando el artículo con la frase “Circula por Internet una excelente crónica…”
Segundo: Hay derecho a no considerar la crónica excelente pero es inaceptable acudir a las descalificaciones personales para desvirtuar el debate.
Tercero: Está es una crítica aguda que incluye algunas de las injusticias históricas de la dirección del Ballet Nacional de Cuba y la crítica caricaturesca de la Habana. Allí pueden controlar sus panfletos, no Intenet, por eso la prohiben para la mayoría.
Cuarto: Los que vivimos fuera de Cuba respetamos las opiniones que se den con libertad, vengan de quien vengan, porque sabemos que esa es la esencia de la libertad.
Quinto: Alguna vez alguien escribirá la verdadera historia del ballet en Cuba y pondrá a muchos grandes artistas en su lugar y a aduladores y otros expertos en artilugios en el suyo.
Sexto: Es raro que la última entrada de “Mario” aparezca con el encabezado de TobiBarea. La peña no es tonta “exiliado” se te ve el plumero… así se dice por lo menos en Madrid.
DE MARIO :
Lo que si es increible, es que existan personas como Fefe Lopez Fumero y Tobi Barea Liz, el primero con infulas de ecritor, vanidoso decadente y patetico,el segundo con una vulgaridad sin limites y ni la mas elemental educacion lleno de una chusmeria digna del mas terrible solar Habanero,y encima de eso que personas que vivimos en el exilio por desgracia,se presten para ayudarlos, y que sean publicadas semenjantes tonterias que no tienen ningun valor ni humano ni literario,esto es una pena que suceda y como cubano me llena de verguenza de que existan personas como ellos sin valores ni sentido del respeto, ni siquiera a si mismos,es obvio que se conocen y parece que son hasta vecinos en mi tan querida Habana donde no me permiten vivir,en vez de estar unidos se dedican a criticarse y atacarse y ventilar problemas personales sin la mas minima cordura,no creo que « PENULTIMOS DIAS »deba permitir algo semejante,particularmente estoy muy desencantado de que suceda algo asi, una disputa tan sin sentido,que nos aporta eso a nosotros los que vivimos lejos de nuestra tan querida patria?,la locura esta en los de alla, eso es comprensible, pero que viaje hacia aqui eso si es inadmisible,por favor tratemos dia a dia de ser mejores personas,y no tener tanto odio y rencor en nuestros corazones.
Qué bueno que te despides tío. Basta ya de insultos y descalificación personal, cuando se está hablando de arte. No ensucies más esta página con tus rencores personales. Deja a FEFE que siga escribiendo, porque te guste o no talento tiene.
Bueno FEFE me despido de todo esto, tengo otras cosas que hacer,no volveras a tener noticias mias, gracias por los consejos,pero se que te seguiras cocinando envuelto en tu soberbia y en tu propia hiel,no creo en tu simpleza ni tu sencilles eso es una pose,para justificar tu cobardia y tu enorme arrogancia,pero a fin de cuenta a cada cual lo que le toca,si tu vecino te dejo de saludar bien merecido te lo tienes,no lo volvera a hacer nunca mas,engana a otros con esa vervorrea para que te sigan mandando paqueticos de caridad de MIami,eso es lo que te mereces por retorcido y mala persona,quedate en la sombra donde siempre has estado y de donde jamas saldras,tu vecino con astucia ocupa el lugar que tu deseas,y tiene reconocimiento publico,hablas mal hasta de tus propios amigos por supuesto los que viven en Cuba y nada te pueden dar, los de alla como se dice no te conviene por el momento,pero si los que te estiman supieran como te expresas de ellos cuando no estan presentes, te aseguro se quedarian asombrados;no sirves jamas serviste, en ti todo fue mentira y sigue siendo asi, eres gris y moriras gris, tu mayor cualidad fue la envidia vestida de desinteres,adula a los que te humillan con su limosna del extrajero,quizas eso te hace feliz,esto te vendra bien te tendran mas consideracion a la hora de los envios caritativos,tanto adoraste el cine de los E.U y siempre fuiste un personaje cursi y ridiculo, salido de un melodrama Argentino,nunca has sido sinonimo de Meril streep,que es lo que has creido en tu obseccion americana, tu comportamiento fue y es el de Liberta Lamarque,no te engannes mas, siempre hiciste algo asi como” la mujer sin lagrimas” o” frente al pecado de ayer.” ADIOS, TOBI PS:te regalo los errores ortograficos y mi pesima redaccion como final, para que te entretengas un poco,nunca quise escribir no esta dentro de mis intereses,solo me motivo a ello tu maldad y opurtunismo.
To Tobi…
Algunos amigos me han remitido tus consideraciones sobre mi crónica (íntima y personal) en relación con el 21 Festival de Ballet de La Habana. Al respecto necesito aclararte lo siguiente, con el ánimo de polemizar sanamente:
El texto, que concebí en circunstancias de urgencia, fue redactado con rapidez, sentido del divertimento reflexivo y para consumo de los amigos. Ante un desastre tan evidente como la puesta en escena de La Bella Durmiente, no se requiere una dote excesiva de neuronas reactivas o el concurso del intelecto. Leyéndote en el blog, me doy cuenta de la persistencia de lamentables carencias neuronales entre los seguidores de la obra del BNC. ¿Vetusto yo?
Nunca estuvo en mi base conceptual (ni siquiera en la sentimental…) hacerle un homenaje excepcional y personalizado a la bailarina Rosario Suárez, de quien guardo los mejores recuerdos y a quien no me atrevo a calificar como la más grande desde un punto de vista absolutista, oficial o parametrado técnicamente, sino desde mi percepción muy específica, entrenada y placenteramente justificada. Pretendí llamar la atención sobre el penoso estado de la crítica de ballet en Cuba; ellos, nuestros cronistas de turno, sí absolutizan en aras de mantener las buenas relaciones con el BNC, no buscarse problemas y obtener sabe Dios qué tipo de prebendas. Más importante y radical que tu reacción ha sido la de uno de los críticos citados, amigo y vecino que prácticamente me ha retirado el saludo.
Los cubanos poseemos poca cultura del debate: él está muy bien situado, yo no tengo un nombre público y a partir de estas premisas es conveniente pensar que escribo desde el resentimiento o la amargura. Esto no me quita el sueño, todo hay que aceptarlo, porque cada persona es la sumatoria irresoluble de éxitos y fracasos, y la balanza de auto reconocimiento no suele equilibrarse en la medida que transcurre el tiempo de nuestras vidas.
Los críticos tienen voz oficial, pero incluso los balletómanos de turno debieran percibir que las muchachas de ahora hacen pasos magistralmente, con la fuerza física que sus años soportan, antes que ser capaces de tejer una leyenda sobre ballet con algo de artisticidad. Si las trataran o aplaudieran con justeza las ayudarían, porque en mis tiempos de platea lorquiana (desconozco cuáles son los tuyos) cualquier solista de lujo del BNC poseía una integridad y diapasón artísticos incuestionablemente superiores.
Me atacas en el orden personal, hablas de frustraciones sexuales y aplicas unas cuantas irreverencias más. Pareces conocerme pero no lo suficiente: si te cuento con lujo de detalles la forma en que estoy dando tratamiento a mis insuficiencias sexuales, tal vez comprenderías mejor a los seres humanos, lo que te serviría de mucho para apreciar ese pésimo simulacro de vida (como lo es toda manifestación de arte) que es el ballet.
Me siento feliz de haber escrito aquella crónica desde la lejanía de la platea del García Lorca. Con lo que veo en TV me basta; el escrito fue girado a unos pocos amigos y en especial a una persona de la cultura (específicamente las letras…) de mi país, y desconozco quién lo envió a ese blog que tampoco conocía. Me precio de vincularlo todo con el estado de las circunstancias sociales y de otro tipo, porque la decadencia que padece el ballet cubano mucho tiene que ver con situaciones de más trascendencia que a todos nos afectan.
No escribes nada bien. Cuida la redacción y la ortografía. Tenía un amigo que conocía mucho de este tema y hasta bailaba ballet clandestinamente en la época de oro. Los pasos los identificaba al dedillo, pero no las esencias. Nunca llegó a algo en la esfera del (re) conocimiento público-cultural, ni pudo obtener una plaza que no fuera la de hablar ocurrentemente sobre chismes de ballet en círculos muy cerrados, entre otras cosas porque al referirse al coreógrafo danés August Bournonville decía Buganvilla, como si se tratara del bejuco. Estos deslices no se respetan, porque casi nadie es Ava Gardner, la actriz, a quien los ejecutivos de los grandes estudios aplicaron aquello de: sé bella y cállate. ¿Eres tú lo suficientemente bello o un hombre de éxito sexual como para sugerirte el silencio?
Tus recursos comparativos son pésimos: lo de las múltiples medallas de Amparo y la madurez de Ofelia eran (y parece que siguen siendo) lugares comunes en la platea del GL. En Amparo aprecié la vanidad artística, todo un valor si en nuestros medios no se le hiciera una guerra desmedida y descentrada al concepto de frivolidad estética. Y ratifico que la admiré porque imagino que le era muy difícil verse tan perfecta frente a un espejo y lograr algo, mucho más.
Lo de Ofelia fue harina de otro costal. Sus fanáticos hablaban de interpretación, entrega artística sin par y otras mariconadas al uso, cuando lo más valorable de su presencia escénica era el esfuerzo y la tenacidad de cada entrega. Su Cisne Negro era casi perfecto, porque controlaba los excesos faciales que solía padecer. Con apretar ligeramente el labio inferior lograba una expresividad magistral… Pero en Giselle fue tan lejos que hasta gritó: ¡Mamá!, en el clímax de la locura, y, de las Tres Gracias, fue la menos apreciada en su versión del mítico personaje. Un cuerpo bien difícil por encima del cual fue capaz de crear sugerentes imágenes.
Obviamente no entendiste a qué me refería al escribir sobre bailarinas sin formas de primeras figuras. No es la estatura física el problema, sino la ausencia de altitud espiritual.
- De muy mal gusto ha sido que interpretaras mi crónica como análisis competitivo o comparativo entre bailarinas y etapas de la compañía. No entendiste nada y hablas como la mayoría de los espectadores que conocí en aquel lugar. Me da mucha pena que hayas sido destinatario no deseado de mi texto, porque lo concebí para hallarle matices a mis recuerdos en un momento difícil y porque, evidentemente, respeto a Rosario, Amparo y Ofelia mucho más que tú.
Si tu tiempo es el de Viengsay o el de Annete, o el de Yolanda Correa a quien cualquier empresario lo primero que haría es cambiarle ese nombre de jefa de personal o administrativa, lo lamento extraordinariamente. Incluso para descubrir los valores de Viengsay, que los tiene, es imprescindible reconocer la huella insuperable de sus antecesoras. Lo siento, así es la vida y el arte en todas partes. Las que vengan para el cine norteamericano, por ejemplo, siempre habrán de reconocer que Meryl Streep les puso el listón insalvablemente elevado….
FeFé.
PS- El problema no es ser barroco a lo Rufo Caballero; el barroquismo es su manera de ser honesto. Lo terrible es la ceguera auto inducida o forzar un don que no se tiene. Lo siento querido, pero esto lo he redactado en apenas quince minutos…
Dedícate a ofertar clases de ballet, como sugieres, aunque para los gays cubanos del siglo XXI el mejor referente a imitar es el decadentismo de la balada fogosa y hembrista, antes que los 32 fouettés de Cisne Negro.
No está Rosario, nunca más…
Mi intencion no es lastimar a las tres gracias,no seria justo con el buen ballet que les vi,pero el
senor FEFE muy injustamente si ataco crudamente a las actuales estrellas sin siquiera conocerlas,por ejemplo Anette Delgado es maravillosa en su GISELLE, la Valdez hace un gran DON QUIJOTE, etc. No quiero hablar de la miseria del ballet como compania y otros problemas que sabemos que existen en el ballet cubano, pero decir que las actuales estrellas que han bailado en grandes lugares del mundo y han sido reconocidas en Paris Roma, Madrid etc y en buenos escenarios, de hecho tengo las pruebas y podria donarlas para penultimos dias con mucho gusto,LOPEZ FUMERO comenta que son espantosas y les ataca por no dejar de hablar hasta la estatura, cuando las que el halaga tambien fueron bailarinas pequenas y no por eso dejaron de ser buenas y grandes, es donde realmente considero que comienza la falta de respeto que ET reclama y puedo entenderlo, pero fue a estas alturas que FEFE las comparo sin siquiera acudir al teatro, como dice con mucho desden porque las actuales no valen la pena y solo hacen pasos tecnicos sin ser artistas, fue muy desagradable leer como atacaba tan crudamente a las jovenes sin siquiera conocerlas . Eso me trajo al recuerdo de como los adoradores de las cuatro joyas destrozaban a las tres gracias(CHARIN AMPARO Y OFELIA)sin razon y por quedarse anclado en el pasado, diciendo inclusive que no tenian fisico de primeras bailarinas que eran solamente maquinas de hacer pasos y ahora aparece FEFE y hace lo mismo, para justificar su resentimiento politico que nada tiene que ver con el arte ni con el ballet. NO ES ADMISIBLE esta actitud,las joyas fueron maravillosas las gracias fueron esplendidas,y las actuales igual.Con sus aciertos y sus errores, sus grandes y malas funciones como las antiguas, y lo se porque si acudo al teatro, inmodestamente reconozco que se mucho de ballet arte que he amado y amo mucho,nada que respeto para respetar,en eso estoy de acuerdo,DIGANLE A FEFE.
Solo para solicitar respeto para las tres grandes artististas de ballet que son Charin, Ofelia y Amparo. Ellas siempre mantuvieron ese respeto entre si y no merecen y menos a estas alturas absurdas comparaciones.
Gracias por la clase de ortografia querido,elpedruzco como te haces llamar,pero porque no escriben con su nombre en un acto de valentia y dejan de esconderse como los cobardes llamandose fefe o piedra grande yo si me llamo Tobi y dije lo que sentia sin usar mascaras,no es cierto que Rosario Suarez sea la historia del ballet cubano eso es fanatismo y desconocimiento del ballet, por ejemplo de su generacion la bailarina mas destacada internacionalmente fue Amparo Brito que gano premios los cuales la Suarez no pudo ni acercarse y Ofelia Gonzalez fue la mas inteligente y madura y tambien la mas artista;pero reconoSco que tuvo un gran publico que la siguio y le ha sido fiel hasta en un lugar tan desagradable como Miami me imagino Piedra Grande que alli vives se te nota espero tu proxima clase ortografica te la cambio por una de ballet.
Tu si que eres vetusta TOBI. No es necesario atacar personalmente a Fefe. Nos interesa su artículo a todo los cubanos porque esta escrito con libertad desde donde no se ejerce. Por cierto Rosario Suárez es la historia de nuestro ballet y reconoZco no se escribe con s.
Lastima que personas que no acudan al teatro se expresen asi,solo con el proposito de que Rosario Suarez sea recordada,seria innumerable los defectos de las antiguas bailarina, las cuales reconosco tuvieron sus meritos pero tambien sus problemas,las actuales no tienen nada que envidiarle a aquellas ni estilisticamente ni tecnicamente, FEFE como se hace llamar, con su actitud vetusta, esta lleno de resentimiento que mas que artistico parece fustracion sexual, y lo canalisa con una dosis enorme de hiel se nota claramente que no conoce mucho de ballet y su comentario es mas barroco que la escritura de Caballero(QUE ES MUCHO DECIR) que tanto critica,para hacerlo aun peor y mucho mas rebuscado, para que casi nadie lo comprenda, quizas debia esforzarse mas en estar actualizado y no parecer un personaje salido del film LOS SOBREVIVIENTES TOBI
Brillante como siempre fefé. Ojala tuvieras acceso a youtube para que vieras como permanece en la memoria de los cubanos el reinado escénico de Rosario Suárez.
Excelente.
Muy buena cronica. Quien crees que la escribio?