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La Revolución y los Tres Reyes Magos

  • Nov 26, 200812:10h
  • 5 comentarios

mural

El gigantesco mural muestra un belén revolucionario al que llegan los tres primeros comandantes (Fidel, el Che y Almeida en el obligatorio rol de Baltazar) con sus respectivos dones: la Industrialización, la Reforma Agraria y la Alfabetización.

Al fondo, las montañas, y sobre el Nacimiento la figura de un Martí gigante y beatífico. El mural, titulado “Jesús del Bohío”, cuyo estilo naif recuerda las primeras obras monumentales de Siqueiros, se instaló a finales de 1960 en la marquesina de la estación de radio CMQ, en La Habana, y puede verse en el documental de Chris Marker, Cuba sí (1961), cuyos primeros minutos son una antología del mito de la Revolución como consagración navideña.

El documental comienza con escenas tomadas en una famosa tienda de juguetes, entrevistas a un grupo de niños que van desgranando deseos ante la cámara. Se nota el placer de los rebeldes convertidos en representantes de los tres nuevos Reyes. Fidel Castro había anunciado que se regalarían juguetes a todos los niños cubanos, y en varios grandes almacenes se formaron colas gigantescas. Y premonitorias. Los juguetes, por supuesto, no alcanzaron, pero esa frustración sólo puede verse en otras fotos, bastante menos conocidas.

Durante esos primeros años no faltaron pruebas de la “voluntad navideña” de la Revolución. Hasta se intentó sustituir a Santa Claus por la figura autóctona de un “guajiro” barbudo, Don Feliciano, vestido con guayabera y sombrero de yarey. La idea no fue bien acogida, a diferencia de los camiones militares, que el 24 de diciembre de 1960 recorrieron los barrios pobres entregando carne de puerco, frijoles negros, arroz, turrones y golosinas.

El mito de la Revolución navideña, sin embargo, entrañaba un peligro: al convertir a los barbudos en Reyes Magos, el pueblo cubano asumía también una inequívoca condición infantil. Dejaba de ser un ente político adulto para convertirse en el niño que pide deseos, confiado en que, de alguna u otra manera, los regalos llegarán. Los principales dones (Industrialización, Reforma Agraria, Alfabetización) se anunciaban como derechos postergados, pero se entregaban como dádivas, como juguetes. Ayudada por el mito, la política se desligaba de las instituciones y de la sociedad civil para convertirse en ritual de complacencia que consagraba al Nuevo Poder en la esfera de lo inapelable.

En 1959 los juguetes no alcanzaron. A partir de 1969, las Navidades estuvieron prohibidas durante casi tres décadas. Pero todavía seguimos en lo mismo: esperando algún gesto de largueza navideña.

Ernesto Hernández Busto
Barcelona

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5 respuestas
Comentarios

  • Robb dice:

    ES cierto. En Cuba se vendian por la libreta de productos industriales en el mes de Julio y se vendia un “Basico” (por ejemplo una bicicleta rusa por 100 pesos) un “No basico” y un “dirigido”. Si te tocaba 1ro o 2do dia te salvabas, peo si te tocaba 5to o 6to, pues pura piltrafa tocaba. Cabe señalar que para a veces comprar los juguetes a sus hijos muchos padres tenian que vender el derecho al “Basico” para con ese dinero comprar a sus hijos el “No Basico’ y el “Dirigido”. eso de verdad que trauma a los chamas. por eso a mi niño le compro juguetes a cada rato. El no tiene que cantar la cancion de Carlos Varela cuyo estribillo dice al final:” y asi pude vivir, teniendo que “inventar”, los juguetes una vez al año.”

  • misha dice:

    Bueno Camilo, está bien se vendieron.Pero bueno…
    Dejé dicho con claridad que los tres juguetes fueron palpables y que casuísticamente ocurrieron decenas miles de historias personales. De inconformidades, frustraciones , amarguras , en fin…eso es otra historia.
    dónde es perfecto?
    Es eso de niños y juguetes es mejor no abrir gavetas.

    Saludos Camilo.

  • camilo loret de mola dice:

    Misha, “se dieron” es un poco ambiguo, se vendieron, por lo menos para mi generación que no fue la de los inicios, se pagaban los tres juguetes y marcado por la mala suerte en todo lo que de azar se trata, en la rifa de los días siempre nos tocaba el sexto, pero podía ser peor.
    Hubo un dentista de apellido Márquez que de acuerdo con Celia bombardeo la Sierra con juguetes, pero creo que en el mismo 59 o 60. Desde entonces, gratis o caído del cielo no los vi., tremendas colas en el ten cent de la copa, una vez al año.
    Coincido contigo en lo del igualitarismo desmedido, con el mismo método que acabarían con el racismo y otros males heredados y perdurables muy a pesar de…

  • misha dice:

    los juguetes nunca han alcanzado para los niños pobres en ningún lugar del planeta.
    Lo que hubo fue un intento de igualitarismo que se logró tanto como se lo propusieron, hasta que ya no hubo más juguetes por las más diversas causas.
    La etapa del igualitarismo, como todo y desde luego, también tiene muchos vericuetos casuísticos.
    Se dieron o no, tres juguetes a cada niño cubano?

    Lo demás es otra estudio.La utopía se cumplió.

  • camilo loret de mola dice:

    Muy bueno, el mural me hace recordar las imagenes del primer libro de lecturas editado por la revolucion. Los dibujos eran tan ridiculos que cuando los repasabamos en los 70 nos reiamos como locos. La mas notoria era la de un miliciano con barba, boina y pipa inglesa que pintaba un mural religioso con angelitos negros.