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A propósito de “Curadores, ¡cúrense a sí mismos!”*

  • oct 29, 200810:57h
  • 9 comentarios

Estimado Ernesto Menéndez-Conde:
Considero que mis textos son más “adornados” que adornianos, pues es como meros “adornos” —y nunca como verdaderos dispositivos críticos— que pretenden situarse en el rejuego artístico cubano. Son textos pasivos, pensativos, en oposición a los textos activos que buscan adjudicar valores: Sandra, Pichi, Wendy, Padura, Ceballos, Kelvis, en una escala que va de lo bueno a lo regular a lo malo, y a lo neutro.

De manera que descarto cualquier normativa, y aclaro que mi pregunta sobre el Mariel se refiere específicamente al momento de ruptura, al momento pleno (que usted llama “vacío”), el momento absoluto en que la isla entera se convierte en Auschwitz y la población (¡el 12% de la población de la isla!) es trasladada en masa al matadero para ser convertida en jabones, grabadoras, vituallas, mercancías, remesas y abonos de interminables trámites migratorios.

1980 es el momento —pleno de sentido— en que Cuba y su Exilio se establecen como paralelos campos de concentración: a partir de esa coyuntura, el artista sólo podrá ser un obrero especializado, otro elemento del sistema productivo penitenciario, y su trabajo perseguirá el único objetivo de ponerlo a salvo, de evitar que su pellejo termine convertido en tambor. A partir del Mariel, a partir de la declaración de Cuba como primer campo de concentración libre de América, el castrismo procede al desmantelamiento de la superestructura espiritual de la nación: no entender la gravedad de lo que alcanza el clímax en 1980 es tomar demasiado a la ligera la capacidad destructiva del Sistema.
Si entonces el Arte dejó de serlo para convertirse en “cosa entre las cosas”, son esas “cosas”, precisamente, las que pretendo aislar y describir, aunque resulte ofensivo para una generación que nunca aprendió a plantearse el problema en los términos de un “aglutinamiento” de lo artístico y lo penitenciario.

En cuanto a la absorción de lo artístico por lo político, y el lugar de Sandra Ceballos en el macabro “star system” castrista —incluso, el lugar de la “disidencia” en el mismo programa de participación— me siento incapaz de añadir nada más, y me reservo el derecho de meter el dedo otra vez en la llaga para una próxima ocasión. Quisiera aclarar, sin embargo, que siempre que diga “franquismo” me refiero, únicamente, a Carlos Franqui, el primero en entender la dictadura castrista como un acto de curaduría, y también el primero en encubrir el terror revolucionario con espléndidas telas modernistas.

Queda de usted,

Néstor Díaz de Villegas
Los Angeles

*La entrada “Curadores, ¡cúrense a sí mismos” suscitó un comentario de Ernesto Menéndez-Conde, que Néstor ha preferido responder in extenso.

Foto: Carlos Franqui.

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9 respuestas
Comentarios

  • numerosclaros dice:

    Lo siento. Los numeros son los numeros. 135 000 no es el 12% de 8 000 000 (la poblacion de Cuba en los 80). 135 000 es el 12% de 1 670 000.

  • De Sandra Ceballos dice:

    Crónica número 1

    Queridos amigos:

    En medio de todas las controversias y las agresiones contra Aglutinador, se abrió al público el día 25 de octubre la exposición ¡¡ Curadores, go home!!

    Esta muestra intenta cuestionar academias curatoriales y propone un movimiento más amplio y menos elitista de la cultura. Es una exhibición que se somete, concienzudamente, a un aparente caos como decreto de libertad estética y conceptual. Sin embargo sé que esa palabra –caos- no es muy aceptada por nuestros oídos pero sí ilustrativa de estos tiempos; aparente caos –como dije anteriormente- pero no caótica, eso sí. Para comprender Curadores…. es preciso asumir una postura libre, desprejuiciada y dispuesta a no dejarse llevar por los gustos o los disgustos subjetivos y disponerse, relajadamente, a caminar y a patinar, si es preciso, sobre un terreno incómodo pero al final placentero y divertido. También es necesario descifrar, decodificar más allá de los discursos personales de cada artista que expone o de sus proclamas elitistas.

    ¡¡Curadores, go home!! es, ante todo, una actitud colectiva y los artistas que están participando han asumido esto con cordura y sin ataduras.

    La muestra está siendo visitada por muchas personas, en su mayoría artistas jóvenes y estudiantes de Artes y Letras, a pesar de la campaña que se está haciendo en todas las direcciones por parte de los enemigos de Aglutinador para sabotearla. Ahora continúa la guerra fría contra nuestro espacio: presiones, chantajes, consejos a artistas, especialistas, curadores y críticos para que no visiten este lugar y además, en la medida de sus posibilidades, divulguen correos destructivos, escriban artículos envistiendo y difamando, emitan criterios despectivos para sembrar la duda hasta entre los seguidores de este sitio.

    También algunos artistas participantes fueron apremiados por parte de funcionarios para que dejaran el proyecto, no obstante no lograron totalmente su objetivo, pero, como era de suponer y por lo penoso y diabólico del texto emitido por el CNAP, hubo artistas (exactamente dos) que sintieron temor (esto lo puedo entender pues somos humanos) y no participaron; otros dos están de viaje así que no pudieron participar.

    En estos momentos la exposición cuenta con 22 artistas participantes sin cambio de proyectos ni obras, más adelante informaré sobre sus presentaciones individuales.

    Sandra Ceballos

    28-10-08

  • Néstor dice:

    La muestra de G. Pogolotti tenía carácter local, era un muestrario de pintores del patio, con sus versiones deficientes y bastante trasnochadas de la modernidad. El Salón de Mayo del 67 equivalía a la internacionalización estética de nuestro fascismo, y a una mercadotecnia o curaduría política de alcance global: el régimen era capaz de atraer las vanguardias artísticas e identificarlas con la revolución. Franqui es un visionario, en ese sentido; la Pogolotti una simple aparatchik. Los efectos del franquismo todavía se sienten hoy; los del otro franquismo, en materias artísticas al menos, son negligibles.

    Ningún momento se compara con el Mariel en la historia de Cuba, ni de América Latina, pues en ese momento en que se culpabiliza y se penaliza toda la sociedad, y a todo el que intente escapar (y si no esa la definición de un campo de concentración, ¿entonces cuál es?): allí estaban incluídos los homosexuales y los marginados de anteriores olas represivas, pero también las abuelas, las tías y primos, los locos, los criminales comunes, los niños, las putas y los escritores, es decir: 135 mil personas, que equivalían más o menos al 12% de la población nacional. Nada se le compara, en ninguna época.

    Y esa división, implantada ya desde el 59, ratificada en el Mariel, y mantenida durante cinco décadas, con sus restricciones de entrada y de salida, gravámenes y peajes de tránsito, salvoconductos de viaje y permisos de traslado (y no vamos a contar los que perecieron en lo que yo llamo las “cámaras de gas”, que Kcho ha estetizado tan magníficamente), separa a los reclusos que cumplen cadena perpetua en Miami, de los que llevan 50 años de encierro en la isla.

    Me pregunto si una situación de encierro, castigo y privaciones, que se mantiene durante 5 décadas (y sobre todo, que se mantiene en las cimas de la popularidad: el nuestro es un campo de concentración exitoso), fuera algo que los infelices recluidos en Auschwitz tuvieran que padecer. La respuesta es NO. El tiempo de reclusión cuenta, cuando la diferencia es de 40 años, por lo menos en mis cálculos.

    En cuanto a los trabajadores del arte, no me había metido para lo hondo, con Bourdieu y Rosenberg et al: me refería simplemente a que, los que poseen alguna especialidad o entrenamiento técnico, son separados del resto de la población penal y utilizados en los programas culturales de sus carceleros, en los talleres y las barracas. Tal es la situación de los artistas en Cuba hoy.

  • menendezconde.ernesto dice:

    gracias. Solo que Bourdieu explica como surgio una especializacion del campo artistico a mediados del siglo XIX, mas o menos hacia las mismas fechas en las que Marx hace esa equiparacion del trabajo artistico con el manual que tu mencionas.
    De hecho, hay muchos periodos en la historia del arte en los que el artista es considerado como un obrero o un artesano que se limita a cumplir con un encargo.

  • ahr dice:

    Ernesto, la idea del artista como “obrero,” o sea, el equiparamiento del trabajo mental/artistico con el manual, es de Marx (muy en contradiccion con la filosofia alemana de la epoca con la que estaba en diálogo).

  • menendezconde.ernesto dice:

    Estimado Nestor,
    muchas gracias por haber dedicado una nueva entrada a responder a mi comentario. Entiendo lo que quiere decir con “texto adornado” y tal vez haya mucho de esto en la nueva entrada suya. En su escrito anterior se deslizaba un juego muy ingenioso entre “Franqui” y “Franquismo”. Yo me incline a pensar que los paralelos entre la produccion cultural cubana actual y el franquismo tardio (ya habian sido mencionados por Mosquera hace diez annos) eran muy pertinentes.
    En cuanto a Franqui como el primero en encubrir el terror revolucionario con esplendidas telas modernistas, es una observacion muy interesante. Solo quisiera mencionar el antecedente de Graziela Pogolotti que organizo la muestra “Pintura Cubana”. Una exposicion que contaba con una amplia represantacion de artistas abstractos y que recorrio los paises socialistas en 1962, meses despues de que Krushev pronunciara un discurso contra el arte abstracto. Con “Pintura Cubana”, el gobierno afirmaba una diferencia con respecto a los paises socialistas de Europa del Este.
    Al mismo tiempo, como apunta Maite, existian montones de prejuicios contra la abstraccion y los artistas no-figurativos tuvieron que trabajar desde la marginalidad, cuando no desde el ostracismo, para repetir la palabra que usa Maite.
    Es dificil simplificar y hablar de un “franquismo” (en el sentido de Franqui), porque en la practica la idea de “encubrir el terror con telas modernistas” ni siquiera fue en todo momento la linea oficialista. Mas bien fue una orientacion que tuvo que imponerse -y parece que todavia hoy sigue ocurriendo asi, si pensamos en la expo de Sandra Ceballos- luego de forcejeos con funcionarios.
    En cuanto a la comparacion entre el anno 80 y Aushwitz, nunca antes la habia leido. La encuentro exagerada y dificil de comprender. La idea de Cuba y el exilio se establecen como paralelos campos de concentracion, no se exactamente que quiere decir. Tampoco, encuentro como interpretar la expresion “el castrismo procede al desmantelamiento de la estructura espiritual de la nacion”. Y en todo caso, por que esto ocurriria precisamente a partir de 1980 y no antes?
    Como le digo, me parece exagerada la comparacion entre Cuba a partir de 1980 y Aushwitz. No la comparto; pero si tratara de permanecer fiel a su argumento, no seria 1980 un corte arbitrario? Por que Mariel en particular y no el Primer Congreso de Educacion y Cultura, que tiene un sentido mucho mas carcelario? Por que Mariel y no la segunda mitad de los sesenta, cuando se implementaron los campos de la UMAP, el Servicio Militar Obligatorio y se reprimieron las modas juveniles, entre muchas otras cosas?
    La idea del artista como un obrero especializado no es nueva, ni tampoco una creacion represiva de la revolucion cubana. Pierre Bourdieu -en Las reglas del arte- la situa hacia mediados del siglo XIX frances. Y mas adelante, en los annos los sesenta, Harold Rosenberg definio al artista contemporaneo.
    como un profesional altamente calificado.
    Saludos,
    Ernesto.

  • Totalmente de acuerdo. Totalmente de acuerdo, específicamente, en lo que respecta a 1980. Es precisamente cuando toda la mierda sumergida sale a la superficie. Mi duda anterior por si el franquismo venía de franqui o de franco era, naturalmente, simulada.

  • maite dice:

    Es màs explicito éste texto de Néstor que el anterior, en mi opinion.
    En lo que sigo estando en desacuerdo es en homogeneizar a todos los que viven en Cuba y escriben o hacen “arte”.
    Como tampoco estoy de acuerdo que los conceptos de la modernidad fueron absorbidos por la estética totalitaria, porque eso implica no reconocer que en Cuba a la generacion de los 50 se les condeno al ostracismo y a una represion atroz cuando se radicalizo politica y economicamente a la sociedad cubana, proceso que comenzo en el 1960 y termino con la Ofensiva revolucionaria del 1968, hubo unos annos de “realismo socialista tropical” (los guajiros y los cabezones de màrtires) influenciados por Servando Cabrera que era ademas el pintor aceptado estéticamente por Guevara desde el ICAIC y que se convirtio en un canon estético y decorativo, todas las casas de los dirigentes y la “alta clase” tenian cuadros de Servando por ejemplo. Y Servando forma parte de la cultura cubana como Leni Rienfensthal es una cinesta de la época del tercer reich…

    En los campos de concentracion hubo prisioneros que tocaron y organizaron orquestas y tocaban para sus verdugos, creo que simplificar las relaciones entre los secuestrados y el estado secuestrador es muy simplista.

    La historia de Cuba después del 1959, es la historia y la creacion de “feudos” desde el poder y desde la oposicion es la historia de “una historia y una expresion feudal”.

  • Amadeus dice:

    Coincido con Néstor y esta discusión me recuerda aquella novela de Joseph Heller llamada Catch 22 donde se cuenta de lo absurdo y las contradicciones en los seres humanos.

    Si el régimen ha sobrevivido a las buenas o a las malas, es porque ha entendido, en el caso de los intelectuales, cómo hay que tratarlos: con zanahoria y tranca. A los disidentes que se atreven pasar la “línea roja” los convierte en monedas de cambio para el próximo canje y a los artistas modosos le permite la ilusión de “libertad vigilada”, para en el momento que empiecen a acercarse a la línea roja, mostrarles los colmillos afilados. Sin embargo, hay que reconocer que esta relación sadomaso de víctimas y victimarios es una consecuencia del Caso Mariel, que les alertó que la supervivencia del sistema residía en abrir y cerra el nudo (de la soga, por supuesto).

    Artistas mediocres como Kcho que han pasado a la inmortalidad con una balsitas de palo y escribiendo cartas conmovedoras al comandante, han descubierto la estética de ponerse como corbata una soga en el cuello. Otros como Ceballos, Padrón, etc. conservan la ingenuidad virginal de un “futuro mejor” y de que ya se ven “los cambios”, pero el mundo se les cae cuando el régimen le enseña los colmillos. Son las reglas del juego que ahora empiezan a cuestionar, sabiendo que existían.