La razón fundamental por la que yo nunca votaría por Barack Obama es la misma por la que mucha gente lo hace: su fe. Trece años después de esta reveladora entrevista, el candidato se ha reciclado lo suficiente como para renegar del reverendo Wright y llegar con ventaja a la presidencia, aupado por esa sensación de que —¡al fin!— se cumplirá el sueño de Martin Luther King y América expiará sus pecados raciales. Pero otro de los pecados de América es el fundamentalismo religioso, y en Obama hay demasiados tics de predicador iluminado como para no desconfiar de su renovación retórica con acento de Harvard.
Por supuesto, me parecen ridículas todas esas campaña que intentan convertir a Obama en terrorista, musulmán, antisemita o revolucionario. Pero me resisto a que se prohíba indagar en el pasado de un candidato a la presidencia de los Estados Unidos con el pretexto de evitar “una campaña sucia”.
Guiada por un deseo de renovación, pero también arrastrada por algunos prejuicios y tópicos que florecen en los mismos periódicos y universidades que implantaron la dictadura de lo “políticamente correcto”, América está a punto de convertir en presidente a la persona con menos experiencia política en su historia presidencial. Hasta aquellos que aseguran que no votarán por McCain, como Anne Applebaum —ayer en Slate—, tienen que reconocer que se trata del candidato menos probado y menos experimentado. Muchos votarán por él para distanciarse de Sarah Palin o para asegurarse, como dice Applebaum, de que las turbas que gritan “terrorista” cuando se menciona a Obama, se mantendrán muy lejos de la Casa Blanca. A lo cual podría ripostarse: hay otras turbas, siempre hay otras turbas.
Me ha sorprendido ver a viejos amigos entusiasmados con el marketing mesiánico del candidato Demócrata y su consigna “we are the change we’ve been waiting for”. Los cubanos deberíamos sentir una desconfianza instintiva ante cualquier derroche de carisma político, y más si viene mezclado con una dosis de simbología religiosa. Si en el próximo mitin a Obama se le posara una paloma blanca en el hombro, estoy seguro de que el público gritaría enfebrecido pero los cubanos podríamos sufrir un severo shock. Todos los bloggers y analistas del patio que repiten esa tontería de “votar como cubano”, caen en un reduccionismo barato. “Votar como cubano” no es votar por la política de los candidatos hacia Cuba, sino votar desde una memoria política y desde una experiencia que no puede reducirse al tópico “Cuba” de una agenda de política exterior en campaña electoral. Suelen ser los mismos que aseguran que si “votas como cubano, tendrías que votar a Obama porque él está por cambiar las cosas”. Argumento falaz, porque fabrica a un votante abstracto que nunca ha existido: se vota desde el análisis, pero también desde la experiencia, y la experiencia política de los cubanos tiene que ver con una sociedad totalitaria, que conoce bien los peligros del mesianismo y la movilización social. Aunque ya nada de eso parece importar: la realidad es que una de las mejores campañas en la historia de la política ha conseguido desplazar y colocar en primer plano la ilusión y las ganas de Cambio, con mayúsculas.
Lo curioso, en este caso, es que el primer cambio ya se ha producido. Lo tienen frente a ustedes: se trata del propio candidato Demócrata a la presidencia. Obama ha encarnado su élan político. Ha usado su personalidad como un laboratorio de reciclaje. El Cambio también es él, y la esperanza a la que apela queda confirmada con su propia renovación, tras esa especie de renacimiento político y personal que viene experimentando desde hace unos años y que se hizo más evidente luego de las primarias de New Hampshire.
Lo que quiero decir es que cuando uno indaga en su pasado no ve al Obama que se sube hoy a las tribunas: ve a un joven inteligente y voluntarioso, con inquietudes sociales muy cercanas a la izquierda, una vida en un barrio cosmopolita de Chicago, una profunda fe religiosa entrenada en una iglesia racista que lo ayudó a redescubrir su identidad y un montón de conocidos de los que ahora prefiere no acordarse. Por supuesto, nadie quiere hurgar en ese pasado, ahora que se trata de votar por el futuro. Pero la realidad es que ese pasado existe, y tiene derecho a ser usado como argumento en un juicio tan decisivo como el que los norteamericanos tendrán el próximo martes.
Cada vez que asoma algún trozo de su pasado, Obama responde de manera poco convincente. Dice que cuando Weather Underground ponía bombas, él tenía 8 años. (Aquí hago mía la réplica de Leon Wieselthier: “is no more pertinent to his moral and historical awareness than the fact that he was six years old at the time of the King assassination”). Dice que ni Ayers ni ACORN lo asesoran. Y lo mismo cuando hace poco le preguntaron por Rashid Khalidi. Como cualquiera de nosotros, titubea al enfrentarse a trozos de su pasado que prefiere no recordar o con los que ya no se identifica.
Una amiga que, por cierto, compartió piso en Chicago con dos amigos de Obama, Martha y Sam Ackerman, replicaba a mi molestia ante todo este asunto del video de Obama censurado por Los Angeles Times con el argumento de que nosotros —es decir, ella— bien podíamos haber estado en esa fiesta. Y el asunto me hizo pensar que eso que encarna Obama para muchos norteamericanos va más allá de una renovación social o política: es el viejo sueño religioso de nuestra renovación personal, la obtención de una personalidad incluyente, reconciliada con su pasado, estable y pura. Tal conversión es más visible, por supuesto, cuando se trata de extremos: quienes no conozcan los Estados Unidos, se asombrarán del ligero equipaje de aquellos norteamericanos que se pasaron del radicalismo al liberalismo. La metáfora no es mía, sino de Jonah Goldberg, que lo explica mejor:
Lo que me fascina es cuán ligero es el equipaje cuando se viaja desde un radicalismo violento al liberalismo. El activista político de Chicago Sam Ackerman le dijo a la reportera de Político: “Ayers es uno de mis héroes en la vida.” Cass Sunstein, un intelectual liberal de primera categoría, dijo: “Me siento muy incómodo con su pasado, pero ninguno de ellos es visto ahora como gente horrible —al contrario, como bien sabemos, son miembros legítimos de la comunidad”.
¿Por qué Ayers y Dohrn pueden ser vistos como “miembros legítimos de la comunidad”? ¿Cómo es que obtienen empleo en una prestigiosa universidad, cuando incluso el susurro de las tendencias neocon resulta tóxico en el mundo académico?
La cuestión de por qué Ayers no está en la cárcel es discutible; nunca fue procesado por las bombas que puso Weather Underground. Sin embargo, Ayers no se arrepiente de sus años dedicados a incitar a la guerra contra Estados Unidos. “Maten a todos los ricos. Rompan sus coches y apartamentos. Lleven la revolución a casa, maten a sus padres, ahí es donde realmente está”, dijo Ayers en aquel momento”.
Ubiquémonos: hablamos de una New Left de hace treinta años, reunida en Kenwood/Hyde Park, el barrio que rodea la Universidad de Chicago, donde se estableció una comunidad multirracial de activistas e intelectuales. Fue uno de los primeros barrios en los EE UU en integrarse, y allí vivía gente como Jesse Jackson y otros líderes de los derechos civiles. Ese es el ambiente de los Ayers, de los Ackerman y de Obama. Se hacen fiestas, a las que se aparece todo el mundo: “lo mismo acabas hablando con uno que diseñó el milagro económico chileno, que con un líder palestino, o con un arzobispo africano” —cuenta mi amiga. Eso no es, por supuesto, ninguna conspiración. Eso es simple y llanamente la izquierda norteamericana, que ahora se ha reciclado en la academia y no quiere que se publiquen sus fotos.
Por eso cuando mi amiga me dijo que “la vida es así, no se puede ir por el mundo pidiendo pureza de sangre porque esto es lo que es; uno vive para el aquí y el ahora, lo hacemos todos” tuve una especie de revelación. Entendí, por fin, de qué va este asunto. El porqué del entusiasmo. Obama ha desatado los sueños de purificación de una sociedad en la que hoy nadie (y mucho menos él) quiere declararse de izquierdas, aunque lo sean.
Y eso sencillamente me hace desconfiar, porque es usar la política para poner la fe por encima de los hechos y de la historia. Esa fe me excluye.
Ernesto Hernández Busto
Barcelona
Foto: Callie Shell / Aurora for Time. (Pinche para ampliarla).






Varela, trata de decirlo al Senador Trett Lott.
CS:
Me ganaste.
Me encantan estos “analistas” de la realidad americana que en su vida han puesto pie en este pais.
Segun este, el problema con Obama es su fe.
Fe? Que fe? La fe de Obama no esta mas en evidencia que la de un candidato cualquiera, a un puesto politico cualquiera, entre los muchos que se votaran en Noviembre. Parece que PD desconoce que la iglesia siempre ha sido un pilar de las comunidades negras en los EEUU, no necesariamente por el papel religioso que juegan, sino porque desde tiempo immemorial fueron las practicamente unicas instituciones existentes de membresia netamente negras, por negroa, para negros y dedicadas a avanzar la agenda de esa raza.
El llamado “civil rights movement” emano de las iglesias negras, sobretodo las del Sur del pais.
A eso se refiere Obama en ese video que PD nos ofrece como “evidencia” de su descabellado argumento.
Si queremos hablar de una fe detrimental a la politica americana debemos hablar del “born again” GW Bush y su intento (lamentablemente logrado) de enlistar el fanatismo religioso de cierto sector de la poblacion, sector conservador a ultranza, para conseguir su reeleccion en el 2004 y acabar de hundir a este pais.
En cuanto a la ridicula caracterizacion de Obama como “mesianico”, tengo noticias para PD. El entusiasmo que genera BHO no es porque nadie lo vea como el Mesia, ni espere redencion de el; es sencillamente porque se presenta como la primera luz tras la larga y tenebrosa noche en la que fuimos sumidos durante 8 años por las politicas retrogradas, nefastas, descabelladas y desastrosas de la derecha.
Las mismas que continuaria McCain.
observador, los que te acusaron de alarmista y paranoide cuando advertiste que FC era comunista tenian toda la razon.
Que al final haya resultado que estabas en lo cierto no te exonera de nada, porque en aquella epoca no habia evidencia para apoyar tu alegato — que lo hiciste basado totalmente en tu inclinacion, como la de todo derechista, al alarmismo y la paranoia.
Los derechosos acusan a todo el que no lo sea de comunista. A Fidel claro, pero tambien a Jimmy Carter, Bill Clinton, Nancy Pelosi, Madre Teresa y Nelson Mandela. Lee mas abajo y veras como, segun el dueño de este blog, la revista Science tambien es “bastante rojita”.
No te vanaglories, pues, porque como todo reloj parado, Uds. dan la hora correcta de cuando en cuando.
Lo dificil es saber cuando es que estan dando la hora correcta.
Helios,
los unicos que no querian ver los antecedentes de Fidel eran los tipos como tu que acusan de derechista a todo el que esta en desacuerdo con tu manera de pensar,pero tu mismo Comandante lo dijo en la tribuna en Abril de 1961. ” Soy marxista leninista desde la Universidad, y lo seguire siendo hast el fin de mi vida”. Asi es que ya lo era de antes. Aqui no habia nada nuevo. Solo que las personas como tu fueron embaucadas y querian creer en algo diferente. Y cuando Batista decia los mismo del Comandante lo llamaban mentiroso, pero el “Indio” tenia razon en lo que decia, o no? Si ya se que te gusta Obama y sus amigos, es logico y era de esperar. La izquierda cuando no tiene argumentos siempre acude a la descalificacion de sus opositores. Ustedes siempre estan en lo mismo. Todo el que difiera de sus opiniones tiene que ser derechista extremo, fascista, imperialista, etc. Tus argumentos estan gastados y son passe. Intenta con otra cosa.
Reapareció “Cara e’ castro”!
Ah!, pero Fidel Castro ¿es comunista?…coño pero muy bien que lo disimula.
Miremos donde miremos creo que Cioran se revuelve en su tumba: La única variedad de acción no envilecedora es la Renuncia.
Tal siento El Retorno de los Brujos, ahora serán publicitas o imagologos de línea dura a lo Jacques Bergier que ni idealista ni materialista, ni de izquierda ni de derecha, sino simple y afortunadamente todo lo contrario, -ojalá fuese de verdad todo lo contrario-. A nadie le importa ya la verdad, (luego florecerán los nostálgicos a contradecirme) sino “la apariencia” de veracidad, “la imagen” de la verdad (algo bien distinto)… La realidad es la televisión y ni siquiera lo que puedas probar. Ya no quedan ciudadanos sino espectadores, gente azorada que ve la vida pasar por delante de su pantalla o su ventana, sin poder incidir en ella. Hilados como marionetas a expensas multinacionales corporativas en/de esta paz incivil, de la homologación, los imperativos de lo común y lo público, enfundados en la obligatoriedad eufemística de “la corrección política” y aséptico látex de la virtual reality. Lo que importa ahora no es lo que es, (si no lo que se cree y esto es campo abonado para las supersticiones más feroces) si no sus perniciosas consecuencias. A menudo lo que nos dañan no son las cosas, sino la opinión que tenemos de las cosas. Contra Obama cuando menos estaremos distintos… y eso ya cuenta, si cuenta, cuando cuenta.
Me gustó tu artículo Ernesto.
AdriáN, desde Barna.
Alejandro ;
Me parece exagerado esa incursion en el pasado de Obama …me parece que hablas con cierto radicalismo y olvidas en la evolucion de este personaje que tiene todo el derecho a haber madurado desde todos los puntos de vista incluido el politico .
Prefiero a un politico que crece hacia la moderacion que a otro que se vanagloria de su pasado belicista.Un saludo
Noblesse oblige: me ha gusta’o el comentario 53 del reaparecido Helios.
Pero por supuesto que La Bestia no fue nunca comunista: sino castrista y, para ser más exactos: FIDELcastrista. Es la única ideología a la que ha sido fiel – y las tripas no le van a dar tiempo a cambiar.
Es notable como en la blogosfera cubiche cuando atacan a BHO no hacen mencion alguna de sus propuestas para resolver los multiples problemas que el proximo presidente heredara de una de las peores administraciones de todos los tiempos.
Es que no tienen mentalidad ni, en muchos casos, conocimientos para dirigirse a cuestiones sustantivas del tema politico y solo atinan a intentos de difamacion con inanidades tan ridiculas y obviamente malintencionadas como esta de Bill Ayers.
Los terroristas apoyan a Obama, dicen ellos en uno de sus manidos argumentos. Guilt by association. Habria que preguntarles que candidato apoyan los racistas, los xenofobos, los skinheads neonazis (como esos que intentaban asesinar a Obama hace unos dias), los miembros del Ku Klux Klan cuyos padres todavia quemaban cruces y guindaban negros alla por los años 50, y los terroristas convictos apadrinados por republicanois como Orlando Bosch, Posada Carriles, y Antonio de la Cova. Apollarian a Obama, o al otro?
En fin, aqui tienen a un hombre llamado Barack Obama que marcha a protagonizar lo que sera un evento historico por razon de su raza, ante los ojos y con el aplauso de una muchedumbre constituida por buena parte de la humanidad, y de entre los pies del publico vemos emerger a los chihuahuas de la blogosfera cubiche que, impotentes par impedir el acontecimiento, se empeñan en mordisquearle los tobillos al mulato.
Pateticos que son!
Por favor, que alguien le pregunte al bobo de Helios si ya vendió sus acciones en YMBioscience.
Anobobus, en ves de lamentar el desastre Obamico que se avecina, aprovechalo para hacerte de plata gorda con el.
Dedicate a vender “El Capital” y el Coran, que seran de lectura obligatoria desde el primer grado en la Pequeña Habana y ahi en Jayalia donde tu vives.
Helito vacunita.
Alejandro,
Fíjate qué rápido el castrismo de la tabla periódica adoptó tu noble argumento. Enseguida apareció el inefable y estúpido Helio (no es un insulto, es una propiedad que pude demostrar más allá de cualquier duda razonable la última vez que este gasecito de La Bestia apareció por estos lares) a “defender” tu trasnochada idea de que los Ayers y compañía son idénticos a los Carriles y compañía. Niet camaradas, lamento contradecirlos. Ninguna de las organizaciones anticastristas de corte violento ha atentado contra la seguridad del país que los acogió cuando huían de la dictadura comunista. Estas elecciones son en los Estados Unidos de Norteamérica, así que se pueden guardar esa peregrina —e izquierdosa— idea de que todos los terroristas son iguales. El relativismo moral es una trova muy linda, pero no vende en las elecciones americanas. En un mundo ideal todos los “Luca Brasi” deberían igualmente detestables, pero en ausencia de esa “idealidad” sólo nos queda la triste variante de escoger y saber cuál es el nuestro. Los Ayers atentaron contra los Estados Unidos de Norteamérica, el equivalente de Obama alternando con ellos NO es el de un joven y emprendedor político de Miami almorzando con los miembros de Alfa66, es ese mismo político alternando con los miembros de la red avispa o, en su momento, con los hermanos De La Guardia. En la arena internacional es el equivalente de Zapatero alternando, antes de las elecciones españolas, con un ex-miembro de ETA que se niega a sentirse arrepentido, o en las elecciones francesas Ségolène Royal bailando con Carlitos el Chacal. Ustedes los liberales viven convencidos de que el “bien” que se auto-adjudican los autoriza a ir por la vida pasando gatos por liebres e insultando inteligencias ajenas. Lamento informarles que la gente no es boba.
QUE VIVA OBAMA!!!! SOY CUBANA, CIUDADANA DE ESTE GRAN PAIS, Y VOTE HOY POR EL!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
que Dios nos coja confesados si el ancianito McCain gana, se convierte en presidente, se muere por lo viejito que esta y la descerebrada de Sarah Palin se convierte en presidenta!! Dios mio!
http://www.youtube.com/watch?v=jLKzgpdVOKk