- oct 23, 2008 • 09:15h
- 2 comentarios
22.10.2008
En Granma, más sobre la carta de Alexis Leyva, Kcho, a Fidel Castro. Y su Martí hecho con tejas de fibrocemento.
23.10.2008
PD: El el Granma de hoy, Iroel Sánchez:
“Esto es una vacuna contra el desaliento”, fueron las primeras palabras que me brotaron al visitar el campamento-taller-tribuna en que se ha convertido la casa de Kcho en la Isla de la Juventud. Si el fidelismo fuera una religión, esta sería sin lugar a dudas una de sus catedrales, donde el trabajo, la solidaridad y el arte reinan con la sencillez aplastante de las grandes causas. Las colchonetas en el piso, las largas mesas tipo escuela al campo y las herramientas a disposición de cualquier vecino necesitado, confirman el ambiente de comunismo de campaña que comparten estos artistas. Ellos no solo ayudan a otros y asumen los gastos de su propia gestión, sino que han renunciado a jugosos contratos para dedicar su tiempo a una obra colectiva que implica desde el trabajo físico, no exento de riesgos, hasta la actuación gratuita para los públicos más diversos.





Desde el primer parrafo, es todo tan ridiculo que me reí por un buen rato de las tonterias y picuencias de Iroel Sanchez.
…ay, Comandante, yo estaba equivocado, ay, no necesita vaselina, ay, porque mi entrega, mi devoción, mi servicio es total, ay…
Kcho