- oct 21, 2008 • 23:15h
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Granma: “Política de sanciones después de Gustav y Ike”:
De enero a agosto del presente año, las condenas de privación de libertad se impusieron, como promedio, al 15% de los sancionados; el trabajo correccional con internamiento al 3%, sin internamiento al 14%, limitación de libertad al 6% y multas al 56%.
La situación es ahora diferente. Por ejemplo: entre el 23 de septiembre y el 3 de octubre, al 24,5% de los sancionados se les impuso privación de libertad; trabajo correccional con internamiento al 21,3%; sin internamiento al 40,1%; limitación de libertad al 3,4% y multas al 10%.
Según la Instrucción 188, la sanción de trabajo correccional deberá cumplirse, como regla general, en labores de fuerte impacto social, entre ellas: construcción, agricultura y servicios comunales.
A estas condenas, en los casos que corresponda, se les suma el comiso de los instrumentos empleados para cometer el delito y los bienes recibidos por él, o la confiscación de otras pertenencias.





Mezclan en la misma condena a ladrones y pícaros con personas que quieren salir adelante vendiendo productos agrícolas como mejor pueden.
Para empezar conviene recordar que es muy difícil, por no decir imposible, especular con productos agrícolas, porque son muy perecederos.
Un especulador es el que acumula bienes cuando los precios son baratos para venderlos más tarde cuando suben de precio. Eso se puede hacer fácilmente con el oro, con el petróleo o con una vivienda. Sin embargo, cuando alguien tiene una docena de huevos, los tiene que vender rápidamente antes de que se estropeen. Literalmente cada día que pasa pierden valor. Lo mismo pasa con los productos agrícolas.
Un agricultor con sus campos arrasados por los ciclones, necesariamente tiene que vender las pocas cebollas que se salvaron a un precio más alto para poder alimentar a su familia. Se trata de una subida de precio completamente justificada. Con toda seguridad los agricultores son los cubanos que más están notando el efecto de los huracanes en sus ingresos.
Además esa subida de precio servirá para fomentar una producción que, a la larga, conducirá a una mayor abundancia y a una bajada de precios.
El gobierno cubano al prohibir la subida de precios rompe el ciclo de estímulo a la producción y perpetua la escasez.
Gabriel