A pesar de sus peros, mi admirado Christopher Hitchens se decanta por Obama en un artículo bastante razonable. Ojalá alguien se anime y lo traduzca al español.
PD: “Cosiéndo” todos los trozos amablemente traducidos en comentarios, la cosa queda más o menos así:
Por Christopher Hitchens
Yo acostumbraba a asentir sabiamente cuando la gente decía: “Vamos a hablar de las cuestiones y no de las personalidades”. Me parecía obvio que en política una cuestión es una cuestión y una personalidad era una personalidad, y que cuanto más uno pudiera separar las dos cosas, más serio sería. Después de todo, en un debate sobre cuestiones serias cualquier alusión a la personalidad del oponente sería ad hominen en el mejor de los casos, y en el peor, caer tan bajo como ad feminam.
En mi vieja pensión de estudiante inglés, teníamos un entrenador que nos decía que “uno debe enfrentar a la pelota y no al hombre”. Durante un buen tiempo seguí haciéndome eco de este tipo de tonterías generalmente asumidas, hasta las primarias de New Hampshire, en 1992, cuando me golpeó con fuerza el hecho de que la “personalidad” de uno de los candidatos era en sí misma una “cuestión”. En los últimos años, he tenido pocos motivos para revisar mi opinión de que el carácter abismal de Bill Clinton fue lo que cambió definitivamente el juego, por lo menos tanto como su pretensión de ser un “nuevo demócrata”. Para resumir lo poco que aprendí de todo esto: un candidato bien puede cambiar su posición sobre, por ejemplo, el sistema de salud pública o Bosnia. Pero él o ella no puede cambiar el hecho —si es que se trata de un hecho— de que es un mentiroso patológico, o un imbécil, o un ignorante orgulloso. Incluso a corto plazo, se verán las consecuencias.
Sobre “las cuestiones” en estas semanas de cierre electoral realmente no hay una diferencia muy fuerte o demasiado notable entre los dos candidatos, y como consecuencia de ello sus “debates” han resultado constreñidos y aburridos. Sin embargo, la diferencia de carácter y temperamento se ha hecho tan evidente como el día, y no hay forma decente de evitar ese hecho. El debate de la semana pasada puso de manifiesto que el senador John McCain es alguien que sufre de un cada vez más evidente y vergonzoso déficit, tanto cognitivo como físico. Y los únicos actos públicos en los que hasta ahora ha ostentado la absurda elección de su compañera la han mostrado como una mujer decepcionante y sin escrúpulos, totalmente iletrada en cualquiera de los discursos políticos necesaria pero fácilmente entrenada para pronunciar absurdas mentiras y apelar a las más bajas pasiones de su audiencia. McCain se acuerda a veces de destacar cuestiones como el honor y desconocer las insinuaciones y las calumnias, pero esto sólo lo hace parecer más senil y más cínico, ya que no puede (¿puede?) ser otro que su deseo y el diseño el que ha contratado a un diputado que hace las insinuaciones y las calumnias por él.
Supongo que podría decirse, tal y como ha alegado Michael Gerson, que la elección de la palabra “errático” por parte de la campaña de Obama para describir a McCain es también una referencia indirecta. Pero en realidad no es más que un eufemismo. Cualquiera con dos ojos y dos oídos tiene que sentir lástima del viejo león en su último paseo, y desear que se lo lleven a un lugar tranquilo y reposado antes de que amanezca. Las frases incoherentes, los susurros silabeantes, esas desconcertantes y alarmantes coletillas como “amigos míos” que usa para rellenar diez segundos más… No he sentido tanta pena por alguien desde que el difunto almirante James Stockdale se auto-humilló como candidato a vicepresidente de Ross Perot. Y siento tener que decir ésto, pero Stockdale también había sobresalido en el mayor y más vergonzoso desastre militar de los Estados Unidos. Eso no lo cualificó a él entonces, y no cualifica a McCain ahora.
Lo más insultante que puede hacer un político es obligarlo a uno a preguntarse, ‘¿por quién me toma?’. Y esto es a lo que precisamente lleva la nominación de la gobernadora Sarah Palin. No hace mucho escribí que no estaba bien mirarla con desdén sólo por sus orígenes provincianos o su religiosidad, ni siquiera por su ligera coquetería. Pero realmente su comportamiento desde entonces ha sido una desgracia nacional.
Todo el coraje político que se había atribuído a sí misma no tenía basamento, y encima resultó que algunos de los rumores sobre su revanchismo en la política local y sus peregrinas afiliaciones religiosas y políticas tenían, realmente, bases sólidas. Por si eso fuera poco, su desagradable y rastrera tarea de movilizar al sector más enloquecido de la extrema derecha del partido, así como la de reciclar probadas falsedades sobre la posición de Obama con respecto a Afganistán, han puesto en evidencia que ese es el único talento que aparentemente tiene.
Por lo tanto, me parece que este año el Partido Republicano ha invitado no sólo a la derrota, sino también al descrédito, y que sus candidatos a los más altos cargos en la tierra deben ser repudiado con decisión, junto con los senadores, congresistas, y los gobernadores que lo apoyaron.
Solía referirme a mí mismo como un votante monotemático en referencia a la cuestión esencial de defender la civilización frente a sus enemigos terroristas y a los totalitarios protectores de estos, y en ese “tema” tengo la esperanza de de que podré seguir denunciando y oponiendome a cualquieer tipo de ambigüedad. En mi opinión Obama está muy sobrevalorado, pero la candidatura Obama-Biden no es derrotista, incluso si acepta el apoyo de quienes son partidarios de rendirse, y muestra algunos signos de ser competente así como la voluntad de aprovechar la experiencia previa. Con McCain “la experiencia” está sujeta a un rendimiento bruscamente decreciente, como el resto de su persona, y con Palin la palabra no es sino una broma pesada. Uno acaba por desear que la elección tenga lugar de una vez y se alcance un resultado digno, de forma que le ahorremos a la democracia y a la educación la degradación a la que se parece estar siendo sometida durante los días finales de una baja y deshonesta campaña.
[Traducción exprés colectiva]






Ahí tienes un cacho de la traducción. Que otro la siga:
“Yo acostumbraba a asentir sabiamente cuando la gente decía: “Vamos a hablar de las cuestiones y no de las personalidades”. Me parecía tan obvio que en política una cuestión es una cuestión y una personalidad era una personalidad, y que cuanto más uno pudiera separar las dos cosas, más serio sería. Después de todo, en un debate sobre cuestiones serias cualquier alusión a la personalidad del oponente sería ad hominen, en el mejor de los casos, y en el peor sería caer tan bajo como ad feminam.
En mi vieja pensión inglesa para estudiantes, teníamos un entrenador que nos decía que “uno debe hacer frente a la pelota y no al hombre”. Seguí haciéndome eco de este tipo de tonterías asumidas sin revisar durante un buen tiempo hasta las primarias de New Hampshire en 1992, cuando me golpeó con fuerza el hecho de que la “personalidad” de uno de los candidatos era en sí misma una “cuestión”. En los últimos años, he tenido pocos motivos para revisar mi opinión de que el carácter abismal de Bill Clinton fue lo que cambió definitivamente el juego, por lo menos tanto como su pretensión de ser un “nuevo demócrata”. Para resumir lo poco que aprendí de todo esto: un candidato bien puede cambiar su posición sobre, por ejemplo, la atención de la salud universal o Bosnia. Pero él o ella no pueden cambiar el hecho —si es que se trata de un hecho—de que el o ella son un mentiroso patológico, o un imbécil, o un ignorante orgulloso.”
Los dos últimos párrafos, que me han llegado al alma:
Por lo tanto, me parece que este año el Partido Republicano ha invitado no sólo a la derrota, sino también al descrédito, y que sus candidatos a los más altos cargos en la tierra deben ser repudiado con decisión, junto con los senadores, congresistas, y los gobernadores que lo apoyaron.
Yo solía llamarme a mí mismo votante de una única cuestión: la defensa de la civilización contra sus enemigos terroristas y sus protectores totalitarios, y en esa “cuestión” espero poder seguir exponiendo y oponiéndome a cualquier ambigüedad. Obama está muy sobrevalorada en mi opinión, pero el ticket Biden-Obama no es la mayor capitulación, incluso acepta el apoyo de la facción de los que se rinden, y muestra algunos signos de poder y estar dispuesto a sacar provecho de la experiencia. Con McCain, la “experiencia” está drásticamente sujeta a rendimientos decrecientes, como sucede con el resto de él mismo, y con Palin la palabra en sí misma es una broma pesada. Uno sólo desea que la elección acabe ahora y se dé un correcto y digno veredicto, a fin de evitarle a la democracia y a la civilidad la degradación a la que parece que será sometida en estos últimos días de baja y deshonesta campaña.
Ahora sólo falta que te decantes tú, Ernesto!!
Dále! Arriba!!
No, querida Ariana, yo soy de los otros. Pero creo que el artículo de Hitchens expresa una decepción que sentimos muchos simpatizantes del Grand Old Party…
“Supongo que podría decirse, tal y como Michael Gerson ha alegado, que la elección de la palabra “errático” por parte de la campaña de Obama para describir a McCain es también una referencia indirecta. Pero en realidad no es más que un eufemismo. Cualquiera con dos ojos y dos oídos tiene que sentir lástima del viejo león en su último paseo, y desear que se lo lleven a un lugar tranquilo y reposado antes de que amanezca. Las frases incoherentes, los susurros silabeantes, esas desconcertantes y alarmantes coletillas como “amigos míos” que usa para rellenar diez segundos más… No he sentido tanta pena por alguien desde que el difunto almirante James Stockdale se auto-humilló como candidato a vicepresidente de Ross Perot. Y siento tener que decir ésto, pero Stockdale también había sobresalido en el mayor y más vergonzoso desastre militar de los Estados Unidos. Eso no lo cualificó a él entonces, y no cualifica a McCain ahora.”
En una primera lectura, el argumento de Hitchens se parece mucho a aquello del “talante” de González o Zapatero en España. Pero hay algo más ahí. A pesar de su inexperiencia, su ingenuidad o su cinismo, Obama se parece más a un estadista que Mc Cain. El peligro es: que lo parezca no quiere decir que lo sea.
El último párrafo mejor así:
“Solía referirme a mí mismo como un votante monotemático en referencia a la cuestión esencial de defender la civilización frente a sus enemigos terroristas y a los totalitarios protectores de estos, y en ese “tema” tengo la esperanza de de que podre seguir denunciando y oponiendome a cualquieer tipo de ambigüedad. En mi opinión Obama está muy sobrevalorado, pero la candidatura Obama-Biden no es derrotista, incluso si acepta el apoyo de quienes son partidarios de rendirse, y muestra algunos signos de ser competente así como la voluntad de aprovechar la experiencia previa. Con McCain “la experiencia” está sujeta a un rendimiento bruscamente decreciente, como el resto de su persona, y con Palin la palabra no es sino una broma pesada. Uno acaba por desear que la elección tenga lugar de una vez y se alcance un resultado digno, de forma que le ahorremos a la democracia y a la educación la degradación a la que se parece estar siendo sometida durante los días finales de una baja y deshonesta campaña.”
Lanzo yo mi parrafillo traducido desde mi mal inglés, para que luego no se diga:
“Sobre “las cuestiones” en estas semanas de cierre electoral realmente no hay una diferencia muy fuerte o demasiado notable entre los dos candidatos, y como consecuencia de ello sus “debates” han sido constreñidos y aburridos. Sin embargo, la diferencia de carácter y temperamento se ha hecho tan evidente como el día, y no hay forma decente de evitar ese hecho. El debate de la semana pasada puso de manifiesto que el senador John McCain es alguien que sufre de un cada vez más evidente y vergonzoso déficit, tanto cognitivo como físico. Y los únicos actos públicos en los que hasta ahora ha mostrado la absurda elección de su compañera la han mostrado como una mujer decepcionante y sin escrúpulos, totalmente iletrada en cualquiera de los discursos políticos necesaria pero fácilmente entrenada para pronunciar absurdas mentiras y apelar a las más bajas pasiones de su audiencia. McCain se acuerda a veces de destacar cuestiones como el honor y desconocer las insinuaciones y las calumnias, pero esto sólo lo hace parecer más senil y más cínico, ya que no puede (¿puede?) ser otro que su deseo y el diseño el que ha contratado a un diputado que hace las insinuaciones y las calumnias por él.”
O algo por el estilo
“Lo más insultante que un político puede hacer es obligarlo a uno a preguntarse, ‘¿por quién me toma? ‘ Y esto es a lo que precisamente lleva la nominación de la gobernadora Sarah Palin. No hace mucho escribí que no estaba bien mirarla con desdén sólo por sus orígenes provincianos o su religiosidad, ni siquiera por su ligera coquetería. Pero realmente su comportamiento desde entonces ha sido una desgracia nacional.
Todo el coraje político que se había atribuído a sí misma no tenía basamento, y encima resultó que algunos de los rumores sobre su revanchismo en la política local y sus peregrinas afiliaciones religiosas y políticas tenían, realmente, bases sólidas. Por si eso fuera poco, su desagradable y rastrera tarea de movilizar al sector más enloquecido de la extrema derecha del partido, así como la de reciclar probadas falsedades sobre la posición de Obama con respecto a Afganistán, han puesto en evidencia que ese es el único talento que aparentemente tiene.
Sin dudas, esto es de “aprieta las nalgas y dale paálante.” A McCain no lo salva ni McAbel.
Dejar su campaña en manos de la extrema derecha-fanática-religiosa lo ha perdido. Si hubiera escogido a Lieberman, Romney o Huckabee con VP la cosa hubiera sido diferente. Pero le impusieron a esta ignorante cazadora de focas y han jodido al pobre viejo.
Buena traducción
Saludos
Pero a mí esto no me extraña. Hitchens odia con pasión al republicanismo.
Yo no elegiría como presidente a un tipo al cual, unos chinos chiquiticos y flacos, con unos sombreros de paja y que nada más comían arroz, le cayeron a pata por el culo.
Para INFORTUNATO:
Acabo de visitar su blog y me he reído como hacía tiempo no lo hacía.
Lo felicito y ya lo tengo en mi lista de Favoritos.
Saludos
Se ve que ln mayoria de los que comentan aqui son de la Europa light, que no entienden la politica estadounidense, que no dominan el ingles y que ademas estan influenciados por las politicas socialistas de el el viejo continente, por cierto, ya pasadas de moda.
Creo que al menos unos diez de los colaboradores listados por este blog residen en Norteamerica. Varios de ellos son bilingües.
Al menos dos crecieron en España bajo la dictadura de Franco.
Casi todos los demás crecieron bajo el comunismo.
De que influencia habla ese señor?
Yo quisiera ver a Liborio despues de pasar 5 años en una prision donde te dan golpes y abuso a cada rato. Es facil criticar y nadar fuera del agua. Lo jodido es pasar los 5 años alli soportando los abusos.