- oct 05, 2008 • 15:25h
- 8 comentarios
Humberto Castelló, director del El Nuevo Herald, define la situación de la prensa en Cuba en la 64 Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) como “un sepulcro de información”.
Humberto Castelló, director del El Nuevo Herald, define la situación de la prensa en Cuba en la 64 Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) como “un sepulcro de información”.
Bórrate de ese periódico.
Mi subscripcion bimensual al Herald y al Nuevo sube de $22.60 a $36.47 y yo sin saber porqué: sepulcro de información.
Cuánta razón tiene Varela, “los locos somos cuerdos” que diría Martí, para citar al cabezón.
… ah, y se me olvidaba. Un amigo que escribe ocasionalmente en el periódico entra a mi blog, inspira a los lectores a una campaña de donacion a mi blog. El comienza donando $20 y lo secundan y recaudo dinero.
Castelló lo castiga y lo deja de publicar 4 meses.
Sepulcro de información.
Nestor Díaz de Villegas publica en este mismo blog (PD) algo controversial que envuelve a Armengol y de paso anuncia de que trata una columna en el Herald. Le paran la columna. La publican una semana despues por el alboroto que se formó en este blog y que ellos monitorean a diario (me lo dijo un amigo de la redacción). Nestor ha tenido otro careo en este mismo blog con Andres Reynaldo (persona por la cual yo estoy agando otros 12 meses de libertad condicional) y le pasan la cuenta a Nestor por los comentarios en este blog. Plan pijama. Botado del periódico. Sepulcro de información. Nestor era uno de los columnistas mas leídos (por controversial) en Miami.
Vamos.
Qué descarado es Humberto Castelló!
Cuánta hipocresia y nada menos que en la SIP (donde se me dio el premio de mejor caricturista del continente hispano en 1998).
Otros 119 empleados de The Miami Herald quedan afuera en momentos economicos duros.
Otro sepulcro de informacion.
Un superbanquero y empresario (que paga paginas enteras el periodico) es agarrado en una redada de un parque de homosexuales con dos chicos en el automovil.
Sepulcro de informacion. Nada se publica.
Viene Jose Luis Ponce (de la oficina cubana en Washington) a Miami en vuelo pagado por el Herald y esta 5 dias en el hotel del Aeropuerto y se reune con editores y periodistas del periodico.
Sepulcro de informacion. Nada se publica.
Corral es agarrado pagando una puta en la calle y le ponen condena etc etc y sale en panfletos de la policia.
Sepulcro de informacion. Nada pone, al menos el de ingles (y el otro ablanda la noticia).
El Jefe de Redaccion de El Nuevo Herald esta en la lista de Depredadores Sexuales de la Florida. Foto actualizada en mayo 2008.
Iba a ser sepulcro de informacion pero como me meti en el Herald, lo tome, estuve 4 horas dialogando con la prensa, abogados, politicos y policias… la noticia sale del sepulcro de informacion… a cambio, claro, de sacarme hasta mis deudas en las tarjetas de credito… y alguna que otra definicion mental. Ah, y sin sepulcro de informacion… que arrolle yo un gato en la calle para que me vean al otro dia en primera plana: asesino de animales… abusador de mascotas… peligro del transito… escoria social…
Humberto Castello no es el más indicado para hablar de sepulcro de información en ninguna parte del mundo.
Humberto Castello es un enterrador de la libertad de prensa.
Octubre 2, 2008 , 06:38
LISSET CEPERO: No nos quieren en Cuba, pero sí nuestro dinero
Por LISSET CEPERO Periodista cubana residente en Canadá
Recientemente viajé a Varadero con mi esposo y mi bebé de nueve meses
por primera vez después de quedarme en Canadá durante los Juegos
Panamericanos de Winnipeg 99. Me dijeron cuando llegué que ”abandoné
una misión, y no reúno los requisitos para entrar a la república de
Cuba”. Argumentaron que el ”error” en otorgarme el permiso de entrada
era del consulado cubano en Toronto y cancelaron mi pasaporte, así como
las tarjetas de turistas de mi esposo y el niño.
Nos pusieron de regreso a Toronto en el mismo vuelo que llegamos,
mientras mis padres se quedaron esperando del otro lado con la gran
ansiedad e ilusión de encontrarse con su única hija y conocer a su
primer nieto.
Algunos amigos nos aconsejaron no hacer tan riesgoso viaje. Lo
decidimos con la seguridad de que no pueden encarcelar a alguien por el
solo hecho de ejercer su derecho a vivir en un país libre. De lo que
podrían acusarme es de tener una vida nueva dedicada a mi nueva carrera
y a mi familia. Todos los pasajeros y la tripulación del vuelo 6011 de
Sky Service presenciaron cómo son ”bienvenidos” los cubanos en su
propia tierra y sus familiares, no impor
ta cuál sea su ciudadanía o
nacionalidad.
Desde que llegué a la primera ventanilla del aeropuerto de Varadero
empezó la tortura psicológica cuando me mandaron a llenar más papeles,
y luego una oficial llamaba a la otra y la otra al otro, y al otro, así
hasta que todo un ”ejército” apareció para ver si entendían a través de
sus computadoras quién yo era y cómo había salido.
Todavía tuvimos que soportar una provocación más cuando uno de los
oficiales que nos escoltó al avión de regreso a Toronto, comenzó a
hacer comentarios fuera de lugar y sin conocimiento cabal sobre la
situación política actual de Bolivia, el país de origen de mi esposo
Nelson. Cuando no supo cómo responder a la profundidad de los
argumentos de Nelson, y a su tono de voz amable y calmado, le gritó a
lo cubano: ”Sí, pero tú también abandonaste tu país”. Nos resultó muy
chistoso pues obviamente no tiene ni la menor idea sobre la vida de un
misionero que ha servido por más de 20 años en diferentes lugares del
mundo, y a quien lo que verdaderamente le interesa es fomentar el amor
al prójimo y no enfrentamientos sin sentido, menos de índole política.
Tristemente el espíritu que reina en Cuba es otro muy diferente y
todavía peor que el que dejé casi una década atr1s.
Nuestra experiencia sirvió para que turistas canadienses conocieran la
verdadera Cuba, que a veces prefieren ignorar. Algunos de ellos nos
confesaron que lo pensarían dos veces antes de considerar la isla para
próximas vacaciones. La mayoría desconocía que para los cubanos no
importa cuáles otras ciudadanías poseamos, pues estamos obligados a
viajar a Cuba con un pasaporte cubano que cuesta 320 dólares más otros
cinco por trámites administrativos.
La pesadilla continuó cuando llegamos a Toronto pasadas las dos de la
mañana y mi maleta no llegó. A esa hora, a llenar papeles para
reclamarla. Mi esposo todavía confía en que Sky Service la traerá a
nuestro hogar. Por mi parte, ya tengo demasiadas pruebas para acusarlos
de ladrones. Cuando me quedé en Winnipeg en 1999, supe por mis propios
colegas –algunos de ellos todavía en La Habana– que se repartieron
todas mis pertenencias, como si fueran un botín de guerra. Ahora, nueve
años después me roban 325 dólares por un pasaporte que confeccionaron
en Canadá y cancelaron en Cuba. No me quieren en Cuba, pero sí quieren
mi dinero.
Mis padres están tristes y preocupados. Me aconsejan que me quede
tranquila y no haga nada por la posibilidad de más represalias que no
les permitan volver a verme nunca más, ni conocer a su único nietecito
y a mi esposo.
Lo único que puedo hacer es usar mis habilidades
periodísticas y mi propia experiencia para mostrar lo que realmente es
Cuba. Yo creo que esa es mi misión.
Misha, perrea, perrea!
Vamos a ver que dice Armengol de esta opinion de Castello sobre la prensa cubana.