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¿Contrarrevolución o guerra civil? (updated)

  • pd
    Editor Jefe
  • sep 28, 200812:39h
  • 34 comentarios

Con una nueva entrega de su serie, Rafael Rojas defiende hoy en El Nuevo Herald la arriesgada tesis de que a comienzos de los 60 (sumando la invasión de Playa Girón y los “alzados”) hubo en Cuba una guerra civil.

PD: Miguel Fernández abunda en el blog de Emilio Ichikawa. No sé si Ichikawa admite el derecho de réplica, pero la mía ya fue enviada.

PD2: Hace más de 12 horas que envié mi réplica a Emilio Ichikawa, y todavía no la ha colgado.

PD3: Para mi sorpresa, Ichikawa me ha censurado. Así queda. Dejémoslo pasar y considerémoslo una de esas taras del nuevo comienzo historiográfico.

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34 respuestas
Comentarios

  • Curioso dice:

    De acuerdo HC, pero creo que Rojas no se refiere únicamente a las guerrillas del Escambray sino a la situación de fines del 60 y principios del 61, cuando según las cifras de presos que él cita pudieron haber 100 000 personas opuestas al comunismo. Eso es una guerra civil, sólo que reprimida y sofocada con eficacia por el régimen.

  • Chacho dice:

    Gracias, porque estaba a punto de vomitar por sus comentarios!

  • HC dice:

    Creo que una guerra civil siempre se ha definido como el enfrentamiento entre dos bandos de una misma nación, como la de secesión en Estados Unidos o la española entre rojos y azules.

    Lo que ocurrió en El Escambray tiene algo de eso pero le falta lo otro. Con todo y lo numerosas que fueron las guerrillas anticastristas (mayores en número que las de la Sierra Maestra), las fuerzas contrainsurgentes conocidas como LCB fueron desproporcionadamente mayoritarias.

    Los alzados nunca tuvieron el control efectivo de un territorio propio, no llegaron a ocupar ningún pueblo del área, fueron infiltrados por chivatos y segurosos, y abandonados a su suerte después de Bahía de Cochinos.

    Quedaron además aislados al perder la base de apoyo material y humano (destierro de campesinos y confiscación de tiendas y negocios en la zona mucho antes de la Ofensiva del 68).

    No llegaron a contar con una comandancia ni una emisora instalada permanentemente en lo alto de una loma. Ni pudieron presumir de un ejército aguerrido ante un corresponsal extranjero. No libraron combates memorables, nisiquiera escaramuzas como la de El Uvero para que luego pudieran mitificarse.

    No creo que haya que ser historiador para darse cuenta de que la lucha de El Escambray quedaría mejor definida como una guerra de guerrillas enfrentadas a un apabullante ejército contrainsurgente.

    Habría que estirar mucho el concepto de guerra civil para endilgárselo a unas guerrillas acosadas y huyendo todo el tiempo sin el menor respiro, ya al final harapientos y descalzos muchos de ellos, sin respaldo desde la ciudad.

    Si Rojas la considera una guerra civil debe ser porque no fue propiamente una guera militar, exceptuando los tiroteos de los ‘peines’ y cercos. (Casi cabría decir lo mismo de la ‘epopeya’ de la Sierra).

    Hablo por experiencia propia. Nací y me crié en el pueblo de Fomento y tuve parientes que se alzaron. Yo era un adolescente y en los pueblos de la zona la vida transcurría tranquilamente, diría que con má normalidad que años después.

    Aquel era entonces mi mundo, mi universo conocido, mi único mundo. Así que con igual paletismo, yo podría proclamar que aquella fue mi primera guerra mundial.

  • Curioso dice:

    No, por favor, no otra vez, que su cuento marea. No veo sustancia alguna en su crítica a Rojas.

  • Chacho dice:

    Curioso, please, no me hagas contarte de nuevo el cuento de la buena pipa.
    Cuando digo “gato por liebre” no quiero decir que cambie la historia, sino que dice lo que otros han dicho, con nombre propio. No importa si lo han dicho gentes de aqui o de alla.
    Supongo, porque no he leido Kaos en la red, que ellos usan la frase en el sentido de “retorcer” la historia, cambiarla, y escribirla desde un punto de vista “contrarevolucionario”. No es ese el sentido que uso yo la frase. Al contrario, creo que dificilmente encontraras alguien mas “contra-revolucionario” que yo y mas adicto a retorcerla (si eso es con Rojas que admiro y imaginate a los que desprecio).
    Mis criticas (las de todos) son otras. ?Quieres que te haga de nuevo el cuento de la buena pipa? No please.

  • Curioso dice:

    ¿Pero cuál es el gato por liebre? ¿Decir que en Cuba hubo una guerra civil? Eso es verdad, no importa que lo haya dicho antes quien lo haya dicho. Lo importante es que Rojas utiliza el concepto de guerra civil correctamente. Por cierto lo del “gato por liebre” también lo usó hace una semana Kaos en la Red en un ataque contra Rojas.

  • Chacho dice:

    Hablando de historiadores, Curioso, fíjate que unas de las críticas de Julio Le Riverend a Eusebio Leal es que no es el Historiador de la Habana, sino su “divulgador”. En ese aspecto, parece que este último (intelectual publico?) ha hecho muy buena labor, especialmente con aquello de “Andar la Habana”.

    Entonces coincidiríamos en que estos artículos no son para todo el mundo. No son para los enterados, (intelectuales, académicos, gente de buen saber, que no se sorprende por lo que dice Rojas), sino para el pueblo. Y entonces sí cumplirían una función didáctica “muy útil” como dices tu. Como diría el Maestro, entonces, con su típico deje de superioridad “a la gente común, su poco de música común”. ¿Pero esa misma gente merece entonces que le den gato por liebre?

  • Curioso dice:

    Pues esa es su opinión. La mía, y no sólo la mía, es que la serie de veinte ensayos sobre la historia de la revolución cubana de Rojas en el Herald ha sido muy útil para trasmitir una visión general de aquellos acontecimientos. Que yo recuerde hacía tiempo que no se publicaban en un periódico cubano comentarios sobre la actuación pública de Urrutia, Miró, Ray, Chibás, Llerena, López Fresquet y muchos otros revolucionarios olvidados. En otro comentario Ud dice que a aquella oposición no hay que darle visibilidad histórica, que ella la tiene, pero yo le pregunto: ¿cuántos jóvenes cubanos de hoy, dentro y fuera de la isla, saben quiénes fueron esos políticos? Seguramente muy pocos. En ese sentido, la serie de Rojas es útil.

  • Chacho dice:

    Exacto curioso. Como dije más arriba, “Rojas repite lo que otros han dicho, pero le da nombre propio”. Lee bien esa frase que es lo que he tratado de decir desde un inicio.

    Entiendo que si Rojas dice en esa entrevista que si escribe para la Academia, citará a los investigadores que dijeron eso mismo antes, pero si escribe para el periódico, entonces se acogerá a nuevas reglas y se saldrá de las que menciona más arriba (“los rituales de cita y la autorización”). Como dije también más arriba, si Rojas no dice que lo que dice es NUEVO, tampoco dice que no lo es, llevando al lector a pensar lo primero.

    Porque dejemos algo claro: tú no escribes si te propones repetir lo que ya todos saben. Tú escribes para decir algo “nuevo”, algo que los demás no han pensado. Yo creo que Rojas “salva” esa disyuntiva, repitiendo lo que otros han dicho, pero poniéndole un nombre nuevo a las cosas, y dando a entender con esto que es una nueva forma de verlas. Claro, que para dar esa impresión Rojas puede lo mismo citar a Guerra, Furet, y a muchos otros (citas de apoyo de su tesis). Pero no va a mencionar a quien lo dijo antes (la tesis original porque entonces los lectores dirán “¿para que escribes entonces?”.

    De todas formas no quiero parecer un crítico acérrimo de Rojas, ni darte a entender que no admiro su forma de razonar y de escribir. Solo digo, y repito mi comentario del inicio, que dejan mucho que desear estos ensayos (algunos, los que puedo juzgar en base de mis conocimientos que son muy limitados). Una opinión muy personal, de un tipo como tú has visto, que le gusta “retorcerlo” todo.

  • Curioso dice:

    ¡Qué lectura más torcida la de Chacho! En ningún momento Rojas afirma en esa entrevista que en el periodismo no haya reglas. Sólo dice que por tratarse de medios diferentes la argumentación sigue principios también diferentes. Lo mismo con lo de la “novedad”, en ningún momento Rojas ha dicho que las ideas de sus artículos son completamente nuevas.

  • Chacho dice:

    Curioso, realmente no le presto mucha atención a los artículos que publica Rojas en el Herald. Me parecen más bien un ejercicio retórico /informativo / publicitario, no un análisis serio. De ahí que tomando como ejemplo los dos últimos señale que a mi entender, Rojas solo ha cambiado el nombre de las cosas, (traición por revolución, contrarrevolución por guerra civil etc.), y ha dejado la misma justificación detrás de esos cambios.

    Entiendo que escribir para el periódico no es lo mismo que escribir un ensayo académico y que tal vez nuestras criticas por eso son excesivas (después de todo estamos discutiendo en un blog). Pero fíjate que las acusaciones de “plagio” de Rojas vienen de lejos. El mismo se ha referido a ellas en una entrevista donde a grandes rasgos, acepta que existe el “plagio” en la Academia, pero no en los artículos de opinión de la prensa.

    A la pregunta de una periodista sobre qué es un intelectual público, Rojas explica que “concibe su misión como la de un investigador formado en las humanidades que no se ciñe al formato de la producción académica.” Como sabes, -sigue explicando Rojas- la formación académica tiene una serie de principios y de reglas, el rigor de la exposición tiene sus propios rituales, que son la cita y la autorización. Tienes que estar informado sobre todo lo que se produce, y actualizado, para que no te acusen de plagio. El intelectual público se sale de la academia y trata de buscar un lugar en la opinión pública desde el cual emitir juicios y dar opiniones”. Es decir, en el periódico no hay reglas!!

    No me extraña entonces que Rojas siga arrastrando estas acusaciones, y que en el artículo que nos ocupa, para no mencionar otros materiales en los que sí incluyo libros “académicos”, hace lo mismo. Creo además, que no debes acusar a nadie de “bajas pasiones,” o de imitar la jerga de los intelectuales del gobierno. Creo como tú que Rojas es uno de nuestros principales investigadores en el exilio, y si no lo pensara no perdería el tiempo en esta discusión, por eso, me parecen este tipo de acusaciones que haces son equivocadas e injustas. Como “intelectual público” Rojas (sus amigos y sus alter egos) deberían acostumbrarse a la crítica del público, y si lo encuentra (n) pertinente, responderlas, pero sin este tipo de acusaciones.
    Mas sobre las declaraciones de Rojas aqui:

    http://www.cubanet.org/CNews/y03/dec03/15o8.htm

  • Curioso dice:

    Chacho, yo no soy alter ego de Rojas, pero lo conozco muy bien. Eso no es raro. Cualquier persona más o menos al tanto del debate cubano conoce su trabajo y sabe desde dónde piensa y escribe. No es cierto, como usted dice, que Rojas “cambia” simplemente los nombres o los términos de la historia y nada más ¿Tendré que remitirlo a sus libros que usted seguramente conoce pero no quiere admitir? Sus, hasta ahora, veinte artículos en el Herald están llenos de información histórica concreta y también de referencias bibliográficas. Esto último, por cierto, es lo que usted y otros de sus críticos le reclaman, que cite a tantos autores. Pero, ¿en qué quedamos? ¿Si cita a muchos es pedante y si no cita es un plagiador? No se trata únicamente de un asunto de nombres. En casi todos sus artículos Rojas da crédito a muchísimos historiadores. Así de pasada le reduerdo que él ha citado, fácil, a más de treinta historiadores, en esa serie. Pero a lo mejor usted no ha podido leer todos los artículos en la versión electrónica del Herald. Chacho, entre tan sólo en la sección Cuba del Nuevo Herald, lea seremamente, sin tantas bajas pasiones, los veinte artículos y dígame, de verdad, si se trata sólo de cambiar un concepto por otro.

  • Chacho dice:

    Historiador, creo que te equivocas. Yo no he dicho que la tesis se manejaba en Cuba, dije que Rojas en estos artículos no hace más que repetir lo que otros dicen, dándole nombre propio (no digo que plagiando, pero si lo quieres pensar así, me da lo mismo). Justamente hace unos días discutía con el “curioso” (tan cercano a las posiciones de Rojas que parece su alter ego), sobre la tesis de las “dos revoluciones en pugna”. Simplemente le criticaba a Rojas que estaba cambiara la tesis de “revolución traicionada” por dos “revoluciones en pugna”. Después de mucho darle, finalmente aceptó que no había pasado tal (segunda) “revolución,” sino algo así como un “golpe de estado” (desde el poder), que es lo mismo que decir, una revolución traicionada. Da la casualidad que esa misma tesis se han cansado de repetirlas muchos en el exilio, desde los años sesenta, pero Rojas tampoco lo aclara y nos entrega una tesis “nueva”. El caso que nos ocupa aquí es el mismo. Ya se han mencionado aquí varias personas que habían sostenido esta tesis antes, y si bien Rojas no dice que la tesis es suya en el artículo del Herald, tampoco lo niega. Pero además, Historiador, cuando dices que con su artículo Rojas “le otorga a la oposición cubana la visibilidad histórica que merece” me parece que te estás yendo con la de trapo porque simplemente Rojas no es nadie para darle “visibilidad” a nadie mas. Ellos solo se la han ganado y con bastante coraje. Por último, no pienso leer el Granma para buscar esta tesis. Confío en lo que dice Ichikawa y Miguel. Ellos no serán “historiadores” pero por lo que conozco de ambos (sus libros) confío en su palabra, y espero que algún día, algún historiador “de verdad” sí se tome el trabajo de aclarar esta disputa. De momento, creo que no merece acusar a nadie de hacerle el juego al gobierno, porque ya sabemos que ese tipo de jueguito se presta para defender cualquier cosa.

  • Plagiadores dice:

    Si decir que en Cuba hubo una guerra civil es un plagio de alguien entonces Díaz de Villegas plagió a Hugh Thomas y Juan Antonio Blanco plagió a Rojas porque su artículo es posterior a Tumbas sin sosiego.

  • Villeguización dice:

    Es cierto lo que dicen los Cinco Espías: Rojas me plagia, e incluso un artículo que él mismo comentó en su momento. Aquí está:

    http://www.cubanet.org/CNews/y05/jun05/01o8.htm

    Por cierto, en ese artículo de 2005, yo debatía con Ichikawa.

  • Historiador dice:

    Miguel Fernández Díaz dice cualquier cosa, con tal de descalificar a Rojas. Así fue cuando Los Miquis trataron de refutar algunos de los primeros artículos de la serie del Herald. Por otro lado, si Ramiro Valdés Jr. manejó la tesis me gustaría saber en que sentido lo hizo porque Ud. puede decir perfectamente que la revolución derrotó una guerra civil en su contra sin apartarse un milímetro de la historia oficial. La serie de Rojas es una crítica a la historia oficial en un periódico, no una investigación de archivo que, por otro lado, sería impublicable en un medio así. Como bien dice Blanco, la tesis no es nueva y Rojas en su libro Tumbas sin sosiego cita a varios autores que la han manejado, aunque ninguno oficial.

  • pd dice:

    Venga, Miguel, dame citas.
    Ichikawa, a quien conozco bien, no es historiador.
    Juan Antonio Blanco ha usado el término en un artículo que sólo conoce el. Pero tú hablas de la Escuela del Partido: cita por favor a las auctoritas que te formaron…

  • Historiador dice:

    Chacho, Miguel Fernández Díaz y Emilio Ichikawa afirman que la idea de que en Cuba hubo una guerra civil se maneja en los medios oficiales de la Habana. Yo que viví hasta hace tres años jamás la escuché y los reto a que me encuentren un documento oficial o un artículo de Granma donde aparezca. Los tres pierden de vista, además, que si Raúl Castro dice que en Cuba hubo una guerra civil lo hace para pregonar la eficacia con que ellos la sofocaron, no para reconocer la fuerza o la dignidad de aquella oposición. Lo que hace Rojas es valioso porque le otorga a la oposición cubana la visibilidad histórica que merece. No es el primero en hacerlo, pero sí uno de los que lo hace con mayor elocuencia. Él se está enfrentando al dogma de que los opositores al comunismo cubano no tienen más lugar en la historia que el de la traición.

  • curioso dice:

    Lo que me llama la atención de algunas críticas que se leen aquí no es que sean críticas, que siempre son válidas, sino que queriéndose presentar en nombre del “rigor” y de la inestigación histórica, o desde la intransigencia política del exilio, repiten las mismas frases de Eliades Acosta, el secretario cultural del Partido Comunista de Cuba. “Malabarismo”, “retórica”, “presunto historiador”.

    Si alguno de ustedes tiene dudas de que la tesis de la guerra civil, que no es en efecto nueva , molesta a la oficialidad cubana les recomiendo que lean todos los ataques al libro de Rojas Tumbas sin sosiego (2006), donde se sostiene la misma, y que se han publicado en los últimos dos años en La Jiribilla. Tampoco dejen de leer los ataques de Orlando Cruz, investigador del Instituto de Filosofía de la Habana, o de Rolando Rodríguez, asesor histórico del Consejo de Estado.

    Esa tesis es inadmisible porque otorga legitimidad histórica a la oposición y al exilio cubanos.

  • Miguel Fernández dice:

    PD, si no estás convencido con lo dicho por Blanco e Ichikawa puedes pedir auxilio al Instituto de Historia de Cuba, donde hasta los más recalcitrantes historiadores militares usan el término por lo menos desde 1992. Supongo que el exceso de atención en la cruzada práctica por los fondos aejnos te lleve a ceñir la historiografía cubana a Pino Santos dentro y Sir Thomas fuera.

  • sergio dice:

    Y digase lo que se diga, esos alzados no recibieron ayuda de USA. Una vez derrotados los de Playa Girón, una derrota anunciada, Estados Unidos se apartó de dar apoyo. Si hubo células infitradas o ayudadas por agentes de la CIA, todas fueron a para a manos del gobierno. Todo había comenzado mal cuando hasta los periódicos norteamericanos anunciaban la invasión de 1961. Ya no era secreto y guerra avisada, no mata soldado. La CIA envió a esos cubanos al matadero y todavía algunos ni cuenta se dan. Muchos confiaron en la ayuda de USA, ya que Fidel Castro recibía la ayuda de sus rivales los soviéticos en plena Guerra Fría. Nunca se imaginaron que aquello se prolongaría 50 años y seguían pensando que “Estados Unidos nunca va a permitir una base soviética a 90 millas”. Pues se equivocaron. Y todavía, cada cuatro años, los más viejos, que por viejos deberían de saber más, siguen confiando en este o aquel candidato, republicano y no “blandengue”, para que haga “algo por Cuba”.

    Aparte de que su discurso siempre ha venido como anillo al dedo a la propaganda del régimen de La Habana , ya son historia. Ahora a ver lo que nos deparan los próximos 50 años.

  • César Reynel Aguilera dice:

    Estimado Chacho,
    Busquemos un punto medio entre mi ingenuidad y tu perspicacia exagerada. Rojas no dice en ninguna parte de su texto que esa idea le pertenece, él sólo dice que la suscribe y da las razones. Ningún trabajo académico está exento de un acápite dedicado a términos y definiciones utilizadas. Sería absurdo juzgar el conjunto del trabajo a partir es esa fracción.

  • maite dice:

    Olvidaba, recuerdo en el blog de Manuel Sosa,
    « La Finca de Sosa », hace un año, él narraba éstos episodios de la guerra del Escambray, y cómo en una misma familia había un alzado y un miliciano.

  • maite dice:

    Si como dicen por aquí, es labor de bibliotecario, reorganizar y sobre todo “nombrar las cosas” pues bienvenidos los bibliotecarios.

    Creo que el Escambray fue una guerra civil, mi padre vivió la guerra civil española, estuvo en Asturias bajo los republicanos primero y con los nacionales después hasta que partieron en exilio a La Habana, y creo que no fue sólo la guerra del Escambray una guerra civil; cuando paseaba con mi padre en 1980, y veíamos las pintadas en las fachadas de las casas, las historias de los mítines de repudio, el escarnio violento personal, las detenciones, las agresiones; me decía, esto ya lo viví, esto es España 1936,1937,1938…
    Ese engendro político ha enfrentado a las familias cubanas, las ha dividido, ha enfrentado -y lo sigue haciendo-, a la población civil, en eso pienso, podríamos hablar con propiedad de una guerra civil de baja intensidad porque son escaramuzas urbanas organizadas, los mítines de repudio y las golpizas de las brigadas de respuesta ràpida; pero el Escambray creo cumple las características necesarias de éste tipo de conflicto: fue una guerra que enfrentó a un mismo pueblo armado y dividido en dos frentes, y según la wikipedia en francés, ese término puede utilizarse teniendo en cuenta los criterios de grado de importancia de las hostilidades y de duración.
    “Pour être considérées comme « guerre », les hostilités doivent atteindre un certain degré d’intensité et se prolonger un certain temps.”

    http://fr.wikipedia.org/wiki/Guerre_civile
    Interesante ésta entrada que pone como ejemplos de guerra civil de independencia, la de los Estados Unidos y también…”encore Cuba”

    Gracias Rojas, esperadas tus entregas dominicales.

  • La tesis de grado para cubrir los requisitos de la Licenciatura en Historia de de Ramiro Valdés Jr. ya maneja esa tesis. En el exilio “recalcitrante” de Miami y Union City es una creencia básica. En los encuentros acerca de Girón, miembros del exilio han tratado de que el gobierno cubano cambie la posición de “invasión norteamericana” y acepte que fue una guerra civil: cubanos vs. cubanos. Sin decir quienes eran los “buenos” o quienes los “malos”.
    Emilio Ichikawa.

  • Chacho dice:

    Querido César, no comparto tu ingenuidad. Cambiar nombres, por cambiarlos no es suficiente. Si vas a decir algo, dilo. Busca, investiga, y desmiente. Pero no me vengas con refritos, ni donde decía pirulí digas paleta, porque entonces nos estas creyendo bobos, y además, no le estás dando el crédito que otros se merecen. Es cierto que el Herald es un modo magnifico de llegar a todo el mundo, pero en un investigador de la talla de Rojas, hacer piruetas sobre la historia no le queda bien.

  • PolO dice:

    Creo que fue una guerra civil de “baja intensidad”.
    Los luchadores fueron campesinos, obreros, etc. no soldados profesionales organizados en un cuerpo armado tradicional y reconocido. Y el area de accion se extendio desde las ciudades a las serranias, cubriendo y afectando todo el pais, por casi una decada.
    Pienso, que por los participantes, area y duracion, en mi humilde parecer de Liborio en Bicicleta, fue una guerra civil.

  • Anónimo dice:

    La tesis no es nada nueva. Una muestra aquí:
    “Además de las dos grandes guerras por la independencia nacional (1868-1878 y 1895-1898), se produjo una sublevación racial en 1912 a apenas una década de alcanzada la independencia (1902) e inaugurado el período republicano, que concluyó en una masacre de los alzados. Hubo también –entre multitud de otros hechos– una resistencia violenta a la dictadura establecida por el general Gerardo Machado en su segundo período presidencial, pronunciamientos militares de las clases y soldados contra su oficialidad saldados a cañonazos en favor de los primeros, el golpe de Estado militar del general Fulgencio Batista (1952), la subsiguiente revolución contra su dictadura (1953-1959) y la guerra civil anticomunista contra el liderazgo de Fidel Castro (1960-1965), seguida por episodios de violencia terrorista hasta incluso los años 90.”
    “… Se inició entonces una guerra civil desde fines de 1959 hasta mediados de la década de los 60 en la que participaron decenas de organizaciones urbanas y más de 8,000 alzados en zonas rurales de todo el país, muchas veces bajo la dirección de ex líderes de la guerrilla y resistencia antibatistiana. Al calor de esa guerra civil, el gobierno de La Habana solicitó y obtuvo el apoyo militar en asesores y armas de la URSS y otros países del Bloque del Este y los insurrectos hicieron otro tanto en relación con Washington.”

    Juan Antonio Blanco
    http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/Elcano_es/Zonas_es/DT32-2008

  • Los Cinco Espías dice:

    Néstor Díaz de Villegas ha tratato en muchos artículos de esa guerra civil y de muchos otros temas que ahora Rojas “descubre” o cataloga: la radicalización de Rojas no es más que diazdevilleguización.

  • pd dice:

    Miguel, veo que tu “lucha teórica” contra Rojas va camino de convertirse en cruzada.
    Hasta donde yo sé, ningún historiador cubano ha puesto por escrito que el proceso de la “contrarrevolución” de los sesenta es una guerra civil. Por favor, te ruego que me busques ese párrafo de Pino-Santos y lo cites aquí.
    La tesis de Rojas (que yo comparto, con matices) es arriesgada porque los historiadores profesionales que se han ocupado del tema evitan cuidadosamente la etiqueta. El caso de Hugh Thomas, que tanto ha estudiado y aclarado la guerra civil española, y que no se atreve a utilizarla en el asunto cubano es más que ilustrativo. Hay unas condiciones para que un conflicto nacional sea considerado “guerra civil”. Supongo que el exceso de trabajo en la TV no te ha hecho olvidarlas.

  • Miguel Fernández dice:

    La tesis de Rojas es sumamente arriesgada, porque ha sido formulada antes incluso por Raúl Castro y enseñada hasta en la escuelita del Partido para confirmar el inventario que hizo Lenin de las formas que tomaba la lucha de clases en el período de tránsito. Pocos se atreven a correr el riesgo de presentar fiambre como fresco.

  • César Reynel Aguilera dice:

    Todo lo contrario, esta serie en el Herald es esencial para el futuro de Cuba, por eso el castrismo -a través de sus voceros oficiales y extraoficiales- se empeña en desacreditarla. Los cambios de nombres son un primer paso de rigor académico. Llamar las cosas como son, desvestirlas de palabras que quisieron ser nuevas para esconder viejos vicios.

  • César Reynel Aguilera dice:

    ¿Arriesgada? No veo por qué. Fue, es, una guerra civil.

  • Chacho dice:

    Rojas se está dedicando a cambiar nombres y etiquetas, y a poner en su lugar, otras tan banales e intrascendentes como las anteriores. Donde antes alguien había escrito “traición”, Rojas borra y escribe “revolución”. Donde antes se hablaba de “contrarrevolución”, Rojas borra y escribe “guerra civil”. Es un oficio casi de bibliotecario o de empleado de tiendas con algo de ocio en las manos. En verdad requiere muy con poca originalidad, y ningún trabajo de investigación que es lo que esperamos de un historiador. Creo que voy a tener que coincidir con Eliade en que esta serie en el Miami Herald no le hace nada bien a su reputación intelectual.