Wendy Guerra hace de guía turística.
Wendy Guerra hace de guía turística.
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Yo verdaderamente no sé cuán buena es (literariamente hablando) “la divina Wendy”, como le llama William. Lo que por más que vea y por mucho que con más frecuencia se repita este tipo de cosas, no deja de asombrarme y maravillarme “cómo se lo monta el personal”. Siempre me ha costado trabajar pensar que en la Cuba revolucionaria se haya premiado alguna vez el talento, o absolutamente y nada más que el talento. Estos chicos, que carecen del malditismo de haber pisado Miami y de la maldición de pisar con garbo por las calles de Madrid, y que, en uno u otro caso, la salida de Cuba fue una una búsqueda ética personal, parecen haber sido agraciados por la lotería. Pero yo me pregunto “¿por qué?”
El viaje “turístico” paralelo, que no ofrece comentarios (para mí y los que hemos vivido allí resultarían prescindibles, pero no para el lector medio de medio Mundo), combinado con la anécdota de las gafas (lo lamento, vivo en España y aquí se dice “gafas”) del niño del acto de repudio, resulta una mezcla rara que ¿se justifica?
Luego los últimos en llegar hablan mal y subestiman a los que hemos llegado antes, pero los que hemos llegado antes hemos tenido que bregar con la maldición y el castigo que nos impone el Absurdo mediático y político y literario e intelectual, que ha servido para que los últimos en llegar recogan un reconocimiento ¿que se merecen?
Decidamente, el mundo (y no solamente El Mundo) está loco, no hay valores, no hay nada. Y el viaje que ofrece la divina Wendy por “esa Cuba que sufre pero que baila” (puta mierda y puta mentira) es un recorrido triste, humillante y también oportunista, se pague en euros o en viajes al portador.
Lo de guia turistica lo aprendio con William Navarrete.
Bien por Wendy. Me gustó su libro.
Es muy original y de algo tiene que vivir,¿ o no?
¡Gracias, Ernesto! Ya sé que no debo NI ACERCARME a la premiada novela de la fotogénica guía…
Coincido con David: puta mierda, y puta mentira. Y puto proxenetismo, agrego.
Las de Wendy’s son las únicas hamburguesas cuadradas.
Misha Mijalkov, yo no critico a Wendy. Pobrecita, sí, algo tiene que hacer. Salvando las inmensas y abismales distancias, eso mismo lo pueden haber dicho todos los que colaboraron con la Francia de Vichy. Por eso ahora, “porque de algo” tengo “que vivir” me voy a poner de puta en la calle Montera o a recavar una colecta (falsa naturalmente) para llevar a Jesús Díaz felizmente muerto a los altares de la iglesia católica y la musulmana.
Seguro que no lo publican porque me encanta todo lo que ella escribe y en estos penultimos dias se desea dañar a Wendy. Ella viaja, vive, es feliz y eso les duele tanto.
Me encanta que alguien vea el lado bello de lo feo. Asi son sus libros, yo se lo que viene ahora y preparense.
Misha: Ya te vemos en esa calle, no te anuncies. No te proyectes por favor.
Wendy, no le llega ni al tobillo de Renée Méndez Capote.
muy bien redactado el comentario anterior. Las personas que vienen a Cuba, las del exilio, comen en esos lugares de los que Guerra habla, si quieren mando fotos de varios escritores o ensayistas en esos lugares. A nadie le duele eso.
Ven a Cuba y recondenate.
Ven a Cuba y jodete.
Ven a Cuba y no saques a tus padres a comer.
Ven a Cuba en estas vacaciones, como yo misma y no tomes nada en sitio alguno, vete para el frio y no toques un tenedor. Por favor, no sean bobos, aqui relamente todos lo hicieron o lo hacen. Los que no tienen han tenido y cuando tengan lo haran.
Respeto con Méndez Capote y respeto con wendy Guerra por favor. La envidia se nota. Cuidadito.