
Hace ya muchos años le pregunté a un científico cubano por qué, a pesar de tantos esfuerzos y recursos invertidos, la ciencia de nuestro país se negaba a dar el salto de calidad correspondiente y seguía aferrada a una visión tercermundista. La respuesta que me dio fue: “Aquí la ciencia es de ensayo… y ensayo, el Comandante no acepta errores”.
Como muchos tiranos del siglo XX, Fidel Castro también descubrió que la actividad científica podía ser un excelente instrumento de propaganda. A pesar de sus aplicaciones bélicas, y de un número cada vez más creciente de pifias y desaciertos, la inmensa mayoría de los seres humanos todavía mira a la ciencia como una causa noble; y las revoluciones, ya sabemos, viven de masticar y escupir noblezas.
Castro I concibió la ciencia como una maquinaria perfecta, hermética a la lógica del conocimiento popular, rodeada de una aureola de discreción y de secreto militar, que iba desde el diseño de sus instalaciones hasta la selección de sus empleados. La lealtad de los reclutados siempre ha sido más importante que sus capacidades. Los objetivos de la campaña se trazan de antemano. Los hombres de ciencia se lanzan entonces, como peones, al ataque de unos reductos que anuncian la “genialidad” del Gran Jefe. Quienes se niegan a marchar en el sentido de esas cruzadas, ya sea porque quieren dedicarse a las ciencias puras o porque tienen reservas éticas o intelectuales, son considerados innobles y, en consecuencia, reprimidos.
Esto es algo que podemos comprobar cuando miramos, desde una perspectiva adecuada, la evolución de las más importantes instituciones científicas de la Cuba post-revolucionaria.
El Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CENIC) puede identificarse con la etapa eufórica de un cabecilla que siempre tuvo, para el pensamiento abstracto, la misma capacidad que un mosquito lobotomizado, pero que se sintió con el derecho a dirigir unas columnas científicas que llevarían al país hacia la victoria inobjetable sobre el hambre y a producir, por ejemplo, más leche que Holanda.
En unos pocos años, el CENIC demostró que la famosa solución del hambre no saldría de sus laboratorios. Lo que sí salió fue un pujante grupo de investigadores que logró atrapar la atención del Comandante en Jefe y convencerlo, en campaña de guerrilla victoriosa, para que construyera el Centro Nacional de Salud Animal (CENSA). Los argumentos utilizados por estos científicos se basaron más en la exquisita paranoia de Castro I que en cualquier otra cosa. Gracias a esa limitación psicológica pudieron hacerle creer, con experimentos sin controles, consignas políticas y tesis de doctorado discutidas a puertas cerradas, que las epidemias que azotaban al ganado porcino, lejos de ser consecuencia de las malas condiciones sanitarias del país, de un fenómeno epidemiológico antiguo y recurrente, o de los escasos controles aduanales, se debía a unos ataques de la CIA que resultan absurdos si tomamos en cuenta la escasa distancia que existe entre Cuba y el sur de los Estados Unidos.
En cuanto el globo del CENSA empezó a desinflarse, surgió, en un oscuro laboratorio del otrora resplandeciente CENIC, una nueva guerrillita que decidió explotar esa coyuntura, tan interesante, que empezaba a producirse entre la proverbial megalomanía de Castro I y su inobjetable envejecimiento. La bala mágica que utilizó esta tercera columna invasora fue el famoso Interferón, compuesto que presentaron como algo cercano a la cura perfecta de cuanto cáncer pudiera surgir en el tejido sagrado de la patria. El único inconveniente que presentaba esta droga era que, para tenerla en cantidades adecuadas, había que producirla de forma recombinante, o sea, mediante la ingeniería genética. Así fue como surgió, a un costo de ochenta millones de dólares, el flamante Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), un complejo de edificios que (como dijo alguien una vez en una reunión) consumen tanta electricidad como el municipio Diez de Octubre. Una institución hecha para botar el dinero, que fue dirigida, en sus años de esperanza, por un mulato jacarandoso del que se decía a sotto voce, “pobrecito, si se cae en el piso come Interferón”, y cuya cara es la imagen que todavía hoy me viene a la mente cuando alguien intenta convencerme que Cuba es, y será, un país de jineteros.
Ya en el segundo lustro de los años ochenta, ante el desmerengamiento del bloque comunista, y aterrado por más de tres décadas de despilfarro económico, Castro I le dio la orden a sus científicos de conquistar una cota desconocida y absurda: la rentabilidad. Ante esa exigencia surgió, del interior del CIGB, otro grupo guerrillero que dijo estar dispuesto a lograrlo… o perecer en el intento. Esa facción enarboló como solución económica una vacuna contra el meningococo del grupo B, con ella lograron convencer al comandante -a pesar de que las pruebas bactericidas todavía no eran concluyentes, y los estudios de efectividad no habían sido validados- para que construyera, al costo de otras decenas de millones de dólares, un centro de producción de vacunas que hoy se conoce con el nombre de Instituto Finlay. Justo es decir que este es el único de los centros del llamado Polo Científico que ha logrado pagar su propia inversión.
Algo que confirma el carácter eminentemente guerrillero de la ciencia castrista es su uso de la vieja máxima “las armas se le arrebatan al enemigo”. Todos estos grandes centros del oeste de la capital cubana tienen como fuente original de sus “descubrimientos” a científicos extranjeros. Así, el CENIC puede ser identificado con Voisin o con cualquiera de los técnicos que decidieron ir a darle su ayuda desinteresada al pueblo cubano; el CIGB es hijo de Kary Cantell; y el Instituto Finlay de un americano, cuyo nombre ahora no recuerdo, que propuso conjugar las proteínas y los polisacáridos de la pared celular del meningococo, para aumentar la antigenicidad de la famosa vacuna.
Hoy día, casi cincuenta años después de ensayos y ensayos, el saldo que nos deja la supuesta ciencia del castrismo es mucho más triste que una colección de edificios descascarados, instituciones en decadencia, o científicos envejecidos que rumian sueños antiguos, a sabiendas de que pudieron ser alcanzados. Lo peor de esta experiencia es que muchos creen ver en ella la confirmación de que Cuba es un país hecho para el turismo, una tierra de rumberas y camareros alérgicos al pensamiento.
Esta opinión necesita olvidar la enorme cantidad de científicos cubanos, nacidos después de la revolución, que han logrado construir excelentes carreras profesionales en las mejores universidades del mundo. Estos investigadores, que representan a escala todos los estratos, sexos, y razas de la sociedad cubana, coinciden en un punto: en algún momento de sus vidas se percataron del circo que significaba la ciencia castrista y decidieron partir, con toda la carga de coraje existencial que eso implica, a probarse en sitios donde el rigor y la libertad se convierten en acicates intelectuales.
Por desgracia para Castro I, y para aquellos que lo utilizan como demostración de que somos un pueblo condenado a la rumba, existe un ejemplo que demuestra cuan factible y necesario es, para un país en vías de desarrollo, crear una infraestructura científica que esté a la par de sus homólogas en el mundo desarrollado. Me refiero a Israel, un pueblo, una nación, que empezó a construir su primera universidad en Jerusalén, y su primer instituto de investigaciones en Rehovoth, décadas antes de ser un Estado. Las dificultades políticas, sociales e intelectuales que enfrentaron lo colonos judíos cuando decidieron iniciar, en la segunda mitad de la década del treinta, el desarrollo científico de Palestina, fueron inconmensurablemente superiores a las que pudo haber encontrado la Revolución cubana en sus inicios. Sin embargo, hoy día la ciencia israelí tiene un nivel internacional sobresaliente, mientras que la cubana, para poder sobrevivir, tiene que buscar refugio fuera de sus fronteras.
César Reynel Aguilera
Montreal





SOBRE LA VACUNA SINTETICA CONTRA EL HAEMOPHILUS TIPO B (HiB)
El antigeno fue desarrollado por los cubanos; los canadienses contribuyeron una tecnica que abarata la fabricacion:
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Articulo en globalexcahnge.org
The World’s First Synthetic Vaccine for Children:
Children in the UK are routinely immunised against Haemophilus influenzae b (Hib), which causes meningitis and pneumonia, but there are literally billions of children in the developing world that cannot afford the vaccine. As a result, more than half a million children die from Hib infection each year. Cuban researchers have now presented a novel, fully synthetic vaccine that can be produced much more cheaply and thus will reach all parts of the world. Coincidentally, it is the first fully synthetic vaccine to succeed in all clinical trials.
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Vacuna premiado por el Tech Museum de San Jose (California)
2005 Health Award Laureate
Hib Vaccine Team
Laureate Country: Cuba and Canada
Project Country: Cuba
Video: 2005Videos/HIB_Vaccine_Team.mov
Project Overview:
In an attempt to create alternatives for the production of conjugate vaccine against Haemophilus influenzae type b, the Hib Vaccine Team developed the first vaccine containing an antigen produced by chemical synthesis. The members of the Hib Vaccine Team are Dr. Vicente Verez-Bencomo and Dr. Violeta Fernandez Santana from University of Havana, Professor René Roy from the University of Quebec in Montreal, Dr. Eugenio Hardy from the Center for genetic Engineering and Biotechnology, and Dr. Maria Eugenia Toledo from the Institute for Tropical Medicine Pedro Kouri.
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Technology Solution:
The conjugate vaccine incorporating a synthetic bacterial carbohydrate antigen was demonstrated to be as safe and immunogenic in humans as the already licensed vaccine incorporating the native polysaccharide. Access to synthetic complex carbohydrate-based vaccines therefore provides an alternative in the fight against Haemophilus influenzae type b infections. It also sets a strong basis for further development of similar approaches against other human pathogens. The vaccine is fully introduced for Cuban infant population and is in the process of introduction in many other countries.
VACUNA CONTRA LA MENINGITIS MENINGOCOCAL TIPO B
Tomado del reporte de Pugwash.org
In the early nineties, Cuba’s Carlos Finlay Institute finalized research on its anti-meningococcal B vaccine and started immunizing its population. The VA-Mengoc-BC vaccine was tested by a double-blind trial on 106 000 Cuban adolescents (10-16 years). The vaccine is now registered in 19 countries, with 45 million doses administered (85 percent in children under 5).
The anti-meningitis B vaccine, unique in the world, caught the attention of the pharmaceutical company, SmithKline Beecham (now Glaxo SmithKline), which subsequently reached an agreement with the Finlay Institute to market the vaccine globally. The Finlay Institute retains the vaccine patent and control over R&D, production and quality assessment capacities in Cuba.
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Brazil and Cuba will produce a vaccine against meningitis
The Institute of Technology on Imunobiologicals Bio-Manguinhos/Fiocruz, of the Oswaldo Cruz Foundation, the World Health Organization (WHO) and the Finlay Institute, from Cuba, signed a joint agreement to develop and transfer technical information for the production of AC meningococcal vaccine.
The cooperation aims at the emergency production of a vaccine against AC meningococcal meningitis for the country of the so called “Meningitis belt”, in the region of the sub African Sahara, due to the cancellation of the production of the vaccine by multinational pharmaceutical houses.
In order not to stop the supply, WHO requested the collaboration of the Manguinhos/Fiocruz and of the Instituto Finlay. Twenty million doses of the AC meningococcal vaccine will be produced during 2007 to 2008. The vaccine will be distributed, according to orientations of WHO to countries like: Burkina Faso, Chad, Ivory Coast, Mali, Niger, Nigeria and Sudan, where the disease reaches very high indexes. Here, there is also a possibility that an extra supply be provided directly to these countries by the end of the year.
!Y tampoco olvidar la aspirina de producción nacional, única en el mundo!
Qué lindos estos refritos de los folletines de propaganda que se imprimen en el polo “científico”, que se los crea el que no haya trabajado en esos centros, y no haya visto los globos inflados.
Y lo más triste del caso, cuando los globos explotan no pasa nada. El bastión inexpugnable se defiende.
Helios, una ultima vez para ver si entiendes, y prometo que sera la ultima vez. Los unicos estudios hechos sin financiacion cubana acerca de cualquier farmaceutico de ese pais eran de dos universidades, la de Nova Scotia en Canada y la de Colonia en Alemania. Repito, de lo que yo se son los unicos estudios no financiados por parte del gobierno cubano, y el resultado es que el PPG es un placebo.
Me vas a decir que cuando una medicina cubana es vendida a Brasil o Sur Africa hay un proceso similar al FDA de los EE.UU donde pasan anos examinando y re-examinando una medicina?
CS:
Si el PPG es o no un placebo, no te puedo decir, pero aun si lo fuere eso no significa que quedan invalidados estudios hechos sobre otros productos de la biotecnolgia cubana. Como precisamente ilustra el caso del PPG, los cientificos del mundo no son tan tontos como para aceptar sin pruebas lo que alegan los creadores de cualquier farmaco y por ello hacen estudios independientes para verificar su efectividad.
Te recuerdo que en USA se han aprobado medicinas inefectivas o aun dañinas a la salud (el Vioxx es una recientemente retirada del mercado por causar muertes tras no se cuanto tiempo) y eso a pesar de toda la tecnologia y de los examenes y re-examenes que mencionas.
Entre parentesis, si quieres hablar de un “des-logro” de la medicina cubana, no tienes que ir mas lejos que al bien cacareado y muy bien ordeñado en el sentido financiero, que el supuesto tratamiento de la retinosis pigmentaria.
No creo que hay muchas dudas que eso es un fraude y que la comunidad cientifica cubana lo sabe, pero como rinde tanto se lo callan.
En resumen, quienes estan seriamente interesados en conocer la realidad sobre la ciencia en Cuba debe tomarse el trabajo de investigarla buscando fuentes independientes y confiables — y las hay en abundancia en la Internet — no dandole credibilidad a algun trasnochado con anecdotillas de dudosa veracidad y una agenda a impulsar.
Oye, Helios, es tarde y no tengo tiempo para ponerme a analizar uno a uno tus “argumentos”. Algún día lo haré. Pero te aclaro que aquí los únicas fuentes que NO son ni independientes ni confiables son los informes manipulados (o directamente inventados) de los testaferros de Castro, que citas con una fruición digna de mejor causa. Con la misma desvergüenza con la que inventan crecimientos económicos del 10% en un país en crisis continua, y liderazgos en producciones de leche a cargo de vacas “nacionales” (compradas en Canadá), en un país donde los niños dejan de beber leche a los siete años, han intentado inflar una supuesta biotecnología “nacional” que es ejemplo y admiración y bla-bla-bla del mundo mundial.
Las anécdotas (deja el diminutivo para los informillos y mentirijillas de pacotilla con las que está inundando esta página…) que recuerdan César y otros en sus comentarios, pueden ser confirmados por muchísima gente.
Woland,
Ya están llegando a mi correo los mensajes de antiguos colegas del Polo Científico, con informaciones precisas, nombres, fechas, datos y pruebas documentales de mucha de las barbaridades que ya conocemos y de otras que nunca nos enteramos. Creo que el desmontaje del que habla Julio (comentario # 43) se va a escribir mucho más rápido de lo que imaginé.
Saludos
Woland:
SUFRE! (leyendo esto). Tu — y tantos otros cubiches que piensan como tu — son un insulto a sus propias inteligencias.
Noto que PD publica hoy varias noticias inconsecuentes relacionadas con Cuba, pero ignora el anuncio de esta esperada vacuna terapeutica contra el cancer de pulmon, muy relevante para el tema que se trata aqui, y que ha tenido bastante repercusion en los medios — aparece incluso en El Nuevo Herald.
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Cuba registra vacuna contra el cáncer y podrá venderla en EEUU
Por ANDREA RODRIGUEZ
The Associated Press
Científicos cubanos presentaron el registro sanitario de una nueva sustancia terapéutica contra el cáncer de pulmón avanzado para alargar la vida de los pacientes afectados con el mal, con lo cual ya podrán comenzar el proceso de comercialización en Perú, Malasia y China.
“Es una vacuna muy segura, no hay eventos adversos y contribuye a incrementar la calidad de vida y supervivencia”, dijo el martes la doctora Elia Neninger durante una conferencia de prensa en el Centro de Inmunología Molecular, la institución encargada también de producir y distribuir la sustancia y con la cual deberán tratar los socios extranjeros.
El medicamento lleva el nombre de CimaVax EGF y fue desarrollada desde 1992 hasta conseguir el registro el 12 de junio ante las autoridades sanitarias cubanas que evaluaron los estudios del centro y los resultados en pacientes.
La vacuna está compuesta por la proteína de “Factor de Crecimiento Epidérmico (EGF)”, unida a otra proteína llamada “P-64″ que facilita la respuesta inmune, manifestó Neninger.
La aplicación es paralela al tratamiento tradicional por lo general de quimioterapia y los estudios de los cubanos mostrados el martes a la prensa indican una expectativa de vida de cinco meses más para los pacientes de esta afección que suele ser de un año, indicó la jefa del proyecto, la doctora Tania Crombet.
En Cuba el producto no tiene precio pues se distribuye por el sistema nacional de salud que es gratuito.
A partir de este registro se espera uno similar en Perú para comenzar su comercialización allí mediante el licenciamiento a una compañía local que no fue identificada por los científicos.
Luego de nuevos ensayos clínicos exigidos por las leyes de esos países sucederá lo mismo en China y Malasia, en este caso mediante la compañía Bioven, comentó la doctora Gisela González, experta del Centro de Inmunología Molecular, al estimar en un año el tiempo de este proceso.
“Esta es la primera vacuna terapéutica registrada en Cuba”, señaló la especialista.
Como dato inusual, reconocieron las científicas, el producto tiene una autorización especial del Departamento del Tesoro estadounidense para ser vendido en el vecino país, cuyo gobierno sostiene un embargo a la isla por motivos políticos pero que impide la comercialización de mercancía cubana esa nación.
Este permiso fue obtenido cuando la licencia comercial otorgada por los cubanos estaba en manos de la empresa CancerVac, pero la firma quebró ante de completar los estudios exigidos por la autoridades sanitarias norteamericana para ponerlo a la venta.
La autorización para el mercado estadounidense pasó entonces a YM BioSciences, que sí deberá terminar ensayos clínicos tasados en unos 20 millones de dólares. “El registro en Cuba va a impulsar a las compañías a hacer esos ensayos clínicos”, afirmó González.
Helios, vamos a ver cual sers los resultados de los estudios norteamericanos de esta vacuna. por que te repito que hasta ahora los unicos estudios independientes de algun farmaceutico cubano eran los del PPG que se hicieron en Alemania y Canada. Y no crees que hay algo revelador en que los unicos en los EE.UU que se interesaron en la “milagrosa” biotecnologia cubana era una empresa muerta-de-hambre que se fue a la bancarrota?
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http://www.idsa.in/publications/stratcomments/AjeyLele191006.htm
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Camilo Lopez