Randy es el locutor oficial del Tripa en Jefe y Carlitos Valenciaga el Tracatán oficial o mejor dicho el Locutor en Jefe y el Tracatán el Jefe respectivamente.
Serrano, el pobre se tiene que conformar con dar las noticias de Raúl.
¿Será que Randy se ha convertido en la voz del Tripa en Jefe? Una voz triposa para una tripa sin voz.
Oh, ese material de cine silente (por parte del coma erectus) haria las delicias de los expectadores en los años veinte. Buster Keaton no fue nunca tan exitoso al expresar sus sentimientos sin ayuda del lenguaje. Marcel Marceau, se quedo enano ante tal “locuacidad”. Da igual: al coma erectus, no hay que oirle lo que dice para entender, por su gestualidad, todo lo que expresa. En cualquier caso, quien lo escuche una vez, no sabe más que quien lo escuche mil veces: siempre es lo mismo. Al final lo mejor de esa joya de la cinematografia socialista a orillas del trópico es lo que trata de ocultar: la brillante senilidad del actor principal, disimulada con lo que dice el locutor oficial de turno.
esos, esos, esos, esos, esos, esos, que son muchos…
ay! hasta cuàndo eso locutores tan desagradables…
Randy es el locutor oficial del Tripa en Jefe y Carlitos Valenciaga el Tracatán oficial o mejor dicho el Locutor en Jefe y el Tracatán el Jefe respectivamente.
Serrano, el pobre se tiene que conformar con dar las noticias de Raúl.
¿Será que Randy se ha convertido en la voz del Tripa en Jefe? Una voz triposa para una tripa sin voz.
Oh, ese material de cine silente (por parte del coma erectus) haria las delicias de los expectadores en los años veinte. Buster Keaton no fue nunca tan exitoso al expresar sus sentimientos sin ayuda del lenguaje. Marcel Marceau, se quedo enano ante tal “locuacidad”. Da igual: al coma erectus, no hay que oirle lo que dice para entender, por su gestualidad, todo lo que expresa. En cualquier caso, quien lo escuche una vez, no sabe más que quien lo escuche mil veces: siempre es lo mismo. Al final lo mejor de esa joya de la cinematografia socialista a orillas del trópico es lo que trata de ocultar: la brillante senilidad del actor principal, disimulada con lo que dice el locutor oficial de turno.