- may 11, 2008 • 21:15h
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Iván Hernández, lector cubano, opina en La Vanguardia:
Muchos nos preguntamos el porqué llegan ahora, justo cuando hay un cambio de presidente. ¿Será una estrategia? ¿Quieren que asociemos todo lo nuevo con la figura de Raúl? Seguramente. Haber nacido y sido criado en Cuba te da la experiencia necesaria para creer que no hay cabos sueltos, hechos al azar ni casualidades en esta isla (al menos no de esta índole). Raúl, que no tiene el mismo impacto como figura publica que su predecesor, conseguiría dulcificar su imagen -demasiado férrea- tras décadas al mando del ejército.
Las sensaciones son confusas tras estos cambios, en parte podríamos alegrarnos y de hecho lo hacemos, pero la verdad es que es triste darnos cuenta que de momento sólo hemos redoblado aspiraciones e ilusiones. Es como una bocada de aire después de bracear incansablemente por llegar a la orilla y detenernos para darnos cuenta que sólo tenemos medio camino andado y que la orilla aún está muy lejos.




Asi nos sentimos muchos.