- may 10, 2008 • 22:19h
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El cardenal y el general coinciden en la “falta de ideales”. Qué lamentable ver a la Iglesia y al Ejército competir por la misma exclusiva contra la sociedad civil, ese cordero descarriado desde el siglo XVIII. A ver cuál de nuestros intelectuales denuncia esta connivencia.







El purpurado, que dicho sea de paso, está en primera línea para la sucesión de Maledetto XVI, hace honor a la doblez de la jerarquía catolica a través de la historia, con sus conocidas excepciones que confirman la regla. Para mí hace mucho tiempo que esa iglesia de oros y oropeles dejó de ser la de Cristo y sus Apóstoles. Por eso cada día menos jóvenes encuentran allí su vocación religiosa y los fieles se comunican con Dios y con la Virgen de forma directa y sin intermediarios. Cada día me parece más cerca el cumplimiento de la profecía de Nostradamus sobre el fin del papado.
Es una yunta desde los tiempos inmemoriables. Conveniente para la iglesia en los gobiernos dictatoriales. El clerigo saca una regla de tres clasica: del lobo un pelo. Y te callan conque de lo contrario no ganarian ni un adepto. Y la mision de ellos es “evangelizar” la mayor cantidad de corderos posibles (lease corderos de Dios, no del gobierno).
¡Santa Oriana! ¡Levántate y lánzales un buen rayo!! (O dos…)
Los dogmas se dan la mano.