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Massaguer: dos aniversarios

  • abr 22, 200810:33h
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Este año se cumple el 50 aniversario de la publicación del libro Massaguer. Su vida y su obra, autobiografía, historia gráfica, anecdotario que vio la luz, con 12 meses de retraso, en los talleres de Úcar, García, SA (La Habana, marzo de 1958). En aquella ocasión, el caricaturista cubano Conrado Walter Massaguer y Díaz (Cárdenas, 1889) celebraba otro cincuentenario: el de su carrera artística, iniciada en 1907.

Massaguer nació en la ciudad matancera de Cárdenas. Tres años después, la familia se muda a La Habana, en donde el padre de familia había encontrado trabajo como tenedor de libros en la Casa Celestino Blanch, Plaza de San Francisco. Apenas instalados en la casa de la esquina de Jústiz y Baratillo, el padre encuentra mejor opción laboral en el Central “Las Cañas” (antiguo “Alfonso XII”), en la localidad matancera de Alacranes. Transcurría el año de 1894. El padre se implica en los preparativos del grito de independencia y, en consecuencia, la familia se ve forzada al exilio. Llegan a Mérida (Yucatán) en 1896 y se integran a la importante colonia de exiliados cubanos del poder español radicada en esa ciudad. Su padre participa en la fundación de un club revolucionario y en la publicación de La Estrella Solitaria, semanario independentista publicado por los camagüeyanos Clodomiro y Cloridano Betancourt.

Al joven Conrado lo envían a cursar tres años de estudios (1902-1905) en la Academia Militar de Nueva York. Luego, tras breve estancia en La Habana, en donde toma cursos con el caricaturista Ricardo de la Torriente (futuro director de La Política Cómica), regresa a Yucatán y le proponen colaborar como dibujante para el bisemanario La Campana en 1907. Este hecho marca el comienzo de su carrera artística y es el motivo de publicación del libro antes mencionado.

Fueron muchos los sucesos y personajes que enriquecieron la vida y obra del artista. El propio Massaguer cuenta en la larga autobiografía que sirve de introducción a la obra, las circunstancias en que personajes como Enrique José Varona, Luis Felipe Rodríguez, Max Enríquez Ureña, Hernández Catá, Raimundo Cabrera, Figarola Caneda, Federico Urbach, Aniceto Valdivia (Conde Kostia), José María Chacón y otros van apareciendo en su vida hasta que, en 1916, funda y saca a la calle el primer número de Social, lujosa revista mensual con tirada inicial de 3 000 ejemplares.

La autobiografía pone particular empeño en nombrar a personajes célebres de la vida cubana y del ámbito internacional que el artista frecuentó en diferentes circunstancias. Las descripciones destacan el carácter mundano de Massaguer. Tal vez sin esta condición el talentoso y exitoso artista no hubiera despuntado y marcado con sello propio, como lo hizo en vida, tantas publicaciones y empresas con las que estuvo relacionado. A ello se une su agudo olfato para los negocios (puede que no sea superfluo recordar que por sus venas corre la sangre paterna de los catalanes Massaguer y Pujol) que el autor reivindica colocando el blasón de ese linaje catalano-provenzal en una de las páginas del libro y remontando la genealogía familiar a algunos ilustres nombres del Medioevo.

A Social le sigue el lanzamiento en 1919 (junto con su hermano Oscar) de la revista Carteles. Por La Habana de entonces desfilan Sarah Bernhardt, Eleonore Duse, Caruso, Arturo Rubinstein, Paderewski, Andrés Segovia, Leopoldo de Bélgica, Rachmaninoff, Blasco Ibáñez, todos caricaturizados por él. En su casa se aloja Ramón del Valle Inclán. El hispanista francés Francis de Miomandre añade su nombre a la lista de colaboradores de , entre los que cuenta también con Emilio Bacardí Moreau, Mariblanca Sabas Alomá, Orestes Ferrara, Carolina Poncet, Jorge Mañach, Enrique Serpa, Enrique Loynaz, Alfonsina Storni, Gabriela Mistral, Tamaki Miuri, etc. El gobierno de Estados Unidos lo condecora por sus servicios durante la I Guerra Mundial. Funda el Salón de Humoristas, primero de su tipo en América. Y se casa con Elena García-Menocal y Otero (sobrina del Presidente Mario García-Menocal), algo que le hace “ingresar —según sus propias palabras— en las filas del menocalismo”: o sea, se codeará con toda la alta burguesía cubana con las beneficiosas conexiones genealógicas y políticas que esto implica.

En Social aparecen las firmas de Concha Espina, Pío Baroja, José Carlos Mariátegui, Miguel Ángel Asturias, Foujita, Lecuona, Caturla, Gattorno, José Antonio Ramos, Cosme de la Torriente, Gómez de la Serna, Néstor Carbonell, Arturo Roselló, Jesús López Silveiro, James Brown Scott, Amadeo Roldán, entre decenas de autores.

En 1929 Massaguer viaja a París, donde expone 40 de sus caricaturas en colores en la galería Charpentier. Vende la mitad, le encargan otras 10 y la revista Vu le dedica una página. Tal vez valga la pena reproducir la impresión (tuve la misma 70 años después) de Massaguer en aquel momento:

“[...] La revista “Vu” me dedicó una página: “Le Rire” otra en colores, que era mi caricatura del Presidente Hoover, con una nota sarcástica en contra de los EE UU., cosa que no me sorprendió, después de palpar el mal trato que el francés le daba a los sobrinos del Tío Sam. Yo sufrí algo de eso hasta que les aclaraba que Cuba pertenecía a Norte-América, pero, que (como Canadá y México), no éramos yankees, ni sur americanos. Me dejó pasmado la ignorancia que de nosotros tenían en la Ciudad Luz.”

En París, Massaguer es introducido por el Conde de Beaumont, presidente del Club Inter-Alliés, en los círculos del Príncipe de Kapurthala, el ex rey de Montenegro, las nietas del rey de Suecia, el hermano del Shah de Persia, el Príncipe Paolo de Troubetzkoy, Madame Dubonnet (la mujer más elegante de París) y otros personajes residuales de la Belle Époque. Ya advertí que parte del éxito de Massaguer se debía a su afición por la mundanidad. Viaja a Berlín, a Ginebra y a Madrid, en donde se queda en la casa de Hernández Catá, en el barrio de Salamanca. También a Roma, Florencia y Venecia.

Las memorias de Massaguer denotan su humor sin límites. No deseo dejar de poner dos ejemplos, ínfimos si se lee totalidad de las notas autobiográficas:

“[...] Regresé a América en el “Berengaria”, donde tuve de compañeros a Helen Rubinstein, a Edward Wallace, mi viejo amigo, al actor Bill Halligan, quien figura en mi anécdota con el narizón más popular del mundo, Jim Durante. La famosa Rubinstein estaba muy abatida por las noticias de Wall Street, pero al final del viaje, gracias a mis esfuerzos, olvidó los 2 ó 3 milloncejos que había perdido.”

Y otra:

“[…] Al finalizar ese año [1931] tuve que trasladarme a New York, pues me habían ofrecido una celda en Isla de Pinos […]“.

Massaguer continúa narrando sus peripecias, el cierre de Social, los intentos de volver a abrir la revista, la fundación de otra publicación (Desfile), los años de exilio antimachadista en Nueva York, los múltiples homenajes que recibe, las celebridades que caricaturiza y frecuenta, etc. En 1958, cuando pone punto final a estas breves memorias apunta: “[…] Y si el Destino me ve con buenos ojos, escribiré un epílogo (o lo escribirá otro) de lo que me ocurra después de estos días tormentosos de 1958, que prefiero no calificar”.

Una conclusión juiciosa, si se tiene en cuenta la cantidad descomunal de retractaciones que desde 1958 hasta la fecha ha merecido el “incalificable” (cito a Massaguer) proceso cubano. Massaguer tuvo la clarividencia de no decir nada. Falleció en La Habana, el 18 de octubre de 1965. De los últimos cinco años de su vida se sabe poco. Tal vez valga la pena indagar cómo terminó tan trepidante y fructífera vida. Me atrevo a adelantar que habitando una nube de deliciosos recuerdos con la puerta de su casa y las ventanas cerradas a cal y canto.

William Navarrete
París

Nota: Todos los datos, nombres y hechos aquí citados aparecen en el libro objeto de este post.

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7 respuestas
Comentarios

  • Begoñe Cazalis dice:

    Hola William quisiera poderme comunicar contigo acerca de un articulo que escribiste para una pieca periodista que estoy trabajando acerca de Segundo Cazalis, que esta mencionado en uno de tus articulos. Te lo agradeceria si te pudiese comunicar conmigo a mi email begoc@hotmail.cim, o me respondas a donde me puedo comunicar contigo.
    Muchas gracias.

  • Jose Varela dice:

    He visto la coleccion que tiene Ramos de Massaguer y es monstruosa. Incalculable el valor. De Abela tambien.

  • Cloro Díaz Epóxido dice:

    Probablemente Roberto Ramos, en su colección, tenga más de un original del libro. Ojalá incluso alguien pudiera compilar en libro la monumental obra de Massaguer. Es el pilar y el papá de la caricatura y la ilustración cubanas, además de su papel histórico de editor de revistas y cronista de un sector y una expresión sociales que fueron brutalmente mutilados y arrojados con odio a la orilla de enfrente. Bravo por William Navarrete.

  • Jose Varela dice:

    Se puede decir que el impacto de Massaguer fue mas lejos. El estilo art-deco de las cubiertas de Massaguer en la revista Social influye radicalmente en la legendaria revista New Yorker y la genialidad del diseño del caricaturista cubano queda plasmada en los inicios de la Vanity Fair, con la que colaboro (junto a varias publicaciones newyorquinas, de ahi que las caratulas de NY y VF fueran casi replicas de Social y no al reves) . En si Massaguer revoluciono las “cubiertas” de la epoca. Era inmediatamente reconocido por encima de todos los demas. Pero Massager fue un ilustrado que entro en la vida ilustrada entre la elite de la nacion y desde luego, todos sus retratos lo reflejan. Leyendo en el blog de Navarrete noto que lo menciona como el mejor caricturista cubano de todos los tiempos. Es una opinio muy personal, desde luego. Pudiera ser el mas reconocidoy el mas influyente (por la manera como retrato a las personalidades y pompas de su epoca, circulo social donde vivio) pero si en dos vertientes se va la caricatura (retratismo y humor) existen David (caricaturista retratista) y Abela (humor)… independientemente del tipo de vida y la linea, que es intrascendete, pues si no, estuvieramos hablando de dibujantes. Massaguer pudiera ser el caricaturista cubano mas reconocido en el mundo (antes de 1960, y siempre catapultado por la alta clase) y despues, por supuesto que el “plebeyo” Prohias, que inmortalizo y creo un culto mundial con su Spy VS Spy, diseminada en la decada del 70, en mas 6 idiomas por Mad magazine.

  • maite dice:

    Gracias William por tan buena y completa reseña, son excelentes las caricaturas, saludos.

  • William Navarrete dice:

    Hola Pomar:
    Gracias. En efecto, cardenenses ilustres ha habido y muchos, desde el desembarco frustrado de Narciso López hasta la fecha. Por esos trasiegos virtuales de internet desapareció el segundo párrafo del post en el que hacía mención de algunos de ellos, contemporáneos al nacimiento de Massaguer. Ahora lo añado aquí:
    “Massaguer nace en la ciudad matancera de Cárdenas. Allí viven destacadas personalidades de la historia y la cultura cubanas: José Ortega Munilla (padre de José Ortega y Gasset), Emilio Bobadilla (conocido bajo el pseudónimo de Fray Candil), el político Domingo Méndez Capote, el escritor y artista Armando Maribona, la familia Portell Vilá, quienes, asegura [el autor], fueron testigos de su nacimiento.”
    El libro de Massaguer lo tiene el fondo cubano de la Otto Richter Library de la University of Miami. Tienen un servicio de fotocopia y fotofilme. Lesbia Orta Varona, a cargo de eso. Conseguirlo de otro modo creo que es difícil. Los vendedores de libros cubanos de antes de 1959, en Miami, a veces lo ponen en catálogo de ventas. Creo que si te interesa el tema quedarás agradablemente sorprendido por el caudal de información (e imágenes) que tiene el libro. Si necesitas alguna información en específico cuenta conmigo.
    Abrazos, W. N.

  • Hola, William:

    Excelente reseña biográfica. Tanto por lo bien escrita como por la sobria visión de un pasado republicano que la historiografía oficial y gran parte de la narrativa burguesa y “revolucionaria” nos han pintado siempre como un legado a rechazar en bloque.

    Me han impresionado esos datos biográficos de Massaguer; en particular, su increíble, premonitoria lucidez en 1958, su sobrevida a la sombra de las malas hierbas en flor hasta su muerte en 1965.

    Mucho te lo agradecería si me dijeras dónde y cómo puedo conseguir el libro. Por ser también cardenense, además.

    Saludos,

    Jorge A. Pomar