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Aimé Césaire y Cuba

  • abr 21, 200809:50h
  • 14 comentarios

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Cuando se habla de la relación de Aimé Césaire con Cuba se suele mencionar la influencia que su Cahier d’un retour au pays natal tuvo en la poesía afrocubanista de la isla —en su feliz traducción al español, hecha por Lydia Cabrera e ilustrada por Wifredo Lam (La Habana,1943). Se piensa, sobre todo, en la relación entre Césaire y Lam, cimentada en las trayectorias convergentes de ambos durante los años 40: sus respectivas vidas en París, su asociación con las vanguardias, su interés en el mestizaje caribeño, etc. Césaire dedicó poemas y escribió textos que acompañaron las reproducciones de la obra de Lam en revistas de la época como VVV y Cahiers d’Art, y Lam ilustró el Cahier de Césaire para su edición cubana.

Se habla también, aunque ya menos, del rechazo de Cintio Vitier (“influjo de visiones que (…) de ningún modo pueden correspondernos”) a la huella de Césaire sobre “La isla en peso”, el célebre poema de Virgilio Piñera. Orígenes nunca vió en la cultura caribeña —y por tanto en lo mestizo como esencia de lo nacional— mucho más que un “trópico de inocencia pervertida”.

La cuestión, sin embargo, se reavivó con la Revolución cubana. Por eso, cuando esta semana leía los obituarios de Césaire en Cuba no pude evitar pensar en las coincidencias —y no sólo de cronología funeraria— entre el silencio con que se ha cubierto la obra de Walterio Carbonell, y la escasa mención, por razones similares, de la obra no-poética de Césaire posterior a 1968. Si de Carbonell ahora se dice (ver las declaraciones de Eliades Acosta en el noticiero de la TV cubana del pasado día 14) que representó una “concepción materialista de la historia” en el análisis de las relaciones raciales en Cuba —una interpretación, digamos que libérrima, de una obra que denuncia la violencia racial como base de una cultura nacional aun vigente—, con Césaire no se llega a tanto. Aunque en su Discurso sobre el colonialismo la tesis era que una revolución anti-colonial y anti-capitalista liberaría a la clase trabajadora y terminaría con la opresión racial, luego —en La Habana en 1967— el poeta martiniquense se retractó: “Hay gente que cree, incluso hoy día, que es tan simple como que la Izquierda se haga con el poder (…), que con un cambio en las condiciones económicas la cuestion racial desaparecerá. Yo nunca he estado de acuerdo con eso”. Césaire pasó a ver el racismo como una expresión de la modernidad: una revolución de clases, por lo tanto, no acabaría con él.

Me he preguntado a menudo por qué en su célebre Calibán (publicado en 1971) Roberto Fernández Retamar no dialogó explícitamente con Una tempestad (publicada en francés en 1969). No hace mucho alguien le hizo esa misma pregunta, y él contestó que su referencia no había sido Césaire, sino que ambos habían leído al psicoanalista francés Octave Mannoni y su Psychologie de la colonisation, donde se utiliza el mito de Próspero y Calibán para justificar la opresión de los colonizados. (Fanon escribió su Black Skin White Masks, en 1952, precisamente para refutar a Mannoni).

Pero es difícil creer que Retamar no hubiera leído la obra de Césaire, publicada apenas dos años antes, en la que se presenta a Calibán como el esclavo rebelde, símbolo de resistencia y la revolución racial. Además, Césaire no era alguien ajeno a Cuba. La revista Casa de las Américas fue, de hecho, la primera en publicar una traducción al español de su Discurso sobre el colonialismo, de 1950 —omitiendo, por algun motivo, su tercio final— en el número dedicado a “África en América”, de 1966. Y como menciona Nancy Morejón en Granma, Césaire visitó Cuba en 1967 durante el Congreso Cultural de La Habana. Sin embargo, para entonces ya había abandonado su militancia en el Partido Comunista francés y no escondía su escepticismo sobre las posibilidades de liberación de los negros por parte de una revolución de índole marxista.

Sería muy largo aquí detallar las diferencias entre el Calibán de Cesaire y el de Retamar, pero son discrepancias ideológicas que siguen vigentes. El Calibán de Retamar es la variante materialista y nacionalista del de Césaire: representa a una Revolución cubana que se erige en heredera de las revueltas cimarronas y, paradójicamente, durante ese proceso trata de borrar las desigualdades raciales en su seno. El Calibán de Césaire también es el esclavo rebelde, pero es el esclavo mismo, no una élite en su nombre. Ahora sabemos que la Revolución no terminó con el racismo, y el tema se sigue debatiendo desde mediados de los noventas entre los intelectuales negros de la isla. Esperemos que la reciente reedición del libro de Carbonell (aún pobre y con erratas) incite una nueva edición en español del teatro de Césaire: no sólo de Una tempestad, sino también de su demoledora crítica del autoritarismo revolucionario (o de cómo Calibán resultó ser Ariel), La tragedia del Rey Christophe.

Ariana Hernández-Reguant
San Diego

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14 respuestas
Comentarios

  • opinion dice:

    si to do esta muy bien …ya todos sabemos que manejan un poco de informacion de las cuales cada uno de ustedes su ego ha de sentirse my orgulloso. PERO y CUBA QUE …ME IMAGINO QUE ESTEN TOMANDO NOTA SOBRE LOS SUCESOS EN IRAN…HAYYYYY UN SILENCIOOOO ESPANTOSO…ES COMO SI ESTOS NUEVOS ACONTECIMIENTOS LOS DELATARA DE LA COBARDIA,EL ESNOBISMO DEL CUAL SON TODOS VICTIMAS POR 50 ANNOS PRETENEDIENDO LO QUE NO SON…CON EL RABO ENTRE LAS PATAS Y JUGANDO A LAS TERTULIAS …QUE MEDIOCRESSSSS!!! Y REVISEN SUPROPIA S HISTORIAS Y VERAN CUANTO TENGO RAZON

  • ariana h-r dice:

    Paco Serrano! un gran saludo! si, los blogs son algo asi como los nietos de aquellos newsgroups de hace… quince años. debiéramos rescatar esa historia, no crees? escribeme. gracias.

  • Paco Serrano dice:

    Hola Ariana, que bueno ver algo escrito por ti despues de tanto tiempo, no se si te acuerdas de mi pero fuimos de los ‘pioneros’ de soc.culture.cuba, cuando ese era el mejor forum para discutir sobre Cuba, antes de que se popularizaran los websites y los blogs.

    un abrazo afectuoso y sigue escribiendo!!!

    Paco

  • Cloro Díaz Epóxido dice:

    Asombrosa dulzura en la voz de estas letras. La mano femenina que embellece definitivamente este blog de feos y narizones. Viva España!

  • Leonardo Guevara dice:

    Con pocas palabras dice mucho este articulo. Gracias Ariana

  • Enrique dice:

    felicitaciones para la Srta Regunt, por el contenido de su articulo Aime CESAIRE, soy un mulato cubano que vive por demas en Paris y no estaba enterado, de todo esos teje y manejes con el Retamar que tanto he admirado en el silencio.
    pero al conocer a partir de la Reguant, todas estas cosas solo puedo terminar deseandole parabienes e invitandola a cenar si algun dia pasa por paris…

    Un beso

    YO

    de un mulato de 1.90
    refinado ,
    culto, y de orientacion vicesexual
    amante a las personas inteligentes…

    chao

    Saludo a la persona que lleva este Blog me parece super interesante y del cual no tenia apenas conocimiento pero apartir de ahora sera mi diario de cabecera…de internet para saber que pasa en nuestra isla.

    Dueno del blog tambien le invito a una cena, mis contacto son.

    elhijodeantonia@wanadoo.es

  • pd dice:

    Rosa, ¿”Omeros” está publicada en Cuba?

  • Rosa Ileana dice:

    Adriana, como escribi rápido, desde luego que estoy de acuerdo contigo y el sentido del trabajo, muy meritorio. Pero también hay que insistir en que quizás Cuba es uno de los pocos lugares del Caribe hispano donde esas obras tuvieron un lugar , se tradujeron y hasta se representaron. No tengo mi colección y no puedo revisar con rapidez de quién era la traducción. Se publica a Boukman, a Walcott…. mi especialidad nunca ha sido ese tema pero creo que es inexacto decir que Cuba vive ajena al Caribe con todos mis respetos para Z. Es un punto de vista. Desde luego que hoy pudiera verse Temporada… , la de Roberto, como parte de la politización del repertorio de los setenta, pero para los que somos tan mayorcitos como para haberla visto, era un excelente espectáculo.

  • maite dice:

    Gracias Ariana, entonces viajó a Cuba ya desencantado, es un dato importante

  • ahr dice:

    Gracias a todos.

    Rosa Ileana: Cesaire revisó e introdujo importantes cambios a la Tragedia del Rey Christophe en el setenta. Esa del 70 es la versión que en mi opinión debiera re-editarse (la edicion en ingles, por ej. es una mezcla de ambas). La edicion española (Barral 1972) se agotó hace décadas…

    Maite: Cesaire se dió de baja en el PCF en la segunda mitad de la década del cincuenta.

  • Rosa Ileana dice:

    La tragedia del rey Christophe se publicó en la revista Conjunto , creo que en el 64, y en el 66 se estrena una versión dirigida por Nelson Dorr, en el 70 Roberto Blanco estrena Una temporada en el Congo, uno de sus grandes espectáculos.

  • maite dice:

    Gracias Adriana, interesante el paralelo entre la figura intelectual de Aimé Césaire y la de Walterio Carbonell, explica el silencio y olvido de la obra ensayística de ambos sobre el racismo.
    El dato cronológico de 1967, como fecha de su ruptura con el partido comunista francés, es interesante para comprender la visión en Cuba del Césaire poeta y la voluntad de obviar su obra sobre la negritude.
    Gracias por el enlace al libro de Walterio Carbonell

  • César Beltrán dice:

    Mis respetos, Ariana. Pase más a menudo.

  • zoé valdés dice:

    Magnífico texto, nada como la claridad de Aimé Césaire sobre el tema del racismo, y toda la razón a este trabajo, Cuba ha vivido ajena al Caribe.